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ROBERT SALA RAMOS EDITOR EUDALD CARBONELL JOS MAR A BERM DEZ DE CASTRO JUAN LUIS ARSUAGA COORDINADORES LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO BURGOS 2014
ROBERT SALA RAMOS  EDITOR   EUDALD CARBONELL JOS   MAR  A BERM  DEZ DE CASTRO JUAN LUIS ARSUAGA  COORDINADORES   LOS CAZAD...
Editores Adjuntos Mar a Gema Chac n Navarro Marcos Terradillos Bernal Am lia Bargall Ferrerons Cristina Vega Maeso Cualquier forma de reproducci n distribuci n comunicaci n p blica o transformaci n de esta obra solo puede ser realizada con la autorizaci n de sus titulares salvo excepci n prevista por la ley Dir jase a CEDRO Centro Espa ol de Derechos Reprogr cos www cedro org si necesita fotocopiar o escanear alg n fragmento de esta obra Esta edici n ha contado con la colaboraci n de la Junta de Castilla y Le n a trav s de la Fundaci n Siglo para las Artes y el Turismo de Castilla y Le n Im genes de cubierta 1 Bifaz de Galer a 2 Cr neo 5 de la Sima de los Huesos 3 y 4 Detalle del nivel TD10 1 de Gran Dolina 5 Mand bula de ursus dolinensis Gran Dolina TD5 6 Marcas de corte identi cadas en Gran Dolina 7 Punta de la Sima del Elefante niveles superiores 8 Vista a rea de la Trinchera del Ferrocarril y 9 Laboratorio de microfauna en el r o Arlanz n im genes IPHES De los textos Los autores de los textos y la Fundaci n Atapuerca De las im genes Los autores de las im genes y la Fundaci n Atapuerca De la presente edici n La Fundaci n Atapuerca y la Universidad de Burgos Edita UNIVERSIDAD DE BURGOS SERVICIO DE PUBLICACIONES E IMAGEN INSTITUCIONAL Edi cio de Administraci n y Servicios C Don Juan de Austria n 1 09001 BURGOS ESPA A FUNDACI N ATAPUERCA Carretera de Logro o n 44 09198 Ibeas de Juarros Burgos ISBN 978 84 92681 85 3 Edici n impresa 978 84 92681 86 0 e book Dep sito legal BU 205 2014 Fotocomposici n Rico Adrados S L Burgos Imprime Rico Adrados S L Burgos
Editores Adjuntos  Mar  a Gema Chac  n Navarro Marcos Terradillos Bernal Am  lia Bargall   Ferrerons Cristina Vega Maeso  ...
ndice PREFACIO 9 15 18 Conjunto de Monforte de Lemos 26 Valdavara 31 Cordillera y litoral cant bricos 35 Cueva de Aitzbitarte III y IV 37 Antoli ako Koba 41 Axlor 45 Los Azules 49 Cabo Busto 52 El Castillo 55 Cueva de la G elga 60 Cueva de Las Caldas 64 Cueva Mor n 72 Ekain 78 Cueva del Esquilleu 82 El Pendo 87 Cueva de la Riera 92 La Vi a 95 Labeko Koba 99 Lezetxiki 105 Cueva del Mir n 110 Santimami e 114 El Sidr n 122 Sope a 3 13 Cova Eir s 2 Cuencas hidrogr cas atl nticas noroccidentales As G ndaras de Budi o 1 129 Valle del Ebro Pirineos y Prepirineo 133 Abauntz 135
  ndice  PREFACIO ...........................................................................................................
LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO 6 Arrillor 141 Atxoste 148 Cova del Parco 152 Roca dels Bous 159 Cova Gran de Santa Linya 167 Fuente del Trucho 171 Fuentes de San Crist bal 179 Gabasa 181 Kanpanoste Goikoa 188 Forcas 192 Nerets Cova de les Llenes 196 Martinarri 200 Mendandia 204 Conjunto del valle del Montsant 208 Cuencas mediterr neas norte del Ebro 219 Abric Roman 4 162 Cova de l Estret de Trag 221 La Cansaladeta 236 Cinglera del Capell 238 Conjunto del Reclau Viver 246 Conjunto Pleistoceno de St Juli de Ramis 256 Conjuntos de Pleistoceno medio del Montgr La Selva y Puig d en Roca Puig d en Roca Cau del Duc de Torroella de Montgr La Selva Cau del Duc d Ull Can Garriga Pedra Dreta Can Rubau y La Jueria 260 Cova de l Arbreda 266 Cova del Gegant 276 Cova del Rinoceront 281 Els Vinyets 284 Barranc de la Boella 287 Mol del Salt 295 Cova de les Teixoneres cova del Toll 302 Vallparad s 5 232 La Cativera 308 Cuencas mediterr neas Centro 317 Abric de El Pastor 319 Cova del Bolomor 323 Casa Corona 331 El Collado 338 Cova Beneito 345 Santa Maira 353 Cova Forad 356
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NDICE Cova Negra Cueva de la Cocina 380 Cendres 388 Malladetes 395 Cova Matutano 399 Parpall 402 Sima de las Palomas del Cabezo Gordo 410 Tossal de la Font La Cova de Dalt La Cova de Baix 413 Tossal de la Roca 417 Litoral mediterraneo sur Guadalquivir y Cuencas intramontanas B ticas 421 El Aculadero 423 Ardales 426 Bajondillo 430 Cueva de Ambrosio 435 Cueva de Nerja 442 Cueva y abrigo del ngel 451 Cueva del Boquete de Zafarraya 463 Cuenca de Guadix Baza y Conjunto de Orce Venta Micena Barrranco Le n Fuente Nueva 3 Hu scar 1 Cullar Baza 1 Solana de Zamborino Cueva Hor 474 Las Grajas de Archidona 494 El Pirulejo 497 Estrecho de Gibraltar 501 Abrigo de Benz 503 Gibraltar La Cueva de Gorham La Cueva Vanguard 8 372 El Salt 7 370 La Cueva Negra del Estrecho del R o Qu par 6 361 506 La Meseta central 515 Ambrona y Torralba 517 Cuesta de la Bajada 528 Jarama VI 531 Conjunto de Atapuerca Gran Dolina Galer a Sima del elefante Sima de los Huesos Portal n y Cueva de El Mirador 534 Manzanares y Jarama San Isidro Las Delicias Orcasitas Transfesa Prepesa ridos Valdocarros El Ca averal Los Ahijones y Los Berrocales 561 La Pe a de Estebanvela 568 Pinedo 574 Pinilla Cueva del Camino Abrigo de Navalmaillo Cueva de la Buena Pinta Abrigo del Ocelado y Cueva Des Cubierta 577 San Quirce 584 Cueva de Maltravieso Cueva de Santa Ana Cueva de El Conejar Vendimia y El Millar 587 7
  NDICE  Cova Negra .........................................................................................................
LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO 8 Siega Verde 601 Valdegoba 608 Arte Paleol tico en el Norte de Espa a 611 Introducci n 613 Altamira 615 Cueva de Altxerri 628 Ekain 630 Santimami e 633 Cueva de Covalanas 634 La Garma 636 El Pendo 644 El Castillo 647 Las Chimeneas 651 La Pasiega 653 Las Monedas 656 Hornos de la Pe a 658 Chuf n 659 El Pindal 661 Llon n 663 La Covaciella 666 Tito Bustillo 667 La Lluera 672 Cueva de la Pe a de Candamo 674 10 Arte postpleistoceno del Levante Ib rico 679 El conjunt d Ermites Roca dels Moros de El Cogull El abrigo de Perellada IV Llaveria IV El abrigo de Cabra Feixeta Abrigos d Ermites en la Serra de la Pietat El conjunto d Ermites Cova Centelles Cova del Puntal Cingle de la Mola Remigia Cova Remigia Rac Gasparo Rac Molero Abrigos de la Joquera La Saltadora El abrigo d en Melia El abrigo del Cingle del Barran de l Espigolar Barranco de la Valltorta La Sarga Abrigo del Lucio Barranco Moreno La Cueva de la Ara a El Abrigo de la Pareja Cueva de la Ara a La Ca aica del Calar La Fuente del Sabuco La Risca El Milano Cantos de la Visera en Monte Arab Cueva de los Grajos Los Grajos Estrechos de Santoge Lavaderos de Tello Pe n de la Tabla del Pochico Prado del Azogue Cueva de la Vieja Minateda Abrigo de los toros de las Bojadillas Solana de las Covachas Abrigo de los Oculados Cueva del T o Modesto Pe a del Escrito Selva Pascuala Abrigo de Selva Pascuala Marmalo Los Trepadores Tia Mona Tio Garroso Los Chaparros Cocinilla del Obispo Do a Clotilde Prado del Navazo Toros de la Losilla Ca ada de Marco Val del Cahrco del Agua Amarga Barranco Hondo Roca dels Moros Calapat Chimiachas Piezarrodilla Cerrao I y II Cabras blancas Prado de las Olivanas Muriecho Fariceu 697 9
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prefacio
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En el marco del congreso de la UISPP hemos decido de forma colectiva la puesta al d a de los ltimos datos de paleohistoria de Espa a Hemos pensado que este congreso internacional pod a ser un marco id neo para la confecci n y elaboraci n de dos vol menes dedicados a nuestra historia pasada En este primero hacemos un recorrido por las primeras paleocupaciones registradas en la prehistoria de la Pen nsula Ib rica Como todo el mundo sabe la investigaci n sobre la prehistoria avanza gracias al trabajo de campo de laboratorio y de gabinete que llevamos a cabo arque logos bi logos ge logos y bot nicos Las nuevas propuestas te ricas que provienen de las ciencias de la vida de la tierra y las ciencias sociales la metodolog a y las tecnolog as aplicadas contribuyen a tener nuevas visiones sobre la historia de nuestro pasado y de esta manera avanzar sobre su conocimiento e interpretaci n Pero todo esto no se puede realizar sin datos Sin embargo y a pesar de toda esta panoplia de disciplinas sin excavaciones arqueol gicas no habr a posibilidad de explicaci n de los proceso ecosociales del pasado de la evoluci n humana de forma consistente En este volumen y de manera preferente queremos poner de relieve los datos emp ricos que nos permiten a los arque logos y prehistoriadores hacer las interpretaciones a posteriori de las estructuras y sistemas de vida pret rita Ha sido esta constataci n la de la necesidad de actualizar los trabajos de campo la que nos ha llevado a preparar este volumen de la Prehistoria de la Pen nsula Ib rica y m s expl citamente de Espa a El objetivo es el de poner a disposici n de historiadores amantes de la historia y todo tipo de especimenes humanos interesados por el conocimiento los datos que nos permiten perge ar los esquemas que son b sicos para reconstruir por ingenier a inversa la evoluci n paleocol gica de nuestro g nero en un marco territorial concreto se trata de dar a conocer los datos de la evoluci n del g nero Homo y de su entorno De esta manera medio natural y medio hist rico se convierten en objetivo de este trabajo Analizar el estado de la cuesti n de los trabajos de campo y por lo tanto de las intervenciones en yacimientos contribuyen de forma esencial a dar coherencia al conocimiento de la secuencia hist rica de un territorio nos permite poner al d a este tipo de pr cticas cient cas y nos colocan en mejores condiciones de entender c mo es la especie a trav s de los registros del pasado ltimamente el estudio y publicaci n masiva de resultados en revistas especializadas hace que de forma secuencial se tengan que escribir s ntesis en las que los datos de todas las investigaciones sean accesibles en un solo volumen monogr co De esta manera se facilita la labor de socializaci n del trabajo de los especialistas en los distintos per odos de la historia En imprenta o digital poder consultar directamente el estado de la cuesti n arqueol gica de la Prehistoria nos hace m s capaces de plani car y hablar del pasado del presente y de tener elementos para la construcci n del futuro La cascada de datos emp ricos que presentamos en esta contribuci n colectiva incluida en este primer volumen es seg n nuestro parecer de un inestimable valor dado que son el resultado del trabajo de la mayor a de componentes de equipos espa oles que investigan sobre el terreno y que han contribuido a que el conocimiento de la Prehistoria de nuestro pa s sea de las m s rigurosas y actualizadas en el esquema mundial Ponerlos al d a de la actividad arqueol gica de la Prehistoria de forma ordenada y sint tica para evitar una obra inabordable ha sido lo que nos ha motivado a este concepto y estructura de trabajo Hemos organizado los yacimientos con un concepto de malla regional lo que nos ha permitido ordenar y sintetizar nuestro discurso evitando de esta manera tener que repetir mapas y otras formas de representaci n gr ca que har an el texto poco digerible Se trata de una obra de consulta se trata de una obra en la que se pueden encontrar los datos imprescindibles de yacimientos arqueol gicos que en opini n de los editores son los m s signi cativos de nuestra Prehisto
En el marco del congreso de la UISPP, hemos decido de forma colectiva la puesta al d  a de los   ltimos datos de paleohist...
12 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO ria Tambi n nos queremos disculpar si en esta s ntesis actualizada no est n todos los yacimientos en los que se est n trabajando y publicando Nuestra intenci n ha sido una s ntesis signi cativa actualizada de la Prehistoria actual de la Pen nsula Ib rica necesariamente abreviada no sabemos si lo hemos conseguido pero de todas maneras pensamos que era necesaria y nuestro compromiso ha sido coordinar esta labor inter s por el estudio y an lisis del pasado Tambi n queremos que nos sirva para poner al d a nuestro trabajo y que se haga visible en otros mbitos que no sean la Prehistoria Convertir las Ciencias Sociales en ciencias del conocimiento socializado es una perspectiva evolutiva de nuestra forma de entender el mundo Los art culos de yacimientos todos sint ticos y sistematizados nos aproximan a la realidad emp rica del conocimiento arqueol gico y por lo tanto a la realidad de nuestro conocimiento evitando as interpretaciones con datos y conocimiento que no haya sido publicado y bien contrastado Intervenir e in uir en el estado de conocimiento sobre la historia de las poblaciones con gura estrat gicamente el marcado car cter emp rico de esta propuesta Probablemente cuando se escriba otra s ntesis los datos ser n modi cados pero lo que es m s substancial va a permanecer nuestro inter s de compartir lo que conocemos con nuestra especie Se trata pues de una contribuci n que queremos compartir con todas las personas que tengan Esta ha sido nuestra intenci n el lector es quien tiene la ltima palabra EUDALD CARBONELL Vicepresidente de la Fundaci n Atapuerca Director del Institut Catal de Paleoecologia Humana i Evoluci Social
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1 cuencas hidrogr ficas atl nticas noroccidentales CUENCAS HIDROGR FICAS ATL NTICAS NOROCCIDENTALES 13
1  cuencas hidrogr  ficas atl  nticas noroccidentales  CUENCAS HIDROGR  FICAS ATL  NTICAS NOROCCIDENTALES  13
Yacimiento Numeraci n mapa As G ndaras de Budi o 1 Cova Eir s 2 Conjunto de Monforte de Lemos 3 Valdara 4
Yacimiento  Numeraci  n mapa  As G  ndaras de Budi  o  1  Cova Eir  s  2  Conjunto de Monforte de Lemos  3  Valdara  4
Arturo de Lombera Hermida Xos Pedro Rodr guez El yacimiento paleol tico de As G ndaras de Budi o O Porri o Pontevedra El yacimiento de As G ndaras de Budi o est situado en el actual pol gono industrial de O Porri o Pontevedra UTMX 531 407 UTMY 4 661 631 Se encuentra en el valle del r o Louro que discurre por el sector meridional de la Depresi n Meridiana gallega delimitado a ambos lados por las alturas gran ticas de Faro de Budi o al Este y Serra do Gali eiro al Oeste Descubierto en 1961 por Henri Nonn en 1963 comienzan los trabajos de excavaci n y prospecci n a cargo del Dr Emiliano Aguirre 1964 En paralelo a la excavaci n se lleva a cabo un estudio geol gico y estratigr co del yacimiento y varios dep sitos costeros y continentales con el n de correlacionar la geomorfolog a de Budi o con su contexto regional Butzer 1967 Las intervenciones arqueol gicas ponen en evidencia la existencia de grandes acumulaciones de material identi cando zonas de talleres y la presencia de hogares Seg n D Echaide el conjunto l tico se encuadrar a en el Achelense Por la metodolog a y planteamientos utilizados en la intervenci n As G ndaras de Budi o se convierte en el yacimiento emblem tico de la investigaci n paleol tica en Galicia Sin embargo la asociaci n del conjunto l tico Achelense con las sorprendentes dataciones radiocarb nicas obtenidas sobre dos muestras de carb n encuadradas en el Pleistoceno superior nal y a priori corroboradas por las correlaciones estratigr cas de los niveles de As G ndaras con los dep sitos de la costa suroeste lo convertir n en uno de los yacimientos m s controvertidos Aguirre y Butzer 1967 Ante esta problem tica Julio M Vidal Encinas reanuda las excavaciones durante los a os 19801982 abriendo varias catas en las proximidades del rea intervenida por Emiliano Aguirre y recuperando numeroso material asociado a las formaciones uviales y coluviales an logas a las identi cadas anteriormente Vidal 1982 Finalmente en el a o 1991 se realizan unas intervenciones arqueol gicas de urgencia dirigidas por Dolores Cerqueiro Land n Dada la problem tica y controvertida interpretaci n cronol gica de este yacimiento son numerosos los trabajos de revisi n que se han ocupado de la estratigraf a y contexto geomorfol gico de As G ndaras de Budi o Ramil et al 1993 Gracia et al 2004 as como de sus conjuntos l ticos de Lombera et al 2011 M ndez 2007 2008 Los trabajos de s ntesis basados en las descripciones estratigr cas permiten correlacionar los diferentes niveles y reconstruir la secuencia de los procesos deposicionales observados en el yacimiento de As G ndaras de Budi o Ramil et al 1993 Inicialmente la cuenca del Louro es colmatada por varios niveles de arcosas y arcillas durante el Mioceno superior Posteriormente la cuenca es capturada en el Pleistoceno por la din mica del Mi o form ndose la secuencia de niveles uviales T 67m T 56m T 33m T 24m y peque os canales laterales asociados en el valle del Louro siendo el nivel T 24m el que se relaciona con el yacimiento niveles uviales Tras un episodio de microfracturaci n y desmantelamiento de los dep sitos uviales y niveles arcillosos de base se deposita el coluvio inferior formado por dos unidades niveles 6a y 6b Las industrias l ticas clasi cadas como achelenses se encuentran en este dep sito Tras un segundo episodio de erosi n desmantelamiento y dispersi n del coluvio inferior se produce la sedimentaci n del coluvio superior ya sobre el coluvio subyacente ya sobre los niveles de origen uvial ya sobre materiales arcillosos terciarios ste contiene algunas industrias en su interior fruto de la desmantelaci n de los niveles IPHES Institut Catal de Paleoecologia Humana i Evoluci Social C Marcel l Domingo s n Campus Sescelades Edi ci W3 Tarragona 43007 Area de Prehistoria Universitat Rovira i Virgili URV Av Catalunya 35 Tarragona 43002 Grupo de Estudos para a Prehistoria do Noroeste GEPN Dpto de Historia I Universidade de Santiago de Compostela Praza da Universidade 1 Santiago de Compostela 15782
Arturo de Lombera-Hermida  ,  ,   , Xos   Pedro Rodr  guez  ,    El yacimiento paleol  tico de As G  ndaras de Budi  o  O ...
16 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 1 Estratigraf a del yacimiento de As G ndaras de Budi o y posibles correlaciones estratigr cas entre los identi cados en las diversas intervenciones anteriores vg Nivel 2 del Locus I Finalmente se producen diferentes fen menos de edafog nesis sobre los niveles coluviales Fig 1 La presencia de instrumentos l ticos es constante en toda la secuencia Desde un primer momento siempre se se al la homogeneidad tecnol gica de los conjuntos recuperados en los diferentes niveles y catas Atendiendo a los procesos morfogen ticos del yacimiento el origen de los materiales l ticos debe relacionarse nicamente con las ocupaciones achelenses que se identi can en las secuencias uviales asociadas a la T 24m Sin embargo los materiales asociados al coluvi n superior presentaban ciertas divergencias volum tricas y tecnol gicas menor incidencia de grandes con gurados menor formato lo que unido a su posici n estratigr ca llev a algunos autores a considerarlos como muestras de ocupaciones posteriores inicialmente vinculadas con el Musteriense vg Nivel 2 del Locus I Vidal 1982 Las revisiones tafon micas sobre los niveles coluviales muestran la existencia de fen menos de selecci n volum trica y de alteraci n mec nica por rodamiento de los artefactos de los conjuntos A su vez estos conjuntos muestran una clara convergencia a nivel tecnol gico con los identi cados en los niveles uviales de Lombera et al 2011 M ndez 2008 Por ello estas peque as variaciones entre las localidades deben ser entendidas como consecuencia de los procesos de resedimentaci n de los materiales La industria l tica est de nida por la captaci n de recursos locales e inmediatos oscilando el peso de las cuarcitas y cuarzos entre las diferentes localidades 63 26 y 73 93 35 5 respectivamente Minoritariamente aparece el cristal de roca 3 2 0 7 vinculado a las formaciones de cuarzo Los cuarzos son un recurso abundante en la cuenca del Louro mientras que para las cuarcitas de buena calidad mayoritaria en los conjuntos su fuente de aprovisionamiento se encuentra en las terrazas del rio Mi o a 3 Km al sur Los conjuntos est n caracterizados por el dominio de los productos de talla en general de formato peque o y mediano 30 60 mm especialmente los elementos en cuarzo En cuanto a las estrategias de talla se observa un predominio de aquellas m s expeditivas mediante series longitudinales y bifaciales especialmente en los cuarzos pero con una destacada presencia de n cleos y productos centr petos y discoidales mientras que la representaci n de los productos Levallois es escasa en torno a un 2 Tambi n se documenta el recurso oportunista de la talla bipolar sobre cuarzo atestiguada a trav s de varios productos as como de grandes bloques interpretados como yunques La presencia de bifaces y hendedores Fig 2 aunque constante var a seg n las diferentes localidades Los bifaces son realizados en su mayor a sobre lasca y con morfolog as amigdaloides siluetas y aristas someramente regularizadas principalmente mediante percutor duro Los hendedores tienen una menor representaci n En los peque os objetos retocados dominan los denticulados raederas y muescas
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CUENCAS HIDROGR FICAS ATL NTICAS NOROCCIDENTALES Figura 2 Bifaces y hendedores recuperados en las intervenciones de Emiliano Aguirre Fotograf a Museo Municipal de Vigo Qui ones de Le n Estos conjuntos muestran una clara gesti n diferencial de las materias primas basada en su aptitud para la talla siendo la cuarcita principalmente empleada en la con guraci n de bifaces y hendedores productos de mediano y gran formato y en los m todos de talla m s complejos Los cuarzos en cambio adquieren una mayor importancia en los instrumentos y con gurados de menor tama o Si bien para los cuarzos parecen estar representadas todas las fases de la cadena operativa en las cuarcitas sta se encuentra fragmentada representada esencialmente por lascas n cleos en fase avanzada de explotaci n y grandes con gurados Conclusiones Las caracter sticas tecnol gicas del yacimiento de As G ndaras de Budi o lo emplazan dentro de los conjuntos Achelenses peninsulares de la segunda mitad del Pleistoceno medio En este sentido las dataciones absolutas obtenidas nos marcan los diferentes procesos morfogen ticos de la cuenca del Louro pero no la antig edad de las industrias Su localizaci n en la Depresi n Meridiana lo convierte en un emplazamiento estrat gico dentro de la movilidad de la Fachada Atl ntica lo que puede explicar el gran n mero de hallazgos y su amplia distribuci n en el rea 17
CUENCAS HIDROGR  FICAS ATL  NTICAS NOROCCIDENTALES  Figura 2. Bifaces y hendedores recuperados en las intervenciones de Em...
LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO 18 Arturo de Lombera Hermida Xos Pedro Rodr guez Ram n F bregas Valcarce El yacimiento arqueo paleontol gico de Cova Eir s Triacastela Lugo 1 El yacimiento de Cova Eir s Localizaci n y antecedentes El escaso desarrollo de las formaciones calizas en el Noroeste y la concentraci n de las investigaciones en los entornos de terrazas uviales y abrigos rocosos han provocado que en el Noroeste contemos con un reducido n mero de yacimientos en cueva Entre estos ltimos uno de los m s importantes a nivel paleontol gico y arqueol gico es Cova Eir s El yacimiento de Cova Eir s est situado en la aldea de Cancelo en el t mino municipal de Triacastela Lugo UTM X 646 855 UTM Y 4 736 428 La entrada a la cavidad est ubicada en la ladera NNW del Monte Penedo en la Serra do Ouribio a 780 metros de altura s n m y a unos 25 metros sobre el arroyo de Bezcos El sistema c rstico de Cova Eir s se desarrolla en las calizas de la Serie de C ndana formadas durante el C mbrico inferior La cavidad tiene una longitud de 104 metros con una boca de entrada de 2 metros de altura y 3 5 metros de anchura en la actualidad La entrada se estrecha tras los siete primeros metros de recorrido dando paso a una gatera de aproximadamente 15 metros de longitud A continuaci n se accede a la sala de mayores dimensiones de la cueva Sala Principal o del Mamut con una longitud de 15 metros una anchura m xima de 6 y una altura m xima de unos 5 metros El recorrido de la cueva se adentra en direcci n NNW y las galer as que la conforman se desarrollan en tres niveles superpuestos Grandal 1993 casi colmatados por sedimentos arcillosos intercalados con costras o suelos estalagm ticos Inicialmente Cova Eir s fue reconocida como destacado yacimiento paleontol gico debido a la existencia de restos de rsidos A nales de la d cada de 1980 la Universidade de A Coru a realiz varias campa as de excavaci n 1988 1989 y 1991 en la parte media y nal de la cavidad Como resultado de estas intervenciones se recuperaron alrededor de 4 000 restos de osos pertenecientes a un n mero m nimo de 43 individuos Grandal 1993 En funci n de estos hallazgos Cova Ei r s se convirti en uno de los yacimientos con restos de Ursus spelaeus m s importantes de la Pen nsula Ib rica El an lisis por C14 AMS de un hueso de rsido proporcion una fecha 24 090 440 BP Grandal y Vidal 1997 coherente con la dataci n de una costra estalagm tica situada por debajo del nivel f rtil en la Galer a nal de la cueva con un resultado de 25 233 5 027 BP U series Grandal 1993 Las ltimas dataciones realizadas sobre huesos de rsidos ampl an la horquilla temporal a un periodo entre los 24 000 y 31 000 a os BP P rez et al 2011 Finalmente contamos tambi n con dos fechas realizadas sobre costras estalagm ticas en el pasillo central y Galer a nal con valores de 117 252 75 438 a os BP y 97 051 15 426 respectivamente pero cuya gran desviaci n t pica aconseja tomar con mucha precauci n Grandal y Vidal 1997 En 1993 se realiz la primera campa a de excavaci n arqueol gica en Cova Eir s limitada a un sondeo de 1 m2 en la boca de entrada a la cavidad En l se identi caron cinco niveles arqueol gicos y se recuperaron 550 artefactos l ticos adscritos preliminarmente al Paleol tico medio y superior Al hilo de estas informaciones en 2008 se inici una nueva etapa en la investigaci n de las ocupaciones de Cova Eir s F bregas et al 2009 Inicialmente se realizaron dos catas en la boca de la cueva la Cata A en la entrada 4 m2 integrando en una de sus cuadr culas el sondeo de 1993 y la segunda practicada en el talud exterior Cata B La cantidad y calidad de los materiales recuperados as como el potencial estratigr co del relleno condujeron a la ampliaci n de la super cie de excavaci n hasta alcanzar casi la mitad del espacio habitable del sector de la entrada 21 m2 Fig 1 2 La secuencia pleistocena de Cova Eir s El sector de la entrada es un tramo de galer a que se extiende durante unos 16 metros de longitud de IPHES Institut Catal de Paleoecologia Humana i Evoluci Social C Marcel l Domingo s n Campus Sescelades Edi ci W3 Tarragona 43007 Area de Prehistoria Universitat Rovira i Virgili URV Av Catalunya 35 Tarragona 43002 Grupo de Estudos para a Prehistoria do Noroeste GEPN Dpto de Historia I Universidade de Santiago de Compostela Praza da Universidade 1 Santiago de Compostela 15782
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CUENCAS HIDROGR FICAS ATL NTICAS NOROCCIDENTALES Figura 1 Localizaci n del yacimiento de Cova Eir s Planta de la cavidad y de la excavaci n arqueol gica actual con la reconstrucci n topogr ca del sector de la entrada a o 2009 1 Sector entrada 2 Gran Sala 3 Galer a nal Intervenciones paleontol gicas creciendo en altura hasta alcanzar 0 8 m en la boca que conduce al interior del complejo Justo en la vertical de la cornisa se desarrolla un talud con una fuerte pendiente producida por la elevada inclinaci n de la ladera De este modo el espacio de h bitat disponible se reduce al comprendido entre pr cticamente la vertical de la cornisa y el interior Sin embargo en la pared oeste se pueden observar restos erosionados de pared de cueva que marcar an la antigua extensi n de la entrada Los sondeos geof sicos realizados con el Georradar en este sector denotan la existencia de un relleno estratigr co de 3 4 m de potencia Las intervenciones s lo han alcanzado una cota de 120 140 cm con respecto a la super cie actual lo que se ala la posibilidad de encontrar ocupaciones anteriores a las identi cadas en la actualidad En la secuencia estratigr ca se han identi cado 6 niveles arqueol gicos que responden a dos tipos de din mica sedimentaria Los niveles inferiores se relacionan con una sedimentaci n in situ b sicamente vinculada con aportes gravitacionales niveles 4 3 y 2 y los superiores con aportes e licos Niveles 1A y 1B Los niveles B y C est n ligados a la din mica de exterior de cueva talud Rodr guez et al 2011 Fig 2 La secuencia estratigr ca descrita en el yacimiento es Nivel Super cial Tierra vegetal Tierra org nica muy suelta y fuertemente bioturbada Presenta clastos de caliza fruto de los desprendimientos del techo Aparece material arqueol gico removido En este nivel se identi c un empedrado perimetral que delimita el espacio de dos silos medievales Potencia 10 15 cm Nivel B De matriz limosa de color amarillo blanquecino bastante compactado y donde se encuentran gravas angulosas de caliza de entre 5 13 mm de eje mayor L mite superior abrupto e irregular y un l mite inferior gradual difuso En la parte inferior de este nivel se identi ca una capa de sedimento muy org nico de color oscuro de unos 30 mm de potencia En esta capa se ha recuperado numeroso material arqueol gico Nivel B arqueol gico El l mite superior de esta capa est de nido por la presencia de bloques de caliza de entre 40 140 mm de eje mayor con una pendiente sur predominante y que se podr a relacionar con uno de los ltimos procesos de reducci n de la cornisa de la cavidad Para el nivel arqueol gico se dispone de una dataci n radiocarb nica C14 AMS de 12 060 50 BP Beta 308859 F bregas et al 2012 Nivel C De matriz arcillosa fuertemente compactada en el que aparecen gravas y clastos Presenta 19
CUENCAS HIDROGR  FICAS ATL  NTICAS NOROCCIDENTALES  Figura 1. Localizaci  n del yacimiento de Cova Eir  s. Planta de la ca...
20 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 2 Per l estratigr co W del rea de intervenci n de Cova Eir s una marcada pendiente sur que sigue la topograf a del talud y que corta a los niveles 1 2 3 y 4 Se interpreta como un removido de los niveles del interior de cueva te indicando la existencia de un hiato entre ambos niveles Nivel arqueol gico Potencia 20 35 cm Se dispone de una dataci n por OSL de 84 807 4919 BP MAD 5612BIN Nivel 1 La parte superior est compuesta de arenas nas amarillas poco compactadas y con estrati caci n laminar subhorizontal 1A La parte superior es est ril desde el punto de vista arqueol gico En la parte inferior del nivel las arenas son de color anaranjado m s compactadas y con una estrati caci n paralela horizontal 1B Los l mites superiores e inferiores del nivel son netos Potencia 10 23 cm Nivel 4 Integrado por arcillas y arenas nas amarillas fuertemente carbonatadas con gravas subredondeadas de caliza y esquisto Presenta peque as variaciones laterales Nivel arqueol gico Nivel actual de excavaci n Potencia desconocida Nivel 2 Franco arcilloso de color anaranjado con una mayor compactaci n que el nivel anterior Ofrece dos facies diferenciadas en la parte superior nivel 2a las arenas son m s puras y sin concreciones y su l mite inferior viene marcado por la presencia de peque as placas de caliza En la base subnivel 2b aparecen varios clastos subangulosos de caliza de peque as dimensiones 3 5 cm y se encuentra muy carbonatado llegando a formar una costra en el sector sur L mite inferior ondulado y neto Nivel arqueol gico Potencia 34 45 cm Dataci n radiocarb nica C14 AMS disponible de 31 690 240 BP Beta 254280 Nivel 3 Formado por arcillas de color marr n con peque as gravas de caliza Presenta una mayor compactaci n y homogeneidad que el nivel suprayacente El contacto con el nivel 2 es neto y ondulan 3 Las ocupaciones del Paleol tico medio En la parte inferior de la secuencia se ha identi cado dos niveles adscritos al Paleol tico medio que constituyen los registros de mayor entidad para el estudio de este periodo en Galicia Nivel 4 Se caracteriza por su densidad de materiales arqueol gicos actualmente el nivel m s rico de la secuencia La excavaci n y an lisis de los datos est n en fase de desarrollo pero su estudio preliminar permite vislumbrar ciertos aspectos Como en la mayor a de las ocupaciones identi cadas en Cova Eir s el conjunto l tico est dominado por el cuarzo 90 1 con la cuarcita jugando un papel secundario 9 7 Los productos de talla est n sobrerrepresentados contando con muy pocos n cleos e instrumentos retocados
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CUENCAS HIDROGR FICAS ATL NTICAS NOROCCIDENTALES sobre lasca raederas denticulados etc Estos datos unidos a la escasa corticalidad de los productos nos indican que en este conjunto s lo representadas las fases nales de talla Por las caracter sticas tecnol gicas de los productos se deduce que los m todos de talla predominantes son las estrategias longitudinales y ortogonales No obstante se han identi cado productos discoidales y Levallois en los cuarzos de mayor calidad y muy especialmente en las cuarcitas de grano no Las caracter sticas tecnol gicas del conjunto l tico de este nivel nos permiten adscribirlo al Modo 3 El conjunto faun stico se de ne por la presencia de restos de rsidos ciervos y quidos varios de ellos con evidencias de intervenci n antr pica fracturaci n marcas de corte y alteraci n t rmica Varios fragmentos seos han sido atribuidos a Coelodonta sp El hallazgo m s signi cativo de este nivel a unos 5 metros de la entrada actual consiste en una estructura de combusti n que presenta un foco de peque as dimensiones 40x25 cm y morfolog a ovalada F bregas et al 2012 En torno a este hogar se ha identi cado una gran concentraci n de artefactos y restos seos bastantes de ellos con evidencias de impacto t rmico Nivel 3 La excavaci n inicial de este nivel se vio muy afectada por la construcci n de los silos medievales restringiendo su extensi n a 1 5 m2 No obstante la ampliaci n de la super cie de intervenci n ha permitido comenzar su excavaci n en rea lo que nos permitir obtener una mayor informaci n sobre las ocupaciones neandertales en Cova Eir s El conjunto l tico recuperado es de 702 artefactos con el cuarzo como materia prima predominante 90 seguido por la cuarcita de grano no 8 Los m todos de explotaci n identi cados son el Levallois discoidal y ortogonal con alguna evidencia de explotaci n Kombewa F bregas et al 2009 Rodr guez et al 2011 Al igual que en el nivel anterior las cadenas operativas se encuentran fragmentadas con un amplio dominio de los productos de talla y un escaso n mero de n cleos Sin embargo la presencia de retocados aumenta al 9 9 raederas denticulados becs Este aspecto se hace m s evidente con las cuarcitas de grano no recurso l tico al ctono que est representado por lascas y puntas Levallois as como raederas lo que muestra su tratamiento como curated tools Fig 3 Las caracter sticas del conjunto l tico del nivel 3 permiten adscribirlo al Modo 3 con la existencia de una gesti n diferencial de los recursos l ticos propia de los conjuntos del Paleol tico medio del Noroeste de nida especialmente por la relaci n de la talla Levallois con la cuarcita de grano no y la aplicaci n de m todos m s expeditivos con los cuarzos aunque tambi n se encuentran productos Levallois en cuarzo Los estudios de funcionalidad realizados sobre este conjunto han permitido la identi caci n de actividades relacionadas con la caza puntas de proyectil fracturadas la carnicer a y el tratamiento de pieles secas en el yacimiento Lazu n et al 2011 El conjunto faun stico se caracteriza por el alto nivel de fragmentaci n de los restos lo que di culta su reconocimiento taxon mico Algunos de los huesos muestran evidentes marcas de corte y fracturas que se alan al factor antr pico como el principal agente en actividades de descuartizamiento de los animales despellejado y acceso a la m dula sea A nivel taxon mico destaca la mayor representaci n de Cervus elaphus sobre el resto de especies seguida por Rupicapra rupicapra y Capreolus capreolus Entre los carn voros se encuentra muy representado Ursus spelaeus con numerosos restos dentales de neonatos Del mismo modo se documenta la presencia de Canis lupus y Vulpes vulpes lo que inidica la alternancia del uso de la cavidad por parte de hom nidos y carn voros 4 La secuencia del Paleol tico superior Nivel 2 El conjunto l tico del nivel 2 viene de nido por el alto porcentaje de industria en cuarzo de peque o tama o 93 3 Si bien el tipo de materia prima y el alto n mero de fragmentos de talla impiden realizar una caracterizaci n tecno tipol gica precisa ciertos cambios respecto a las estrategias de abastecimiento como la aparici n en peque os porcentajes de cristal de roca y s lex y la presencia de elementos laminares en cristal de roca nos permiten encuadrar este conjunto en el Paleol tico superior inicial La dataci n obtenida por C14 sit a estas ocupaciones en el Auri aciense En cuanto al registro faun stico junto con la presencia de Cervus elaphus y Capreolus capreolus destaca la alta representaci n de carn voros con varios restos de Canis lupus y Panthera pardus as como de las dos especies de rsidos que usaron la cavidad como lugar de hibernaci n Ursus arctos y U spelaeus Los restos de fauna muestran un alto nivel de fragmentaci n y algunos presentan evidentes marcas de corte y fractura en fresco La escasa densidad de artefactos l ticos as como la identi caci n de cadenas operativas fragmentadas y la mayor incidencia de taxones de carn voros sugieren que nos encontramos 21
CUENCAS HIDROGR  FICAS ATL  NTICAS NOROCCIDENTALES  sobre lasca  raederas, denticulados, etc. . Estos datos unidos a la es...
22 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 3 Puntas a y lascas Levallois b en cuarcita recuperadas en los niveles del Paleol tico medio Nivel 3 y 4 ante ocupaciones de escaso impacto quiz s relacionadas con estancias cortas reiteradas y altern ndose con el uso de la cavidad como cubil por parte de carn voros y rsidos Nivel 1 El material se concentra en la base del estrato donde se han recuperado 729 restos arqueol gicos F bregas et al 2010 Rodr guez et al 2011 El conjunto l tico sigue dominado por el cuarzo 86 1 pero el s lex y el cristal de roca adquieren una mayor representaci n 4 8 y 6 1 respectivamente paralela al aumento del componente laminar y microlaminar en el conjunto En este nivel se diferencian dos tipos de cadenas operativas seg n el tipo de materia prima y el objetivo en la reducci n En los cuarzos y cuarcitas locales se aplican estrategias de explotaci n m s expeditivas longitudinales o centr petas para la obtenci n de soportes lascares En cambio en el cristal de roca y el s lex la producci n se centra en los soportes laminares Encontramos n cleos microlaminares y laminillas en estos materiales as como algunos elementos de dorso Fig 4 Si bien los prismas de cuarzo tienen su origen en las formaciones locales el s lex del que s lo encontramos elementos nales de las secuencias de talla es de procedencias m s lejanas quiz s relacionadas con los a oramientos descritos a unos 12 14 Km al NE Por las caracter sticas t cnicas del conjunto y las dataciones disponibles este nivel se adscribe a los momentos nales del Gravetiense El conjunto faun stico se compone de 135 elementos Si bien en cuanto a especies de herb voros siguen dominando Rupicapra rupicapra y Cervus elaphus es signi cativo el descenso de carn voros con respecto a los niveles anteriores especialmente en los relativo a los rsidos tendencia tambi n documentada en otros yacimientos de la Cornisa Cant brica Entre los hallazgos de este nivel destaca un colgante
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CUENCAS HIDROGR FICAS ATL NTICAS NOROCCIDENTALES realizado sobre un canino de un peque o carn voro F bregas et al 2010 lum trico productos retocados por lo que la talla de estos soportes se realiz in situ La parte superior del nivel 1 denominado 1A se corresponde con una sucesi n de peque as capas de arenas nas y groseras de origen e lico Este nivel es est ril lo que nos indica que probablemente la cueva estuvo desocupada tanto por humanos como por animales durante los momentos m s rigurosos del Ultimo M ximo Glaciar coet neos a la formaci n de glaciares cercanos Glaciar de O Queixadoiro Los restos de fauna son muy escasos quiz s debido al componente m s org nico del sedimento destacando la presencia de un candil de c rvido Nivel B Se relaciona con el ltimo episodio de retroceso de la cornisa de la cavidad de nido por una l nea de placas y bloques de caliza algunos mayores de 30 cm El paleosuelo responde a una din mica de talud con una fuerte pendiente hacia el sur arqueol gico Hacia el interior este nivel se pierde lateralmente con el suelo org nico actual por lo que el rea conservada es muy restringida apenas 3 m2 Las dataciones radiocarb nicas sit an este evento en los momentos nales del Magdaleniense F bregas et al 2010 El conjunto l tico muestra una fuerte especializaci n de nida por el alto porcentaje del cristal de roca que alcanza el 40 6 s lo superado por el cuarzo En las estrategias de explotaci n nos encontramos ante dos cadenas operativas bien diferenciadas por un lado la producci n de elementos lascares en cuarzo y cuarcita mediante estrategias longitudinales ortogonales y en menor medida la t cnica bipolar por otro lado una producci n especializada centrada en la explotaci n de prismas de cristal de roca para la producci n de laminillas y elementos de dorso Todos los elementos de la secuencia de talla est n representados n cleos elementos de acondicionamiento vo Nivel C El nivel C se encuentra en la parte exterior del talud con una fuerte pendiente sur l neas 20 21 y posee una alta densidad de materiales l ticos y seos Los materiales presentan una mezcla de caracter sticas indicativas del car cter removido de este conjunto F bregas et al 2009 A nivel tafon mico los restos seos presentan diferentes estados de fosilizaci n y rodamiento Dentro del conjunto l tico se identi can lascas Levallois en cuarcita y cuarzo propias de los niveles 4 y 3 junto con l minas y laminillas en cristal de roca y s lex propias de los niveles 1 y 2 Por tanto esta capa se interpreta como fruto del desmantelamiento y remoci n de los niveles del interior de la cavidad en el arranque del talud debido a los procesos erosivos relacionados con los episodios de retroceso de la cornisa y vertiente 5 Prehistoria reciente y ocupaciones altomedievales Si bien el grueso de ocupaciones identi cadas en el yacimiento se corresponde con varios momentos del Paleol tico medio y superior existen evidencias de posteriores utilizaciones de esta cavidad Durante la Prehistoria reciente la cavidad fue empleada como lugar de enterramiento a tenor de las cer micas de tradici n campaniforme recuperadas en la entrada F bregas et al 2012 as como del resto humano encontrado en la cavidad del interior Pasillo y data Figura 4 N cleo y laminillas en cristal de roca y laminilla en s lex de los niveles 1 y B de Cova Eir s 23
CUENCAS HIDROGR  FICAS ATL  NTICAS NOROCCIDENTALES  realizado sobre un canino de un peque  o carn  voro  F  bregas et al.,...
24 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO do en momentos plenos de la Edad del Bronce Ua38121 3151 31 BP Estas actividades de car cter funerario se encuadrar an en torno a los horizontes tard os del Campaniforme y mediados del II Milenio aC Finalmente en el nivel super cial se identi caron varias estructuras de almacenamiento Silos UA1 y UA2 un hogar UA06 y un empedrado perimetral que se relacionan con el acondicionamiento del espacio de la entrada de Cova Eir s para el desarrollo de actividades agropastoriles desde nales del siglo X dC al siglo XV dC Teira et al 2012 6 Las manifestaciones de arte mueble y arte rupestre La presencia recurrente de comunidades del Paleol tico superior en el oriente gallego los hallazgos de arte mueble y principalmente la documentaci n de manifestaciones rupestres en el Norte de Portugal se alaban la probabilidad de que se encontrase arte rupestre en Galicia En el a o 2011 se descubrieron varias pinturas y grabados en el interior de Cova Eir s convirti ndose as en las primeras muestras de arte rupestre paleol tico del Noroeste peninsular de Lombera y F bregas 2013 Con anterioridad las nicas evidencias de arte paleol tico para esta regi n eran el colgante p treo de F rvedes II en Xermade Lugo y las conchas de Dentalium recuperadas en los niveles del Magdaleniense inferior de Valdavara 1 Becerre Lugo Hallazgos de arte mueble En el yacimiento de Cova Eir s se han encontrado asimismo varios elementos de arte mueble F bregas et al 2010 2012 En el nivel Gravetiense Nivel 1 fue hallado un peque o colgante realizado sobre un canino perforado probablemente de zorro Vulpes vulpes Junto a esta evidencia aparecieron varios restos de industria sea destacando una azagaya biapuntada recuperada en la interfacies de un nivel del Paleol tico superior 1C En ambas caras presenta una decoraci n consistente en un zigzag compuesto de varios trazos paralelos y discontinuos cuyos paralelos m s pr ximos nos remiten a los ejemplares Magdalenienses de los yacimientos de Altamira o El Pendo F bregas et al 2012 Arte rupestre En el interior de la cavidad de Cova Eir s se encuentran varias manifestaciones art sticas parietales correspondientes al Paleol tico superior Los trabajos en curso de catalogaci n caracterizaci n y dataci n de los motivos permitir n situar con mayor precisi n las coordenadas crono culturales de estas expresiones paleol ticas Hasta la fecha se han identi cado once paneles decorados Una de las caracter sticas del conjunto tambi n un condicionante para su estudio es el mal estado de conservaci n que presentan las im genes ya sea por el fuerte lavado de las pinturas ya por los numerosos graf tis modernos que han alterado muchos de los motivos La mayor concentraci n se produce en la Sala Principal o del Mamut el espacio m s amplio de la cavidad con una longitud que alcanza los 15 metros y una altura que llega a los 5 m En sus paredes se hallan numerosos motivos pintados y grabados a una altura media o baja Si bien se han localizado guras en todos los sectores de la sala la mayor a se concentra en la pared oeste Paneles I a VI a la derecha seg n se accede Es en este sector donde se disponen los temas y paneles m s complejos con asociaciones de pinturas en negro y grabados especialmente en el Panel III Frente a esta pared nos encontramos con el Panel VIII que presenta una gran complejidad en la concepci n distribuci n y cantidad de grabados alternando signos con temas geom tricos y zoomorfos Sin embargo tambi n se han localizado gra smos en diferentes divert culos de la cavidad as como en la galer a sur sureste lo que nos indica la amplia dispersi n de estas manifestaciones por la cavidad La mitad de los motivos descubiertos hasta la fecha se corresponden con elementos pintados seguidos de los grabados 46 4 y la posible utilizaci n de relieves o realces naturales de la roca 3 6 Sin embargo las guras grabadas se encuentran veros milmente infrarrepresentadas en los recuentos ya que muchos trazos han sido catalogados en conjunto Tambi n debemos tener presente que numerosos trazos o puntos negros pueden ser fruto de las reiteradas visitas al interior de la cavidad durante la Prehistoria reciente etapa altomedieval o contempor nea En general los motivos son de peque as dimensiones fuertemente condicionados por los espacios y super cies que ofrece la cavidad En cuanto a tem tica destacan a nivel cuantitativo los puntos o trazos de pintura los trazos nos grabados aislados o en conjuntos zoomorfos tanto pintados como grabados b vidos y posibles c rvidos quidos y carn voros muchos de ellos incompletos representaciones parciales de l neas c rvico dorsales cuartos traseros etc seguidos por la representaci n de signos En cuanto a la t cnica pict rica sobresale el dominio de la pintura en negro Los an lisis de Espectometr a FT Raman han permitido identi car el uso de carb n como pigmento Con respecto a los grabados destacan los trazos nos y someros a veces estriados asociados en algunos casos de manera densa y abigarrada Finalmente tambi n se documenta el posible
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CUENCAS HIDROGR FICAS ATL NTICAS NOROCCIDENTALES empleo de realces naturales de la roca con morfolog as que recuerdan a pr tomos o siluetas de animales donde unos puntos o trazos concretos contribuyen a subrayar ciertas partes anat micas del animal En general existe una gran homogeneidad t cnica y tem tica en las manifestaciones Seg n los estudios t cnicos y estil sticos en curso ciertos caracteres tecno morfol gicos nos posibilitan manejar unas hip tesis de partida respecto de su marco crono cultural La presencia de numerosos grabados de trazos nos lineales compuestos y estriados que se superponen a otros motivos la representaci n de zoomorfos con cuerpos y miembros alargados simpli caci n en el trazado de las extremidades cuerpos con rellenos interiores vg b vido del Panel I Fig 5 as como el reducido tama o de las guras parecen apuntar a los momentos nales del Magdaleniense transici n al Epipaleol tico Sin embargo con la informaci n ahora disponible no podemos descartar la presencia de motivos de mayor antig edad 7 Conclusiones El yacimiento de Cova Eir s ofrece la secuencia estratigr ca m s completa para el estudio del Paleol tico medio y superior en Galicia Este hecho nos permite comparar directamente la evoluci n de la tecnolog a las estrategias de subsistencia de adaptaci n y explotaci n del territorio entre los Neandertales y sapiens del Noroeste Cova Eir s se convierte en un lugar de referencia para la reconstrucci n de la evoluci n del poblamiento de las Serras Orientais de Galicia y su relaci n con los asentamientos al aire libre o en abrigo de otras regiones del Noroeste Las caracter sticas del registro arqueol gico recuperado as como las manifestaciones de arte rupestre se alan la convergencia y las similitudes con los procesos hist ricos identi cados en la Cornisa Cant brica Agradecimientos Las intervenciones arqueol gicas en Cova Eir s se enmarcan dentro del proyecto de investigaci n Poblamiento durante el Pleistoceno medio Holoceno en las comarcas orientales de Galicia HUM2007 63662 HAR 2010 21786 del Ministerio de Econom a y Competividad Figura 5 Fotograf a original ltrada con D Stretch y calco nal de los zoomorfos del Panel I b vido y c rvido 25
CUENCAS HIDROGR  FICAS ATL  NTICAS NOROCCIDENTALES  empleo de realces naturales de la roca con morfolog  as que recuerdan ...
LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO 26 Xos Pedro Rodr guez Arturo de Lombera Hermida Ram n F bregas Valcarce Las ocupaciones paleol ticas en la Depresi n de Monforte de Lemos Lugo Galicia Introducci n La informaci n disponible sobre el Paleol tico del Noroeste de la Pen nsula ib rica especialmente del interior de Galicia es escasa y corresponde a hallazgos casuales y espor dicos En la Depresi n de Monforte de Lemos Lugo solamente se ten a constancia del hallazgo de un bifaz en Vilaescura Sober a mediados del siglo XX La investigaci n sistem tica de esta zona se inici en 2006 como consecuencia de los hallazgos efectuados de forma casual por un a cionado pero los descubrimientos de los ltimos a os han puesto de mani esto la existencia de un importante poblamiento paleol tico en esta zona La Depresi n de Monforte regada por el r o Cabe es una cuenca terciaria rodeada de zonas paleozoicas y hercinianas m s elevadas que alcanzan 600 m de altitud al Oeste super cie de Chantada y 1 600 m al Este Serra do Courel La altura promedio del valle del Cabe es de 290 m s n m La Cuenca de Monforte con una extensi n de unos 175 Km2 tiene un origen tect nico siguiendo las l neas de falla herciniana preexistentes con una direcci n WNW ESE Despu s de un episodio de neotect nica y una reorganizaci n uvial posterior los sedimentos pleistocenos vinculados a paleo canales y abanicos aluviales cubrieron los m rgenes de limos y arcillas terciarias de ambiente lacustre Estos dep sitos cuaternarios dispuestos en una secuencia de super cies planas se identi can como terrazas uviales glacis y pedimentos Ameijenda 2011 Las intervenciones arqueol gicas Las prospecciones sistem ticas desarrolladas entre 2006 y 2010 se vieron condicionadas por la densa vegetaci n que limit la extensi n del rea prospectada No obstante se descubrieron m s de ochenta dispersiones de artefactos al aire libre que corresponden a ocupaciones del Paleol tico inferior medio y superior Estas localizaciones tienen diversa entidad desde los sitios con decenas de artefactos por metro cuadrado a otros con s lo alg n hallazgo aislado Fig 1 Adem s de las prospecciones se realizaron algunas catas en lugares cuya densidad de artefactos podr a indicar la presencia de sitios arqueol gicos en contexto estratigr co As Lamas y Valverde en la Cuenca de Monforte y Pedras en la penillanura gran tica de O Savi ao F bregas et al 2009 2010 Adem s se efectuaron hallazgos en contexto estratigr co en los sitios de O Regueiral y spera Rodr guez et al 2008 El trabajo geoarqueol gico nos ha permitido reconstruir un marco cronol gico relativo de acuerdo con las caracter sticas de las super cies del Cuaternario y las interpretaciones tecnol gicas de los conjuntos l ticos de Lombera et al 2011 Gran parte de los sitios localizados pueden ser asignados al Modo 2 o Achelense Partiendo de la topograf a y la morfometr a de los dep sitos cuaternarios considerando terrazas uviales glacis y pedimentos fueron identi cados 7 niveles de erosi n en los diferentes m rgenes de la cuenca Fig 1 Ameijenda 2011 La mayor a de los hallazgos arqueol gicos se encuentran en los niveles medios N4 y N5 mientras que su presencia en los otros niveles excepto N1 es m s escasa Las evidencias m s antiguas de acuerdo con las caracter sticas morfot cnicas y el contexto sedimentario est n ubicadas en Chao de Fabeiro Nivel de erosi n 7 en el borde norte de la Depresi n Fig 1 En este sitio se recuperaron 26 artefactos tallados fundamentalmente en cuarcita Las estrategias de con guraci n se centran en la producci n de instrumentos sobre canto La presencia de bifaces y choppers as como las secuencias de reducci n ortogonales longitudinales y en menor medida centr petas sugieren una adscripci n al Modo 2 La mayor a de los sitios del Modo 2 se encuentran en las super cies medias niveles de erosi n N5 N4 En la super cie N5 las dispersiones m s importantes son las de Chao Vilar I II y III con 62 elementos F bregas et al 2009 En el nivel de erosi n N4 se localiza el IPHES Institut Catal de Paleoecologia Humana i Evoluci Social C Marcel l Domingo s n Campus Sescelades Edi ci W3 Tarragona 43007 Area de Prehistoria Universitat Rovira i Virgili URV Av Catalunya 35 Tarragona 43002 Grupo de Estudos para a Prehistoria do Noroeste GEPN Dpto de Historia I Universidade de Santiago de Compostela Praza da Universidade 1 Santiago de Compostela 15782
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CUENCAS HIDROGR FICAS ATL NTICAS NOROCCIDENTALES Figura 1 Situaci n de los yacimientos de la Depresi n de Monforte Los cuadrados se alan hallazgos del Modo 2 los c rculos del Modo 3 y los tri ngulos del Modo 4 El color negro indica yacimientos con mayor densidad de artefactos Los puntos se alan hallazgos aislados Tambi n se indica la extensi n de los niveles de erosi n N1 a N7 Los n meros corresponden a la ubicaci n de yacimientos signi cativos 1 Chao Fabeiro 2 Chao Vilar 3 As Lamas 4 O Reguerial 5 Valverde 6 Costa Grande 7 San Mamede 27
CUENCAS HIDROGR  FICAS ATL  NTICAS NOROCCIDENTALES  Figura 1. Situaci  n de los yacimientos de la Depresi  n de Monforte. ...
28 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO yacimiento de As Lamas UTM 621 332 4 711 619 donde se descubrieron cinco puntos arqueol gicos que proporcionaron 241 piezas Fig 2 4 7 Aqu se efectuaron en 2009 dos catas el Sondeo II revel la existencia de dos niveles arqueol gicos relacionados con los coluviones que cubr an los sedimentos uviales datados por OSL en 39866 3554 BP Nivel III y 38947 3150 BP Nivel II F bregas et al 2010 El primer nivel N II se relacion con una ocupaci n del Paleol tico medio y el segundo N III proporcion artefactos con caracter sticas t cnicas y alteraciones xidos muy similares a las de las piezas recuperadas en super cie Su presencia en un coluvi n del Pleistoceno superior debe considerarse como el resultado de un episodio de erosi n que destruy antiguos sedimentos durante el Heinrich 4 En estos yacimientos las estrategias de con guraci n se centran en la producci n de bifaces hendedores y picos tri dricos La mayor a de los bifaces se tallan sobre cantos y por lo general muestran un alto grado de cortex en su super cie En los instrumentos sobre lasca los retoques crean los diedros continuos y denticulados dominando raederas 17 9 y denticulados 13 2 por encima de las muescas los becs y raspadores Las secuencias de reducci n m s frecuentes son las unifaciales bifaciales unidireccionales y la centr peta seguidas por el m todo ortogonal La presencia del m todo discoide es m nima 5 de los n cleos y el m todo Levallois s lo se ha identi cado en un n cleo en Chao Vilar II Teniendo en cuenta la materia prima utilizada cantos de cuarcita y su disponibilidad los n cleos se tallan utilizando plataformas naturales y sus secuencias de reducci n son cortas 60 70 de los n cleos abandonados en etapas iniciales o intermedias de reducci n Las lascas suelen presentar un alto grado de c rtex en la cara dorsal y las plataformas talonares facetadas son raras el 3 En los sitios del Modo 2 la materia prima m s utilizada es la cuarcita seguida por el cuarzo La presencia de neoc rtex en casi todos los artefactos sugiere la explotaci n de los dep sitos secundarios de edad Cuaternaria a lo largo de la cuenca Dado que las dispersiones de artefactos est n directamente en estas super cies el acceso a la materia prima fue inmediato y oportunista Los yacimientos de Modo 3 se encuentran principalmente en los niveles erosivos 1 y 2 destacando O Regueiral As Gandari as Susao San Mamede Gullade y el Nivel II del Sondeo II de As Lamas F bregas et al 2007 2009 2010 En estos yacimientos las grandes herramientas de corte est n casi ausentes mientras que los peque os instrumentos sobre lasca adquieren un papel m s importante Las estrategias de reducci n est n dominadas por los m todos centr peto y discoide Los nicos registros arqueol gicos en contexto estratigr co se identi caron en O Regueiral y As Lamas Sondeo II En el primero situado en un abanico aluvial fueron recuperados 32 artefactos Fig 2 8 2 10 2 12 algunos de ellos en un coluvi n fechado por OSL en 69446 5472 BP En el lugar de As Lamas Sondeo II el Nivel II est vinculado al coluvi n superior pero el rodamiento y el tama o de los utensilios l ticos sugieren un contexto primario de deposici n F bregas et al 2010 En los yacimientos de Modo 3 dominan los n cleos centr petos y discoidales Fig 2 9 10 mientras que los m todos ortogonales o longitudinales son menos frecuentes Algunos n cleos y productos en cuarcita de grano no pueden estar relacionados con el m todo Levallois ya que muestran jerarquizaci n en la reducci n de las super cies Sin embargo la utilizaci n del m todo Levallois en Monforte es bastante restringida mientras que los productos discoides son m s frecuentes especialmente vinculados a las etapas nales de reducci n de peque os n cleos de cuarzo Fig 2 9 Estos conjuntos l ticos est n dominados por lascas que con frecuencia muestran disposici n centr peta de los negativos en la cara dorsal y la presencia de plataformas talonares di dricas y facetadas Fig 2 11 12 Las secuencias de con guraci n se centran en la producci n de herramientas sobre lasca dominando el grupo de los denticulados 45 5 sobre las raederas 27 2 y otras herramientas tales como raspadores y puntas Algunas herramientas de gran formato como los bifaces pueden estar presentes pero su n mero es escaso Fig 2 8 En sitios del Modo 3 la utilizaci n de cuarcita de grano no aumenta como respuesta a los m todos de reducci n m s exigentes Levallois y discoidales y la mayor estandarizaci n de las herramientas sobre lasca En los sitios de Valverde Costa Grande III spera y Pedrouzos de Mourelos fueron descubiertos conjuntos l ticos del Modo 4 Fig 3 A diferencia de los sitios del Paleol tico inferior y medio stos se sit an en lugares altos y no en las super cies cuaternarias Su industria l tica se caracteriza por la presencia de la tecnolog a laminar y una variedad m s amplia de materias primas en especial cristal de roca y s lex El sitio m s importante es Valverde situado en una ladera a 350 msnm UTM 624 434 4 713 497 Los artefactos fueron tallados con cuarzo cuarcita de grano no cristal de roca y s lex Rodr guez et al 2008 Sus caracter sticas tecnotipol gicas n cleos y productos laminares y microlaminares as como las puntas foli ceas permiten adscribirlo al Solutrense Junto a estas cadenas operativas del Paleol tico superior talladas en materias primas de buena calidad cristal de roca cuarcita de grano no y s lex la talla bipolar y el m todo discoide se centran en la producci n de herramientas de cuarcita y cuarzo con buenos los laterales de Lombera et al 2012
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CUENCAS HIDROGR FICAS ATL NTICAS NOROCCIDENTALES Figura 2 Industria l tica de la Depresi n de Monforte Modos 2 y 3 1 Bifaz de cuarcita Chao Fabeiro Modo 2 2 Chopper de cuarcita Chao Fabeiro Modo 2 3 Bifaz de cuarcita Chao Vilar Modo 2 4 y 5 raederas de cuarcita As Lamas Modo 2 6 muesca de cuarcita As Lamas Modo 2 7 Bifaz de cuarcita As Lamas Modo 2 8 Bifaz de cuarcita O Regueiral Modo 3 9 n cleo discoide de cuarzo Gullade III 10 n cleo discoide de cuarcita O Regueiral Modo 3 11 y 12 lascas de cuarcita G ndara Ch y O Regueiral Modo 3 13 y 14 lascas de cuarcita retocadas Gandari as Modo 3 29
CUENCAS HIDROGR  FICAS ATL  NTICAS NOROCCIDENTALES  Figura 2. Industria l  tica de la Depresi  n de Monforte  Modos 2 y 3 ...
30 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 3 Industria l tica de la Depresi n de Monforte Modo 4 Yacimiento de Valverde 1 10 1 y 2 fragmentos de puntas foli ceas en s lex 1 y cuarcita 2 3 n cleo de laminillas en cristal de roca 4 y 5 elementos de dorso en cristal de roca 6 7 y 9 fragmentos de l mina y microl minas en cristal de roca 6 y cuarcita 7 y 9 8 n cleo bipolar de cuarzo 9 lasca de s lex 11 n cleo laminar de cuarcita yacimiento de spera
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CUENCAS HIDROGR FICAS ATL NTICAS NOROCCIDENTALES Conclusiones La Depresi n de Monforte desempe a un papel estrat gico por su ubicaci n geogr ca ya que se sit a en la v a natural que comunica el interior de Galicia con la Meseta occidental de Lombera et al 2011 Adem s est enmarcada por los dos principales sistemas uviales del NW de la Pen nsula Ib rica Mi o y Sil que condicionan la movilidad estructural a trav s de este territorio Por otra parte debido a su baja altitud las temperaturas medias del valle del Sil y de la Depresi n de Monforte durante los per odos glaciares ser an m s suaves que las de las zonas circundantes y comparables a las registradas en la costa Por ello la cuenca de Monforte podr a funcionar como zona refugio durante los per odos glaciales mientras la monta a Susana Alonso Fern ndez Manuel Vaquero Alicia Ameijenda Iglesias y la regi n interior con condiciones m s secas y m s fr as estar an cubiertas por casquetes glaciares y estepas herb ceas La con uencia de estas caracter sticas geol gicas geogr cas y topogr cas podr a explicar la alta densidad de asentamientos humanos identi cados en la Depresi n de Monforte durante el Pleistoceno Medio y Superior Agradecimientos Las intervenciones arqueol gicas en Monforte de Lemos se enmarcan dentro del proyecto de investigaci n Poblamiento durante el Pleistoceno medio Holoceno en las comarcas orientales de Galicia HUM200763662 HAR 2010 21786 del Ministerio de Econom a y Competividad La Cova de Valdavara y Valdavara 3 Becerre Lugo Las intervenciones arqueol gicas que se han venido realizando desde 2007 en el t rmino municipal de Becerre Lugo han proporcionado un amplio registro arqueol gico correspondiente a diferentes periodos cronoculturales incluyendo momentos casi desconocidos hasta ahora en territorio gallego como el Pleistoceno Superior antiguo o el Magdaleniense Medio Los trabajos se ha desarrollado en dos yacimientos la Cova de Valdavara en la que se ha constatado una secuencia bien conservada que incluye niveles de Prehistoria Reciente y de Paleol tico Superior nal y Valdavara 3 otro dep sito en cueva con restos del Pleistoceno Superior antiguo Vaquero et al 2011 La Cova de Valdavara y Valdavara 3 se encuentran en los complejos k rsticos situados en el margen derecho del r o Nar n denominado en esta zona con el nombre de Cruzul uno de los a uentes del margen izquierdo del r o Navia a unos 120 m y 220 m de altura con respecto al cauce actual del r o respectivamente Forman parte del conjunto de cavidades localizadas en las formaciones calc reas denominadas Calizas de Ve gadeo de edad C mbrico Inferior Medio que a oran a lo largo de una amplia franja de trazado NNO SSE entre las formaciones paleozoicas del Dominio del Manto de Mondo edo en las que predominan las rocas arenosas y pizarrosas Vera 2004 Alguna de estas cuevas era ya conocida por haber proporcionado algunos restos arqueol gicos o paleontol gicos aislados como la Cueva de Furco o la Cova da Venta Fern ndez Rodr guez 1993 Grandal 1991 La Cova de Valdavara fue descubierta en los a os 60 por un grupo de a cionados de Becerre Las excavaciones arqueol gicas se desarrollaron entre 2007 y 2013 trabaj ndose en tres localizaciones con secuencias y dep sitos diferenciados Valdavara 1 que es la cavidad original localizada en los 60 Valdavara 1 2 que corresponde al talud exterior y Valdavara 2 otra peque a cavidad situada apenas 6 m por debajo de Valdavara 1 En Valdavara 1 se ha documentado una secuencia de casi metro y medio de potencia compuesta por dos conjuntos estratigr cos principales Fig 1 El superior corresponde a la Prehistoria Reciente Vaquero et al Institut Catal de Paleoecologia Humana i Evolucio Social IPHES Escorxador s n 43003 Tarragona Area de Prehistoria Universitat Rovira i Virgili Avinguda Catalunya 35 43002 Tarragona Universidade de Santiago de Compostela USC 31
CUENCAS HIDROGR  FICAS ATL  NTICAS NOROCCIDENTALES  Conclusiones La Depresi  n de Monforte desempe  a un papel estrat  gic...
32 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 1 Secuencia estratigr ca de Valdavara 1 2009 El estudio de la industria l tica en s lex y cuarzo la fauna dom stica y la cer mica recuperadas en esta unidad superior evidencian un uso diversi cado de la cavidad durante el Neol tico nal Calcol tico La recuperaci n de elementos de adorno marinos Dentalium permite inferir la movilidad por el territorio de estas poblaciones y posibles contactos con las poblaciones costeras Asimismo la recuperaci n de restos humanos de peque o tama o como falanges y dientes de diferentes individuos presuponen un uso reiterado de la cavidad con nes funerarios probablemente como lugar de enterramiento primario Vaquero et al 2009 La diversidad de micromam feros recuperada es coherente con otras asociaciones Holocenas Calcol ticas del Norte Pen nsular y sugiere un clima m s mediterr neo Blain et al 2009 El conjunto inferior corresponde al Paleol tico Superior nal en el que parece haberse producido una ocupaci n reiterada de la cavidad entre los 16 800 y los 18 700 a os cal BP Tabla 1 Vaquero et al 2009 Las evidencias documentadas sobretodo en el nivel 4 son coherentes con las caracter sticas del Magdaleniense Inferior y Medio de la cornisa cant brica talla laminar claro predominio de los buriles entre los artefactos retocados arte mueble industria sea decorada y elementos de adorno entre los cuales un conjunto de conchas marinas y un colgante realizado a partir de un canino de ciervo atro ado Fig 2 Es especialmente signi cativa la recuperaci n en este nivel de un diente de leche que es hasta el momento el resto humano m s antiguo de Galicia En la base de este paquete parece producirse un cambio signi cativo a nivel cultural caracterizado por la aparici n de elementos l ticos en cuarcita La amplia diversidad de especies de micromam feros recuperada en este conjunto ha aportado una gran cantidad de datos ambientales y paleoclim ticos para este periodo y sugieren unas condiciones m s frescas que en el conjunto superior Lopez Garc a et al 2011 En la localizaci n de Valdavara 1 2 bajo un nivel superior muy alterado por los procesos postdeposicionales y que conten a materiales muy heterog neos apareci una unidad m s homog nea nivel C con evidencias l ticas en s lex y cuarzo que indican unas estrategias t cnicas encaminadas a la obtenci n de lascas La dataci n de restos faun sticos asociados indica una cronolog a de comienzos del Holoceno para este nivel F bregas et al 2010 Estas dataciones junto con las caracter sticas del conjunto l tico son coherentes con la atribuci n de este nivel al Mesol tico Macrol tico que se documenta por primera vez en Galicia Por debajo de esta unidad identi camos otro nivel nivel D caracterizado por el predominio de lascas de cuarcita que de con rmarse su cronolog a se corresponder a con el momento de ocupaci n m s antiguo documentado en la Cova de Valdavara En Valdavara 2 se localiz a techo un nivel que conten a los restos de al menos tres individuos infantiles carente de elementos de cultura material asociados pero cuya dataci n los sit a en el contexto cronol gico del Bronce Medio Vaquero et al 2008 Vaquero et al 2009 Por debajo de este nivel apareci otra unidad estratigr ca con un registro f sil caracterizado por la presencia de un gran n mero de restos de carn voro pero con ausencia total de evidencias de presencia humana
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CUENCAS HIDROGR FICAS ATL NTICAS NOROCCIDENTALES Loc Nivel Material Lab ref A os 14C A os cal BP A os cal BC Val 1 2 Hueso humano Beta 235727 4410 40 5160 4840 3210 2890 Val 1 4 Hueso Beta 235728 13 770 70 17 080 16 880 15 130 14 930 Val 1 4 Hueso Beta 235726 14 630 70 17 890 17 730 15 940 15 780 Val 1 6 Hueso Beta 257849 15 120 70 18 700 17 820 16 750 15 870 Val 1 2 C Hueso Beta 257850 8920 50 10270 9830 8320 7880 Val 1 2 C Hueso Beta 259199 8890 60 10250 9770 8300 7820 Val 2 3 Hueso humano Beta 235729 3270 40 3600 3400 1650 1450 Val 2 3 Hueso humano Beta 235730 3250 40 3600 3360 1650 1410 Tabla 1 Fechas radiocarb nicas de la cueva de Valdavara La calibraci n a 2s p 95 se ha realizado mediante la curva CalPal 2007 Hulu Weninger y J ris 2004 Entre 2009 y 2011 se realiz una intervenci n de urgencia en una cavidad expuesta a consecuencia de la voladura de una cantera a 100 metros de la Cova de Valdavara a la que se denomin Valdavara 3 La gran variedad faun stica recuperada en este yacimiento le n leopardo hiena rinoceronte bisonte oso zorro lobo caballo jabal corzo rebeco gamo las caracter sticas de la microfauna y los primeros datos radiom tricos sugieren una cronolog a de Pleistoce no Superior antiguo entre los 100 000 y los 120 000 a os Aunque se trata principalmente de un conjunto paleontol gico el descubrimiento de industria l tica in situ asociada estratigr camente a la fauna con rma la presencia humana en el yacimiento A la espera de la veri caci n de la cronolog a del dep sito estos datos sit an Valdavara 3 como una referencia importante para el conocimiento del poblamiento m s antiguo de Galicia Figura 2 Elementos de adorno personal encontrados en los niveles magdalenienses de Valdavara 1 33
CUENCAS HIDROGR  FICAS ATL  NTICAS NOROCCIDENTALES  Loc.  Nivel  Material  Lab.ref.  A  os 14C  A  os cal. BP  A  os cal. ...
2 cordillera y litoral cant bricos CUENCAS HIDROGR FICAS ATL NTICAS NOROCCIDENTALES 35
2  cordillera y litoral cant  bricos  CUENCAS HIDROGR  FICAS ATL  NTICAS NOROCCIDENTALES  35
Yacimiento Numeraci n mapa Yacimiento Numeraci n mapa Cueva de Aitzbitarte III y IV 5 Cueva del Mir n 21 Antoli ako Koba 6 Santimami e 22 Axlor 7 El Sidr n 23 Los Azules 8 Sope a 24 Cabo Busto 9 El Castillo 10 Cueva de la G elga 11 Cueva de Las Caldas 12 Cueva Mor n 13 Ekain 14 Cueva del Esquilleu 15 El Pendo 16 Cueva de la Riera 17 La Vi a 18 Labeko Koba 19 Lezetxiki 20
Yacimiento  Numeraci  n mapa  Yacimiento  Numeraci  n mapa  Cueva de Aitzbitarte III y IV  5  Cueva del Mir  n  21  Antoli...
Jes s Altuna Koro Mariezkurrena Joseba R os La Cueva de Aitzbitarte III Pa s Vasco En la colina de Aitzbitarte Renter a Pa s Vasco hay un conjunto de cuevas dos de las cuales la III y la IV las mayores han sido excavadas La IV lo fue en los a os 60 del siglo pasado por J M de Barandiaran 1961 y la III lo ha sido recientemente por J Altuna Altuna et al 2011 Distan 7 km de la costa actual en l nea recta Es en la cueva IV donde E Harl 1908 determin por vez primera para la Pen nsula Ib rica restos de reno La cueva III orientada al SW presenta un gran vest bulo que da paso a una gran sala de 60 m de largo por 15 de anchura media Es a la entrada de esta sala y en su zona profunda donde se han realizado las recientes excavaciones Aqu damos cuenta de las llevadas a cabo a la entrada Actualmente est en estudio ya avanzado el resultado de las excavaciones realizadas en la zona profunda La estratigraf a Fig 1 ha mostrado un nivel est ril n VI un Auri aciense evolucionado n Vb inferior tres niveles Gravetienses n Vb central y superior Va IV y dos superiores III y II de cronolog a Solutrense pero ligados al tecnocomplejo Gravetiense El I est revuelto con elementos modernos El estudio sedimentol gico ha mostrado un clima general fr o y h medo El nivel VI es el menos fr o del conjunto El nivel V es algo h medo y fr o sobre todo en su tramo Vb El n IV es algo h medo y no tan fr o El III es de intenso fr o y algo h medo y el II fr o y h medo El nivel Vb central cuenta con 4 dataciones hechas en Upsala que van de 33 605 1165 a 31 000 835 y una m s de 28 010 600 BP Para el n Va hay cinco dataciones una de 31 210 860 y 4 m s que van de 28 950 655 a 26 350 475 Para el n IV contamos con 5 dataciones m s que van de 28 320 605 a 24 240 365 y una m s de 22 420 290 Para el n III hay 7 dataciones que van de 22 580 295 a 18 400 215 Por n para el n III tenemos una dataci n de 19 765 220 Ua 37959 El estudio pol nico indica un predominio de paisaje abierto con escasa representaci n arb rea menos de 6 Es el nivel VI el que muestra mayor presencia arb rea 5 6 con Pinus Juniperus y Betula El nivel Vb inferior es muy fr o cubierta arb rea 1 6 con Pinus y Juniperus El Vb superior muestra una d bil recuperaci n arb rea 2 5 con las mismas especies El Va indica una d bil recuperaci n de Betula En el IV se observa un incremento 3 merced a Juniperus La de ciente conservaci n esporopol nica no ha permitido obtener informaci n sobre los niveles III y II Los Micromam feros obtenidos mediante un cedazo de 1 mm de malla suman 16 556 restos La mayor parte proceden de los niveles Vb a III Los restos son similares en todos los niveles Domina el grupo Microtus gr agrestis arvalis seguido de Microtus oeconomus Pitymys pyrenaicus forma el conjunto mayor del g nero Pitymys Est tambi n presente la especie relicta Pliomys lenki El clima que denota el conjunto es fr o y h medo y el paisaje mayoritariamente abierto Hay pues coincidencia entre Sedimentolog a Palinolog a y estudio de Micromam feros Desde el punto de vista clim tico los Macromam feros indican paisajes abiertos Se encuentran presentes Rangifer tarandus y Alopex lagopus ste ltimo en el nivel IV Tambi n las Aves indican lo mismo ya que es abundante la perdiz nival Lagopus mutus que vive hoy en el borde superior del bosque de con feras y en zonas rocosas de alta monta a de los Alpes y Pirineos La industria l tica y sea muestra din micas de cambio entre el Auri aciense Evolucionado Vb y el inicio del Gravetiense Vb sup Va y IV y ofrece Centro de Custodia e Investigaci n de los materiales Arqueol gicos de Gipuzkoa 20015 San Sebasti n GOAZ Altuna arkaios com Centro Nacional de Investigaci n sobre la Evoluci n Humana 09002 Burgos joseba rios cenieh es
Jes  s Altuna , Koro Mariezkurrena , Joseba R  os    La Cueva de Aitzbitarte III  Pa  s Vasco   En la colina de Aitzbitart...
38 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 1 Estratigraf a del yacimiento datos para caracterizar las ocupaciones humanas producidas en torno al 20 000 BP niveles III y II que tienen una dif cil adscripci n cultural en el marco regional Cant brico En el nivel VI solo se hizo un sondeo de 1 m2 que proporcion un reducido material que permite una adscripci n al Paleol tico Medio sin mayor precisi n La parte alta de este nivel est mezclada con el tramo inferior del nivel Vb por lo que el conjunto industrial muestra un car cter an malo que mezcla elementos del Paleol tico Medio y del Auri aciense Evolucionado El nivel Vb muestra una intensa producci n de laminillas a partir de n cleos carenados bordes de lasca y n cleos tipo Vachons as como una producci n unipolar de l minas anchas y aplanadas Los tipos de s lex utilizados son especialmente los obtenidos en los a oramientos m s cercanos bien sean los Urgonianos que a oran en las mismas calizas en las que se abre la cueva bien los del Flysch de la variedad de Gaintxurizketa
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS Figura 2a Plaqueta grabada del nivel Auri aciense Figura 2b Plaqueta grabada Dibujo muestra una presencia escasa de tiles apuntados posiblemente azagayas Este utillaje parece estar relacionado con actividades de vinculaci n dom stica El nivel II se caracteriza por la producci n de laminillas de distintos tama os especialmente a partir de n cleos piramidales y probablemente a partir de buriles de tipo Busqu mientras que la producci n de lascas y una producci n de l minas parece realizarse fuera del yacimiento Respecto al utillaje retocado destaca la abundancia de buriles de todo tipo con formatos tipo Noailles y Busqu y la ausencia En el Nivel IV la talla es pr cticamente id ntica a la registrada en el nivel Va Destacan los buriles de diferentes tipos con algunos Noailles t picos y las piezas astilladas seguidas de raspadores truncaduras y utillaje de dorso Dentro de la industria sea s lo se ha recuperado un fragmento de azagaya La composici n del conjunto parece relacionarse tambi n con actividades de tipo dom stico Los niveles Vb superior Va y IV se relacionan por su composici n tecno tipol gica y por su cronolog a con una fase antigua del Gravetiense En estos niveles se documenta un descenso signi cativo en el uso del s lex local Urgoniano o Gaitxurizketa aumentando el uso de los s lex de Bidache y Chalosse especialmente El nivel III se caracteriza por la variabilidad de los sistemas de producci n entre los que destaca una producci n de laminillas estrechas una producci n de laminillas anchas ambas realizadas sobre lasca una producci n de lascas y una importaci n de soportes laminares Entre el utillaje destacan los buriles de morfolog as diversas incluyendo Noailles y Busqu las laminillas de dorso los raspadores y dos geom tricos El utillaje seo es el m s rico y variado de la secuencia destacando dos fragmentos de agujas y dos azagayas de secci n circular aplanada Hay adem s un colgante realizado sobre canino de zorro y un fragmento de cuenta de hueso Este nivel se corresponder a con ocupaciones con funciones variadas incluyendo actividades de tipo dom stico o la preparaci n y reparaci n de utillaje de caza Figura 3 Buriles de Noailles de los niveles Gravetienses 39
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  Figura 2a. Plaqueta grabada del nivel Auri  aciense.  Figura 2b. Plaqueta grabada. Dibu...
40 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO de raspadores y de elementos foli ceos claros Hay tambi n una relativa abundancia de elementos de retoque abrupto dorsos y truncaduras con algunos dorsos que podr an asimilarse a fragmentos de puntas de muesca La industria sea muestra un posible fragmento de azagaya y un tubo de hueso de ave con grabados lineales transversales Los niveles III y II son contextos con una cronolog a que coincide con el inicio del Solutrense regional sin embargo el conjunto industrial muestra unas caracter sticas particulares m s propias del tecnocomplejo Gravetiense por lo que parece una variante industrial original que lo relacionan con otros conjuntos como Amalda V o Ermittia V Por n el nivel I indica un car cter muy alterado con datos poco ables El nivel III Gravetiense reciente ha proporcionado 4 piezas dentarias humanas pertenecientes a tres ni os menores de 13 a os y un adulto Se trata de los m s antiguos restos de nuestra especie conocido hasta el presente en el Pa s Vasco Las piezas son un D2 de un infante de 12 a 21 meses un M1 de uno de 5 5 a 6 a os un M2 de otro de 11 a 13 a os y un P4 de un adulto El conjunto de Macromam feros asciende a 30 261 restos en general muy fragmentados de los que han sido determinados 2 149 Este n mero elevado de indeterminados se debe a que el tamiz era de 2 mm y se tamiz con agua Se recogieron por tanto todos los fragmentos superiores a esa dimensi n Los Macromam feros constituyen la principal fuente de subsistencia de origen animal de los pobladores de la cueva Dominan los bovinos entre los que hay Bos primigenius y Bison priscus Cervus elaphus y Rupicapra rupicapra Los restantes Ungulados Rangifer tarandus Capreolus capreolus y Capra pyrenaica los tres en peque as cantidades y no en todos los niveles En el nivel Vb inferior Auri aciense evolucionado domina Cervus elaphus seguido de los bovinos y luego de Rupicapra rupicapra Ursus spelaeus es tambi n numeroso El nivel Vb superior Gravetiense m s antiguo muestra un espectro faun stico an logo para ir dando paso posteriormente a un aumento de los bovinos que dominan ampliamente en los niveles Gravetienses Va y IV Por n en los niveles III y II descienden los bovinos dejando paso a Rupicapra rupicapra El reno est presente en los niveles Va IV III y II si bien con pocos restos Las huellas de origen antr pico sobre los restos seos fracturaciones incisiones varias huellas de fuego en distinto grado son numerosas Hay algunas escasas huellas de mordeduras de Carn voros causadas probablemente sobre el material abandonado por los humanos Cabe destacar una ulna de Ursus spelaeus del n Vb inferior con incisiones de origen antr pico Por otro lado en el nivel IV nivel de amplios hogares hay much simos huesos troceados de peque o tama o tambi n quemados El elevado n mero entre ellos de partes esponjosas de hueso ricas en grasa indica que han servido probablemente como combustible en esa poca de escasa cubierta arb rea Las Aves suman un conjunto reducido de 137 restos determinables Los niveles con m s restos son el III 82 y el IV 32 La composici n anat mica de los huesos de Lagopus mutus y Perdix perdix que constituye con Pyrrhocorax el conjunto m s numeroso es compatible con la introducci n en la cueva por humanos aunque no se han observado marcas de origen antr pico La alta presencia de restos de especies rup colas en especial en el nivel III indica que la cavidad no fue ocupada permanentemente por grupos humanos en esa fase Los Peces se limitan tambi n a un reducido conjunto de 156 restos El g nero m s abundante es Salmo entre los que la trucha es mayor a Destaca Anguilla anguilla pero sobre todo cuatro de indudable origen marino como son Trisopteros minutus n III Blenius sp n Va y IV Scomber sp n Va y Platichys esus n Vb Esta ltima penetra en la zona mar tima de los r os por lo que pudo ser pescada en el r o Oiartzun Entre los Moluscos hay conchas de origen marino t picas del Golfo de Bizkaia Patella vulgata n I II y III Littorina littorea n II III y IV L obtusata L fabalis ambas en n III Stramonita haemastomsa Mytilus sp Pecten maximus y Antalis sp las cuatro en el n II Tres de las conchas han sido transformadas en objetos colgantes de adorno En la secuencia exterior de Aitzbitarte III se documentan por tanto una serie de niveles arqueol gicos en los que se observa una evoluci n ambiental y unos cambios en las formas de vida de los grupos humanos que incluyen el modo de ocupaci n las estrategias de subsistencia y de aprovisionamiento del utillaje y las actividades realizadas en el sitio Actualmente se encuentra en una estado muy avanzado el estudio de los niveles de la zona profunda de la cueva donde son especialmente ricos los niveles gravetienses con buriles de Noailles unidos a una subsistencia basada casi exclusivamente en la caza de bovinos m s el 90 de los restos La cueva de Aitzbitarte IV situada encima de la III dio un nivel Auri acoide no bien de nido un nivel Solutrense dos niveles Magdalenienses y un nivel Aziliense Llama la atenci n que los grupos humanos del Gravetiense no aparecieran en la cueva IV En el interior de Aitzbitarte III han aparecido casi 2 000 buriles de Noailles t picos y en la IV ninguno A la inversa a los grupos Magdalenienses y Azilienses de la IV no les interes la III
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS Mikel Aguirre Antoli ako Koba Gautegiz Arteaga Bizkaia La cueva de Antoli a Antoli ako koba en euskara DATUM ETRS 89 x 528 685 46 Y 4 801 186 83 Z 285 se sit a en la cuenca baja del r o Oka o r a de Gernika en el entorno llamado de Urdaibai Bizkaia a 285 m s n m y a escasa distancia del cl sico yacimiento de Santimami e Fig 1 1 Con excelente orientaci n sur suroeste su emplazamiento estrat gico permite el dominio visual de buena parte de la cuenca de Urdaibai y de los accesos hacia los valles costeros de los r os Lea y Artibai La excavaci n arqueol gica se ha desarrollado entre 1995 y 2008 y ha permitido la identi caci n de una importante secuencia estratigr ca con ocupaciones del Auri aciense Gravetiense Solutrense superior Magdaleniense inferior avanzado indicios del Magdaleniense superior y Aziliense Aguirre 1996 2001 Aguirre et al 2001 Su registro arqueol gico y paleoambiental es el m s completo y rico entre los c 35 000 BP y 14 500 BP en el rea de Urdaibai con algunos hiatos bien de nidos en una secuencia estratigr ca cuya din mica de acumulaci n parece esencialmente antr pica Contracciones demogr cas en el Cant brico oriental cambios de estrategia de explotaci n territorial Se han realizado algunas aportaciones sobre el origen de las materias primas sil ceas de Antoli a Tarri o et al 1998 Tarri o 2006 136 139 y de paleoambiente a partir de los microvertebrados de su secuencia Zubeldia et al 2006 En la actualidad se halla en marcha el estudio interdisciplinar de su registro La con guraci n del relleno sedimentario de la cueva presenta importantes cambios laterales en sus caracteres y en su desarrollo vertical En la sala oeste Fig 1 2 la estratigraf a posee escasa potencia por la cercan a de la roca base donde se registra lo que llamamos Conjunto Sedimentario Superior CSS y Medio CSM y una considerable profundidad en la galer a norte y parte del vest bulo con niveles arqueol gicos ausentes all Conjunto Sedimentario Inferior CSI Presentamos de muro a techo los diferentes horizontes arqueol gicos documentados Fig 2 1 Las evidencias m s antiguas de ocupaci n en Antoli a se localizan en un nivel con nado en tre coladas estalagm ticas Fig 2 del CSI LsmP limo arenoso marr n con fosfatos donde se identi c marmota entre la escasa fauna una raedera y otros pocos elementos l ticos No se dispone por el momento de dataci n de estos estratos s de algunas anal ticas geoqu micas Yusta et al 2005 Estos niveles forman parte de la mitad inferior de este conjunto sedimentario de base en donde se observan varias fases de formaci n de espeleotemas bloques y escasos clastos diferentes capas arenosas arcillo limosas marrones a veces brechi cadas y paquetes o bolsadas de arcillas naranjas muy compactas mezcladas con fosfatos Todo ello arqueol gicamente est ril con la salvedad del estrato mencionado 2 La mitad superior del CSI lo forma un grueso paquete de fosfatos espeleotemas y bolsadas arcillosas diversas que contiene el primer nivel arqueol gico de cierta entidad compuesto por arenas marrones con abundantes grumos de fosfatos Sm P Aport industrias auri acoides siendo el orden de retoque simple el de mayor signi caci n en denticulados y raederas con algunas escasas laminillas Dufour 3 Se halla cubierto por fosfatos y arenas naranjas Sj P que tambi n libran material l tico arqueol gico an logo con escasa fauna mal conservada en estos niveles a n pendientes de dataci n Su techo marca diferencias con lo superior en coloraci n textura y peque as bioturbaciones 4 Por encima se de ne un paquete de arenas marrones rojizas compactas Smk con escasos clastos o bloques muy corro dos y diversas variaciones laterales Disponemos de una data Tab 1 pr cticamente a techo de 30640 240 BP Beta 251304 y otra sobre carb n de 29990 230 BP GrA 23898 en la parte baja del nivel Contiene industrias auri acienses de matiz evolucionado con importantes porcentajes de grupos de sustrato escasas laminillas de tipo Dufour e industria sea escasa y banal Este estrato Lmbk inf Smk constituye la base del CSM UNED CA Bergara San Martin Agirre Plaza 4 20570 Bergara Gipuzkoa maguirre bergara uned es 41
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  Mikel Aguirre   Antoli  ako Koba  Gautegiz-Arteaga, Bizkaia   La cueva de Antoli  a  An...
42 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 1 1 Situaci n de Antoli a 2 Planta 3 Canto grabado del Gravetiense de Antoli a 4 a 7 Piezas de retoque plano del Solutrense de Antoli a En 7 costilla de ungulado indeterminado con extremo distal de punta
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Aziliense Magd inf Sol sup Sol sup Gravetiense Gravetiense Auri evol Lgc inf Lmb Lmc Lab Sab Lmbk sup Smbk Lmbk inf Smk cultural Ads Lanc Lgc sup Nivel de referencia Material Hueso Hueso C14AMS C14AMS C14AMS Hueso Hueso C14AMS Hueso Hueso Hueso Carb n Hueso C14AMS C14 C14AMS C14AMS C14AMS Hueso C14AMS Hueso Hueso C14AMS C14AMS Hueso C14AMS Hueso C14 Hueso Hueso C14AMS C14AMS Hueso C14 C14AMS Hueso C14 Hueso M todo Beta 251304 GrA 23898 Beta 230279 GrN 23786 Beta 251300 Beta 251299 Beta 230282 Beta 251303 Beta 215542 Beta 233766 GrN 23785 Beta 230284 Beta 251301 GrN 23784 GrN 23783 Beta 230280 Beta 230281 Beta 215543 Beta 215544 Ref lab Tabla 1 Dataciones de Antoli ako koba y su calibraci n CalPal 2007 HULU Weninger et al 2010 Medio Superior Sedimentario Conjunto 30640 240 BP 29990 230 BP 27520 190 BP 27390 320 BP 27100 190 BP 26720 180 BP 26710 180 BP 26140 150 BP 26080 200 BP 22640 120 BP 19280 120 BP 19020 120 BP 17340 100 BP 14680 100 BP 14680 80 BP 14630 70 BP 14580 70 BP 10800 40 BP 10220 40 BP Fecha BP 34823 355 34253 196 32109 222 32064 277 31822 154 31486 273 31469 284 31046 343 31011 356 27358 388 23044 283 22879 303 20801 301 17998 378 18003 374 17954 379 17829 314 12777 63 11932 128 CalBP 34467 35178 34057 34449 31887 32331 31786 32341 31667 31976 31212 31759 31185 31753 30702 31389 30655 31367 26969 27746 22760 23327 22575 23182 20500 21102 17619 18376 17628 18377 17574 18333 17515 18143 12713 12840 11804 12060 68 range calBP CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS 43
Aziliense  Magd. inf.  Sol. sup Sol. sup Gravetiense  Gravetiense  Auri  . evol.  Lgc inf  Lmb  Lmc  Lab Sab  Lmbk sup Smb...
44 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 2 1 Ensayo de correlaci n provisional cronoclim tica de la estratigraf a de Antoli a seg n el radiocarbono y las curvas de variaci n de temperatura seg n el procesado parcial de la columna de muestreo de microvertebrados Zubeldia et al 2006 5 Tras un posible hiato sedimentario relativamente corto sin interfacies de nida en la sala oeste m s clara en la galer a norte se desarrolla un paquete con alta densidad de material arqueol gico en su base de limos y arenas marr n amarillento compactas con abundantes bloques Lmbk sup Smbk adscrito al Gravetiense con buriles de Noailles Aguirre 2013 En su industria sea sobresalen azagayas de secci n oval en morfolog as cercanas a las de Isturitz Destaca por sus implicaciones un peque o percutor abraseur con una gura de cierva Fig 1 3 Aguirre y Gonz lez Sainz 2011 Disponemos de seis fechas de
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS C14 AMS y una convencional escalonadas coherentemente entre los c 25800 y 27700 BP c 31000 32300 CalBP El material arqueol gico del mismo tenor gravetiense con Noailles se hace m s escaso hacia arriba con limos y arenas amarillas con bloques Lab Sab Presenta a techo contacto erosivo neto Ha sido datado en 22640 120 BP Beta 233766 6 Sobre la discordancia erosiva se inicia el CSS ya del Tardiglaciar con importantes ocupaciones del Solutrense superior el inferior de limos marrones con clastos Lmc y limos marrones con bloques Lmb el superior Ambos libran piezas de retoque plano en abundancia Fig 1 4 a 7 con predominio de bases c ncavas en torno a medio centenar y escasas muescas laterales de peque o formato Est n presentes los buriles de Noailles Disponemos de tres fechas 19280 120 BP GrN 23785 y 19020 120 BP Beta 230284 para Lmc y 17340 100 BP Beta 251301 para el superior Lmb 7 Tras otro hiato con indicios de erosi n a techo de Lmb le siguen limos gris ceos con clastos Lgc que se presentan ya en super cie en parte del vest bulo y sala oeste Se hallan muy afectados no obstante por diversas afecciones ganado clandestinos que llegan Gonz lez Urquijo Jes s Ib ez Juan Jos Lazu n Tal a y Mozota Mill n 8 No es posible establecer diferenciaci n sedimentaria con la secci n superior de Lgc Lgc sup salvo localmente mayor densidad de peque os clastos y de moluscos entre el material arqueol gico Est fechado Beta 215543 en 10800 40 BP En reas marginales de la sala oeste y galer a norte se conservan peque as reas de limos y limoarcillas negros con clastos Lanc en superposici n con Lgc sellados a techo por espeleotemas y fechados en 10220 40 BP Beta 215544 data muy cercana a la anterior aunque no solapada En el cribado del sedimento revuelto se han recuperado varios fragmentos de arpones magdalenienses dif cilmente atribuibles a fechas tan tard as L gicamente este hecho evidencia visitas ocasionales durante el Magdaleniense superior en el tramo central de Lgc La composici n del material arqueol gico de Lgc sup y Lanc es similar destacan los elementos de dorso y la an loga variedad de moluscos y lo asignamos al Aziliense Axlor Historia de la investigaci n El yacimiento de Axlor Dima Bizkaia si sit a en la fachada atl ntica norte de la Pen nsula Ib rica La cueva se abre a unos 320 m de altitud sobre el nivel del mar en un valle interior cercano a uno de los puntos de paso entre la cuenca atl ntica y la mediterr nea El yacimiento fue descubierto por J M hasta los niveles solutrenses en la mayor parte de la super cie excavada La industria sea secciones subtriangulares y cuadradas puntas espatuladas y dataciones cuatro dos AMS y dos convencionales entre 14510 y 14780 BP 17515 y 18377 Cal BP de su secci n inferior corresponden a un Magdaleniense inferior tard o Lgc inf de Barandiar n en 1932 y excavado por este mismo arque logo entre 1967 y 1974 Barandiar n describi 9 niveles estratigr cos y de ni como f rtiles del III al VIII todos ellos con industrias l ticas de tipo musteriense Barandiar n 1980 La fauna de macromam feros fue estudiada por J Altuna 1989 Las industrias l tica y sea fueron analizadas por A Balde n en el marco de su tesis doctoral 1985 y Instituto de Prehistoria IIIPC Departamento de Ciencias Hist ricas Universidad de Cantabria Avda de los Castros s n 39005 Santander gonzalje unican es Instituci Mil i Fontanals CSIC C Egipciaques 15 08001 Barcelona ibanezjj imf csic es y millanm imf csic es PACEA CNRS Universit de Bordeaux All e Geoffroy de Saint Hilaire 33615 PESSAC t lazuen pacea u bordeaux1 fr 45
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  C14 AMS y una convencional, escalonadas coherentemente entre los c. 25800 y 27700 BP  c...
46 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO publicadas m s tarde de manera extensa Balde n 1999 A Balde n clasi ca todos los niveles como musterienses charentienses con algunos matices para los dos niveles inferiores con abundantes raederas Secuencia estratigr ca A partir del a o 2000 la excavaci n del yacimiento de Axlor se retom por un equipo dirigido por J Gonz lez Urquijo y J J Ib ez En la nueva excavaci n se ha intervenido en niveles contempor neos de la secuencia excavada por Barandiar n Grosso modo los niveles B a N Fig 1 coinciden con los niveles III a VIII de la excavaci n de los a os 60 70 Gonz lezUrquijo et al 2005 2006 Esta secuencia corresponde cronol gicamente a las fases nales del Paleol tico Medio El nivel D se sit a en 42010 1280 BP Beta 144262 y los niveles inferiores de la secuencia exterior M y N tienen cronolog as 47500 bp La secuencia reconocida hasta ese momento se completaba en la base con un paquete de arcillas amarillas el nivel IX Las nuevas excavaciones han revelado un dep sito sedimentario situado estratigr camente por debajo de la secuencia original con dos subniveles que contienen material arqueol gico depositados en torno al OIS 4 5 Un sondeo profundo hasta la cota 6 80 ha revelado un potente relleno est ril Tambi n se han localizado restos de un nivel de inicios del Paleol tico Superior en la parte superior de la secuencia nivel A correspondiente con la base del Figura 1 Estratigraf a Axlor nivel II de J M de Barandiar n en su momento considerado est ril En los niveles inferiores Axlor R la industria l tica es escasa n 414 y est tallada en s lex 46 5 cuarzo 27 lutita 14 caliza 8 cuarcita limonita y arenisca En el entorno inmediato del yacimiento las posibilidades de acceso a las rocas tiles para la talla se limitan a lutita caliza limonita y arenisca Estas materias son relativamente f ciles de localizar tanto en posici n primaria como secundaria en los canchales y cursos de agua cercanos a menos de 1 km de la cavidad La lutita de mejor calidad aparece en las formaciones del Flysch negro supraurgoniano que se sit a unos kil metros al norte de Axlor Sin embargo pueden encontrase n dulos aprovechables para la talla en a oramientos de edad albiense a unos pocos centenares de metros del yacimiento El cuarzo aparece en los bordes del sinclinorio vizca no a unos 5 10 km al norte del yacimiento Desconocemos la procedencia de la cuarcita que est presente en los dep sitos uviales cercanos a Axlor en cantidades muy bajas El s lex procede b sicamente del Flysch costero situado a 35 40 km del yacimiento El grueso del conjunto est compuesto por restos de talla 65 y lascas 28 mientras que n cleos y utillaje retocado apenas alcanzan el 1 y el 5 8 respectivamente Cabe destacar sin embargo que de las 116 lascas presentes en la colecci n 48 41 se corresponden con lascas de reavivado Las raederas de diferentes tipos laterales transversales y dobles cuatro de ellas con retoque Quina o semiquina constituyen el til m s representado
46  LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR  ESTADO ACTUAL DEL CONO...
CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS En el nivel R se observa una gesti n diferencial del s lex con respecto a las otras materias primas Los soportes en s lex son de menor tama o y se retocan mucho m s a menudo Una parte importante de los soportes en s lex son de hecho lascas de reavivado de raederas Quina que en ocasiones han sido a su vez Figura 2 Raederas Quina retocadas y usadas Lazu n y Gonz lez Urquijo e p a El estudio funcional de una muestra del utillaje l tico de este nivel evidencia el desarrollo de una cierta variedad de trabajos que incluye carnicer a as como tareas sobre vegetales no le osos piel seca y madera Lazu n y Gonz lez Urquijo e p b 47
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  En el nivel R se observa una gesti  n diferencial del s  lex con respecto a las otras m...
48 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO En la parte inferior de la secuencia moderna niveles M y N las materias primas empleadas para la producci n l tica es similar a la de los niveles inferiores s lex 45 cuarzo 30 lutita 20 cuarcita y otras El s lex llega de los a oramientos situados al norte en el ysch costero en forma de lascas y tiles de tama o mediano o grande 5 cm o de n cleos de tipo Levallois de peque o formato Estos n cleos producen lascas de hasta 1 1 5 cm de dimensi n m xima para las ltimas extracciones Una parte relevante de los tiles aportados al yacimiento son puntas de tipo musteriense para ser empleadas como proyectiles La lutita se explota a menudo con esquemas Levallois para la producci n de lascas de mayor tama o que se suelen retocar como raederas Los esquemas de producci n seguidos con el cuarzo est n peor de nidos La fauna del Nivel N est dominada por el ciervo 74 Altuna 1989 con un 20 de animales de roquedo cabra rebeco y casi nula presencia de grandes b vidos y caballo Un rasgo importante de los comportamientos reconocidos en Axlor es el uso intensivo de percutores de hueso aprovechando sobre todo esquirlas dia siarias Casi mil han sido recuperados en las campa as llevadas a cabo hasta la fecha y cerca de 500 analizados t cnica y funcionalmente Mozota 2012 De ellos 73 proceden del nivel N y 92 del nivel M Estos tiles se obtienen entre los restos de fauna sin criterios estrictos de selecci n y sin una manufactura intencional a diferencia de lo que ocurre en los niveles superiores Se emplean fundamentalmente en distintas t cnicas de retoque l tico En estos niveles especialmente en el nivel N destaca la presencia de estructuras de combusti n abundantes y bien conservadas La parte m s reciente de la secuencia correspondiente al Paleol tico medio niveles D C y B presenta una estrategia de gesti n del utillaje bastante diferente La mayor parte del material aportado es s lex algo m s del 60 seguido de lejos por la lutita y el cuarzo entre el 10 y 15 cada materia En estos niveles el s lex procede de tres fuentes diferentes el Flysch costero la sierra de Urbasa y los a oramientos de Trevi o Gonz lez Urquijo et al 2005 Apenas hay n cleos ni evidencias de talla de bloques Al yacimiento se importan soportes de s lex gran tama o obtenidos mediante una producci n de tipo Quina para la obtenci n de soportes espesos con dorso Estas lascas se conforman como raederas Quina en el yacimiento donde son intensamente utilizadas y reacondicionadas hasta alcanzar tama os muy reduci dos en el momento del abandono Fig 2 Algunas de las lascas de reavivado las m s grandes parecen ser el resultado de una producci n intencional o al menos de una selecci n preferencial para fabricar una nueva generaci n de tiles Como se ha podido comprobar con el an lisis de una amplia muestra de tiles retocados del nivel D n 917 Fr as 2013 las raederas constituyen el tipo m s abundante en torno al 75 y son muy a menudo dobles o m ltiples El utillaje retocado nal como consecuencia de esta explotaci n intensiva y del uso de lascas de reavivado como soporte que suponen en torno al 30 de los soportes retocados es de muy peque o tama o A diferencia de lo que se observaba inicialmente con una peque a muestra n 50 R os 2007 las dimensiones medias de las raederas nales solo alcanzan 2 3 x 2 2 x 0 8 mm y buena parte de ellas son menores de 2 cm en cualquiera de sus dos dimensiones Los percutores de hueso son muy abundantes en estos niveles Seg n la muestra analizada m s de 200 Mozota 2013 se obtienen tras una fuerte selecci n de los formatos o quiz s una producci n intencional de esquirlas durante el procesado alimenticio de la fauna Su uso es m s especializado con variantes en los tipos de tiles y predominio del uso de los retocadores en tareas Quina En el nivel B son especialmente masivos adaptados a la extracci n de las lascas de reavivado de mayor tama o La fauna de los niveles D C y B es mucho m s diversi cada con el aumento progresivo de la presencia de caballo y grandes b vidos en detrimento del ciervo En el nivel m s reciente del Paleol tico Medio el B ciervo cabra grandes b vidos y caballo se reparten el espectro de ungulados de forma casi equilibrada Altuna 1989 Casta os 2005 Balance La mayor parte de las ocupaciones en el yacimiento de Axlor se producen durante el Paleol tico Medio y las m s intensas a lo largo del OIS 3 El comportamiento hist rico que mejor se re eja en estas ocupaciones del OIS 3 es la variabilidad de la organizaci n t cnica de las sociedades neandertales del periodo Esta variabilidad se aprecia en el espectro de animales cazados en la formaci n y uso de la industria sea en la gesti n de las materias primas l ticas con porcentajes muy variables de los distintos tipos de rocas y con captaciones de s lex en regiones distintas en el repertorio de t cnicas de talla o en los patrones de movilidad territorial deducibles
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS Manuel R Gonz lez Morales La Cueva de los Azules Cangas de On s Asturias Localizaci n y descripci n La Cueva de los Azules se abre en la ladera sur del Monte de Llueves en el barrio de Contranquil Cangas de On s y a unos 30 m sobre el curso actual del r o Sella Tom su nombre de la nca en la que se ubica en las m rgenes del r o y se ubican en lo que hoy es un denso bosque En realidad se trata de un complejo de peque as cavidades abiertas en un mismo frente de a oramientos de calizas cret cicas de edad Albiense superior Cenomaniense inferior La que ha sido objeto de excavaciones se compone en realidad de dos bocas denominadas originalmente Cueva de los Azules I la occidental y II la oriental separadas por un pilar rocoso que dan acceso a una nica sala interior En el momento se su hallazgo se hallaba casi totalmente colmatada de sedimentos incluyendo una potente capa superior resultado de deslizamientos de la ladera como el resto de las otras bocas inmediatas del conjunto Descubrimiento y excavaci n Figura 1 Arpones azilienses de la Cueva de los Azules 1 2 Nivel 5 3 4 Nivel 3g 5 9 Nivel 3f Seg n Fern ndezTresguerres y Junceda 1994 El yacimiento arqueol gico fue descubierto de manera fortuita en 1971 por Alberto Blanco Casta o y Francisco de la Roz Soto que encontraron en super cie un arp n aziliense y algunas lascas de cuarcita y s lex En 1973 se iniciaron las excavaciones formales bajo la direcci n de Juan Fern ndez Tresguerres despu s que el yacimiento sufriera en ese intervalo un importante expolio por parte de furtivos En las dos primeras campa as se pudo comprobar que el yacimiento contaba con una amplia serie de ocupaciones azilienses de extraordinaria riqueza incluyendo el hallazgo de varios arpones t picos Fig 1 y numerosa industria l tica Al nal de la campa a de 1974 el hallazgo de algunos huesos de un pie humano en el borde de la zona excavada dio paso a una amplia campa a en 1975 que permiti exhumar un enterramiento Fig 2 incluido en el nivel aziliense con restos excepcionalmente bien conservados de diversas partes del esqueleto Las sucesivas campa as de excavaci n se continuaron hasta mediados de los a os 90 ampliando la zona excavada a la sala interior de la Cueva de los Azules II y posteriormente se realizaron sondeos en los rellanos existentes al exterior ante cada una de las bocas y en la plataforma entre ambas Instituto Internacional de Investigaciones Prehistoricas de Cantabria 39005 Santander Spain 49
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  Manuel R. Gonz  lez Morales   La Cueva de los Azules  Cangas de On  s, Asturias   Local...
50 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 2 Plano del enterramiento de la Cueva de los Azules Seg n Fern ndez Tresguerres 1976 dibujo de Lorenzo Arias P ramo Estratigraf a El relleno de las dos bocas de la cueva revela una historia sedimentaria relativamente convulsa con sucesivas fases de erosi n por corrientes de agua y rellenos de arcilla producto de deslizamientos de ladera intercalados con episodios cl sticos favorecidos por la exposici n a los agentes externos y la mala calidad de la roca En resumen seg n sus excavadores y con la salvedad de las referidas alteraciones la secuencia cultural es la siguiente Nivel 1 Est ril Nivel 7 capas a c Magdaleniense Nivel 2 Aziliense nal Nivel 8 Magdaleniense Nivel 3 capas a h Aziliense nal Nivel 9 Magdaleniense Nivel 4 Est ril Nivel 10 Magdaleniense Nivel 5 capas a b Aziliense antiguo Nivel 11 Magdaleniense Nivel 6 Magdaleniense nal Nivel 12 Magdaleniense La cueva se hallaba casi totalmente colmatada en el momento del hallazgo y la capa super cial formaba un amontonamiento ante la entrada Muy probablemente se trata de una colada de arcilla de la lade ra que fosiliz de nitivamente la cavidad Las capas superiores del nivel 3 3a d ten an un distribuci n limitada a la entrada de la cueva y exterior de la misma en tanto que las m s profundas especialmente 3d2 y 3e se extend an por toda la cueva y conten an abundantes cenizas materia org nica y testimonios de intensa actividad humana A partir de la capa 3f las ocupaciones aparecen en el interior de la cueva hacia el fondo de la misma tambi n con abundantes cenizas El nivel 4 marca un momento de desocupaci n y est formado por arcillas amarillentas con abundantes clastos angulosos de caliza que cubren toda la super cie de la cueva El nivel 5 como las capas m s profundas del nivel 3 se asienta en la zona del fondo de la cueva rellenando una amplia depresi n erosiva que afect a los niveles correspondientes al Magdaleniense superior 6 a 9 Estos sufrieron tanto la acci n de diversos fen menos erosivos ligados a la circulaci n de agua hacia en interior de la cueva como la de la intensa utilizaci n del espacio por parte de los azilienses que realizaron en ellos zanjas pozos y otras estructuras diversas Los niveles m s profundos 10 a 12 han sido provisionalmente asignados al Magdaleniense aunque sin mayores precisiones En ellos tambi n se detectaron diversas estructuras como capas de cantos muros de cierre dep sitos de ocre y otros
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS Las industrias l ticas y seas Seg n Fern ndez Tresguerres la gesti n de las materias primas se caracteriza por la progresiva selecci n de materias primas localizadas en lugares m s pr ximos al yacimiento a trav s de los tiempos azilienses Menos com n en el Aziliense antiguo se hace m s marcada la tendencia a lo largo del proceso de azilianizaci n de las industrias l ticas En el Aziliense cl sico de la selecci n cuidada se pasa la explotaci n a zonas m s pr ximas al yacimiento En los niveles magdalenienses se da una utilizaci n casi constante del s lex de buena calidad tendencia que persiste como se ha dicho en el Aziliense antiguo En el Aziliense cl sico la acumulaci n de restos de talla es enorme re ejo de unas pr cticas de talla constantes durante la ocupaci n de la cueva incluyendo una presencia importante de la de cuarcita de origen ultralocal recogida en las orillas de los r os G e a y Sella aunque su utilizaci n para la fabricaci n de tiles es limitada con un uso preferente en los tipos del sustrato denticulados escotaduras lascas retocadas mientras que es menor el n mero de raspadores fabricados con esta materia y pr cticamente ninguna laminilla ni punta El s lex en cambio se utiliza ampliamente para la manufactura de raspadores hojitas y puntas con predominio de la radiolarita de calidad mediocre o mala los s lex de calidad est n presentes pero en proporciones mucho m s bajas que en los periodos anteriores En cuanto al utillaje retocado el Aziliense antiguo de Los Azules cuenta seg n Fern ndez Tresguerres con una industria muy bien de nida por peque as puntas alargadas con doble dorso en ocasiones con tendencia a ser rectil neo y a veces con un retoque plano en la cara dorsal distal que recuerdan en su forma las puntas m s tard as de Sauveterre Su aparici n va precedida por puntas muy cortas de peque o tama o y espesas El resto de la industria se distingue menos del Magdaleniense superior nal en la cual ya se observa la presencia de los peque os raspadores de tendencia circular y las muy abundantes laminillas de dorso frecuentemente rectil neo y a veces doble Los buriles se hacen m s raros Los denticulados y las muescas son tan habituales como en cualquiera de los niveles del yacimiento Pero si algo es especialmente destacable en Los Azules es su industria sea y de manera especial los arpones azilienses cuyo n mero se eleva a 105 A trav s de la secuencia de la cueva se puede apreciar de manera excepcional la evoluci n de sus tipos desde los ejemplares m s antiguos del Aziliense cl sico nivel 3 h que por lo general presentan un mayor n mero de dientes que los m s modernos en los que la perforaci n tiende a situarse hacia el centro de la base para posteriormente desplazarse en las capas centrales del nivel 3 g f y e hacia el centro del fuste para retornar luego de nuevo al centro de la base Menci n especial merecen los arpones del Nivel 5 correspondiente al Aziliense antiguo en l solamente aparecieron cuatro arpones dos de ellos completos en uno la base tiene una perforaci n circular y en el otro caso sta carece de perforaci n dos caracter sticas muy poco frecuentes entre los arpones de este periodo Pero lo m s destacado es que un de los arpones completos una pieza extraordinaria con siete dientes y uno de los fragmentos est n decorados hecho este excepcional para esta poca sobre todo teniendo en cuenta las particularidades de la decoraci n El fragmento roto y el arp n entero comparten una misma decoraci n a base de l neas oblicuas con trazos cortos adosados a las mismas decoraci n que aparece tambi n en colgantes que se sit an cronol gicamente a caballo entre el Magdaleniense nal y el Aziliense Pero lo m s singular es que en el caso de la pieza completa esa decoraci n inicial fue recubierta por otro motivo a base bandas formadas por dos l neas paralelas entre las cuales se grab un relleno de l neas cortas y oblicuas motivo que se extiende tambi n a los dientes Esta segunda fase decorativa se corresponde casi exactamente con la decoraci n de un fragmento de arp n de similares caracter sticas hallado en la Cueva de La Lluera a m s de 60 km de distancia en l nea recta Aparte de los arpones en los niveles superiores del Aziliense cl sico se recogieron tambi n una azagaya decorada en la mayor parte de su cuerpo central con series de l neas cortas oblicuas y una esp tula realizada sobre un met podo de ciervo fuertemente pulido aunque conserva parte de la cabeza articular y de punta roma con una de sus caras cubierta de una serie de l neas de puntos namente grabados La sepultura aziliense En la campa a de 1975 se llev a cabo la excavaci n controlada de un enterramiento que conten a adem s de los restos humanos una serie notable de elementos de ajuar El cuerpo tendido sobre la espalda hab a sido depositado en una fosa somera situada junto a la pared oeste de la cueva y excavada en las capas 3b d cuyo fondo parece haber estado espolvoreado con ocre una serie de bloques parec a delimitar su lado derecho Sobre las piernas del difunto a la altura de las rodillas se hab a depositado una gran laja de caliza y en conjunto del enterramiento han a sido recubierto con una acumulaci n de cantos y tierra Se trataba de un var n adulto de m s 40 a os de edad y 1 75 m de estatura que sufr a patolog as seas 51
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  Las industrias l  ticas y   seas  Seg  n Fern  ndez-Tresguerres, la gesti  n de las mat...
LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO 52 que di cultaban seriamente la marcha y que posiblemente arrastraba desde una edad temprana Seg n Fern ndez Tresguerres su aportaci n a la actividad econ mica del grupo deb a ser muy reducida pese a lo cual alcanz una edad relativamente avanzada lo que atestigua la existencia de una fuerte solidaridad intragrupal y fue objeto de un singular enterramiento quiz relacionado con sus posibles funciones de otro tipo en su grupo social Junto al cad ver se hab an dispuesto diversos elementos reconocibles como un ajuar funerario utensilios l ticos dos arpones n cleos de materias primas l ticas y percutores as como fragmentos de asta de ciervo Entre la pierna izquierda se hab an colocado dos montones de grandes conchas de Modiolus sp cuidadosamente apiladas y un cr neo de tej n Como complemento a n m s llamativo el conjunto conten a diversos cantos pintados con puntuaciones en negro varios de los cuales delimitaban la cabecera de la sepultura Este complejo enterramiento excepcional en el mbito del Aziliense del suroeste europeo es uno de los escasos elementos que nos pemiten asomarnos al mundo espiritual y social de estos ltimos cazadores recolectores del Paleol tico Jos Adolfo Rodr guez Asensio A falta de una publicaci n detallada de sus materiales l ticos y seos y de la informaci n relativa a sedimentolog a restos de fauna y elementos de caracterizaci n medioambiental Los Azules es sin duda el principal yacimiento aziliense de la Pen nsula Ib rica y un sitio clave para la de nici n de la secuencia Magdaleniense nal Aziliense en el suroeste europeo Su colecci n de arpones superior en n mero al conjunto de arpones procedentes de los yacimientos azilienses de toda la Pen nsula cuando menos es clave para poder determinar la evoluci n y extinci n de esta tecnolog a peculiar como una base comparativa extraordinaria La posibilidad futura de continuar excavando sus niveles magdalenienses o de amplia el rea de los azilienses signi ca tambi n un recurso nico para la investigaci n de estos momentos de nes del Pleistoceno dada la riqueza del yacimiento y la existencia constatada de diversos tipos de estructuras ligadas a la habitaci n y uso de la cueva una informaci n clave para la comprensi n de las formas de vida de los cazadores recolectores del Paleol tico nal en tr nsito al Mesol tico Cabo Busto Un Asentamiento del Pleistoceno Medio El yacimiento de Cabo Busto x 704192 35 m y 4826947 59 m est situado al borde del acantilado en la rasa costera occidental asturiana y fue excavado por J A Rodr guez Asensio entre 1993 y 1997 aportando una estratigraf a con dos niveles de ocupaci n humana los niveles II y V ambos pertenecientes al Achelense aunque en dos momentos diferentes cronol gicamente y separados por varios miles de a os La Rasa litoral cant brica se nos muestra como una plataforma lisa y llana de unos cinco kil metros de ancho desde las estribaciones de las monta as de la antigua l nea de costa hasta los propios acantilados que en esta zona se mantienen a una altitud de 60 m sobre el nivel del mar Esta plataforma que desde el cabo Pe as donde alcanza los 100 m de altitud va descendiendo Comentario nal por un proceso de basculamiento hasta introducirse en el mar en la costa lucense de Burela se nos muestra como una de las zonas m s importantes de habitabilidad en los momentos de la llegada humana al norte peninsular En ella desembocan los r os de la regi n en cuyas terrazas uviales hemos encontrado los restos de los asentamientos de esta poca Es una zona de desplazamiento f cil y c modo es una zona que se puede dominar como un aut ntico territorio de caza es una zona que ofrece agua en abundancia y por tanto en ella se desarrolla toda la vida animal y en de nitiva es una zona que ofrece unas condiciones de habitabilidad inmejorables Importantes y conocidos yacimientos inferopaleol ticos como Ba ugues Tenrero Louselas se localizan en esta plataforma costera rea de Prehistoria Dpto de Historia Universidad de Oviedo Campus de El Mil n 33011 Oviedo adolfo uniovi es
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS a n no estudiados en detalle siguen los mismos patrones de nuestro estudio pudiendo concretarse m s tipol gica y tecnol gicamente el nivel V que hasta ahora descansaba sobre escasas evidencias y que ahora se fortalece con la nueva y rica colecci n de materiales l ticos recuperados Se trata de piezas masivas de tiles grandes de bifaces toscos de lascas de grandes dimensiones con retoques grandes y toscos sin una tipolog a de nida clara de cantos trabajados y una ausencia casi total de materiales peque os de lascas peque as o de n cleos de nidos Son materiales de tipolog a primitiva con tecnolog a elemental y consecuci n de formas poco de nidas La cronolog a relativa m nima para este nivel V puede remontarse a un contexto situado entre los MIS 13 11situ ndose este horizonte entre 500 y 300 ka dentro del periodo Achelense para lo cual adem s de los recientes descubrimientos podemos apoyarnos en algunas interpretaciones sobre dep sitos uviales interglaciales altamente concrecionados similares a los de Cabo Busto que en otras zonas de la cordillera han sido fechados en torno al MIS 11 Figura 1 Estratigraf a de la excavaci n de cabo Busto en la que se ven los dos niveles f rtiles arqueol gicos el II y el V El r o Esva o Canero que en la actualidad se encuentra encajado y entrega sus aguas al Cant brico por la parte baja de la Rasa litoral es el causante de los dep sitos que se encuentran en la Rasa en la zona de Busto y es precisamente en estos dep sitos donde se han localizado los restos m s antiguos del asentamiento humano por lo que creemos que no est n in situ sino que vendr an arrastrados y formando parte integrante de estos sitos de arroyada Es lo que hemos de nido como Busto V o el nivel m s antiguo y cuya cronolog a hemos propuesto integrarla en el Pleistoceno medio Fig 1 Se trata del nivel arqueol gico m s antiguo documentado hasta la fecha en Asturias siendo el primer testigo de poblamiento humano en el Cant brico el cual parece remontarse a un contexto en medio uvial que en el momento de su excavaci n no pudo de nirse demasiado desde un punto de vista tecnotipol gico debido al escaso n mero de piezas recuperadas entonces aunque recientemente en 2013 se ha procedido a una excavaci n de urgencia debido a las obras de acondicionamiento de una charca cercana al lugar de las excavaciones en la que se ha podido recuperar una amplia colecci n de materiales l ticos en una estratigraf a que b sicamente coincide con la propuesta en la excavaci n y en la que se diferencian dos niveles que se corresponder an con los de nidos como II y V de las excavaciones Los materiales l ticos aunque Una vez que estos dep sitos se asientan en la plataforma es cuando se van abriendo varias charcas y ser al borde de ellas donde encontramos los restos de un asentamiento humano que por sus caracter sticas tecnomorfol gicas lo incluimos en el Achelense superior que en Asturias hemos encajado en unas cronolog as relativas que se enmarcan en una horquilla que abarca el interglacial Riss W rm En la estratigraf a de Busto hemos de nido este nivel como Busto II Fig 1 Este asentamiento nos ofrece unas colecciones de materiales diferentes y realizados en otro tipo de cuarcita la arm ricana que es la roca m s usada junto con la arenisca de grano no para la talla en esta poca prehist rica tanto en este yacimiento como en el resto de los sitios conocidos en Asturias Este hecho hace que los materiales obtenidos presenten a menudo un aspecto tosco y primitivo al contrario que la cuarcita de los cabos de grano muy no y de extrema dureza que es muy dif cil de tallar pero que permite lograr instrumentos de gran precisi n La tipolog a y tecnolog a es m s elaborada y las formas m s hechas y diferenciadas entre las que destacan el amplio conjunto de bifaces de tama o medio y de formas no muy evolucionadas que giran entre los subtriangulares y los amigdaloides y la amplia y rica colecci n de hendidores de tama o grande extra dos de grandes lascas que predeterminan su forma escasos picos triedros y un importante conjunto de tiles en lasca y de tama o peque o entre los que hemos hecho un aparte con las muescas y los denticulados amplio n mero de raederas puntas musterienses y aunque escasa presencia de t cnica levallois y algu 53
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  a  n no estudiados en detalle, siguen los mismos patrones de nuestro estudio pudiendo c...
54 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO fol gica viene marcada por la escasa diversidad Los tipos se repiten y las nicas escasas variantes vienen impuestas m s por la materia prima que por el logro intencionado a la hora de la confecci n del til La baja especializaci n funcional se encuentra estrechamente ligada a la caracter stica anterior La mayor a de los tiles son polivalentes y que pueden haber sido usados en m ltiples variadas y a veces contrapuestas funciones La caracter stica de la plurifuncionalidad parece ser la m s adecuada a estas industrias l ticas No obstante s existen algunos grupos instrumentales como son las muescas y denticulados en los que s hemos podido determinar un grado de especializaci n Figura 2 Cadena Operativa l tica del Yacimiento de Cabo Busto nos tiles de tipolog a m s evolucionada como perforadores cuchillos y piezas retocadas Los escasos n cleos est n confeccionados directamente a partir de cantos rodados aunque aparecen algunos ejemplares de n cleos preparados La escasez de cantos tallados en cualquiera de sus variantes indica que nos encontramos ante una cadena operativa bifacial y de producci n de soportes primarios Fig 2 Adem s este dato viene reforzado con el hecho de que los n cleos son peque os y con escasa representaci n de t cnicas de preparaci n Las zonas de cantera ser an la misma plataforma en la que se encuentran las a oraciones de las cuarcitas y areniscas y tambi n aunque excepcionalmente las playas de la zona en las que encontrar an los grandes cantos y bloques para la extracci n de lascas de gran tama o para la confecci n de los tiles masivos como bifaces y hendidores La cadena l tica del yacimiento de Cabo Busto presenta tres rasgos fundamentales que la de nen simplicidad alta uniformidad y baja especializaci n funcional La simplicidad la vemos en los procesos t cnicos de producci n ya que los cantos rodados aportan la materia prima para la confecci n de los instrumentos y determinan seg n sus formas y caracter sticas el tipo y la forma del til logrado La alta uniformidad con escasa variabilidad t cnica y mor Todos estos aspectos de la industria que hemos visto nos llevan a la caracter stica m s importante de la cadena l tica del yacimiento de Cabo Busto y que es la inmediatez de las estrategias en la transformaci n y uso de los elementos l ticos y el localismo en la captaci n y distribuci n de materias primas Inmediatez y localismo que son observables en la captaci n de los recursos en su elaboraci n y en la utilizaci n del producto elaborado es decir los tiles La captaci n para la talla ser n los cantos rodados que se encuentran en el mismo sitio del yacimiento la elaboraci n de los instrumentos se realiza en el mismo sitio del asentamiento una vez llevadas a l las lascas soporte de tama o grande extra das en los pedreros de la zona y la utilizaci n de los instrumentos tambi n se habr a hecho en el mismo lugar ya que pensamos que la mayor a de los instrumentos fueron realizados para confeccionar otros instrumentos no de piedra sino de otros materiales perecederos como la madera Por tanto en la plataforma de Cabo Busto se ha de nido una estratigraf a que desde el punto de vista arqueol gico prehist rico presenta dos niveles f rtiles Busto II y Busto V el primero de ellos del Achelense superior y de caracter sticas similares a los yacimientos de la Rasa litoral asturiana conocidos como Ba uges Tenrero Louselas etc y el segundo se nos muestra por el momento nico en el norte peninsular por sus caracter sticas geol gicas y estratigr cos que le llevan al nal del Pleistoceno medio Adem s la diferencia de los materiales es clara y no ofrece ninguna duda a la hora de separar ambos momentos de ocupaci n humana El material usado para la confecci n de los tiles es diferente siendo cuarcita de los cabos de grano m s no la empleada durante los momentos m s antiguos y cuarcita armoricana la elegida por los Achelenses de los momentos nales Rodr guez Asensio 2001
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS F Bernaldo de Quiros A Neira Campos J M Maillo Fern ndez La Cueva de El Castillo 1 Introducci n Se encuentra situada en el municipio de Puente Viesgo Cantabria en el monte del mismo nombre muy cerca de los yacimientos de La Pasiega Las Monedas y Las Chimeneas Esta conjunci n de yacimientos decorados convierte el monte del Castillo en el mayor conjunto conocido de arte rupestre paleol tico La cueva fue descubierta por H Alcalde del Rio en 1903 Es importante considerar que los sedimentos arqueol gicos cubr an todo el actual vest bulo teni ndose que entrar en la cavidad reptando Fig 1 A H Alcalde del Rio debemos las primeras excavaciones encontrando los niveles Magdalenienses Posteriormente la visita del Pr ncipe Alberto I de M naco signi c que el reci n creado Institut de Paleontologie Humaine encargase a H Breuil y H Obermaier junto con H Alcalde del Rio la realizaci n de nuevas excavaciones stas se sucedieron desde 1910 a 1914 descubriendo una larga estratigraf a que abarca desde la Edad de los metales hasta el Paleol tico Inferior constituyendo una de las secuencias m s largas conocidas en Europa La sucesi n de niveles sirvi en gran medida a H Breuil como primer esquema para la realizaci n de sus subdivisiones del Paleol tico Superior 2 Investigaciones en la Cueva del Castillo La secuencia arqueol gica de la Cueva del Castillo representa una de las m s largas conocidas y contiene una sucesi n completa de ocupaciones paleol ticas que se subdividen en 25 Unidades Estas incluyen series del Paleol tico Inferior Unidad 26 Medio Unidades 24 22 y 20 y todas las complejos del Paleol tico Superior una del Auri aciense de Transici n unidad 18 Auri aciense Arcaico Unidad Figura 1 Plano de la cueva de El Castillo 16 dos del Gravetiense Unidades 14 y 12 uno del Solutrense Unidad 10 uno del Magdaleniense Inferior Cant brico Unidad 8 otro del Magdaleniense Superior Unidad 6 y uno Aziliense Unidad 4 El total de la secuencia seg n c lculos de H Obermaier alcanzaba de los 18 a los 20 m Fig 2 La estratigraf a mostraba capas intermedias est riles arqueol gicamente que aislaban unas series de ocupaciones de otras Evidentemente uno de los problemas que se presentan en el estudio previo del yacimiento es el sistema utilizado en 1910 14 Sabemos por la documentaci n conservada que H Obermaier recog a el material por estratos geol gicos que conten an un mismo tipo de sedimentaci n y al mismo tiempo unos vestigios arqueol gicos que rea de Prehistoria Universidad de Le n Campus de Vegazana Le n 26071 fberg unileon es Dpto Prehistoria y Arqueolog a UNED C Paseo Senda del rey 7 28040 Madrid 43 17 32 N 3 57 53 W Zona 30 X 421 678 Y 4 793 734 55
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  F. Bernaldo de Quiros   A. Neira Campos   J.M. Maillo Fern  ndez     La Cueva de    El ...
56 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Unidad 16 Figura 2 Estratigra a se correspond an con una unidad cultural determinada Obermaier 1916 De esta manera algunas capas no presentan di cultades de estudio como el Aziliense o el Solutrense Sin embargo otras capas presentaban una gran densidad de ocupaciones que en una excavaci n actual representar an un proceso gradual de transformaciones industriales dentro de determinadas unidades culturales En este aspecto podemos citar la Unidad 6 del Magdaleniense Superior en ella H Obermaier al dibujar la estratigraf a representa claramente dos niveles de hogares que han sido con rmados por las dataciones del Oxford AMS como veremos mas adelante 3 Nuevas excavaciones Una vez analizada la documentaci n y materiales de la excavaci n antigua Cabrera 1984 comenzamos en 1980 a despejar de escombros y vegetaci n el vest bulo de la cueva Desde esta fecha hasta la actualidad continuamos el estudio de la estratigraf a y del yacimiento con un equipo interdisciplinar dirigido por V Cabrera y F Bernaldo de Quiros y desde 2004 por este ltimo Al despejar lo que quedaba de yacimiento observamos que las capas que eran susceptibles de an lisis m s completos se correspond an con la secuencia que alcanzaba desde las primeras ocupaciones del Paleol tico Superior las Unidades 16 y 18 de Obermaier hasta la base Esta serie que alcanza 5 m de altura se prolonga hacia el exterior de la cueva y en ella se pueden observar gran densidad de materiales adem s est aislada por cerca de 40 cm de limos de las ocupaciones del Paleol tico Medio La cultura material de la Unidad 16 es exigua en n mero pero desde un punto de vista cualitativo se incluye sin di cultad en el tecnocomplejo Auri aciense arcaico El conjunto litol gico est dominado por la cuarcita de grano no seguido a mucha distancia por el s lex la cuarcita de grano grueso o el cuarzo En lo referente a la tecnolog a l tica existen dos grupos de esquemas operativos uno laminar y otro de lascas Los esquemas laminares se dividen en esquemas operativos tipo prism tico raspador carenado y buril carenado Cabrera Vald s et al 2002 Al igual que en otros conjuntos regionales del Auri aciense arcaico existe una continuidad de explotaci n en los n cleos prism ticos que comienzan produciendo hojas para nalizar con hojitas Ambos soportes son rectil neos y con poca curvatura y en el caso de las hojitas sin torsi n Esta caracter stica se hace extensible a las hojitas obtenidas mediante los otros esquemas citados En el caso del esquema tipo raspador carenado m s com n la tabla de extracci n es ancha por lo que los soportes son anchos rectil neos y sin torsi n La producci n de lascas tambi n es escasa pero se caracteriza por una producci n de tipo discoide Tipol gicamente las hojitas Dufour t picas con retoque muy marginal o denticulado suponen el 26 del conjunto seguida por las piezas de sustrato con un 14 Los raspadores son de tipo auri aciense y entre los buriles destaca uno de tipo busqu Unidad 18 Desde un punto de vista estratigr co la Unidad 18 fue subdividida en 18a 18b y 18c y se sit a entre dos unidades est riles 17 y 19 que son fruto de dos colapsos de la cornisa de la cavidad La Unidad 19 sella la Unidad 20 Paleol tico Medio y est constituida por un gran cono de gruesos bloques que forman un contrafuerte externo sobre el que reposan arcillas limoarenosas de color marr n amarillento con surcos horizontales en ocasiones debidos a la escorrent a marcadas por capas discontinuas de grava y de arena en una misma matriz arcillosa Sobre este sedimento se formaron los niveles 18c y 18b que presentan una potencia variable en funci n del rea de la cueva El nivel 18c aparece fundamentalmente en el corte longitudinal y est formado por materiales subhorizontales de color negro con capas muy nas
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS as como en la alta proporci n de microdesechos l ticos en relaci n con los soportes encontrados El nivel 18b se encuentra formado por una densa concentraci n sea junto a una industria l tica dominada en su mayor a por la caliza junto a percutores de cuarcita y arenisca y en menor n mero por lascas de cuarcita y s lex La fauna est compuesta en gran parte por elementos craneales mand bulas y restos del esqueleto axial lo que nos lleva a interpretar esta zona como un lugar de procesado primario de los restos animales con instrumentos de gran tama o y f cil sustituci n En este aspecto la caliza es una materia prima ideal Ambos niveles tienen como matriz arcillas marrones caracterizadas por una mayor abundancia de materia org nica y una menor presencia de los elementos detr ticos calc reos que la unidad 19 y en su interior presentan bloques calc reos angulosos de tama o mediano dispersos o formando agrupaciones irregulares producto de desprendimientos parasedimentarios Sobre estos niveles se deposit el nivel 18a est ril posiblemente indicativo de los momentos previos al derrumbe La industria l tica encontrada en estos niveles presenta constantes con la recogida por H Obermaier pero sin olvidar la diferencia del rea de ocupaci n En ambos subniveles el material retocado est compuesto por raspadores tanto simples como carenados y escasos buriles destacando los diedros Es importante el material de sustrato como raederas y denticulados Tambi n est n presentes las hojas auri acienses realizadas sobre lasca laminar como es com n en la regi n cant brica En cuanto a las materias primas encontramos la cuarcita de diferentes variedades y el s lex sin embargo la predominante cuantitativamente es una caliza negra jur sica al ctona de la formaci n de la cueva y que se encuentra en grandes cantos rodados en los valles circundantes Su grado de alteraci n es muy grande especialmente en el sector excavado del 18c En el rea del 18b aparece casi siempre en forma de restos de talla n cleos y lascas entre los restos de fauna Sin embargo algunos de los menos alterados del nivel 18c ofrecieron un raspador carenado y un buril diedro lo cual nos ofrece la posibilidad de suponer que algunos elementos de los abundantes irreconocibles por factores de alteraci n posterior pudieran haber sido tiles caracter sticos Tecnol gicamente la producci n l tica est dominada por los esquemas operativos de concepci n discoide con dos m todos bien de nidos unifacial y bifacial El d bitage se inicia con la extracci n de lascas corticales en dos direcciones cordal y centr peta Es interesante constatar c mo en los n cleos de menor espesor los negativos son menos secantes que en aquellos cuyo espesor es mayor debido a que en los primeros no es posible realizar una explotaci n secante por lo que se realizan en direcci n subparalela a la cornisa que separa ambas caras del n cleo Ello provoca que la morfolog a nal del n cleo sea muy similar morfol gicamente a los n cleos Levallois recurrentes centr petos La t cnica empleada durante toda la secuencia de d bitage es exclusivamente la percusi n directa con percutor duro Se ha identi cado de forma m s discreta un esquema operativo laminar de hojitas y lasquitas laminares a partir de n cleos de tipo buril o pseudoprism ticos unipolares en cuarcita de grano no Por su parte la producci n de hojas se realiza sobre caliza bajo esquemas de tipo prism tico y tipo buril carenado y en menor medida a partir de raspadores carenado La t cnica empleada es la de la percusi n directa con dos modalidades con percutor duro y blando La industria sea es muy escasa pero signi cativa En el nivel 18c encontramos dos fragmentos distales de azagayas sobre asta de ciervo un anzuelo sobre fragmento seo similar a los encontrados en los niveles auri acienses de y un punz n sobre esquirla de asta A ellos tenemos que a adir un mango sobre candil descubierto en el 18b Tejero et al 2005 Tejero y Bernaldo de Quir s 2008 Fig 3 La aparici n de esta industria sea nos permite relacionar estos niveles con las excavaciones de H Obermaier concretamente con su Auri aciense D Unidad 18 de V Cabrera donde apareci el lote de diez azagayas y varios huesos con marcas Cabrera Vald s 1984 Por lo que se re ere al mbito del simbolismo debemos se alar que el nivel 18c proporcion un fragmento distal de cincel que muestra una serie de incisiones cortas y rectil neas situadas en el borde izquierdo de la cara superior y orientadas de manera transversal con respecto al eje longitudinal de la pieza Cabrera et al 2001 Tambi n encontramos un fragmento mesial de met podo de ungulado que Figura 3 Mango procedente del nivel 18b 57
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58 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO posee una serie de incisiones en la cara superior stas est n constituidas por tres marcas profundas de contorno irregular dos de ellas est n dispuestas paralelas entre s y perpendiculares respecto al eje longitudinal de la pieza mientras que la tercera se desarrolla en direcci n oblicua y divergente con respecto a las anteriores M s interesante es un fragmento seo aplanado que presenta trazos pintados en su cara superior stos con guran una representaci n gurativa que ha sido interpretada como una cabeza de animal orientada hacia el anco derecho del fragmento seo conservado Mediante an lisis de composici n por SEM hemos detectado en ella la presencia de gra to natural El nivel 18b presenta varias piezas entre las que destaca un fragmento proximal de hueso hioides posiblemente de Cervus elaphus con trazos grabados y pintados en negro sobre su cara superior Cabrera et al 2001 Tejero et al 2005 Tejero et al 2008 El tema que conforman se ha interpretado como la pata delantera de un animal El estudio de los pigmentos que componen los trazos pintados ha revelado la presencia de manganeso lo que nos permite proponer que se realiz con un l piz de este mineral cuya incisi n dej las marcas grabadas presentes en su interior Nos parece interesante se alar que no se trata de un caso nico pues el uso de instrumentos que dibujan y graban al mismo tiempo ha sido identi cado en varias guras de la cueva de Chauvet Tambi n procedente de este nivel tenemos una plaqueta de arenisca de morfolog a triangular que presenta cuatro trazos grabados sobre la super cie aplanada de una de sus caras mientras que la opuesta ofrece una concavidad de origen natural Las incisiones muestran secci n en U y parecen haber sido realizadas con un til l tico de lo grueso ra provisional se puede caracterizar como Musteriense De su industria podemos comentar que en casi todos los niveles destaca la producci n l tica bajo esquemas de tipo discoide en las modalidades unifacial y bifacial Los m todos Levallois est n presentes en algunos niveles como el 20e donde se enfocan a la producci n de lasquitas laminares u hojitas S nchez Fern ndez y Bernaldo de Quiros 2008 Debemos citar tambi n una peque a producci n de hojitas a partir de n cleos Levallois pero tambi n a partir de n cleos unipolares Algunos de estos soportes est n retocados con retoque alterno bifacial La industria l tica del nivel 20e se caracteriza desde un punto de vista tipol gico por un ndice de raederas medio pocos denticulados y poco retoque de tipo Quina Se puede clasi car como Musteriense t pico Tambi n hemos encontrado en las nuevas excavaciones hendedores sobre lasca semejantes a los hallados en las campa as antiguas Estas piezas llevaron a F Bordes a denominar vasconiense a los niveles musterienses de este y otros yacimientos cant bricos aunque la entidad de dicha facies ya fue su cientemente refutada para los yacimientos espa oles Unidad 21 Pese a que su estudio est en un estado preliminar debemos hacer constar un elemento que puede ser interpretado dentro del denominado mundo simb lico Se trata de un canto de cuarcita de 5 7 cm de largo que presenta en su cara exterior una l nea formada por cuatro puntos piqueteados con un quinto situado encima y en la parte central de la l nea Cabrera et al 2004 Bernaldo de Quir s 2006 Fig 4 Las caracter sticas de los piqueteados excluyen cualquier interpretaci n funcional Los dos niveles de esta Unidad se han atribuido a un Auri aciense de transici n complejo industrial que para nosotros constituye la fase m s antigua del Paleol tico superior asimilable a otras como el Chatelperroniense Jermanoviciense Bohuniciense Neroniense etc independientemente de la especie humana que lo haya realizado En ellas a n est n presentes muchos elementos del Musteriense pero aparecen nuevos rasgos que pueden representar ya la presencia de los grupos de humanos modernos y la consiguiente crisis del Paleol tico medio Estos complejos se pueden considerar as como Industrias de transici n que mostrar an las diferentes soluciones locales a una temprana presencia de nuevas poblaciones Unidad 20 La Unidad 20 a n en proceso de estudio ha sido dividida en 20 a b 20c 20d y 20e Aunque de mane Figura 4 Canto decorado del nivel 21
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS 4 Cronolog a Una misi n fundamental de nuestra revisi n de la cueva fue el establecimiento de un marco cronol gico en el que situar todos los diferentes conjuntos culturales presentes en la estratigraf a En el momento actual tenemos dataciones para casi todas las Unidades de la cueva Las dataciones se han realizado fundamentalmente en hueso y las muestras han sido extra das del mismo corte durante la limpieza que se realiz en 2002 o de los materiales conservados en el American Museum of Natural History en el que en los a os 20 del siglo pasado se deposit una serie de cajas con muestras de sedimentos materiales arqueol gicos incluidos que representan para nosotros una capsula del tiempo pues las atribuciones a las Unidades arqueol gicas son las del propio Obermaier En otros casos especialmente en las Unidades 18 y 20 se han tomado muestras durante el proceso de excavaci n Para el Magdaleniense Superior presente en la Unidad 6 contamos con las dataciones realizadas por I Barandarian para objetos art sticos que han proporcionado una fecha de 10 310 120 BP para el subnivel superior y otra de 12 390 220 BP para el subnivel inferior Barandiaran 1988 Es interesante considerar que en esta Unidad se encontr tambi n un resto de rinoceronte que arrojo una dataci n de 31 800 600 lo que evidencia que el inter s por la recogida de f siles es m s antiguo de lo que parece cierva Bernaldo de Quir s et al 2006 Para la Unidad 8 atribuible al Magdaleniense inferior cantabrico con sus caracter sticos omoplatos grabados con cabezas de cierva y fuertes relaciones con el arte rupestre tenemos dos dataciones ambas in ditas una es un fragmento de hueso recogida en la estratigraf a durante la limpieza de la misma el 2002 que ofreci 15 540 70 BP Beta 242618 y otra sobre un fragmento de omoplato seleccionado en el IPH que dio 15 160 70 BP Beta 242620 ambas fechas son cercanas a las obtenidas en otros yacimientos con omoplatos grabados con cabezas de A n de conocer mejor la dataci n de la Unidad 10 procedimos a tomar un muestra de la colecci n conservada en el American Museum of Natural History que fue enviada a BETA Analityc y que nos aport una fecha de 19 260 90 Beta 242619 El mismo proceso se repiti con las unidades gravetienses para la Unidad 12 tenemos fechas desde el 24 070 BP a 25 920 BP y para la unidad 14 tenemos 29 600 BP y 29 740 BP Bernaldo de Quir s et al 2012 En las unidades 18 y 20 dada su complejidad y las implicaciones relativas a su entidad se realizaron una serie de dataciones de extrema importancia para la reinterpretaci n de la Transici n Paleol tico Medio Superior Se realizaron fundadamente en AMS de C14 y en ESR en tres laboratorios diferentes Tucson Oxford y Gif sur Yvette Cabrera Vald s y Bischoff 1989 Cabrera Vald s et al 1996 Las muestras para estas dataciones fueron extra das de zonas diferentes de la excavaci n y en campa as distintas siendo todas independientes las unas de las otras Adem s se dataron materiales procedentes de los fondos de Museo Arqueol gico Nacional de Madrid y del AMNH Pese a la cantidad de muestras la diversidad de laboratorios y de m todos empleados los resultados obtenidos resultan muy coherentes entre ellos Por el momento para la unidad 18 contamos con m s de veinte dataciones situadas alrededor de los 40 00045 000 BP Para la Unidad 20 tenemos tambi n dataciones de C14 aunque la mayor a son de ESR todas ellas se escalonan entre los 41 49 000 BP Liberda et al 2010 La Unidad 22 posee una dataci n de ESR de 59 100 BP y la Unidad 23 una costra estagmitica que sella las Unidades de base Unidades 24 25 y 26 dos 89 000 y 92 200 BP Rink et al 1995 1997 5 Gesti n de recursos La gesti n de los recursos utilizados por las poblaciones que ocuparon la cueva del Castillo es otro de los intereses que han guiado nuestro trabajo Las posibilidades que plantea un yacimiento de sus caracter sticas es algo que no se puede dejar de lado El control de los cambios en el uso de recursos y del territorio es una de las l neas de investigaci n realizadas en el yacimiento Para llevarlo a cabo se ha realizado en un primer momento un an lisis de estacionalidad de la fauna ya que los datos relativos a la estaci n anual en el momento del abatimiento y la edad de dichas presas se derivan del an lisis de las marcas de crecimiento de sus dientes Para el yacimiento del Castillo se seleccionaron 159 dientes de ciervo la especie m s numerosa de los niveles 18b 18c Auri aciense de Transici n 20a 20b y 20c Musteriense con hendedores Los resultados m s importantes son que durante el musteriense los animales fueron capturados desde nales del oto o hasta la primavera Pike Tay et al 1999 Durante el Auri aciense de Transici n se realizan desde el invierno y durante toda la primavera En ambos casos todas las edades est n representadas pero destacan los adultos j venes lo que nos acerca a soluciones de gesti n de recursos faun sticos semejantes en ambos casos y centrados en el invierno lo que ser a coherente con un modelo de agregaci n en el que en esa poca del a o los diferentes individuos del grupo compartir an sus recursos 59
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  4. Cronolog  a Una misi  n fundamental de nuestra revisi  n de la cueva fue el establec...
LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO 60 En la actualidad se est n realizando varios estudios sobre la fauna en los que se intenta contrastar estos resultados y ampliar nuestro conocimiento de las formas de vida de los grupos humanos en este momento tan interesante 6 Conclusiones El yacimiento de la cueva de El Castillo se sit a como uno de los m s importantes registros del Paleol tico medio y superior de la Pen nsula Ib rica y de Mario Men ndez Gerd Christian Weniger David lvarez Alonso1 Mar a de Andr s Herrero Eduardo Garc a Jes s F Jord Martin Kehl Julio Rojo Jos M Quesada Isabell Schmidh La Cueva de la G elga Cangas de On s Asturias Introducci n La Cueva de La G elga cuyo nombre hace referencia en la lengua local a los sitios h medos y umbr os se abre en la base de un a oramiento de calizas namurienses que cierran un valle de monta a formando un cul de sac El arroyo que con gura el karst y se sume por la actual boca de la cueva ha creado un sistema de terrazas con sus correspondientes cuevas de desag e que han sido sucesivamente ocupadas durante el Paleol tico medio y superior Este conjunto de abrigos y cuevas ha sido dividido en diferentes zonas para su investigaci n que se ha desarrollado desde 1989 hasta la actualidad En la terraza inferior se localizan las zonas A B y C ocupadas durante el Solutrense y Magdaleniense En la superior la Zona D con ocupaciones atribuidas al Chatelperroniense Auri aciense y Musteriense Este valle cerrado en s mismo ha proporcionado numerosos restos l ticos en super cie mayoritariamente asignables al Modo 3 seguramente exponentes de una ocupaci n intensa y prolongada Se sit a a 200 m sobre el nivel del mar y junto con las Europa en general La presencia de una estratigraf a en la que est n representadas todas las fases de la presencia humana desde hace m s de 300 000 a os permite contrastar las m s variadas hip tesis de trabajo tanto desde el punto de vista hist rico como de otras disciplinas Paleontolog a climatolog a etc Nuestros estudios se han centrado por el momento en la transici n del Paleol tico medio al superior y han aportado una serie de cuestiones que en muchos aspectos han cuestionado y cuestionaran la visi n actual Esto nos con rma la importancia del yacimiento y las posibilidades que presenta cuevas del Buxu y los Azules constituye un n cleo de yacimientos en el cauce medio del r o Sella que pueden ponerse en relaci n territorial con los existentes en la costa a 15 km de distancia en torno a la bah a de Ribadesella Men ndez 2003 Men ndez y Garc a 1999 Zonas A B y C Paleol tico superior Situadas en torno a la boca actual de la cueva Muestran los restos de una intensa ocupaci n solutrense que fue arrastrada por el r o hacia el interior del karst Restos de brecha adheridos a la pared del abrigo y de un nivel in situ Zona C con puntas de muesca y de base c ncava es lo nico que se conserva del Solutrense superior tambi n presente en la vecina Cueva del Buxu Igualmente en las zonas A y C se excav una ocupaci n asignada al Magdaleniense Inferior Cant brico o Magdaleniense III de la denominada facies Juyo La industria l tica y sobre todo sea muestran la presencia de un grupo de cazadores especializado en abatir ciervos 55 rebecos 24 y cabras 20 seguramente durante los meses centrales del a o primavera verano que dej en el nivel 3 una excelente colecci n de arte mueble Merecen desta Departamento de Prehistoria y Arqueolog a Universidad Nacional de Educaci n a Distancia Ciudad Universitaria Paseo Senda del Rey 7 E 28040 Madrid Spain mmenendez geo uned es dalvarez gijon uned es egarciasmail gmail com jjorda geo uned es juliorojo juliorojo jazztel es jmquesada geo uned es Neanderthal Museum Talstr 300 40822 Mettmann Germany schmidt neanderthal de weniger neanderthal de University of Cologne Institute of Prehistoric Archaeology Albertus Magnus Platz 50923 Cologne Germany mdeandres neanderthal de University of Cologne Institute of Geography Albertus Magnus Platz 50923 Cologne Germany kehlm uni koeln de
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS carse los colgantes sobre hioides de ciervo azagayas y huesos decorados destacando un fragmento de tibia de ciervo adulto con tres cabezas de cierva grabadas sincr nicamente todas ellas con el hueso fresco aunque con estilos y convenciones muy diferentes Fig 1 Esta ocupaci n de nales del Magdaleniense inferior est bien datada hacia 14 ky BP Figura 1 Tibia grabada magdaleniense Zona D Transici n PM PS En la terraza media unos 11 m sobre el cauce actual del arroyo se abre una boca de cueva excavada desde el a o 2000 colmatada de sedimentos y bloques de derrumbe que buzan hacia el interior de la cueva formando un talud En total se han excavado nueve niveles arqueol gicos en el interior del abrigo que hemos denominado Zona D interior El resultado fue una secuencia Chatelperroniense Auri aciense Musteriense separadas por derrumbes y periodos de abandono de la cueva Quesada y Men ndez 2009 Como se observaron alteraciones estratigr cas en algunas reas y la interestrati caci n auri aciense resultaba del m ximo inter s para el paradigma de la transici n PM PS en 2005 se decidi abrir una nueva zona de excavaci n en la terraza exterior bajo los grandes bloques de derrumbe del antiguo abrigo Esta rea se ha denominado Zona D exterior y proporcion una intensa ocupaci n Musteriense En 20012 en colaboraci n con el equipo del Neanderthal Museum de Mettmann y la Universidad de Colonia Alemania dirigido por G Ch Weniger se realiz el an lisis micromorfol gico de todos los niveles de la Zona D interior y exterior para contrastarlos con los resultados sedimentol gicos Jord et al 2013 Men ndez et al 2014 Resumimos a continuaci n los resultados geoarqueol gicos actuales y las hip tesis para futuros trabajos La secuencia geoarqueol gica del sector D de La G elga est formada en una serie de niveles generados por procesos antr picos y procesos naturales Entre los procesos naturales que se detectan mediante el an lisis sedimentol gico destacan la ca da gravitacional de grandes bloques la gelifracci n y la arroyada difusa de muy baja energ a Jord Pardo et al 2013 El an lisis micromorfol gico de los niveles de la Zona D interior permite identi car rasgos que indican el car cter in situ de los niveles musterienses N9 y auri acienses N5 N6 mientras que en los niveles chatelperronieses N1 y N2 se reconocen rasgos que indican que se desplazaron por procesos de reptaci n despu s de una ca da de bloques del techo y se encuentran no signi cativamente compactados por pisoteo Martin Kehl com pers La inversi n cronol gica parece con rmar esta hip tesis Zona D interior La secuencia excavada hasta la fecha est formada por nueve niveles arqueol gicos depositados en pendiente Fig 2 hacia el interior de la cueva bajo una potente capa de super cie S1 y S2 Quesada y Men ndez 2009 Jord et al 2013 Chatelperroniense N1 y N2 Los niveles 1 y 2 forman una unidad sedimentol gica que buza en pendiente hacia el interior de la cueva Solamente resultaron tiles para su excavaci n 3 7 m2 All se localiz una industria laminar en s lex debiendo destacarse la presencia de dos puntas de chatelperron y otro conjunto en lascas de cuarcita con raederas y denticulados Este conjunto industrial la ausencia de tiles seos y las dataciones 14C Tabla 1 nos animaron a de nir este conjunto como Chatelperroniense planteando la posible interestrati caci n del Auri aciense subyacente La reciente dataci n del nivel inferior N5 as como los an lisis sedimentol gicos y microestratigr cos realizados en la Univ de Colonia no garantizan que este nivel est in situ Bajo el nivel 2 aparece una l nea de bloques de piedra desprendidos del abrigo y una capa de arcillas y limos procedentes del exterior Son los niveles 3 y 4 pr cticamente est riles Auri aciense N5 y N6 Bajo una l nea de bloques de piedra N5 aparece una capa arcillosa N6 que los an lisis sedimentol gicos y microestratigr cos muestran in situ Esta unidad ha proporcionado restos antr picos en n mero reducido pero muy caracter sticos El conjunto l tico mayoritariamente laminar est realizado en s lex y cuarcita Hay raspa 61
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  carse los colgantes sobre hioides de ciervo, azagayas y huesos decorados, destacando un...
62 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 2 Estratigraf a de la Cueva de la G elga dores altos y en hocico una hoja auri aciense y lascas retocadas En el cap tulo seo diversos punzones de secci n oval y aplanada un fragmento mesial de azagaya aplanada y un silbato sobre falange de ciervo La cronolog a pendiente de nuevas dataciones lo sit a hacia 38Ky calBP Por tanto a pesar de la muestra reducida la homogeneidad y car cter convencional del conjunto la ausencia de elementos contradictorios la dataci n preliminar y la posici n estratigr ca indican una indudable presencia auri aciense Por debajo se documenta un largo periodo de abandono de la cueva N7 y 8 Musteriense Est representado en la Zona D interior por el nivel 9 que muestra una intensa presencia humana evidenciada en restos de combusti n abundancia de industria l tica modo 3 con piezas levallois y huesos animales con huellas de descarnado as como la posibilidad de establecer patrones de ocupaci n espacial Esta ocupaci n interior se corresponde en la terraza con el nivel 4B de la Zona D exterior Ambas han proporcionado un conjunto l tico t picamente musteriense formado por lascas retocadas de cuarcita local denticulados y raederas as como puntas levallois Est n presentes todas las fases de la cadena operativa mayoritariamente discoide y en menor medida levallois Algunos restos de s lex tipo Pilo a muestran relaciones con otros yacimientos como Sidr n en la misma cuenca uvial Se hall un premolar 15 y varios fragmentos dentales humanos de morfolog a neandertal Las dataciones 14C con pretratamiento por ultra ltraci n OxA sit an esta ocupaci n en la horquilla 55 44 Ky en OIS 3c entre los eventos H6 y H4 Men ndez et al 2009 Quesada y Men ndez 2009 Jord et al 2013 La fauna recuperada m s de 70 000 restos muestra un predomino de ciervo 66 y rebeco 31 pero tambi n especies poco frecuentes y de ecosistemas diversos tales como Mammut M primigenius pantera P pardus megaloceros rinoceronte lobo jabal etc lo que indica un uso recurrente y prolongado del yacimiento por parte de las poblaciones neandertales de la cuenca del r o Sella Conclusiones 1 Los sedimentos de atribuci n Chatelperronense N1 y N2 est n removidos Su calidad sedimen
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS Zona Nivel Adscripci n Material Procedimiento C digo Fecha BP Desviaci n D Interior 2 Chatelperroniense Hueso con marcas AMS ultra ltraci n COL2014 37429 D Interior 2 Chatelperroniense Hueso con marcas AMS ultra ltraci n OxA27958 D Interior 5 Auri aciense Hueso con marcas AMS ultra ltraci n D Interior 9 Musteriense Hueso con marcas D Interior 9 Musteriense D Exterior 4b D Exterior Fechas calibradas 95 probabilidad CalPal 2007 Hulu INTCAL 13 302 42780 41460 calBP 42320 41400 calBP 40300 1200 45910 42070 calBP 45890 42090 calBP Beta377233 33610 220 41730 35570 calBP 38720 37200 calBP AMS ultra ltraci n OxA19244 43700 800 49020 44540 calBP 48740 45300 calBP Hueso con marcas AMS ultra ltraci n OxA19245 44300 1200 50660 44380 calBP fuera de rango calibraci n Musteriense Hueso con marcas AMS ultra ltraci n OxA20122 47400 2700 fuera de rango calibraci n fuera de rango calibraci n 4b Musteriense Hueso con marcas AMS ultra ltraci n OxA20123 43200 D Exterior 4b Musteriense Hueso con marcas AMS ultra ltraci n OxA20124 48500 3500 fuera de rango calibraci n fuera de rango calibraci n D Exterior 4b Musteriense Hueso con marcas AMS ultra ltraci n OxA20125 43600 Tabla 1 Dataciones de la Cueva de la G elga calBP anterior a una muy intensa ocupaci n musteriense 45 48 Ky calBP tol gica no es su ciente para defender una hip tesis tan signi cativa como la interestrati caci n auri aciense Futuros trabajos deber n buscar una explicaci n a su posici n estratigr ca y su cronolog a 42 45 Ky calBP 3 Entre Auri aciense y Musteriense existe un vac o ocupacional con un largo periodo de abandono 7 10Ky 2 Existe una presencia auri aciense con escasa informaci n pero con una cronolog a hacia 38Ky 4 La ocupaci n magdaleniense inferior proporcion una excelente colecci n de arte mueble 63
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  Zona  Nivel  Adscripci  n  Material  Procedimiento  C  digo  Fecha BP  Desviaci  n  D I...
LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO 64 M Soledad Corch n Rodr guez La Cueva de las Caldas Priorio Norte de Espa a 1 La cueva de Las Caldas en su contexto del valle del Nal n La cuenca de Oviedo donde se sit a la Cueva de Las Caldas constituye la parte nord central de la zona cant brica de Asturias y el extremo occidental de la Depresi n central asturiana Es una regi n de materiales mesozoicos y terciarios que se extienden hacia la costa caracterizada por un paisaje de intenso modelado c rstico Este territorio constituye el l mite conocido de los yacimientos del Paleol tico superior cant brico ya que hacia el oeste se extienden las rocas paleozoicas de la zona astur occidental leonesa y no se conocen asentamientos al aire libre Desde un punto de vista geomorfol gico el entorno de Las Caldas corresponde a una depresi n cuya evoluci n est ligada al encajamiento del r o Nal n En el tramo medio de este valle la red de a uentes y arroyos que vierten al Nal n han con gurado un paisaje de peque os valles abrigados laterales al principal en uno de los cuales est situada la cueva en la margen derecha del r o sta forma parte de un complejo c rstico desarrollado en la Caliza de Monta a Viseense Namuriense Carbon fero inf integrado por dos cavidades comunicadas entre s Caldas I y Caldas II estructuradas en una compleja red de galer as y conductos de m s de 1 km de longitud La boca principal Caldas I est orientada al SW W y sus coordenadas geogr cas son 5 54 723 W 43 20 123 N a 160 m s m Hacia la salida del valle de Las Caldas a 800 m del yacimiento se encuentra una fuente de aguas termales minero medicinales que da nombre la cueva no lejos de sta entre 5 y 20 km se conocen otros dieciocho manantiales con propiedades terap uticas A nales del Pleistoceno estas circunstancias unidas a la variedad de ecosistemas creados por los fuertes contrastes altitudinales generaron un entorno refugio con gran diversidad de ecosistemas en el entorno de Las Caldas alta monta a Sierra del Aramo a 8 km de distancia con cumbres de 1 700 m cerros de poca altitud Pe a Avis 410 m y valles abrigados Estos datos contribuyen a explicar la gran concentraci n de yacimientos paleol ticos en valle medio del Nal n m s de 20 cuevas y abrigos ocupados entre el Auri aciense y el Aziliense 13 de ellos con Arte parietal La cueva conserva en la cavidad principal Caldas I uno de los registros estratigr cos del Solutrense y Magdaleniense m s importantes del suroeste de Europa El yacimiento ha sido excavado en una super cie de 24 m2 representativa de todas las unidades topogr cas habitadas Salas I y II Pasillo I y Corte Exterior La secuencia estratigr ca abarca una horquilla temporal de ca 10 000 a os desde el inicio del Solutrense regional 24185 370 calBP S Med al Magdaleniense nal 14936 342 calBP El paquete estratigr co solutrense m s potente corresponde a la Sala I con 17 niveles que abarcan la secuencia completa del Solutrense cant brico niv 3 a 19 Base Sobre esta serie se encuentran restos de niveles magdalenienses erosionados uno de ellos Magdaleniense nal n 2A En cambio la Sala II s lo conserva un nivel Solutrense nal n XIV reposando sobre el piso calizo ya que los niveles m s antiguos fueron evacuados hacia Caldas II por las crecidas de un rio hipogeo Sobre este nivel se deposit un potente relleno de 16 niveles magdalenienses con todos los estadios representados Magdaleniense inferior medio antiguo y reciente superior y nal Esta sedimentaci n abarca desde la Oscilaci n de Lascaux al Aller d y para la dataci n de los niveles se dispone de 26 dataciones 14C Tabla 1 2 La estratigraf a solutrense de Caldas I y los grabados exteriores El registro solutrense de Las Caldas constituye un referente en la Regi n cant brica pero su conservaci n es desigual en las 4 zonas excavadas El vest bulo exterior alterado por el desplome de la visera que cubr a la boca s lo conserva un nivel Solutrense superior n III y lo mismo sucede en la sala II con un nico nivel n XIV En el Pasillo y la Sala I aunque los niveles no son siempre coincidentes el registro es muy amplio niv 3 18 y 3 19base respectivamente Otro aspecto relevante es la existencia de grabados lineales e ideomorfos en el muro derecho cerca Chair in Prehistory University of Salamanca Department of Prehistory c Cervantes s n 37002 Salamanca Spain scorchon usal es
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS Ref Lab C BP 14 CalBP_CalPal 2007 HULU 68 range calBP Nivel Sector Clasi caci n Ua 15318 20250 235 AMS 24185 370 23814 24555 15 Sala I Solutrense Medio Ly 2428 19510 330 23340 468 22872 23808 16 Topera Solutrense Medio Ly 2426 19480 260 23296 413 22882 23709 12b Pasillo Solutrense Medio Ly 2425 19030 320 22857 404 22452 23261 12t Pasillo Solutrense Medio Ly 2429 19000 280 22843 379 22464 23222 18 Topera Solutrense Medio Ly 2424 19390 260 23199 398 22801 23597 9 Pasillo Solutrense Superior Ly 2423 18310 260 21960 388 21571 22348 7 Pasillo Solutrense Superior Ua 15316 18305 295 AMS 21949 412 21537 22361 11 Sala I Solutrense Superior Ua 15315 17945 370 AMS 21541 603 20938 22144 9 Sala I Solutrense Superior Ua 4302 17380 215 AMS 20837 358 20478 21195 XIVc Sala II Solutrense Final Ly 2422 17050 290 20405 495 19910 20900 4 Pasillo Solutrense Final Ly 2421 18250 300 21904 424 21480 22328 3 Pasillo Solutrense Final Ua 4301 15165 160 AMS 18324 273 18051 18597 XIII Sala II Magdaleniense inferior Ua 4300 14835 130 AMS 18156 282 17874 18438 XII inf Sala II Magdaleniense inferior Ua 2735 14495 140 AMS 17635 282 17353 17917 XII Sala II Magdaleniense inferior Ua 2734 13755 120 AMS 16881 230 16651 17111 XI Sala II Magdaleniense inferior Ua 10188 13370 110 AMS 16297 436 15860 16733 IX Sala II Magdaleniense Medio Ua 10189 13640 150 AMS 16604 393 16211 16997 VIII Sala II Magdaleniense Medio Ly 2936 13310 200 16220 475 15745 16695 VIII Sala II Magdaleniense Medio Ly 3318 12869 160 15571 512 15059 16083 VII Sala II Magdaleniense Medio Ua 10190 13650 140 AMS 16641 363 16277 17004 VIc Sala II Magdaleniense Medio Ly 2427 13400 150 16314 454 15860 16768 IV III Sala II Magdaleniense Medio Ua 10191 13185 155 AMS 16114 441 15672 16555 IIIb IIIc Sala II Mag Medio Mag Sup Ua 10192 12960 190 AMS 15775 529 15245 16304 II Sala II Magdaleniense Sup Ua 10193 12595 125 AMSA 14936 342 14594 15278 I Sala II Magdaleniense Sup Ua 10194 12590 120 AMS 14931 337 14593 15268 II Sala II Magdaleniense Sup Tabla 1 Dataciones 14C de la Cueva de Las Caldas Weninger B J ris O Danzeglocke U 2007 Calpal Cologne University Radiocarbon Calibration Package 65
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  Ref. Lab.  C BP  14  CalBP_CalPal 2007-HULU  68  range calBP   Nivel   Sector  Clasi   ...
66 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO de la boca e iluminados por la luz diurna Los grabados solutrenses son profundos surcos lineales en series regulares Revisten el inter s adicional de su dataci n estratigr ca en el Solutrense medio ya que aparecen cortados por una l nea de fractura y desplome de grandes bloques del muro derecho producida durante la sedimentaci n del nivel 15 seg n revelaron las excavaciones realizadas en el Pasillo I En la zona media del Pasillo los grabados solutrenses son sustituidos por otros magdalenienses los m s recientes fusiformes se superponen a otros de trazo m ltiple no con ideomorfos de tipo claviforme y una estilizaci n femenina Un gran canto cuarc tico grabado con un trazo fusiforme similar de la base del Magdaleniense medio constituye un s lido referente cronol gico para los primeros superpuestos al resto Corch n et al 2009a 2 1 Caracterizaci n de los niveles solutrenses Las excavaciones realizadas revelan que con los datos actuales los niveles basales son los m s antiguos de la Cornisa cant brica Se sedimentaron bajo las condiciones muy h medas y fr as del ltimo M ximo Glaciar LGM nivs 19 Base 19 18 Al avanzar el Solutrense medio el ambiente se torna moderado y muy h medo GI 2 con episodios intermitentes de inundaci n en los que se abandona la cueva Son las condiciones registradas en los niveles 17 a 13 Sala I y 17 a 11 Pasillo I Este Solutrense inicial cant brico medio de la secuencia europea est fechado en 24185 370 calBP AMS n 15 Sala I 23340 468 23296 413 y 22857 404 calBP C14 ordinario nivs 16 12base y 12techo Pasillo A comienzos del Solutrense superior persisten las condiciones anteriores muy h medas Sala I nivs 1211 pero al avanzar ste el clima se torna muy fr o y h medo GS 2c los niveles cercanos a la boca se presentan crioturbados n 9 8 y aparece fauna est pica fr a en todo el tramo niv 9 4 mamut y reno Se data en 23199 398 y 21904 424 CalBP niv 9 y 7 El nal del Solutrense arroja 20837 358 calBP en la Sala II AMS n XIVc una fecha similar a las obtenidas en el Pasillo niv 4 3 m s alterado por su proximidad a la boca Durante esta sedimentaci n la humedad y el fr o son intensos con procesos de inundaci n y erosi n parcial de los dep sitos La fauna de los niveles solutrenses es muy abundante 84 465 restos con 14 579 determinables en opini n de los autores del estudio J Altuna y K Mariezkurrena es el Solutrense m s rico en restos de toda la Pen nsula Ib rica En todos los niveles las alteraciones de origen antr pico marcas de fracturaci n para obtenci n de la m dula y de descarnizado o desarticulaci n son muy numerosas revelando que el material de Ungulados en su inmensa mayor a procede de aportaci n humana La especie dominante entre los macromam feros en los 17 niveles solutrenses es el ciervo 65 Le sigue el caballo que a comienzos del Solutrense medio supera el 20 niv 19base y 19 si bien su presencia es m nima 3 4 6 en el Solutrense superior y nal niv 8 y 4 5 A continuaci n la cabra montesa supera e iguala al caballo en algunos niveles del Figura 1 Complejo k rstico Caldas I y II Estratigraf a de la Sala II
66  LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR  ESTADO ACTUAL DEL CONO...
CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS centro de la secuencia y el rebeco ausente en el Solutrense medio incrementa su presencia al nal niv 4 5 18 9 El corzo ha dejado algunos restos en el Solutrense superior Respecto de los bovinos est n representados en toda la secuencia pero la escasez y fragmentaci n de los restos no permite determinar si se trata de uro o bisonte En cuanto al reno se encuentra a comienzos del Solutrense superior niv 12 11 10 y en un nivel del medio n 15 pero en ning n caso supera el 0 2 de los restos determinados Esta escasez es coherente con los datos generales de la Regi n cant brica donde se percibe su rari caci n los yacimientos situados al Oeste Asturias mientras que en el territorio m s oriental Guip zcoa la frecuencia es mayor Las Caldas dada la riqueza del material faun stico y el hecho de que la mayor parte de la secuencia corresponde a un per odo especialmente fr o UMG con rma estos datos Por su rareza relativa tienen inter s los 20 restos de dentina de molar de mamut coincidiendo con la fase m s lgida del Solutrense superior y nal niv 9 8 7 y 3 y fragmentos de mar l de defensa de esta especie se utilizaron como materia prima para la fabricaci n de una varilla n 18 S med y en el arte mueble un mar l grabado n 10b 11 dos placas colgante nivs 9 y 8 S sup Los primeros restos de molares fueron determinados por E Aguirre y F Poplin y posteriormente tambi n por J Altuna Adem s de los Ungulados mencionados completan el registro algunos restos de carn voros en el Solutrense medio y superior oso de las cavernas zorro tej n marta leopardo y lince Mas escasos a n son la marmota el conejo un extremo distal de h mero de ste muestra incisiones de descarnado y la liebre 2 2 Materias primas tecnolog a e industrias solutrenses Las estrategias de subsistencia de los grupos solutrenses y magdalenienses de Las Caldas son similares en lo que se re ere a la pr ctica de una amplia movilidad log stica para la captaci n de materias primas ex ticas e intercambios de tems culturales En el arte mueble solutrense y magdaleniense se utilizaron recursos minerales locales poco habituales como el mbar y el azabache para fabricar cuentas de collar Y el estudio de las materias primas l ticas permite reconocer rutas tradicionales de desplazamiento y la amplitud de los territorios frecuentados por los grupos paleol ticos del Nal n para la captaci n de rocas sil ceas de gran calidad En Las Caldas A Tarri o ha identi cado una quincena s lices locales de calidad mediocre para la talla entre ellos s lex lacustre Cenozoico s lex jur sico Mesozoico s lex carbon fero de las calizas de Monta a Paleozoico as como cuarcita Barrios y cristal de roca paleozoicos Todos se encuentran en el entorno de la cueva entre 2 y 15 km de distancia Con ellos Figura 2 Solutrense superior Distribuci n de la fauna y hojas de laurel de diferentes calibres Sala I los niveles solutrenses y magdaleniense muestran s lex al ctonos de gran calidad que constituyen verdaderos marcadores litol gicos evidenciando el transporte de estos materiales desde reas fuente alejadas Corch n Mart nez y Tarri o 2009 Se trata del s lex Flysch aportado a la cueva desde Vizcaya Barrica y los Pirineos franceses Bidache a 150 y 300 km de distancia el s lex Urbasa Navarra desde 380 km de distancia y el s lex de Trevi o lava alejado 350 km de la cueva Finalmente se ha identi cado el s lex Chalosse SW de Francia cuya rea fuente m s pr xima se encuentra a 550 km de distancia lo que representa el mayor desplazamiento de s lice paleol tico conocido Posteriormente han sido reconocidas nuevas variedades al ctonas y locales una de ellas muy apta para la talla laminar el s lex Pilo a transportado a Las Caldas desde el oriente de la cuenca de Oviedo a 40 50 km de distancia Tarri o et al 2013 67
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  centro de la secuencia  y el rebeco, ausente en el Solutrense medio, incrementa su pres...
68 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO La tecnolog a y t cnicas de talla aplicadas para la talla de los foli ceos solutrenses se conocen gracias al hallazgo de numerosos soportes en diversos estadios de reducci n que han permitido reconstruir dos cadenas operativas en la talla de las hojas de laurel y otra para las puntas de muesca Corch n et al 2013a En el Solutrense medio nivs 19B 13 Sala I desde los niveles m s antiguos coexisten las delgadas hojas de laurel bifaciales talladas por presi n frecuentemente en s lex for neos de calidad Trevi o Urbasa Flysch con foli ceos bifaciales gruesos de base redondeada y talla irregular realizada por percusi n en muchos casos desechados en estadios preliminares de talla Un caso nico es el uso de soportes escasamente operativos por su fragilidad tres foli ceos y una raedera delicadamente tallados en cristal de roca n 13 y 14 adem s de una fr gil hoja de laurel bifacial de s lex asociada a un collar de 7 caninos de ciervo en la base de la secuencia niv 19B Sin embargo los foli ceos s lo son abundantes en dos niveles 14 y 18 18 escaseando en el resto 3 5 5 Otros tipos caracter sticos son las puntas de cara plana que habitualmente son piezas en proceso y las raederas foli ceas para las que tambi n se han reservado s lex for neos Abundan las hojas retocadas y los raspadores 3 5 algunos sobre hojas solutrenses siempre prevalecen sobre los buriles escasos y mediocres En s ntesis aunque el registro es menos numeroso que en otros niveles 440 tiles a causa de las intermitencias y lavados producidos por las inundaciones en el Solutrense medio se percibe que el perfeccionamiento t cnico la tendencia laminar de los soportes y la generalizaci n del retoque solutrense por presi n que caracterizan los niveles del Solutrense superior a n no se encuentran plenamente desarrollados Esto se plasma en los numerosos n cleos informes tallados en cuarcita y s lex locales y tambi n revelan una menor pericia t cnica los altos porcentajes del sustrato 25 de escotaduras denticulados astillada y raederas y los diversos 40 de lascas y otros con retoques at picos en todos los niveles En el Solutrense superior niv 12 7 Sala I el registro es muy rico 13 125 materiales l ticos recuperados 1 049 de los cuales son tiles 8 y 96 n cleos 0 73 La estructura del utillaje com n no acusa grandes cambios respecto al estadio anterior y aunque los raspadores superan a los buriles en todos los niveles los porcentajes est n equilibrados Algunos foli ceos gruesos de cuarcita desechados en proceso de talla han sido reutilizados como buriles El sustrato sigue teniendo un gran peso espec co 14 6 19 al igual que las hojas retocadas 14 62 9 09 El alto ndice de laminaridad es el rasgo m s caracter stico coherentemente con la abundancia de foli ceos en todos los niveles tallados a partir de grandes hojas y SPL Las hojas de laurel de sauce puntas de muesca y otros foli ceos en proceso de elaboraci n oscilan entre el 43 y el 38 revelando el auge de las t cnicas del retoque plano cubriente en el tramo Las hojas de laurel unifaciales y bifaciales ofrecen unas dimensiones muy contrastadas con t cnicas de enmangue variadas base convexa recta c ncava asim trica revelando una gran especializaci n y su adaptaci n a diferentes tipos de presas de caza En cuanto al Solutrense nal aunque la muestra es numerosa 5 036 restos se considera menos representativa por los procesos erosivos e inundaciones producidos durante y despu s de la sedimentaci n de los niveles Los tiles 608 alcanzan un porcentaje elevado 12 07 pero este incremento se debe a los altos ndices del sustrato La proporci n IR IB se ha invertido a favor de stos aparecen gruesos raspadores sobre lascas y las hojas retocadas son abundantes especialmente al nal n 3 El n mero de foli ceos decrece al 6 niv 3 6 acorde con el proceso de abandono gradual de la talla de foli ceos a nales del Solutrense en vivo contraste con el Solutrense superior 39 y 43 niv 10 y 8 respectivamente En suma el Solutrense nal n XIV y n 6 3 representa un empobrecimiento de los tipos l ticos con escasas hojas de laurel lascas con nos retoques marginales y tiles compuestos raspador hoja truncada buril hoja truncada Escasas raederas perforadores denticulados y algunas at picas raclettes completan el equipamiento Los tipos seos que son escasos y poco caracter sticos en el Solutrense medio azagayas varillas y alisadores grabados y nal algunas azagayas punzones de econom a revelan una gran creatividad en el Solutrense superior Las azagayas muestran diferentes formatos de enmangue biseladas biapuntadas con aplastamiento central acompa adas de varillas y agujas Con ellas se han recuperado dos piezas nicas en el Solutrense cant brico un propulsor en asta de gran tama o 183 3 x 17 23 x 8 78 mm in dito n 11c con gancho distal obtenido por recorte y pulimento y el fuste incompletamente pulido con huellas raspado y ranurado y una punta de muesca fabricada en hueso sobre una tibia de ciervo conservada completa n 12 techo Corch n et al 2013b Tambi n destaca la abundancia de colgantes fabricados sobre variados soportes placas de mar l S Sup cuentas de collar en hueso asta mbar mar l y azabache S med y sup con huesos y dientes perforados e incisos en todos los niveles 3 La secuencia magdaleniense de Las Caldas 3 1 El Magdaleniense inferior El segmento temporal entre 18324 273 y 16881 230 calBP est ocupado por el Magdaleniense infe
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS rior un episodio de gran complejidad en el Cant brico En la cueva de Las Caldas la sedimentolog a revela que corresponde a la transici n de Lascaux n XIII a las condiciones muy fr as y h medas siguientes niv XII inf XII XI con procesos erosivos soli uxi n y en un caso deslizamiento del tramo sedimentario n XII inf Fig 1 Seg n Altuna y Mariezkurrena la fauna de ungulados aparece dominada por Cervus elaphus 40 en todos los niveles alcanzando el 61 y 80 XII inf y XIII Le sigue de cerca el Equus ferus cuyos restos son muy numerosos en todos los niveles Si valoramos la carne suministrada por el caballo su importancia es creciente en el Magdaleniense Inferior alcanzando el 70 en algunos niveles niv XII XI En cambio cabras corzos y rebecos tienen una presencia discreta al igual que bovinos uro bisonte stos s lo tienen una presencia notable en los niveles XIII y XII inf 4 3 y 4 6 de los restos estos valores se incrementan obviamente si atendemos a la carne suministrada dado que es una especie de gran corpulencia que proporciona abundante carne Como dato notable del XII inf procede un resto de Coelodonta antiquitatis El Rangifer tarandus est presente en los niveles XII y XII inf 2 y 1 resto respectivamente y 1 cuerna del XII en concordancia con el rigor medioambiental descrito En ambos niveles aparece con el corzo cf m s adelante Entre los no ungulados son igualmente raros el lobo el zorro y la marmota Los cuatro niveles muestran industrias de caracter sticas similares facies del oeste de Asturias con utillajes m s laminares y de mejor factura que los existentes en el centro de la Regi n Cantabria Asturias oriental facies Juyo Destaca la selecci n de s lex al ctonos de gran calidad para la talla laminar el elevado n mero de buriles sobre hojas las hojas retocadas hojitas de dorso y tri ngulos escalenos stos superando el 40 del total en alg n nivel La industria sea muestra variados tipos de azagayas monobiseladas acanaladas varillas y agujas y numerosos soportes seos ofrecen trazos pareados series lineales paralelas escaliformes y otros signos grabados La tem tica gurativa se reduce a un asta de muda grabada con ciervos y un caballo de dise o sint tico en el n XII Corch n 1994 3 2 El Magdaleniense medio Los niveles IX IV de la Sala II se sedimentaron sobre un grueso dep sito de arcillas est riles de inundaci n 40 cm n X que separa el tramo del Magdaleniense inferior subyacente Fig 1 La sedimentolog a Hoyos 1995 y la cultura material muestran que corresponden a dos estadios sucesivos El Magdaleniense medio antiguo niv IX IV es un episodio muy frio y h medo GS2 con un potente dep sito 70 cm que ofrece representaciones de fauna est pica fr a grabadas en plaquitas Rangifer tarandus Mammutus primigenius y Coelodonta antiquitatis Acorde con ello la fauna consumida incluye restos de reno tanto en la base collar de 11 incisivos aserrados n IX como en el techo n VI del tramo En este ltimo nivel especialmente fr o jabal y reno aparecen juntos reproduciendo la asociaci n renocorzo observada en el Magdaleniense inferior Al respecto Altuna se ala Corch n en proceso que la presencia simult nea de peque as comunidades de ungulados antag nicos no existente en la actualidad en ning n biotopo ni entre las faunas de yacimientos de zonas abiertas de Europa central y occidental durante la Glaciaci n w rmiense no es extra a en la Regi n cant brica Su compleja orograf a origina valles laber nticos con solanas y umbr as en un mismo valle donde pueden coexistir zonas esteparias fr as junto con bosquetes caducifolios La paleoeconom a se sustenta en la explotaci n de ciervos 61 caballos 19 y c pridos Capra y Rupicapra 15 con algunos bovinos y carn voros Las visitas a la costa marina aportan al registro arqueol gico mam feros marinos Physeter macrocephalus Globicefala melas Halichoerus gryphus la mayor a dientes perforados como colgantes y una extensa colecci n y moluscos Pecten maximus Nucella lapillus Littorina obtusata Mytilus Teredo navalis Un dato interesante se re ere a la asociaci n del cachalote con Coronula diadema n VIII un ectopar sito de grandes cet ceos que prueba el transporte y consumo de carne de estos animales a la cueva Tambi n el molusco Teredo navalis evidencia que se transport a las Caldas madera que estuvo sumergida en el mar Corch n et al 2008 El Magdaleniense medio evolucionado niv V IV se sedimenta bajo condiciones ambientales a n rigurosas y muy h medas en la transici n al Interestadio Tardiglaciar GI Ie con procesos erosivos y desplazamientos por soli uxi n La fauna registra la desaparici n de las especies est picas y una llamativa disminuci n de los grandes ungulados Equus ferus 1 5 2 3 y Bos Bison
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  rior, un episodio de gran complejidad en el Cant  brico. En la cueva de Las Caldas la s...
70 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO tes propulsores dientes equinos apuntados y grabados Con ellos aparecen protoarpones azagayas ahorquilladas puntas dentadas varillas semicil ndricas esp tulas y bastones perforados profusamente grabados Las plaquitas l ticas grabadas muy numerosas ca 100 a 200 por nivel reproducen junto al bestiario habitual caballo ciervo cabra bisonte uro reno mamut rinoceronte temas simb licos ac falos manos o patas aisladas y antropomorfos bestializados portando un bulto a la espalda o en actitud din mica sedentes en cuclillas o con los brazos extendidos El Magdaleniense medio evolucionado en el mbito de la expresi n simb lica traduce los cambios paleocol gicos descritos Los modelos y t cnicas volum tricas pirenaicas relieves esculturas rodetes contornos recortados etc la fauna est pica y la tem tica simb lica desaparecen o son muy raros En el ajuar seo se rari can las azagayas ahorquilladas y protoarpones pero las varillas semicil ndricas con decoraciones lineales se incrementan al igual que las agujas con una notable presencia y variedad 3 El arte mueble muestra una gran variedad signos complejos arcos husos ngulos embutidos oculados rombos etc pero el bestiario es limitado cabras caballos ciervos y salm nidos de dise o sint tico y miembros ap ndices y crineras apenas esbozados Fig 4 3 3 Magdaleniense superior y nal Figura 3 Magdaleniense medio antiguo diente de cachalote grabado dientes de foca y delf n moluscos marinos resto de Coronula Diadema les elevado 20 especialmente diedros 14 duplicando a los raspadores unos y otros habitualmente tallados en hojas Hojas retocadas y auri acienses alcanzan el 10 y las de dorso y Dufour el 16 En cambio el ndice de laminaridad es bajo entre los restos de talla quiz explicable por el aprovechamiento de las hojas y lascas laminares para tallar tiles El Magdaleniense medio evolucionado con una muestra igualmente representativa 24 000 restos l ticos ofrece ndices de laminaridad muy elevados los soportes son de segundo orden y las hojas hojitas alcanzan el 40 de la talla Del mismo modo el 49 de los n cleos son laminares prism ticos piramidales En los tiles los buriles 8 apenas superan a los raspadores unos y otros laminares abundando las hojas retocadas 8 y hojitas de dorso con algunos tri ngulos Las industrias seas y arte mueble son particularmente t picos en el Magdaleniense medio antiguo Fig 4 ofreciendo numerosos elementos de tipo pirenaico relieves esculturas contornos recortados rode El Magdaleniense superior ha sido datado en 14936 342 calBP en la Sala II Como en el resto de los yacimientos del Nal n son industrias muy laminares que han reducido notablemente sus dimensiones Se caracteriza por la abundancia de buriles la continuidad en los tipos de puntas seas azagayas cil ndricas y ovales bases biseladas redondeadas y ahorquilladas varillas semicil ndricas con decoraci n tuberculada con arpones unilaterales En el nivel m s reciente Magdaleniense nal n 2A Sala I se recogi un arp n con perforaci n central caracter stico del nal de la secuencia en el Cant brico Corch n 2007 En el arte mueble se percibe la rari caci n de los temas zoomorfos y en general de las anteriores decoraciones muy elaboradas y las plaquitas grabadas Paralelamente proliferan las decoraciones lineales habitualmente series regulares de incisiones cortas grabadas en el fuste de azagayas varillas y arpones que armonizan lo funcional con esquemas gr cos decorativos sencillos 4 Conclusiones Los datos que aportan las investigaciones en la Cueva de Las Caldas muestran que el valle medio del
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS Figura 4 Arte mueble magdaleniense medio antiguo 1 7 plaquitas grabadas con antropomorfos huesos con grabados de patas equinas y propulsor con mano de bisonte en relieve y evolucionado 8 pelvis de caballo con quidos grabados Nal n pudo actuar como un entorno refugio durante el UMG y el Tardiglaciar Las Caldas revela que desde los inicios del Solutrense regional se ha producido una vertebraci n territorial de las estrategias de subsistencia Esto se pone de mani esto en la amplia movilidad practicada por los grupos sociales que ocupan el valle relacionada con la captaci n de recursos y materias primas que en ocasiones son transportadas a la cueva desde distancias considerables En el Magdaleniense medio antiguo estos desplazamientos implican la existencia de contactos culturales a larga distancia intercambios y difusi n de elementos cuyo origen el arte mueble sit a en los Pirineos y SO de Francia El brusco descenso en los niveles de ocupaci n y manifestaciones culturales en el valle del Nal n al avanzar el Magdaleniense superior es un fen meno poco conocido El corte de estos ujos de difusi n cultural que coincide en el tiempo con la instalaci n de unas condiciones clim ticas m s moderadas quiz se relaciona con las descargas glaciares y deslizamientos en masa documentados en el Alto Nal n Jim nez 1997 que pudieron afectar al tramo medio del Nal n en ciclos clim ticos c lidos y h medos habida cuenta de que ste drena todo el Macizo Central de Picos de Europa y su cabecera albergaba importantes glaciares w rmienses Jim nez 1996 71
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  Figura 4. Arte mueble magdaleniense medio antiguo  1-7  plaquitas grabadas con antropom...
72 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Ma llo Fern ndez Jos Manuel Arteaga Carlos Iriarte Chiapusso Mar a Jos Fern ndez Antonio Wood R Bernaldo de Quir s Federico Cueva Mor n Villanueva de Villaescusa Cantabria 1 Introducci n Cueva Mor n representa uno de los yacimientos clave para comprender la evoluci nd el Paleol tico de la Regi n Cant brica gracias a su larga estratigraf a En ella podemos encontrar gran parte de los tecnocomplejos del Paleol tico Medio y Superior as como una serie de hallazgos escasos en la regi n relativos a los modos de vida y mundo funerario de sus habitantes paleol ticos La cueva est situada en el municipio de Villanueva de Villaescusa Cantabria y es conocida tambi n como Mazo Moril o cueva del Rey Se ubica en una peque a colina de formaci n urgoniana Aptense en la cuenca de drenaje del Sol a a 57 s n m a 22 m sobre el arroyo Obreg n y a 6 km de la l nea actual de costa de la Bah a de Santander La entrada de la cavidad est orientada hacia el noroeste y es de escaso recorrido Gonz lez Echegaray y Freeman 1971 Cueva Mor n no es la nica cavidad de la colina de hecho se ubica en ella una compleja red de galer as en las que cabe destacar otra cavidad en un nivel inferior cueva del Oso cuya prospecci n aport algunos materiales l ticos en super cie Serna et al 2001 2 Historia de la investigaci n en el yacimiento La cueva fue dada a conocer a la comunidad cient ca por H Obermaier y P Wermet en 1910 Tras varias visitas a la cueva dos a os m s tarde de su descubrimiento 1912 J Carballo y P Sierra realizan un peque o sondeo que queda in dito hasta que O Cendrero publica posteriormente algunos de los materiales extra dos por estos investigadores Cendrero 1915 Entre 1917 y 1919 J Carballo retoma los trabajos en la cueva y realizar la que podemos considerar como primera intervenci n seria y sistem tica en el yacimiento Durante sta se excavan los niveles correspondientes al Paleol tico superior y dos niveles del Paleol tico medio Carballo 1923 A su vez en 1918 J Carballo invita al Conde de la Vega del Sella a excavar el yacimiento tras la nalizaci n de las campa as del primero Estas nuevas intervenciones que duran dos a os son r pidamente dadas a conocer por el Conde Vega del Sella 1921 donde tambi n pone de mani esto las ocupaciones del Paleol tico Medio y Superior El yacimiento queda abandonado hasta mediados de los a os sesenta del s XX cuando entre 1966 y 1969 un equipo hispano estadounidense dirigido por los profesores J Gonz lez Echegaray y L G Freeman retoma los trabajos Esta excavaci n supone una de las primeras actuaciones modernas en la arqueolog a paleol tica de la poca introduci ndose nuevas t cnicas de excavaci n y la participaci n de un equipo interdisciplinar con el objetivo de valorar el conjunto de datos aportados por el yacimiento Gonz lez Echegaray y Freeman 1971 1973 Esta intervenci n aport adem s de la aplicaci n de nuevos m todos de excavaci n una secuencia completa y renovada de los diferentes periodos de ocupaci n del yacimiento que incluye por primera vez un nivel Chatelperroniense claro y de nido La secuencia estratigr ca que presenta el yacimiento tras esta intervenci n se compone de 22 niveles cuyas atribuciones industriales son las siguientes Aziliense nivel 1 Magdaleniense nivel 2 Solutrense superior nivel 3 Gravetiense niveles 4 y 5b Auri aciense evolucionado nivel 5a Auri aciense antiguo niveles 6 y 7 Auri aciense arcaico niveles 8 y 9 Chatelperroniense nivel 10 arqueol gicamente est riles niveles 18 a 21 y Musteriense nivel 22 Adem s de la secuencia industrial de gran relevancia las excavaciones de Gonz lez Echegaray y Freeman pusieron en evidencia sendas estructuras de habitaci n pertenecientes al Musteriense y al Auri a Dpto Prehistoria y Arqueolog a UNED C Paseo Senda del rey 7 28040 Madrid jlmaillo geo uned es Dpto de Geograf a y ordenaci n del territorio rea de Geograf a F sica Universidad Aut noma de Madrid IKERBASQUE rea de Prehistoria Universidad del Pa s Vasco Departamento de Geograf a UNED Research School for Earth Sciences Australian National University Canberra Australia rea de Prehistoria Universidad de Le n
72  LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR  ESTADO ACTUAL DEL CONO...
CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS ciense la exhumaci n de tres pseudomorfos uno de ellos completos y la fosa de un cuarto muy alterado Freeman 1971a 1973 Freeman y Gonz lez Echegaray 1973 Gonz lez Echegaray y Freeman 1978 Treinta y cinco a os despu s Cueva Mor n necesitaba actualizar su informaci n a partir de los avances y novedades producidos en este periodo tanto desde la perspectiva metodol gica como desde los planteamientos epistemol gicos de la disciplina Por ello uno de los rmantes J M Maillo Fern ndez junto con el profesor J Gonz lez Echegaray como codirector desarroll un proyecto de investigaci n que comprend a la realizaci n en 2005 de una m nima actuaci n arqueol gica sobre el testigo estratigr co del yacimiento con la nalidad de determinar las caracter sticas sedimentol gicas y geomorfol gicas del mismo as como la evoluci n paleoambiental Palinolog a y crono cultural del dep sito arqueol gico Las reducidas dimensiones del testigo sedimentario resultante de las antiguas investigaciones y su delicado estado de conservaci n han sido determinantes a la hora de seleccionar el rea de excavaci n con el objetivo de preservar la mayor parte posible de este destacado testigo 3 Estratigraf a geomorfolog a y cronolog a La secuencia estratigr ca m s completa del yacimiento veintid s niveles aunque no todos arqueol gicos se obtuvo en la excavaci n llevada a cabo entre 1966 y 1969 Tab 1 Nivel Composici n Espesor cm Atribuci n cultural 1 Arenoso limoso 7 5 YR 3 2 2 20 Aziliense 2 Limo arenoso con gravas 10 YR 2 2 5 10 Magdaleniense 3 Limo 7 5 YR 3 2 2 8 Solutrense superior 4 Limo arenoso 5 YR 3 2 5 20 Gravetiense 5 Limo arenoso con gravilla 5 YR 2 1 15 30 Gravetiense y Auri aciense nal 6 Limoso 5 YR 3 3 5 20 30 Auri aciense antiguo 7 Limo arenoso con lentejones arcillosos 5 YR 2 1 10 18 Auri aciense antiguo 8 Limo arenoso 5 YR 3 3 10 20 Protoauri aciense 9 Limo arenoso con grava na 10 YR 3 5 3 5 8 Protoauri aciense 10 Arcilloso 10 YR 3 3 2 5 Chatelperroniense 11 Arcillo limoso 2 5 YR 2 0 8 18 Musteriense 12 Limo con gravilla 7 5 YR 3 2 12 20 Musteriense 13 Limo arcilloso 7 5 YR 2 0 5 8 Musteriense 14 Arcillo limoso 10YR 3 5 3 7 10 Musteriense 15 Limo arcilloso 10 YR 3 5 3 15 20 Musteriense 16 Areno limoso 10 YR 5 6 12 15 Musteriense 17 Limo arenoso con gravillas 10 YR 4 5 5 12 22 Musteriense 18 Limo arenoso 7 5 YR 4 4 45 70 Est ril 19 Arenoso limoso 7 5 YR 4 4 12 22 Est ril 20 n a 2 5 Est ril 21 n a 7 10 Est ril 22 n a 2 5 Paleol tico Indet Tabla 1 Niveles arqueol gicos de Cueva Mor n 73
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  ciense, la exhumaci  n de tres pseudomorfos  uno de ellos completos  y la fosa de un cu...
74 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 1 Planta del yacimiento El estudio del registro sedimentario realizado por H Laville y M Hoyos Laville y Hoyos 1994 puso de mani esto algunos problemas en lo referente a la secuencia crono clim tica y la composici n de algunos niveles en comparaci n con trabajos anteriores Butzer 1981 Posteriormente J Sanguino y colaboradores de manera indirecta a partir de los trabajos de stos ltimos llegan a poner en duda incluso la naturaleza de algunos de los dep sitos arqueol gicos Sanguino y Montes 2005 Por tanto el conocimiento de la g nesis del dep sito sedimentario de la cueva era uno de los objetivos principales de la intervenci n que realizamos en Cueva Mor n En el estudio sedimentol gico realiza Figura 2 Estratigraf a de Cueva Mor n do con muestras recogidas en 2005 se han caracterizadoen el corte estratigr co principal del yacimiento IB IXB en la nomenclatura cl sica Fig 1 sedimentos de dos naturalezas diferentes Por un lado aquellos cercanos a la entrada de la cueva de origen externo y con una din mica cl sica de formaci n de rellenos de abrigo cueva Por otro sedimentos relacionados con la circulaci n h drica desde el interior de la cavidad hacia el exterior Fig 2 Esta corriente multiepis dica pudo ser alternante a la ocupaci n de la cueva ya que no se observan cicatrices erosivas entre los sedimentos de ambas partes sta que pudo observar el Conde de la Vega del Sella en su excavaci n formar a un meandro cuyos dep sitos de canal channel lag podr an situarse alrededor de la cuadr cula IX donde se acoda la cueva y el material es m s grosero mientras que la parte externa del meandro donde se depositan los sedimentos m s nos los podemos rastrear en el per l de las cuadr culas J Fig 1 Dicha corriente pudo funcionar en diferentes momentos de la historia sedimentaria de la cavidad ya que la parte interior de la misma se encuentra sellada por una costra y cantos subangulares o subredondeados como si se tratara de un point bar hipogeo ste quedar a abandonado favoreciendo el posterior asentamiento en el mismo como as apuntan los hallazgos encontrados en el rea central de la cueva en las anteriores intervenciones arqueol gicas y como se observa en todo el corte estratigr co principal La cronolog a supone el tal n de Aquiles del yacimiento Varios han sido los intentos para datar sus ocupaciones humanas con resultados dispares y dejando parte de la estratigraf a sin muestrear tab 2 El primer intento fue durante las excavaciones de Gonz lez Echegaray y Freeman Stuckenrath 1978 Los resultados fueron en parte contradictorios con la estratigraf a y generalmente desechados por la comunidad cient ca Sin embargo debemos prestar atenci n a aquellas fechas del nivel 8 Protoauri aciense ya que no est n relacionadas con el per l estratigr
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS Nivel Tecnocomplejo Material Contexto Lab Ref Fecha BP Rango de calibraci n cal BP 95 4 rango Referencia de probabilidad from to 5s Gravetiense Carb n Excavaci n SI 953 20120 340 BP 25194 23452 Stuckenrath 1978 7 Auri aciense antiguo Carb n Excavaci n SI 954 31500 880 BP 37985 33975 Stuckenrath 1978 7 Auri aciense antiguo Carb n Excavaci n SI 955 28680 840 BP 34381 31171 Stuckenrath 1978 7 Auri aciense antiguo Carb n Idem parte soluble en NaOH SI 955a 27260 1500 BP 35220 28610 Stuckenrath 1978 8 Protoauri aciense Carb n Mor n III SI 956 27710 1300 BP 34925 29420 Stuckenrath 1978 8 Protoauri aciense Carb n Per l ABA GifA96263 36590 770 BP 42432 39734 Ma lloFern ndez et al 2001 8 Protoauri aciense Carb n Per l OxA19084 40060 350 BP 44399 43052 Maroto et al 2012 8 Protoauri aciense Carb n Parte superior de Mor n I SI 952 27630 540 BP 33022 30820 Stuckenrath 1978 8 Protoauri aciense Carb n Idem parte soluble en NaOH SI 952a 27360 740 BP 33445 30214 Stuckenrath 1978 9 Protoauri aciense Carb n Per l ABA GrA33891 33 430 250 230 BP 38470 36879 Maroto et al 2012 10 Chatelperroniense Carb n Per l Acid only GrA33823 29 380 260 240 BP 34033 32984 Maroto et al 2012 10 Chatelperronense Carb n Per l SI951 27800 560 BP 33235 30935 Stuckenrath 1978 10 Chatelperroniense Carb n Per l parte soluble en NaOH SI951a 30340 BP 11 Musteriense Carb n Per l ABA OxA19083 41800 450 BP 46022 44406 Maroto et al 2012 11 Musteriense Carb n Per l ABOxSC OxA19459 43600 600 BP 48343 45648 Maroto et al 2012 11 Musteriense Carb n Per l ABA GifA96264 42000 730 BP 46922 44120 Ma lloFern ndez et al 2001 N A Stuckenrath 1978 Tabla 2 Dataciones de Cueva Mor n Las dataciones de Stuckenrath 1978 estaban presentadas en a C asumiendo una vida media de 5730 a os stas han sido recalculadas siguiendo a Stuiver y Polach 1977 usando una vida media de 5568 y ubic ndola en la escala temporal antes de 1950 Estas fechas recalculadas han sido empleadas en la calibraci n Las dataciones con asterisco son dataciones de la misma muestra Las fechas han sido calibradas en contra de IntCal13 Reimer et al 2013 en OxCal v 4 2 Ramsey 2009 75
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  Nivel  Tecnocomplejo  Material Contexto  Lab. Ref.  Fecha  BP   Rango de calibraci  n  ...
76 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO co o con la excavaci n de esa rea donde se han de nido las industrias Estas dataciones corresponden a la zona de las sepulturas que se asociaron a este nivel 8 Todas ellas tienen una horquilla cronol gica comprendida entre 27 26 Ka BP Dentro de nuestro proyecto de investigaci n realizamos una serie de dataciones con material extra do del corte estratigr co que han aportado fechas para el Musteriense de 40 Ka BP y para el nivel 8 de 36 5 Ka BP Ma llo Fern ndez et al 2001 Recientemente Maroto y colaboradores han vuelto a datar mediante ultra ltraci n materiales proporcionados por nosotros obteni ndose tambi n fechas desconcertantes que en el caso del nivel 10 Chatelperroniense es muy similar a la obtenida por Stuckenrath Maroto et al 2012 y tab 2 Desafortunadamente el fragmento estaba muy mal conservado y s lo se pudo datar el carb n preparado antes del proceso de dataci n Por lo tanto s loaporta una edad m nima para esta Unidad Una vez m s las mejoras t cnicas nos llevaron a realizar un nuevo intento con material procedente de la colecci n 1966 69 mediante el m todo de ultra ltraci n El escaso contenido de col geno de las muestras seleccionadas ha proporcionado resultados infructuosos 4 Secuencia cultural Cueva Mor n es un yacimiento clave para la comprensi n del Paleol tico Medio y Superior de la regi n cant brica debido a la gran secuencia cultural que conserva en su dep sito 7 niveles musterienses uno chatelperroniense dos protoauri acienses dos auri acienses antiguo uno auri aciense evolucionado dos gravetienses uno solutrense uno magdaleniense y uno aziliense El nivel Aziliense nivel 1 del yacimiento no est datado aunque grosso modo este tecnocomplejo puede ubicarse entre e 11500 y 9500 BP Tresguerres 2004 Este nivel se concentra cerca del exterior de la cueva y presenta una gran densidad de piezas entre las que destaca el utillaje microlaminar compuesto en su mayor a por hojitas retocadas microgravettes y gran abundancia de raspadores Gonz lez Echegaray 1971a El nivel 2 corresponde a un Magdaleniense superior caracterizado por un abundante n mero de buriles piezas truncadas y raspadores carenados y nucleiformes junto a una gran proporci n de utillaje microl tico hojitas de dorso denticuladas Dufour microlitos geom tricos etc La industria sea es abundante con fragmentos de azagayas de secci n circular alguna con ranura central varillas aplanadas con decoraci n y algunos colgantes en hueso y canino de ciervo Gonz lez Echegaray 1971a El Solutrense superior nivel 3 es en un nivel de poca potencia sedimentaria y no demasiado rico en su industria l tica Sin embargo en sta se encuentran de manera relativamente abundante puntas de muesca y en menor n mero hojas de sauce y laurel lo que lo encuadra claramente dentro del solutrense superiorde la Regi n cant brica Gonz lez Echegaray 1971a El Gravetiense est representado por dos niveles niveles 4 y 5 superior con importante n mero de piezas de dorsos Punta de la Gravette microgravettes truncaduras y alg n buril de Noaillense el nivel m s reciente No hay ning n estudio reciente que ahonde en la tecnotipolog a de estos dos niveles ni tampoco una dataci n que nos ayude a ubicarlo dentro del Gravetiense cant brico ya que la obtenida por Stuckenrath es muy an mala Stuckenrath 1978 Recientemente el Gravetiense de Cueva Mor n ha sido reconocido como perteneciente a un momento tard o en el que los buriles Noailles son raros y las piezas de dorso m s abundantes Pe a 2011 Al igual que ocurre con el Gravetiense el Auri aciense evolucionado de Cueva Mor n nivel 5 inf necesita de una revisi n tecnotipol gica El propio Auri aciense evolucionado resulta un tecnocomplejo polim r co en la Regi n Cant brica haciendo muy dif cil su caracterizaci n Cabrera et al 2004 As en Cueva Mor n tenemos una industria l tica alejada del Auri aciense antiguo con menor n mero de raspadores carenados y m s abundancia de los rapadores en hocico Mientras que entre la industria sea abundante y signi cativa en este nivel hay azagayas los ngicas fusiformes o aplanadas con pervivencia de azagayas de base hendida Los niveles 6 y 7 del yacimiento se corresponden al Auri aciense antiguo Una industria muy caracter stica con este tecnocomplejo con abundancia de carenados con dos tipos de d bitage laminar uno para hojas a partir de n cleos prism ticos de gesti n unipolar y otra para hojitas a partir de n cleos carenados Arrizabalaga 1995 Cabrera et al 2004 Sin embargo la industria sea es pobre y poco caracter stica El Protoauri aciense niveles 9 y 8 s ha sido revisado en los ltimos a os desde un punto de vista tecnol gico y tipol gico Arrizabalaga 1995 Ma lloFern ndez 2003 Se trata de una industria de marcado car cter microlaminar con abundantes hojitas Dufour de tipo Dufour La industria l tica laminar se obtiene a partir de n cleos prism ticos de gesti n unipolar en un continuum entre las hojas y las hojitas Debemos destacar la importancia relativa de las piezas de sustrato raederas denticulados y muescas as como los esquemas operativos de lascas Ma lloFern ndez 2012 El nivel 9 por cuestiones tecnotipol gicas y sedimentol gicas podr a haber sufrido
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS alteraciones tafon micas que han alterado su integridad industrial Sin duda el nivel m s relevante y sobre el que m s ha orbitado la atenci n sobre Cueva Mor n ha sido el nivel 10 correspondiente al Chatelperroniense Cuando se identi c sirvi para solventar el problema de la transici n entre el Paleol tico Medio Superior en aquel entonces relacionada con el Auri aco Musteriense Gonz lez Echegaray 1969 1971a Posteriormente su industria l tica ha sido puesta al d a en varias ocasiones Arrizabalaga 1995 Ma llo Fern ndez 2003 Sin embargo el nivel y su integridad no han estado exentos de pol mica por parte de algunos autores K Butzer que realiz el primer estudio sedimentol gico de la cueva concluye que este nivel tiene partes coluvionadas por crioturbaci n posterior Butzer 1981 146 probablemente atendiendo a lo dispar de las dataciones Stuckenrath 1978 En la revisi n efectuada por H Laville y M Hoyos se considera que est erosionado hacia el interior y festoneado al exterior por procesos de crioturbaci n Laville y Hoyos 1994 204 Recientemente se ha puesto en duda la integridad total del nivel tras una reinterpretaci n de los datos aportados por Laville y Hoyos quienes consideraban que Cueva Mor n no era apta como casi todas las cuevas cant bricas para realizar una secuencia paleoclim tica de la regi n Laville y Hoyos 1994 209 En esta nueva interpretaci n se toma el festoneado como indicador exclusivo de soli uxi n y junto a lo delgado del nivel 2 5 cm concluyen que el nivel 10 es un contacto erosivo y alterado por corrientes h dricas de los niveles 11 y 9 Mu oz y Montes 2003 206 En 2005 realizamos la primera limpieza del corte desde 1969 Nuestro trabajo nos permite adelantar que el nivel 10 es visible en la zona exterior del corte estratigr co tal como reconocieron Butzer Laville y Hoyos y cuya representaci n aparece en las monograf as pertinentes Gonz lez Echegaray 1971b 16 Butzer 1981 143 Adem s la curva sedimentol gica de este nivel 10 revela que la deposici n se debi a un proceso de baja energ a y no de soli uxi n El festoneado se debe a un proceso de deformaci n por carga que tambi n provoca volutas las cuales se sit an nicamente a techo del nivel aunque no se puede descartar de manera parcial una acci n h drica de mayor energ a que gener una gran voluta Desde el punto de vista de la industria l tica el conjunto Chatelperroniense ha sido puesto en duda negando incluso su existencia y arguyendo que es una mezcla a partes iguales de materiales Auri acienses y Musterienses Mu oz y Montes 2003 206 Ya hemos argumentado largo y tendido en contra de esta hip tesis Ma llo Fern ndez 2007a 2008 pero recordaremos que nos resulta muy complejo entender c mo la mezcla de dos conjuntos l ticos que corres ponden a dos tecnocomplejosbien de nidos Auri aciense y Musteriense cuando se mezclan den como resultado otro tercero completamente diferente Chatelperroniense La secuencia cultural de Cueva Mor n termina con una serie de niveles Musterienses Los m s recientes 11 y 12 clasi cados como Musteriense de denticulados se caracterizan por una producci n de tipo discoide y escasamente Levallois con una reducida pero signi cativa producci n microlaminar Ma lloFern ndez 2001 2007b La secci n inferior niveles 13 17 donde el predominio de los hendedores es el elemento m s signi cativo variedad de Musteriense tradicionalmente conocida como Vasconiense fue adscrita en los primeros estudios al Musteriense de Tradici n Achelense Freeman 1971b 5 Estructuras de habitaci n y enterramientos La excavaci n de Cueva Mor n entre 1966 69 no s lo aport una secuencia cronoestratigr ca de vital importancia para la regi n cant brica sino tambi n dos estructuras de habitaci n y una serie de sepulturas Las estructuras de habitaci n aparecieron en la zona central de la cavidad aunque pertenecen a periodos culturales diferentes La m s antigua correspondiente al nivel 17 Musteriense fue seccionada por las excavaciones de Vega del Sella Tiene unas dimensiones de 6 6 m2 y consiste en una alineaci n de piedras que forman un recinto curvo con un sedimento en el interior claramente diferente del resto del nivel No se aprecian restos de hogares en su interior Freeman 1973 En el nivel 8 Protoauri aciense tambi n se excav un rea que fue interpretada como una estructura de habitaci n Parcialmente destruida por las excavaciones de principios del siglo XX lo que impide saber su anchura la estructura ten a casi tres metros de longitud y forma rectangular No hab a evidencias de que tal estructura hubiese estado cubierta al menos con postes clavados El sedimento ten a un rebaje de unos 27 cm m ximo en la pared m s interior hab a restos de un hogar posiblemente en cubeta y en el lado opuesto un escal n de 125 cm de altura y 50 cm de anchura interpretado como un banco Freeman 1971a Asociado al Auri aciense en el fondo de la cueva tras la zona interpretada por los excavadores como un murete de postes de madera aparecieron una serie de mont culos que albergaban las sepulturas de cuatro individuos La peculiaridad m s relevante de dichas sepulturas es que stas no conservaban los restos seos de los cad veres sino que stos en 77
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  alteraciones tafon  micas que han alterado su integridad industrial. Sin duda, el nivel...
LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO 78 el proceso de putrefacci n se hab an convertido en adipocira y se recubrieron por sedimento posteriormente convirtiendo dichos restos en un molde en positivo dif cilmente interpretable El m s completo y m s reciente es Mor n I situado en una fosa de 210 x 52 cm Aunque es dif cil su interpretaci n parece ser que este individuo estaba recostado sobre el lado izquierdo con los brazos y las piernas ligeramente exionadas Los excavadores interpretaron que la cabeza fue amputada y depositada en la parte inferior de la trinchera En el mont culo de tierra que tapaba este cuerpo aparecieron restos de dos hogares de peque o tama o Freeman y Gonz lez Echegaray 1973 Los restos denominados como Mor n II se limitan a sustancia oscura grasienta y pl stica similar Jes s Altuna Koro Mariezkurrena a las de las otras sepulturas pero sin poder delimitar sta Debajo de Mor n I y destruido parcialmente por ste se encontr Mor n III el cual consist a en las dos piernas Por ltimo Mor n IV se circunscribe a los restos parciales de la fosa y del t mulo que lo cubr a ya que fue destruido cuando se realizaron las otras sepulturas Agradecimientos Este trabajo est dedicado a la memoria del Profesor Joaqu n Gonz lez Echegaray y del Profesor Leslie G Freeman verdaderos impulsores del conocimiento de Cueva Mor n La Cueva de Ekain Deba Pa s Vasco La cueva de Ekain Deba Pa s Vasco famosa por el santuario de arte rupestre que encierra su interior Altuna 1996 tiene a su entrada un yacimiento arqueol gico excavado en dos fases entre 1969 y 1975 excavaciones dirigidas por J M de Barandiaran primero y J Altuna despu s Altuna y Merino 1984 y entre 2009 y 2011 dirigidas por J Altuna Altuna 2009 La cueva est situada en la con uencia de dos valles recorridos por sendas regatas en los que existen biotopos de roquedos abruptos Ambas regatas unidas desembocan en el r o Urola kil metro y medio m s abajo en un punto que dista de la costa actual en l nea recta 8 km En esta zona en cambio hay biotopos de colinas suaves El sedimento de Ekain de 5 metros de potencia ha dado 12 niveles Fig 1 Los niveles inferiores XII y XI son totalmente est riles tanto arqueol gica como paleontol gicamente El nivel X es un nivel muy rico en restos de Ursus spelaeus La presencia humana es m nima y solamente han podido observarse indicios Chatelperronienses Figura 1 Estratigraf a del yacimiento de Ekain Centro de Conservaci n e Investigaci n de los materiales Arqueol gicos de Gipuzkoa GOAZ Paseo de Zarategi 84 88 20015 San Sebasti n altuna arkaios com
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS El nivel IX contiene aun bastantes restos de Ursus spelaeus pero solamente algunas escasas evidencias de tipo Gravetiense Su base fue datada por radiocarbono en m s de 30 600 a os BP I 11056 En estos dos niveles apenas hay restos de talla lo cual indica que las piezas halladas en el yacimiento hab an sido fabricadas en otro lugar La cueva fue por tanto visitada muy espor dicamente por gentes que no viv an habitualmente en ella El yacimiento de Irikaitz sito a 2 km de Ekain con evidencias Gravetienses en su parte superior puede tener relaci n con ello El nivel VIII depositado probablemente en el interestadial W rm III IV ya no contiene restos de Ursus spelaeus La industria es escasa y poco signi cativa Hay pocos restos seos entre los que dominan los de Rupicapra rupicapra La presencia de Sus scrofa y Capreolus capreolus indica el atemperamiento clim tico de este nivel que ha sido datado en 20 900 450 a os BP I 13005 El nivel VII Magdaleniense Inferior Cant brico es el primero que muestra una presencia humana intensa El an lisis sedimentol gico indica que la base del mismo se deposit bajo condiciones de humedad moderada y temperatura relativamente alta para continuar y terminar siendo fr o y h medo al nal de su deposici n Hay 5 dataciones de C14 entre 16 500 y 15 400 BP todas de Isotopes Westwood New Jersey El an lisis pol nico muestra en la base del nivel una presencia de 12 de Pinus 3 de Corylus y presencia de Alnus Betula y Quercus t pedunculata as como abundancia de eric ceas y de licales triletes Esta base perece pertenecer al nal del interestadial de Lascaux Esta situaci n se degrada disminuyendo los taxones indicados pero experimenta una mejora clim tica al nal de la deposici n del nivel que indicar a el B lling Entre los Micromam feros en las fases m s fr as domina Microtus oeconomus y en las menos fr as Arvicola terrestris Es notoria tambi n la presencia de Microtus gr agrestis arvalis y la de Talpa europea La industria l tica muestra una especializaci n con una gran abundancia de laminillas de dorso microl ticas para la construcci n de ltiles de caza Esto apunta a una ocupaci n estacional de la cueva Esta ocupaci n sin embargo se prolongaba cierto tiempo como lo denota el hecho de que se tallaba tambi n en la cueva Los restos de talla son abundantes Las readaptaciones sobre lascas de decorticado y lascas de talla de n cleos as como de algunos buriles y sus recortes con rman lo que decimos La industria sea muestra claramente los rasgos peculiares del Magdaleniense Inferior Cant brico Los instrumentos m s caracter sticos por su precisi n cronoestratigr ca son una azagaya de secci n cuadrada y base hendida y una pieza biapuntada Hay que destacar su pertenencia a un tipo nico los apuntados lo que parece apuntar a una actividad concreta caza La presencia de varillas de desecho en cuerno permite suponer la elaboraci n de ciertas piezas in situ Los restos de Ungulados indican claramente lo que decimos y precisan la estacionalidad indicada por la industria La base de subsistencia de origen animal es el ciervo El an lisis de la edad de los cervatillos y otros Ungulados j venes muestra que fueron abatidos en su primer mes de vida junio y los restantes tambi n en poca templada del a o No hay ninguno cazado en invierno Aqu se plantea la pregunta de cu l es el yacimiento base desde el que se viene a utilizar Ekain como puesto de caza A 2 horas andando se encuentra el yacimiento de Urtiaga habitado durante todo el a o y a hora y media Erralla Altuna Balde n y Mariezkurrena 1985 con importantes niveles del Magdaleniense Inferior en ambos Por otro lado el an lisis de las partes del esqueleto presentes en el yacimiento muestra que se tra a a l el animal entero lo cual es comprensible si se tiene en cuenta que gran parte de las presas eran cervatillos muertos en su primer mes de vida La industria de hueso de este nivel de Ekain muestra tambi n un parentesco con la existente en el nivel F de Urtiaga El nivel VI Magdaleniense Superior Final se desarrolla durante su mitad inferior bajo condiciones muy fr as y menos h medas que la fase anterior En l se da el mayor crioclactismo de todo el dep sito La mitad superior del nivel es fr o y seco El polen muestra para esa primera mitad un descenso de los rboles as como de las licales Los caducifolios son pr cticamente inexistentes Las Cardu ceas adquieren sus valores m ximos las Eric ceas los m nimos y nos encontramos aqu en el momento m s riguroso poco h medo y muy fr o de la secuencia de Ekain El C14 da 12 050 190 BP I 9240 La mitad superior del nivel indica una leve mejor a probablemente el Aller d Quiz el fuerte descenso de las Eric ceas unido a los m nimos arb reos produjo un descenso en la poblaci n de Cervus elaphus raz n por la que se cambi la caza de este animal por el de Capra pyrenaica El an lisis faun stico sugiere que el yacimiento sigue siendo estacional El an lisis de los restos seos muestra que la presa era tra da entera a la cueva menos veces que en el nivel VII Esto es tambi n com 79
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  El nivel IX contiene aun bastantes restos de Ursus spelaeus, pero solamente algunas esc...
80 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO prensible si se tiene en cuenta que la presa preferida era la cabra mont s adulta y que el lugar de caza era de m s dif cil tr nsito Se descuartizaba por tanto el animal en el lugar de caza y se acarreaban partes seleccionadas del mismo Entre el conjunto de restos faun sticos merece destacar la presencia de Rangifer tarandus y de Lepus timidus Es de notar la presencia de v rtebras de salmones Hay tambi n un ejemplar de salm n pintado en el santuario No apareci en este nivel un solo resto de molusco marino La industria l tica apoya esta estacionalidad El utillaje m s abundante sigue siendo microl tico con escasez de tiles de tama o medio como buriles raspadores denticulados etc Aumenta tambi n algo el porcentaje de buriles lo que puede estar relacionado con la mayor importancia que alcanza la industria sea en este nivel Los peque os tiles de dorso muestran un cambio dentro de este nivel VI pues en el tramo inferior VIb no hay puntas de dorso mientras que en el superior VIa s los hay La industria sea distingue tambi n estas dos fases ya que en el VIb no hay arpones y en el VIa s El conjunto de arpone VIa muestra caracteres homog neos Son unilaterales con cierto aplanamiento Dientes espaciados grandes y en peque o n mero en relaci n con el fuste y profundas incisiones Uno de ellos es de fuste aplanado con una sola la de dientes Presenta una incisi n profunda longitudinal junto a la zona de despegue de los dientes en una de sus caras e incisiones profundas en los dientes Otro de ellos lleva incisiones Figura 2 Plaqueta del nivel VI muy nas en una de sus caras formando un motivo decorativo en V En el margen opuesto lleva siete incisiones transversas cortas y poco profundas semejantes a las llamadas marcas de caza Este ejemplar que m s separa es semejante a otro existente en el nivel D del yacimiento de Urtiaga Entre las azagayas hay dos en cuya decoraci n hay esquematismos de cabra en visi n frontal como algunos que se hallan en el santuario En este mismo nivel apareci una plaqueta grabada en arenisca en la que se grabaron tres animales una cabra macho un ciervo y un caballo Fig 2 La cabra es la Figura que m s destaca La cabeza est grabada con gran detalle Muestra una cuerna con las dos curvaturas t picas de la especie pirenaica En esta cuerna se han detallado bien los medrones mediante una serie de l neas transversas El ciervo m s namente trazado presenta una cornamenta en la que se han se alado los dos candiles basales el candil medio de cada cuerno y la corona en forma ensanchada La tercera Figura una caballo es la menos conspicua y menos perfecta de las tres El nivel V es m s h medo y algo menos fr o que el VI aunque persiste la reducci n del componente arb reo y de las Filicales La industria l tica pobre en piezas sigue mostrando puntas y laminillas con dorso raspadores buriles y denticulados El conjunto del nivel queda poco caracterizado pero parece concluir el Magdaleniense Final de la cueva
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS Los niveles IV a III pertenecientes al Aziliense muestran ya claramente la mejor a clim tica preboreal con condiciones muy h medas y un notable caldeamiento de la temperatura El pino hasta ahora principal protagonista se ve poco a poco sustituido por taxones caducifolios como Corylus y Alnus Aparecen tambi n Juglans Tilia Quercus Betula Fagus Cupres ceas y buenos porcentajes de Eric ceas que alcanzan los valores m ximos Dentro de los Micromam feros desaparece por completo la presencia de Microtus oeconomus y aparece el murci lago Myotis myotis El ciervo es la presa preferida con gran ventaja sobre la cabra Aumenta Capreolus capreolus y aparece Sus scrofa por vez primera en toda la secuencia de Ekain as como tambi n Meles meles Se practica ampliamente el marisqueo a juzgar por los importantes restos de Patella y Osilinus lineatus Estos recursos eran m s f cilmente obtenibles en esta poca debido a la aproximaci n de la l nea de costa La industria l tica sigue indicando una especializaci n en la caza La industria de hueso muestra una base de arp n plano con perforaci n en ojal t picamente Aziliense El Nivel II se mani esta muy seco y templado Ha sido datado en 9 540 210 BP I 11666 La industria muestra un parentesco con el nivel III pero con un matiz Mesol tico m s avanzado sum ndose algunos tri ngulos a la vez que aparece la t cnica del microburil El marisqueo adquiere el grado m ximo dentro de toda la secuencia de Ekain Las especies representadas son Osilinus lineatus Patella vulgata P depressa P aspera y Mytilus edulis Los restos de Macromam feros son escasos y est n presentes Cervus elaphus Capra pyrenaica y Sus scrofa Llama la atenci n la presencia de 11 restos de Bos taurus introducidos sin duda alguna posteriormente En este nivel apareci tambi n un resto de cer mica que supone as mismo una inclusi n posterior Ambas intrusiones plantearon la conveniencia de realizar una nueva excavaci n en zona intacta a n de aclarar estas intrusiones El Nivel I es el nivel super cial actual Excavaciones modernas Los a os 2009 a 2011 hemos emprendido nuevas excavaciones que han arrojado datos importantes Figura 3 Contorno recortado de ave Altuna 2009 2010 y 2011 y que inciden sobre el yacimiento en dos aspectos 1 Por un lado y afectando a los niveles II III y IV ha aparecido una serie de restos humanos infantiles y fragmentos de cer micas a mano una con mamelones y otra con impresiones de u as Uno de los fragmentos de la mand bula infantil apareci en el nivel II y remonta con otro trozo aparecido en el nivel III Esta mand bula ha sido datada en 4 960 60 BP Ua 36854 A este conjunto deben adscribirse la cer mica aparecida en el nivel II en las excavaciones antiguas as como los restos de Bos taurus 2 Al excavar la base del nivel VI apareci un contorno recortado de ave en costilla de bovino con un profuso modelado interno Fig 3 Altuna y Mariezkurrena 2013 Su dataci n ha dado 13 862 129 BP Ua 39108 Tanto la fecha como la naturaleza del hallazgo corresponden al Magdaleniense Medio Esta fase que debi ser un momento pasajero en la cueva de Ekain no fue detectada en la excavaci n antigua Inmediatamente por debajo aparece el nivel VII El motivo representado es excepcional pues no se conoc an hasta el presente representaciones de aves en este tipo de soporte Por otro lado est hecho en costilla de bovino en lugar de hioides cosa tambi n muy poco frecuente 81
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  Los niveles IV a III, pertenecientes al Aziliense, muestran ya claramente la mejor  a c...
LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO 82 Javier Baena Preysler Elena Carrion Santaf La Cueva de El Esquilleu como nuevo referente para el musteriense cant brico Como resultado de la colaboraci n entre la Universidad Aut noma y la Consejer a de Cultura y Deporte de Cantabria y en el contexto del proyecto HUM2004 04679 HISTCONTEXTO CRONOL GICO Y CULTURAL DEL FINAL DEL PALEOL TICO MEDIO EN EL NORTE PENINSULAR durante los a os 1997 2006 se llevaron a cabo distintas campa as de sondeo en la Cueva de El Esquilleu en Cill rigo de Castro Cantabria El estado de conservaci n de la secuencia de la Cueva de El Esquilleuy el m todo empleado primando el establecimiento de secuencia y la toma de muestras ha permitido la integraci n de una gran cantidad de datos procedentes del registro faun stico pol nico antracol gico sedimentol gico estratigr co y por supuesto arqueol gico A ello se han unido el estudio tafon mico los estudios t cnicos y de pro Figura 1 La cueva de El Esquilleu Cantabria Espa a y sus alrededores cesos funcionales los hallazgos de restos humanos la reconstrucci n microespacial mediante el an lisis de tolitos y el an lisis de procesos de captaci n de recursos l ticos y de la relaci n funcional del yacimiento con el entorno En de nitiva hoy contamos con una nueva secuencia de las m s completas del Paleol tico Medio peninsular El Esquilleu es un yacimiento singular Aunque no se encuentra a una gran altura 280 m y a 68 sobre el cauce del r o Deva el entorno monta oso es excepcional Formalmente se trata de un abrigo rocoso de grandes dimensiones inscrito en una orograf a dominantemente caliza formaci n Valdeteja Un contexto rocoso diferencial respecto a la mayor a de los valles cant bricos habitados y que s lo puntualmente encontramos en otros yacimientos musterienses del cant brico como Axlor R os Garaizar 2012 El esquema orogr co es de una peque a cuenca entre monta as limitada hacia el sur por el abrupto descenso de los r os de monta a con glaciarismo en las cabeceras y una muy dif cil conexi n con los valles circundantes Fig 1 El car cter general del relieve cant brico proclive a la parcelaci n y a la territorialidad se acent a en la cuenca del Deva con una conexi n con el pasillo litoral s lo accesible por un corredor des ladero Tambi n resulta diferencial una cierta suavidad clim tica debido a su especial orograf a La magnitud temporal de m s de 50 000 a os y la sucesi n estratigr ca son nicas en el cant brico La intervenci n formalmente sondeo se desarroll de 1997 hasta 2006 a partir de dos catas perpendiculares entre s una de ellas transversal a la pared rocosa La m xima super cie de excavaci n abierta ha sido de 14m2 En la cata transversal a la pared de la cueva se ha alcanzado una profundidad de 4 20 m y han llegado a de nirse 41 niveles estratigr cos 34 de ellos f rtiles y en sucesi n Fig 2 Se ha obtenido m s de 100 000 restos l ticos de los que ha sido descritos y analizados desde un punto de vista t cnico m s all de una primera asignaci n tipol gica y del reconocimiento general de su atribuci n aproximadamente un 25 Dpto Prehistoria y Arqueolog a Universidad Aut noma de Madrid Campus Cantoblanco 28049 Madrid Spain Subdirecci n General de Museos Estatales Ministerio de Cultura 28071 Madrid Spain
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS III B OxA 19967 19 300 100 BP III Hueso OxA 19968 19 310 80 BP AA37883 34 380 670 BP Carb n GrA 33816 40 110 500 420 BP Bone OxA 19965 43 700 1400 BP Bone OxA 19966 44 100 1300 BP Carb n AA37882 36 500 830 BP Carb n Beta149320 39 000 300 BP OxAX 2297 31 49 400 1300 BP OxA 20320 52 600 1200 BP Carb n OxA 20318 53 400 1300 BP XVII Carb n OxA 19993 54 000 BP XVII Hueso Carb n XVII III 30 250 500 430 BP XVII 2 Carb n 12 050 130 BP GrA 35065 XVII 1 Carb n AA 29664 Carb n XIII Hueso 23 560 120 BP XIF III GrA 35064 VI 2 3640 90 BP Carb n VI 1 GrA 33829 22 840 280 250 BP VI Carb n GrA 35064 VIF III Carb n V La bater a de fechas obtenidas es considerable 20 810 110 BP IV La cronolog a de El Esquilleu abarca desde el comienzo del OIS 3 incluyendo OIS 3c y OIS 3b los eventos fr os H5 H4 y H3 ya en la parte media del OIS 3a y probablemente parte del OIS 2 Sus niveles recorren un completo tramo 53 ka BP a 58 500 BP XVIII Carb n xA 19993 49 700 1600 BP XIX 1 Carb n OxA 19085 39 280 340 BP XIX 2 Carb n OxA 19086 54 600 BP XIX 3 Carb n OxAV 2284 29 39 600 400 BP XIX 4 Carb n OxAV 2284 30 39 650 450 BP XXI I Carb n OxA 20321 59 600 BP XXId Arcilla quemada Mad3299 TL 51 034 5114 BP XXIb Arcilla quemada Mad3300 TL 53 491 5114 BP Tabla 1 Dataciones de El Esquilleu La secuencia es especial no s lo por las fechas tard as de sus niveles superiores sino por el temprano arranque cronol gico de la misma 53 ka BP para el nivel XXIB teniendo una secuencia total de 41 niveles No se conocen en Paleol tico Medio cant brico e incluso en el contexto peninsular evidencias de una ocupaci n tan continuada y recurrente de un mismo espacio Reducido a expresi n de generaciones y suponiendo una continuidad absoluta de ocupaci n sin duda estacional y acaso intermitente se alcanzar an las 1 600 83
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  III B  OxA-19967  19,300  100 BP  III  Hueso  OxA-19968  19,310  80 BP  AA37883  34,380...
84 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Las dataciones de El Esquilleu son de una razonable coherencia teniendo en cuenta en la alternancia de tipos de muestras m todos y laboratorios diferentes Algunos de los desajustes se explican por errores de laboratorio As por ejemplo las diferentes fechas obtenidas para el nivel XVII 53 400 1 300 BP Oxa 20318 carb n y 58 500 BP OxA 20319 carb n o aquellas del Nivel XIF 36 500 830 BP AA 37882 AMS carb n y 34 380 670 BP AA 37883 AMS que han sido obtenidas a partir de una misma muestra dividida Otros casos s pueden considerarse inconsistentes como son 1 las fechas obtenidas para el Nivel VI para el que se han obtenido tres dataciones entre 44 y 40 ka BP que no encajan en la secuencia cronol gica de ocupaci n y 2 las del nivel XIX para el que las nuevas las nuevas dataciones 30 ka BP contradicen las previamente obtenidas Sin embargo la fecha del Nivel III 12 050_130 BP AA29664 AMS bone es solo at pica Encaja en la secuencia arqueol gica y las muestras han resistido los test de estr s realizados en estudios espec cos Jord Pardo et al 2009 Maroto et al 2011 Estratigr camente puede asumirse que la secuencia ingrese a partir del nivel VI en momentos marcadamente m s fr os que puedan corresponderse con el H3 c 30 ka BP Las nuevas dataciones obtenidas para el Nivel III 19 300 100 y 19 310 80 14C ka BP y 20 810 110 14 C BP realizadas dentro de un proyecto monogr co que ha realizado una revisi n cr tica de gran parte de las dataciones obtenidas en el marco peninsular refuerzan su validez descart ndose otras dataciones claramente aberrantes como la obtenida recientemente para el nivel III 3640_90C BP que parece explicarse por la intrusi n de carbones del Holoceno Maroto et al 2011 De esta forma encontramos coherencia radiom trica en las fechas c 20 ka BP para el nal de la secuencia Proceden de laboratorios diferentes han intervenido distintos m todos de pretratamiento incluyendo ultra ltraci n y que ofrecen valores de C13 que con rman la calidad la muestra Maroto et al 2011 Aunque se haya producido un envejecimiento general de muchas de las fechas consideradas tard as el Esquilleu resiste en general dentro del cada vez m s selecto grupo No obstante no pueden descartarse problemas no controlados como una potencial contaminaci n de las muestras debido a procesos posdeposicionales o a problemas de percolaci n Las revisiones tafon micas Yravedra y Gonz lez Castanedo 2013 han sugerido que las fechas podr an haberse obtenido a partir de material seo no manipulado por el hombre que no constituyera material arqueol gico Metodol gicamente i e De la Rasilla y Santamar a 2013 se ha se alado la limitaci n del propio m todo radiom trico debido a las de ciencias de calibraci n J ris et al 2011 y los resultados divergentes provocados por los tratamiento espec co y el protocolo espec co de an lisis Bird et al 2010 Y tecnol gicamente Vaquero 2013 algunos trabajos parten del car cter del propio conjunto l tico del que se viene destacando su car cter expeditivo e indeterminado para sugerir que el nivel III podr a suponer una facies de atribuci n cultural atemporal En cualquier caso por el momento puede aprovecharse una posici n relativista de las fechas obtenidas en las que con independencia de su valor num rico aprovechemos al menos su posici n relativa en la secuencia Carri n et al 2013 El an lisis interno de la industrias y sus relaciones con el entorno en t rminos de cadena operativa nos proporciona en cualquier caso interesantes datos sobre la evoluci n de las relaciones entre el grupo y el entorno Carri n et al 2008 El Esquilleu es especial tambi n por el temprano arranque de su secuencia Apenas hay en el cant brico musteriense anterior a 40 45 ka Las cronolog as cl sicas de Castillo 22 Pendo XVII o Lezetxiki V se han revelado discutibles y es puntual la obtenci n de fechas m s antiguas como en El Sidr n p e el Sidr n c 50 ka BP De la Rasilla et al 2013 o ya en el entorno pr ximo a la regi n Cueva Coraz n 96 95 ka BP por TL D ez et al 2008 La mayor a de las ocupaciones conocidas se concentran en momentos pr ximos al nal del musteriense El Mir n Covalejos Arrillor Sope a Mor n Amalda o Axlor Hoyos et al 1999 Sanquino y Montes 2005 Straus y Gonz lez Morales 2001 Maroto et al 2011 etc Y esta circunstancia se ha intentado explicar por la propia limitaci n del m todo radiocarb nico Santamar a y de La Rasilla 2013 que potencia exponencialmente el riesgo de rejuvenecimiento cuanto m s antigua es la muestra a procesar El an lisis litoestratigr co ha dividido la secuencia en cuatro tramos en funci n de su composici n y de los agentes implicados en su formaci n integrando criterios tafon micos y geoarqueol gicos combinando difracci n de rayos x microscop a electr nica de barrido ambiental y termoluminiscencia Jord 2008 De muro a techo se han de nido cuatro grandes tramos ESQ D niveles XXXI a XLI ESQ C niveles XII a XXX ESQ B niveles I a XI y ESQA Brecha y espeleotema de remate la cavidad que se encuentra parcialmente colmatada habr a estado inicialmente sellada por sta formaci n de grandes dimensiones Jord Pardo et al 2009 La ocupaci n humana se localiza en las unidades centrales B y C La unidad C coincidir a con una sedimentaci n de abrigo rocoso con procesos de arroyada
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS difusa la central superior B ofrece dominio de clastos y crioclastia con aportes de arroyada difusa y ujos densos a techo Las caracter sticas de la matriz del tramo superior podr an seg n algunos autores haber favorecido los desplazamientos verticales de material contaminante Santamar a y de La Rasilla 2013 Los an lisis micromorfol gicos Mallol et al 2010 con rman una buena preservaci n del tramo B si bien afectado en su estructura interna por crioturbaci n y de una moderada acci n diagen tica en la unidad C con niveles que revelan una intensa acci n antr pica De esta forma en ninguno de los dos tramos se han detectado en general procesos que hayan podido alterar el dep sito de una forma considerable Posiblemente existan por debajo unos 9 metros de sedimentaci n est ril una matriz masiva arcillosa alternada con clastos calizos muy alterados formados en ambientes endok rsticos Mallol et al 2010 Los an lisis de tolitos Cabanes et al 2010 han arrojado resultados sorprendentes La muestra del tramo litoestratigr co superior unidad B ha ofrecido peor muestra pero la diag nesis moderada del nivel litoestratigr co C y de los ltimos niveles del tramo B ha favorecido la conservaci nde una mayor concentraci n de restos que inicialmente hab an sido interpretados como acumulaci n de cenizas Jord Pardo et al 2008 y que s lo en un an lisis microestratogr co detallado se revelaron como una sucesi n de estructuras de combusti n de origen humano con gruesas acumulaciones de cenizas huesos quemados y artefactos De esta forma se ha sugerido la presencia de lechos de herb ceas en relaci n con lo que ser a una gran rea central de hogares y se ha sugerido una posible selecci n de herb ceas en funci n de propiedades a adidas a las apuntadas El registro de carbones es desigual Contamos con datos aceptables desde el nivel XI al nivel XVII aunque se dispone de muestra hasta el nivel XXII De esta forma encontramos bien identi cadas especies comprendidas en el lapso datado grosso modo entre los 53 y los 36 ka Uzquiano et al 2012 La muestra con rma la presencia general del pino en la secuencia aunque entre los niveles XIV y XI se observa un descenso porcentual del pino en favor de una mayor variedad de especies como Sorbus aria elmatorral tipo landa Juniperus Betula y una gran variedad de arbustos quiz s seleccionados para favorecer la ignici n Quiz s este descenso del pinose explique por cambios ambientales que habr a obligado a ampliar el rea de captaci n de le a y a utilizar en mayor profusi n la combusti n de arbustos Uzquiano et al 2012 Los datos no parecen indicar en ning n caso escasez de materia vegetal su ciente Los datos pol nicos Ru z Zapata y Gil Garc a 2005 con rman este dominio del pino durante toda la secuencia que acompa ado de herb ceas se alterna ocasionalmente con especies de ribera en los ptimos clim ticos Una r pida reconstrucci n nos con rmar a entre los niveles antiguos XXX y XX 50 ka BP de una fase quiz s m s fr a con paisaje abierto dominante con Asteracae Poaceae Chenopodiaceae con una presencia relevante del pino y presencia de Betula y Cupresaceae En todo caso entre la fase XXX y XIV la presencia de hogares ha afectado notablemente a la conservaci n del polen por lo que el registro ofrece sobre todo pino abedul cupres ceas y aster ceas Este tramo podemos situarlo grosso modo hasta 39 ka BP La columna palinol gica ofrece entre 39 y 34 5 ka BP un ptimo en las condiciones de humedad al acompa arse el pino de una mayor variedad de plantas mes las y especialmente de Betula Esta circunstancia que podemos tambi n encontrar en fechas a nes en otras cuevas cant bricas coincidir a con los datos antracol gicos obtenidos en El Esquilleu Uzquiano et al 2010 El registro arqueozool gico de El Esquilleu coincide con lo esperable en el entorno Yravedra 2006 Uzquiano et al 2012 La cabra y el rebeco Rupicapra rupicapra son dominantes y s lo ocasionalmente localizamos b vidos uro en los niveles XIII y XIF y c rvidos entre los niveles V y XIV Parece que esta presencia aunque puntual denotar a probablemente relaciones con mbitos territoriales del pasillo litoral Adem s en los niveles en los que ha podido reconstruirse la estacionalidad de las capturas b sicamente del nivel XIV al III debido a una menor fragmentaci n del material seo stas se concentran en el verano con prolongaciones hacia el nal de la primavera y el comienzo del oto o S lo en el nivel XI encontrar amos precisamente c pridos abatidos tambi n en invierno Uzquiano et al 2012 Yravedra 2006 lo que podr a interpretarse como un cambio en el patr n de estacionalidad yun car cter m s residencial para la cueva De forma general por tanto podr amos apuntar que el contexto ambiental de los niveles XI a VI ofrece algunos indicadores que apuntar an un car cter m s integrador del papel del yacimiento en el entorno una ocupaci n m s estable en t rminos estacionales una mayor variedad cineg tica comprendiendo puntualmente a especies que no se encuentran en el entorno inmediato y un rea de captaci n vegetal m s amplia y variada Los datos pol nicos nos indican una mayor humedad y una cierta extensi n de especies complementarias al pino Y la captaci n de materias primas precisamente tambi n apoyauna estrategia cambiante de aprovechamiento del medio en la que en estos niveles centrales y frente a unas ocupaciones inferiores XIX a XVI con transportes de hasta 30 km y conexiones litorales litolog as que integran cadenas operativas fragmentada aludiendo a 85
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  difusa  la central superior  B , ofrece dominio de clastos y crioclastia con aportes de...
86 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO una alta movilidad a partir del nivel XIV aumenta la selecci n de materiaprima cantos cuarc ticos procedentes de dep sitos secundarios agregados Manzano et al 2005 y la cueva act a como lugar central Probablemente El Esquilleu y otros yacimientos como el Habario o El Arteu Carri n 2002 est n actuando entonces de manera funcionalmente combinada Pero a partir del nivel VIII la captaci n aprovecha nuevos dep sitos y litolog as en el valle del Deva hacia el sur del yacimiento sureste y a uentes para ir ganando progresivamente en localismo hacia el nal de la secuencia En estos niveles superiores un an lisis tafon mico detallado se ala el aumento de la actividad de los carn voros a partir del nivel V y sobre todo de los niveles IV y III hasta el punto de que podr an haber constituido el principal agente acumulador El material seo del nivel III ofrece muy pocas marcas de intervenci n humana Yravedra y Gonz lez Castanedo 2014 Esta Figura 3 Material l tico de El Esquilleu I Niveles del III al VI II Niveles del VII al IX III Niveles del XI al XV y IV Niveles inferiores draws by E Carri n acci n principal de los carn voros en la formaci n del dep sito se ha constatado tambi n en otro conjunto cant brico de referencia el nivel VII de la Cueva de Amalda y se de ne tanto por marcas distintivas como por la presencia diferencial en los recuentos de cr neos y partes apendiculares distales Explicar a directamente la presencia de la mayor parte de los carpidos de estos niveles rupicapra rupicapra y capra pirenaica en el caso de El Esquilleu frente a otras piezas de mayor tama o como los quidos o los ciervos cuyo origen se entiende necesariamente antr pico dado que en todo caso se tratar a de carn voros de escaso porte como hienas o zorro El estudio en profundidad del material recuperado de los hogares de El Esquilleu que se encuentran en su mayor parte en el tramo litoestratigr co C ha resultado tambi n revelador Hay hogares constatados en los niveles XXI XXIII XXV XXVIII y XXIX el XXI fue datado por AMS carb n en 53 491 5114 BP TL es el ltimo nivel datado de la serie y se corresponde con el contexto de ocupaci n m s antiguo La cantidad de huesos quemados y el grado de fracturaci n aumentan progresivamente desde el nivel XIV hacia la base de la secuencia El grado de combusti n de la materia sea es elevado y ocasionalmente nivel XXI se observa una presencia bastante inequ voca de patrones de fracturaci n intencionada para uso como combustible y mantenimiento de los hogares Yravedra y Uzquiano 2013 Uzquiano et al 2010 Y aunque los datos pol nicos nos informaban de condiciones de vegetaci n abierta con predominio de herb ceas la antracolog a con rmaba que no habr a habido haber habido escasez extrema de material vegetal ni de especies de iniciaci n para lo que en El Esquilleu se utilizaron eric ceas y fab ceas Tampoco se aprecia en El Esquilleu una selecci n activa de los huesos m s favorables a la combusti n Todo ello ha permitido apuntar la posibilidad de un h bito higi nico para explicar la pr ctica de arrojarla basura org nica a los hogares Yravedra y Uzquiano 2013 En lo que respecta a la microfauna pr cticamente todos los niveles han proporcionado restos salvo los tres niveles de base XVIII a XXX y los niveles XVI XXI y XXIIIafectados por diag nesis y procesos de disoluci n el nivel VIII es el que m s restos ha ofrecido Ses en Baena et al 2005 Ses en Uzquiano et al 2012 Desde un punto de vista paleoambiental ninguno de los taxones presentes a lo largo de toda la secuencia re eja unas condiciones marcadamente fr as Entre los niveles XXVI y XIV encontramos s lo roedores indeterminados arvic lidos Pero a partir del nivel XI un conjunto mayor de especies Eliomysquercinus Pliomyslenki Microtus cf lusitanicus Microtusarvalis agrestis etc aludir a a las mismas condiciones templadas para el tramo entre 34 3 y 36 5 ka BP que han sido detectadas en
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS otras secuencias pol nicas del cant brico como Covalejos o Labeko Koba Por ltimo el estudio de los materiales arqueol gicos ha proporcionado una destacada colecci n secuencial de materiales que viene permitiendo realizar un estudio tecno econ mico singular que seguramente responde a procesos adaptativos del entorno en que se inscribe la ocupaci n Resulta en este sentido sorprendente la estrecha correlaci n entre las secuencias t cnicas dominantes y la inversi n energ tica en los cambiantes modelos de captaci n de Ram n Montes Barqu n La secuencia estratigr fica de la Cueva de El Pendo Escobedo de Camargo Cantabria 1 Introducci n La cueva de El Pendo fue descubierta para la ciencia en 1878 por Marcelino Sanz de Sautuola 1880 Desde entonces ha sido objeto de numerosas actuaciones arqueol gicas como las de Juan Vilanova y Piera nales s XIX J Carballo y B Lar n primeras d cadas del s XX o Mart nez Santa Olalla excavaciones de 1953 1957 entre otros muchos Tres monograf as sobre la cavidad marcan el desarrollo de la investigaci n en la misma hasta el momento actual la publicada por Carballo y Lar n en 1933 la de J Gonz lez Echegaray 1980 relativa a las excavaciones de Mart nez Santaolalla y la publicada por Montes y Sanguino 2001 sobre las actuaciones desarrolladas entre 1994 2000 durante las cuales se descubrieron las manifestaciones rupestres pict ricas A ellas se suman adem s numerosos trabajos sobre aspectos parciales y referencias en trabajos de conjunto La importancia adquirida por El Pendo a nivel internacional se debe sin duda a los Cursos Internacionales de Arqueolog a de Campo desarrollados con motivo de las excavaciones de 1953 1957 bajo la direcci n del arque logo espa ol Julio Mart nez Santaolalla cursos en los que arque logos europeos y norteamericanos desarrollaron una intensa actividad investigadora Figuras de la Arqueolog a prehist rica materias primas y las uctuaciones clim ticas del entorno en especial en los ltimos tramos de la secuencia Baena et al 2012 Por otro lado los materiales recuperados muestra un alto desarrollo tecnotipol gico Fig 3 en especial en los tramos con dominio quina niveles XX y XV XIf levallois niveles IXI y X VIII y discoide niveles XXX XXI y VI III con una presencia claramente rupturista y cierto dominio laminar el nivel XVII y en todos los casos conviviendo esquemas dominantes junto a otros de car cter de car cter secundario de la poca como Cheynier o el matrimonio LeroiGourhan dirigieron personalmente al equipo en la excavaci n del dep sito localizado en el interior de la cueva en el que se documentaron hasta 18 estratos diferentes que en teor a abarcaban desde el inicio del Paleol tico Medio hasta la Edad del Bronce Estos trabajos desgraciadamente no fueron publicados en su momento siendo Joaqu n Gonz lez Echegaray qui n en 1980 edit una memoria de las excavaciones y una interpretaci n cient ca del yacimiento apoyada en diversos estudios que en el apartado de la geolog a se debieron a K W Butzer 1980 La generosa y muy posiblemente escasamente documentada sobre el terreno interpretaci n que K W Butzer 1980 1981 realiz de esta serie convirti a El Pendo en una suerte de icono recurrente que sumar a las secuencias de El Castillo y Cueva Mor n a la hora de establecer la secuencia general del Paleol tico cant brico y peninsular Sin embargo en los ltimos a os la id lica interpretaci n de Butzer ha sido muy cuestionada y el valor de esta secuencia se ha matizado Montes y Sanguino dirs 2001 Montes et al 2005 Adem s estos ltimos estudios han rede nido la serie la cual poseer a en realidad un total de 33 niveles con una bater a de dataciones para su tramo basal que informan de la existencia de vestigios de hasta 84 K a B P pero tambi n de la existencia de severas inversiones cronoculturales que Unidad T cnica del Itinerario Cultural del Consejo de Europa Caminos de Arte Rupestre Prehist rico RCDR C San Mart n del Pino 16 3 bajo 39011 Pe acastillo Santander rmontes prehistour eu 87
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  otras secuencias pol  nicas del cant  brico, como Covalejos o Labeko Koba. Por   ltimo,...
88 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO denotan una acumulaci n post deposicional claramente an mala a la hora de establecer una secuencia de alg n inter s un fragmento de azagaya o varilla de aspecto claramente superopaleol tico fue recuperada en la base de la secuencia del Cret cico Inferior y formando parte del denominado Complejo Urgoniano Las calizas que nos ocupan se han atribuido al Aptiense La karsti caci n de la caliza ha dado lugar a numerosas dolinas y uvalas Precisamente la cueva de El Pendo se encuentra en la cara norte de una de las frecuentes uvalas que se han formado en este sistema 2 De Referencia estratigr ca cl sica a referencia erudita inconsistente Un levantamiento topogr co de precisi n Luque 2001 ha situado el suelo del abrigo de la cavidad a una cota de 90 m s n m mientras que la altura de la super cie del lugar donde se iniciaron las excavaciones arqueol gicas de las campa as de los a os 1953 a 1957 y las m s recientes de 1994 a 1997 est a 71 m s n m 19 m de desnivel en apenas 35 m lineales entre el vest bulo y la zona excavada La cueva de El Pendo se abre en la localidad de Escobedo dentro del t rmino municipal de Camargo Cantabria Se encuentra en el macizo k rstico del Alto del Pe ajorao una de las muchas sierras litorales menores de la regi n La zona presenta una siograf a relativamente suave propia de la franja costera cant brica estando compuesta por materiales mesozoicos La secuencia cl sica con los 18 niveles identi cados por Butzer se basa en una serie de cortes localizados en el lado izquierdo del enorme cono de derrubios que comienza unos metros antes de la verja colocada al fondo del vest bulo de la cavidad y se prolonga m s de 80 metros despu s de la citada cancela Fig 1 hasta poco antes de llegar a la zona donde se encontraron las pinturas rojas en la campa a de 1997 La interpretaci n de Gonz lez Echegaray 1980 y sus colaboradores otorga a la serie ocupaciones de la Edad del Bronce nivel 0 Aziliense nivel I Magdaleniense nal nivel II Auri aciense tard o niveles III y IV Gravetiense V y Va Auri aciense evolucionado VI Auri aciense I VII Perigordiense inferior VIII Auri aciense arcaico VIIIa y VIIIb Musteriense de denticulados VIIId Musteriense IX y X Musteriense de denticulados XI y XII Musteriense t pico XIII y XIV Musteriense XV Musteriense de denticulados XVI Industria no identi cada y sin identi car XVII y XVIII Sobre las caracter sticas e interpretaci n de este dep sito a lo largo del tiempo podemos remitir a Montes el alii 2005 Ci ndonos nicamente a la interpretaci n m s actual de este dep sito sedimentario la misma pone de mani esto la existencia de una amplia gama de procesos postdeposicionales visibles y documentables en los corte abiertos en las excavaciones realizadas y concluye que en cualquier caso la zona en donde se ha trabajado en el siglo XX y donde se document la secuencia cl sica no es m s que un monumental cono de derrubios procedente de una zona de acumulaci n original que cabe situar en el vest bulo pleistoceno de la gruta Fig 2 es decir que estar amos ante un yacimiento derivado con in nidad de problemas geoarqueol gicos que cabe invalidar como referencia para el establecimiento de una secuencia de alg n valor cronoestratigr co Figura 1 Localizacion y planta Actualmente no hay muchas dudas en torno al hecho de que la din mica sedimentol gica general ha estado muy condicionada por la acci n del arroyo
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS Figura 2 Secci n de la cueva que drena la uvala a la cual el sistema de la gruta sirve como drenaje natural actualmente el piso activo de la gruta se documenta a unos 20 m por debajo de la boca por la que se accede al yacimiento De hecho el fondo actual de la uvala se encuentra por encima de buena parte de los niveles que forman el tramo basal del yacimiento Los elementos calc reos que componen el dep sito parecen proceder de desprendimientos por procesos de termoclastia pero no habr an sucedido sobre la vertical de la secuencia Sobre sta podr an caer s lo los bloques desprendidos del techo por procesos de disoluci n qu mica a favor de las diaclasas Habr a que retrasar el punto de desprendimiento mec nico a la zona cercana a la boca de la cavidad Por ltimo la alteraci n de los elementos detr ticos habr a estado motivada no s lo por procesos postsedimentarios sino tambi n por la duraci n de la exposici n suba rea de estos elementos y las condiciones clim ticas que existieran durante su transporte 89
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  Figura 2. Secci  n de la cueva.  que drena la uvala, a la cual el sistema de la gruta s...
90 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Tres son los agentes principales que han intervenido en la formaci n de los dep sitos sedimentarios de la cueva de El Pendo la pendiente del cono de acumulaci n que se proyecta desde el abrigo rocoso de la boca de la cueva el arroyo que drena la uvala y la topograf a del cono Estos tres elementos han actuado combinados predominando en algunos casos unos sobre otros y dando lugar al dep sito que se conoce Fig 2 a La pendiente A partir del vest bulo de la cueva se observa un gran cono de deyecci n formado por grandes bloques que se distribuyen hacia el interior de la cueva modelando un cono de acumulaci n La distancia desde el punto de ruptura de la pendiente en el vest bulo de la cavidad hasta el rea donde se levanta la secuencia principal del yacimiento es de 34 6 m con una inclinaci n de 44 grados Con esta pendiente la acci n de ujos gravitatorios es muy factible b El arroyo que drena la uvala de El Pendo act a como un agente de transporte muy e caz capaz de desalojar los materiales detr ticos que se producen dentro de ella Actualmente circula dentro de la cavidad por debajo de los dep sitos arqueo sedimentarios pero su altura en el punto en el que desaparece est unos metros por encima de los niveles del pozo como se ha podido constatar al levantar la topograf a Como se document en la gota fr a de 1983 en determinadas circunstancias el arroyo no es capaz de desalojar todo el volumen h drico que se acumula en la peque a cuenca de la uvala Entonces se desborda y utiliza el nivel superior de la cavidad el que contiene el dep sito geoarqueol gico para evacuar el agua En el registro sedimentario quedan evidencias incuestionables de otros momentos en los que el agua del arroyo penetr en cavidad c Por ltimo la topograf a del cono ha organizado el recorrido de los ujos y las de las zonas de acumulaci n de materiales El escarpe rocoso de la entrada ha sufrido considerables procesos de alteraci n qu mica y mec nica Los materiales desprendidos se han ido desparramando en forma de cono de derrubios Estas ca das de bloques han modi cado la direcci n de las corrientes provocando cambios laterales en las aguas de escorrent a lo que puede explicar la deposici n de algunos materiales en una zona de la cueva y su inexistencia en otras Estas tres piezas sirven para desarrollar la interpretaci n de la secuencia deposicional de El Pendo y los medios sedimentarios que han dado lugar a la estratigraf a que hoy podemos ver En el estudio de los materiales recuperados en la intervenci n de 1994 1997 sobre los niveles de la base de la secuencia en el pozo especialmente en los obtenidos en los niveles 25 y 26 que aportaron un n mero importante de efectivos tambi n se obtuvieron datos que abogan por una clara inconsistencia de los mismos como registro cronocultural able Al margen de algunas cuestiones anecd ticas pero tremendamente sintom ticas como el hallazgo de un fragmento de azagaya o varilla en el nivel 32 o de piezas l ticas de dudosa adscripci n al tecnocomplejo Musteriense en buena parte de los niveles basales de la secuencia te ricamente del Paleol tico Medio el estudio interno de las series l ticas a partir de la metodolog a de an lisis de las cadenas operativas l ticas informa de anomal as notables Tambi n los datos palinol gicos y paleontol gicos revelaban in nidad de anomal as que ser a prolijo de sintetizar Montes Sanguino dirs 2001 Las ltimas excavaciones inclu an adem s de estudios geol gicos paleoecol gicos y arqueol gicos la obtenci n de dataciones absolutas por los m todos de ESR Termoluminiscencia y series de Uranio Thorio se prescindi del Carbono 14 dada la pretendida cronolog a de la secuencia inferior en la que se trabajaba Este programa de dataciones absolutas fue sin duda determinante para el establecimiento de la hip tesis de que est bamos ante un monumental revuelto arqueol gico A partir de sus resultados qued clara la inconsistencia de la secuencia de El Pendo que los datos geol gicos proporcionaban de manera abrumadora Fig 3 3 El Yacimiento de El Pendo una valoraci n actual Lamentablemente los dep sitos sedimentarios de El Pendo puestos al descubierto por las excavaciones de 1953 57 son el resultado de un gran proceso postdeposicional que incluye tres elementos la pendiente el arroyo que drena la uvala en cuyo fondo se abre la cavidad y la topograf a cambiante del cono de derrubios en donde se localizan los distintos cortes Toda la din mica sedimentaria que ha dado lugar a la secuencia deposicional puede ser explicada con la actuaci n de estos tres ingredientes En los estudios geoarqueol gicos desarrollados tras la propuesta de K W Butzer Hoyos y Laville 1982 Montes y Sanguino 2001 Montes et al 2005 se han documentado in nidad de evidencias de un medio de alta energ a capaz de transportar ingentes cantidades de materiales y de acarrearlos de forma masiva con gran capacidad erosiva Tambi n se han documentado episodios de inundaci n total o parcial de la gruta
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS El an lisis de los 33 niveles que realmente componen la serie y los contactos entre los mismos arroja interesantes datos sobre la naturaleza y procedencia de la secuencia que en modo alguno cabe ser interpretada como una estratigraf a geo arqueol gica v lida como serie de referencia Adem s las dataciones absolutas obtenidas por varios m todos han con rmado la existencia de importantes anomal as en lo referido a la existencia de una aut ntica secuencia crono cultural El estudio de los materiales arqueol gicos y paleontol gicos obtenidos en los muestreos efectuados en la base de la secuencia ha demostrado la escasa coherencia cultural interna de muchos de los niveles Como se deriva de la interpretaci n din mica de los niveles estratigr cos y la sedimentolog a los fen menos de ladera son los responsables principales de la formaci n del dep sito La descripci n de los procesos nivel por nivel hace que perdamos perspectiva pero si examinamos el conjunto el dep sito de El Pendo es a grandes rasgos una macrosecuencia con granoselecci n positiva Los rellenos sucesivos han ido suavizando la pendiente y disminuyendo la energ a potencial lo que explica la tendencia positiva de la granoselecci n Las diferencias sedimentarias se deben a distintas pulsiones de los procesos gravitatorios Igualmente gran parte de los contactos entre los niveles son erosivos lo que implica por un lado una ausencia del registro de tiempo de la secuencia y por otro la incorporaci n de material arqueol gico o no del infrayacente al nivel superior Varias de estas erosiones se suceden En resumen la estratigraf a de El Pendo no puede estimarse en la zona trabajada en el siglo XX como una fuente segura de conocimiento para el Pleistoceno Superior Las mezclas de material arqueol gico de distintos niveles no admiten considerar este yacimiento pese al peso de la Historiograf a como una referencia en la secuencia paleoclim tica y cronocultural de la Regi n Cant brica Aunque existen distintos grados de contaminaci n en la estratigraf a y no todos los niveles deben ser tratados igual los numeros simos trabajos que han utilizado datos de los niveles de El Pendo en cualquier tramo de su secuencia deben ser cuestionados muy severamente m xime porque no existe garant a de la sincron a de los elementos que contiene cada nivel Figura 3 Corte estratigr co y dataciones absolutas A pesar de todo tambi n ha sido posible documentar la presencia de algunas zonas en el abrigo exterior no al interior de la cavidad que parecen no haber sufrido alteraciones relevantes y ofrecen una esperanza para futuras investigaciones Montes y Sanguino dir 2001 las cuales en cualquier caso deber an realizarse fuera de la zona que conocemos como yacimiento cl sico de El Pendo en concreto en la zona actualmente recubierta a n por los derrubios procedentes del desplome de la visera del abrigo 91
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  El an  lisis de los 33 niveles que    realmente    componen la serie, y los contactos e...
92 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Lawrence Guy Straus Geoffrey A Clark Cueva La Riera Posada de Llanes Asturias La excavaci n en la Cueva de la Riera se llevo a cabo en cuatro campa as comprendidas entre 1976 y 1979 en colaboraci n con M R Gonz lez Morales justo una d cada despu s de que J Gonz lez y L G Freeman hab an excavado en Cueva Morin Cantabria Ambas investigaciones representaron esfuerzos de colaboraci n entre diversos investigadores de nivel internacional que ten an como objetivo modernizar los estudios de Paleol tico realizados en el Norte de Espa a Estos proyectos hispanoamericanos al igual que los siguientes realizados en los yacimientos de El Juyo por Freeman y Gonz lez Echegaray y El Mir n por Straus y Gonz lez Morales fueron dise ados desde una perspectiva multidisciplinar con el objetivo de dise ar metodolog as de excavaci n de an lisis e interpretaciones globales contrapuestas al tradicional enfoque Hist rico Cultural imperante en las investigaciones arqueol gicas realizadas en Espa a hasta entonces En este sentido resulta paradigm tica la publicaci n de la monograf a de la Cueva de La Riera Straus y Clark 1986 Este trabajo y las excavaciones realizadas en el yacimiento han sido objeto de m ltiples citas en la literatura cient ca suscitando intensos debates en la investigaci n dedicada al Paleol tico Superior y Mesol tico de la regi n cant brica de Espa a A pesar de ser una cueva peque a las investigaciones de La Riera han jugado un rol fundamental en el desarrollo de la arqueolog a cient ca moderna de la Pen nsula Ib rica siendo fundamental las aportaciones realizadas por la primera excavaci n y publicaci n llevada a cabo por el Conde de la Vega del Sella que sirvieron como punto de partida para los otros investigadores 60 a os despu s Figura 1 Entorno de La Riera en 1976 La entrada de La Riera estaba completamente sellada por un dep sito t pico de los yacimientos de La Cueva de la Riera Fig 1 se encuentra situada en la estrecha franja costera del oriente de Asturias siendo sus coordenadas geogr cas 43 25 31 N x 4 52 W y su elevaci n 30 m sobre el nivel del mar La boca de la cueva baja hacia el oeste quedando enfrente de la ladera sur de la rasa costera o loma de La Llera la cual se eleva paralela a la costa recorriendo de Oeste a Este el Valle del R o Bed n situado junto al pueblo de Llanes Asturias Entre este y la Sierra del Cuera con una elevaci n m xima de 1315 m y situada a solo 7 km de la l nea de costa existe una depresi n drenada por la corriente del R o Calabr s la cual discurre bajo tierra atravesando un sistema c ustico adyacente que est ligeramente por debajo de La Riera El Calabr s resurge en la entrada de la localidad de Niembro que est situada a 1 5 km de La Riera teniendo la l nea de costa a 1 75 km estando est situada a unos 10 km durante la ltima glaciaci n Otros yacimientos cercanos a La Riera son Cueto de la Mina ubicado a tan solo 50m de La Riera Balmori Tres Calabres Bricia etc siendo as este rea una de las zonas con mayor densidad de yacimientos Paleol ticos y Mesol ticos incluyendo varias cuevas menores de la Pen nsula Ib rica Department of Anthropology University of New Mexico Albuquerque NM 87131 USA Instituto Internacional de Investigaciones Prehistoricas de Cantabria 39005 Santander Spain School of Human Evolution Social Change Arizona State University Tempe AZ 85287 USA
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS concheros asturienses Fue descubierta durante la excavaci n de Cueto de la Mina realizada por el Conde de la Vega del Sella durante 1917 1918 el cual publicar a una monograf a sobre La Riera junto con la cercana Cueva de Balmori en 1930 La secuencia de la cueva incluy niveles Solutrenses Magdalenienses Azilienses y Asturiense Dentro del Magdaleniense se encuentran elementos caracter sticos que abarcan desde el Magadaleniense Inferior al Superior destacando los raspadores nucleiformes azagayas de secci n cuadrangular y arpones en asta con una cara grabada con puntos Tambi n dentro del horizonte Magdaleniense hay utillaje macrol tico de aspecto arcaico atribuidos por el Conde de forma poco probable a un te rico dep sito Achelense rodado en posici n secundaria desde la ladera de la cueva a pesar de la existencia de artefactos claramente magdalenienses hallados en el mismo nivel La Riera fue para el Conde un sitio clave para de nir una nueva cultura mesol tica el Asturiense caracterizada por la presencia de tiles toscos macrol ticos picos asturienses y cantos rodados que posteriormente tambi n fueron mal interpretados por otros estudiosos los cuales los atribuyeron al periodo Achelense v ase la discusi n en Clark 1976 1983 El talud situado frente a La Riera era una capa cementada del conchero muestreada y testada por Clark en 1969 e investigada por el mismo dentro de su tesis doctoral sobre el Asturiense Clark 1976 1983 Esta investigaci n dar a como fruto dos fechas de radiocarbono que sirvieron para ubicar estos tecnocomplejos como post Pleistocenos y preNeol ticos La excavaci n de los anos 1970 tuvo como prop sito explicito recoger y analizar los datos sustanciales para poder reconstruir el medio ambiente que hab a durante el ltimo periodo Glaciar y a principios del Postglaciar para ello se estudiaron los artefactos y los restos de fauna y su evoluci n a lo largo del tiempo con el objetivo de dar explicaciones a las posibles estrategias de adaptaci n y uso que adoptaron los grupos de cazadores recolectores en la cueva en funci n de las condiciones climatol gicas cambiantes De esta manera la investigaci n se dirig a a formular varias hip tesis de corte antropol gico de claro car cter procesual explicada esta tendencia porque ambos directores de dicho trabajo hab an sido estudiantes de L G Freeman en la Universidad de Chicago recibiendo as in uencia directa o indirecta de las tesis de L R Binford y su Nueva Arqueolog a emergente a nales de los 60 y comienzos de los 70 En este contexto la mayor relevancia se deposit en las dataciones de radiocarbono realizadas en los niveles a diferencia de lo que hac an los estudios bordesianos con los gr cos de porcentajes acumulativos de herramientas retocadas siendo los artefactos diagn sticos como puntas solutrenses arpones magadalenienses y azilienses o los picos asturienses un elemento m s que apoyaba las fechas de las dataciones En este sentido La Riera fue el primer yacimiento de Paleol tico Superior Mesol tico en Cantabria y tambi n en la Pen nsula Ib rica donde se realiz una inversi n importante para llevar a cabo un n mero relevante de dataciones por C14 aunque existieron algunas inconsistencias y contradicciones dadas en primer lugar porque se emplearon diferentes laboratorios para realizarlas porque se usaron muestras de hueso y de carb n de le a a esto de uni una l gica incapacidad de eliminar la mayor cantidad de contaminantes de la muestra como lo hacemos hoy en d a existiendo la posibilidad de mezclar crioturbaci n con actividades humanas prehist ricas dentro de las excavaciones Otras fechas sobre conchas corregidas por el efecto de reserva marina se publicar an m s tarde por A Craighead 1 999 y en general con rmaron la edad de los niveles m s antiguos solutrenses seguidos por el Magdaleniense el Aziliense y el Asturiense de concheros Se excavaron 7 10 m de un testigo de dep sitos intactos dejados por el Conde en el interior de la cueva empleando a nivel metodol gico la disecci n na desvel ndose as a nivel horizontal los suelos de ocupaci n del yacimiento El resultado fue la diferenciaci n de 36 niveles que contrastan con los 4 horizontes de nidos por el Conde Adem s los niveles asturienses salvo peque os remanentes hab an sido eliminados por lo que esta nueva excavaci n prob la existencia de los periodos Solutrense Magdaleniense de car cter local y Aziliense dentro de una secuencia estratigr ca de unos 1 8 m de potencia m s unos 60 cm m s de profundidad excavados en un dep sito de arcillas situadas en la zona basal Niveles 1 3 El resultado estableci una secuencia estratigr ca compuesta por un pre solutrense en los niveles 1 3 20 uncal BP que probablemente sean Auri aciense o Gravetiense El Solutrense niveles 4 17 20 17 uncal ka presenta su utillaje t pico con hojas de laurel de base c ncava y puntas de muesca Seguidamente est n los niveles correspondientes a Magdaleniense Inferior niveles 18 19 16 5 15 2 uncal BP y Magdaleniense Superior Niveles 2024 13 11 5 uncal ka A continuaci n se encuentra el Aziliense niveles 26 27 11 5 a 10 5 uncal ka y por ultimo completa la secuencia el Asturiense 9 0 a 6 5 uncal BP Todos los hallazgos fueron documentados con sus coordenadas 3D y los sedimentos fueron tamizados y seleccionados 93
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  concheros asturienses. Fue descubierta durante la excavaci  n de Cueto de la Mina reali...
94 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO mediante cribados en agua con malla na Fig 2 En la monograf a son publicados los siguientes an lisis sedimentolog a H Laville espeleotemas R Harmon palinolog a Arl Leroi Gourhan macrobot nica K Cushman tecnolog a l tica Straus y Clark estudio de materias primas l ticas J Ordaz L Su raz y R Esbert with Straus y Clark industria sea M Gonz lez Morales estudio de la fauna de mam feros J Altuna peces M Men ndez de la Hoz con Straus y Clark moluscos marinos J Ortea is topos de oxigeno de las conchas marinas M Deith y N J Shackleton restos humanos M D Garralda Se plantearon diferentes objetivos a nivel estad stico de s ntesis e interpretativos que se pueden ver en las conclusiones realizadas por Straus y Clark en los cap tulos nales de la monograf a Algunas de las conclusiones de la investigaci n son las siguientes 1 No existe ninguna base s lida para subdividir el Solutrense en fases atendiendo a los artefactos l ticos hallados por eso el Solutrense te nia bastante continuidad con el Magdaleniense Inferior produci ndose as un proceso de desolutrizaci n el cual cuestiona la realidad asumida de que Solutrense y Magdaleniense Inferior sean realmente culturas diferentes si no una cultura que cambia con el tiempo y con los cambios ambientales y demogr cos 2 El uso del yacimiento ha cambiado notablemente a lo largo del tiempo en sus diferentes fases de ocupaci n Por ejemplo siendo un campamento transitorio especializado en la caza del cabra montes en la zona del acantilado cercana a la Sierra de la Cuera para convertirse en un centro residencial multifunctional con tecnolog as diversas asociadas a las diferentes tareas de caza y recolecci n diversi cadas Adem s de ser un sitio para la creaci n de arte mueble y parietal o al nal de su ocupaci n un vertedero de conchas y otros muchos elementos de basura 3 El proceso de subsistencia se intensi ca a trav s de la especializaci n y diversi caci n Figura 2 La Riera Cave L G Straus y G A Clark eds Anthropological Research Papers 36 Tempe Arizona 1986 dibujo G A Clark
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS comenzando en el Solutrense e inicios del Magdaleniense donde se produce la recogida masiva de mariscos escasa pesca y una caza intensiva muy focalizada en la cabra mont s y el ciervo en cierta medida contraproducente por la caza de individuos de corta edad as como la caza de especies adaptadas al bosque como el corzo o el jabal durante el periodo Postglaciar 4 No parece existir una relaci n clara entre los cambio del uso de la cueva y los grandes cambios clim ticos que se producen pero la presi n demogr ca se contemplaba como un motor clave para impulsas los cambios en el modelo de subsistencia y en este sentido es de suponer que muchas David Santamar a Elsa Duarte Mar a Gonz lez Pumariega Luc a Mart nez Paloma Su rez Javier Fern ndez de la Vega Gabriel Santos Tom Higham Rachel Wood Marco de la Rasilla En resumen se puede decir que las investigaciones realizadas en La Riera a pesar de las numerosas diferencias interpretativas que han surgido desde 1979 contribuyeron muy signi cativamente a cambiar el dialogo metodol gico entre investigadores a la hora de abordar el estudio de periodos de transici n y la consiguiente variabilidad que puede existir en ellos El abrigo de la Vi a Asturias Espa a El yacimiento se localiza en La Manzaneda a 9 km al sur de Oviedo en la cuenca media del r o Nal n Con una orientaci n S SE el abrigo se abre sobre un frente calizo de edad Viseense Namuriense formaci n Caliza de Monta a de 200 m de longitud y 30 m de altura y a unos 500 m de la margen derecha del r o Nal n Las coordenadas UTM30 ETRS89 del yacimiento son X 270725 79 Y 4799477 68 Z 292 m s n m Se trata de un abrigo de grandes dimensiones con una super cie aproximada de 225 m2 y 30 m de longitud Fig 1 que conserva una amplia secuencia estratigr ca y cultural datada en el Paleol tico medio y superior Fig 2 y numerosos grabados parietales parcialmente cubiertos por la estratigraf a Fortea 1994 de las novedades y desarrollos a nivel tecnol gico puntas solutrenses azagayas de hueso asta arpones de asta la presunta invenci n de trampas redes etc tuvieron como consecuencia la aparici n de nuevas estrategias de caza m s e cientes El abrigo fue descubierto en 1978 por A J Gavelas 1981 y poco despu s el rea de Prehistoria de la Universidad de Oviedo realiz una prospecci n del abrigo en la que se constat su potencial arqueol gico y art stico Las excavaciones dirigidas por J Fortea e integradas en el Proyecto de Investigaci n Nal n medio comenzaron en 1980 prolong ndose hasta 1996 Fortea 1981 1990 1992 1995 1999 y 2001 En la actualidad se est n realizando estudios de los diferentes episodios culturales de los medios f sico y biol gico de las representaciones parietales del arte mobiliar y de las materias colorantes Las intervenciones arqueol gicas se centraron en dos sectores del abrigo denominados central y occidental coincidiendo con las zonas donde se concentra rea de Prehistoria Departamento de Historia Facultad de Filosof a y Letras Universidad de Oviedo c Teniente Alfonso Mart nez s n 33011 Oviedo Espa a santamariadavid uniovi es duarteelsa uniovi eslucia_satis hotmail com psuarez ferruelo gmail com mrasilla uniovi es Consejer a de Educaci n Cultura y Deporte del Principado de Asturias Apartado de correos n 29 33590 Ribadedeva maria glez pumariegasolis asturias org Departamento de Ingenier a Cartogr ca y del Terreno Facultad de Ciencias Universidad de Salamanca Pza de la Merced s n 37008 Salamanca Espa a gsd usal es Research Laboratory for Archaeology and the History of Art University of Oxford South Parks Road Oxford OX1 3QY United Kingdom thomas higham rlaha ox ac uk Research School of Earth Sciences Australian National University 1 Mills Road Canberra 0200 Australia rachel wood anu edu au 95
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  comenzando en el Solutrense e inicios del Magdaleniense donde se produce la recogida ma...
96 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 1 Planta y corte estratigr co del Sector occidental ban los grabados parietales y en dos testigos adosados a la pared del abrigo donde se conservaban restos de las ocupaciones posteriores al nivel IV que constituye el suelo actual Sector Central Situado entre las bandas 10 y 14 tiene una super cie aproximada de 30 m2 Fue excavado en toda su extensi n hasta el techo del nivel V y hasta la roca basal en la banda 14 Presenta una amplia secuencia estratigr ca y cultural De techo a muro Estratos I a III Identi cados en el Testigo 4 adosado a la pared norte del abrigo cuadro H 15 Asignados al Tardiglacial y al Holoceno Fortea 1990 Estrato IV Adscrito al Magdaleniense medio Datado en 13 300 150 Ly 3317 y 13 360 190 a os
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS BP Ly 3316 Gonz lez Morales et al 1989 Fortea 1990 Duarte 2010 El contacto con la unidad infrayacente es discordante erosivo Muy rico en industria l tica sea y arte mueble Estrato V Subdividido en varios subniveles en la zona no cubierta por la visera Clasi cado como Solutrense superior con puntas de muesca y puntas de base c ncava Fortea 1990 Estrato VI Subdividido en tres niveles VIa VIb y VIc El nivel VIa fue asignado a un Solutrense anterior al superior o Solutrense medio y los niveles VIb y VI cal Gravetiense el ltimo VIc con buriles de Noailles Fortea 1992 Estrato VII Desplome de la visera s lo aparece en la zona externa del abrigo Est ril desde un punto de vista arqueol gico Estrato VIII Atribuido al Auri aciense Fortea 1995 Estrato IX El an lisis tecno tipol gico de la industria l tica lo asigna al Auri aciense antiguo Su rez 2013 Estrato X Clasi cado como Paleol tico superior inicial indeterminado Su rez 2013 Escasos restos l ticos Estrato XI Roca basal calc rea Arqueol gicamente est ril Sector Occidental Situado entre las bandas 23 y 27 junto a la pared occidental del abrigo Tiene una super cie aproximada de 17 m2 Fue excavado en extensi n hasta el techo del nivel V y hasta la roca basal en los cuadros F 25 a F 27 y G 25 a G 27 Presenta asimismo una amplia secuencia estratigr ca y cultural datada parcialmente por radiocarbono convencional y AMS Santamar a 2012 Wood et al 2014 Tab 1 De techo a muro Estrato I Identi cado en el Testigo 1 De edad Holocena presenta una industria con una tipolog a poco diagn stica Estrato II Identi cado asimismo en el Testigo 1 sin adscripci n cultural Fortea 1990 Estrato III Excavado en las bandas I y J y en el Testigo 1 Clasi cado provisionalmente como Magdaleniense superior Fortea 1990 Figura 2 Selecci n de materiales arqueol gicos 1 5 Magdaleniense 6 8 Solutrense 9 12 Gravetiense 13 14 Auri aciense 15 16 Musteriense Dibujos 1 9 14 y 16 E Duarte 10 12 L Mart nez 13 y 15 D Santamar a Estrato VII Gravetiense nal con puntas de la Gravette microgravettes y laminillas con borde abatido Fortea 1992 En las actuales investigaciones se han detectado unos pocos Noailles por lo que es m s ajustado adscribir este nivel a una fase avanzada del Gravetiense Estrato VIII Gravetiense con Noailles microgravettes y tipos pedunculados pr ximos al morfotipo Font Robert Fortea 1992 Estrato IV Se corresponde con el estrato IV del sector central Asignado al Magdaleniense medio Fortea 1990 Duarte 2010 Estrato IX Gravetiense con Noailles microgravettes numerosos buriles y un tallo f sil de calamites modi cado voluntariamente Fortea 1992 Mart nez y Rasilla 2013 Datado en 24 680 130 a os BP OxA 21688 Estrato V Similar al V del sector central Asignado al Solutrense superior Fortea 1990 Estrato X Gravetiense con Noailles Fortea 1992 Mart nez y Rasilla 2013 Estrato VI Solutrense medio con puntas de cara plana y hojas de laurel Fortea 1990 Fern ndez de la Vega y Rasilla 2012 Estrato XI Auri aciense con raspadores carenados y en hocico buriles carenados busqu y laminillas Dufour subtipo Roc de Combe Este nivel perte 97
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  BP  Ly-3316  Gonz  lez-Morales et al., 1989  Fortea, 1990, Duarte, 2010 . El contacto c...
98 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO nece al Auri aciense reciente Mart nez 2010 y ha sido datado entre 27 900 280 OxA X 2290 19 y 30 600 370 a os BP OxA 21687 Estrato XII Auri aciense con raspadores carenados y en hocico buriles carenados busqu algunas l minas auri acienses y numerosas laminillas Dufour subtipo Roc de Combe Adscrito al Auri aciense reciente Santamar a 2012 En F 26 se recuperaron dos puntas de azagaya con la secci n aplanada Datado en 31 500 400 OxA 21689 y 31 600 400 a os BP OxA 21678 Estrato XIII Este nivel se superpone a XIII basal en los cuadros G 25 a G 27 y a XIII inferior en la banda F Asignado al Auri aciense antiguo Santamar a 2012 con numerosos raspadores carenados algunas l minas auri acienses y laminillas Dufour subtipo Dufour En el cuadro F 27 se recuper una azagaya de base hendida con secci n el ptica El tramo medio y superior de este nivel ha sido datado entre 30 650 360 OxA 21845 y 31 860 680 a os BP GifA 95463 Las interfacies XIII XIII basal y XIII XIII inferior han sido datadas respectivamente en 35 800 1000 GifA 95550 y 36 500 750 a os BP Ly 6390 Estrato XIII inferior Primera ocupaci n Auri aciense del yacimiento Esta unidad se deposit parcialmente sobre los estratos XIII basal XIV XIV e IA profundizando en algunas zonas del sector hasta la roca basal El contacto entre esta unidad y las infrayacentes IA XIV XIV y XIII basal es discordante erosivo Clasi cado como Protoauri aciense polim r co con n cleos prism ticos microlaminares raspadores carenados y laminillas Dufour subtipo Dufour Santamar a 2012 S lo se ha podido datar el contacto con el suprayacente XIII Ly 6390 vid supra N Inv Ref Lab Nivel Pret Edad BP Edad cal BP Desde Hasta VI 1 Ly 3317 IV C 13300 150 15986 223 16453 15515 VI 2 Ly 3316 IV C 13360 190 16075 285 16664 15469 VI 45 OxA 21688 IX UF 24680 130 28716 152 29016 28403 VI 35 OxAX 2290 19 XI UF 27900 280 31800 376 32586 31190 VI 36 OxA 21686 XI UF 20820 130 VI 39 OxA 21687 XI UF 30600 370 34581 342 35285 33922 VI 83 OxA 19195 XI ABA 30130 170 34180 176 34541 33848 VI 72 OxA 21678 XII UF 31600 400 35521 415 36309 34734 VI 73 OxA 21689 XII UF 31500 400 35431 409 36231 34671 VI 4 Ly15 OxA 4092 XIII C 19930 220 VI 5 GifA 95463 XIII C 31860 680 35976 828 37846 34545 VI 67 OxA 21705 XIII UF 31160 230 35073 248 35582 34615 VI 68 OxA 21845 XIII UF 30650 360 34621 339 35320 33967 VI 6 Ly 6390 XIII XIII inf C 36500 750 41043 676 42341 39676 VI 7 GifA 95550 XIII XIII bas C 35800 1000 40412 961 42230 38560 VI 8 GifA 99230 XIII bas C 48100 1600 50650 1820 54424 47305 VI 9 GifA 99231 XIII bas C 37700 590 VI 10 GifA 95537 XIII bas C 39000 VI 85 OxA 19144 XIII bas ABOx 59300 VI 85 OxA 19196 XIII bas ABA 62000 VI 11 GifA 95551 XIV C 39000 Tabla 1 Dataciones de La Vi a En negrita se muestran las dataciones an malas Pretratamiento Pret UF Ultra ltraci n ABA cido base cido ABOx cido base oxidaci n C Convencional Las Columnas Edad cal BP Desde y Hasta est n calibradas con el programa OxCal a partir de la curva IntCal 2013 Bronk Ramsey 2009 Reimer et al 2013
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS Estrato XIII basal ltima ocupaci n Musteriense del yacimiento S lo se conserva en la banda G y en los subcuadros 3 6 y 9 de F 25 y 1 de F 26 Hacia el sur el nivel se acu a pasando a XIII inferior El contacto entre estas unidades es discordante erosivo Se trata de un Musteriense rico en industria l tica con numerosas raederas de variada tipolog a alguna punta musteriense y de Tayac bastantes denticulados una buena punta de Chatelperron y cuatro bifaces con el lo transversal Santamar a 2012 Datada en 62 000 a os BP OxA 19196 Estrato XIV Esta unidad se conserva en las bandas 25 y 26 del sector occidental No se superpone a XIV sino que ambas dibujan en el corte una banda pseudohorizontal con similares cotas a techo y muro Esta unidad se deposita parcialmente sobre IB IA y XIV en discordancia erosiva Musteriense con m s raederas que denticulados y algunas puntas musterienses Santamar a 2012 Datado en 39 000 a os BP GifA 95551 Estrato XIV Esta unidad s lo aparece en las bandas 26 y 27 Musteriense con m s denticulados que raederas Santamar a 2012 Estrato XV IA Presente en las bandas 25 y 27 del sector occidental Musteriense con m s denticulados que raederas Santamar a 2012 Estrato IB Preservado en los subcuadros 7 8 y 9 de G 25 y 1 2 de G 26 Musteriense con pocos efectivos l ticos y una proporci n equilibrada de raederas y denticulados Santamar a 2012 Alvaro Arrizabalaga Mar a Jos Iriarte Chiapuso Estrato RA Roca basal alterada Arqueol gicamente est ril Los procesos erosivos identi cados en el tramo inferior del sector occidental desde IB hasta XIII han favorecido el desplazamiento vertical y lateral de materiales arqueol gicos entre los niveles Musterienses y Auri acienses Esas contaminaciones han desempe ado un papel signi cativo en la con guraci n tecnotipol gica de la serie estudiada generando una transici n PM PS aut ctona i e arraigada culturalmente al Musteriense local y gradual reconocible al menos desde IA pero cuyo origen es estrictamente tafon mico o postdeposicional Esas contaminaciones son muy evidentes en los niveles musterienses y algo m s sutiles o esquivas en los niveles auri acienses m s claras en XIII inferior que en XIII e imperceptibles en XII Rasilla y Santamar a 2011 12 Santamar a 2012 Por su parte los grabados parietales se distribuyen en cinco reas diferentes a lo largo del gran frente rocoso todos expuestos a la plena luz del d a Gonz lezPumariega 2013 En la actualidad est n despejados unos cuantos conjuntos grabados que fueron document ndose en paralelo al desarrollo de las excavaciones stos han sido organizados en dos horizontes gr cos sucesivos en el tiempo Fortea 1994 el primero y m s antiguo asociado al auri aciense formado por series de l neas profundamente grabadas organizadas r tmicamente en diferentes agrupaciones y el segundo graveto solutrense constituido por representaciones gurativas fundamentalmente ciervas y no gurativas Labeko Koba Arrasate Gipuzkoa 1 Introducci n El yacimiento arqueol gico de Labeko Koba se localizaba en el extremo sudoccidental del territorio guipuzcoano en el tramo alto del r o Deba dentro de un entorno fuertemente antropizado pr cticamente dentro del casco urbano de Arrasate Como todo el territorio guipuzcoano se sit a en un rea geogr ca de encrucijada entre los medios cant brico aquitano y pirenaico Su excavaci n arqueol gica tuvo lugar entre septiembre de 1987 y diciembre de 1988 en unas condiciones excepcionales que podr an denominarse de salvamento mejor que de urgencia La metodolog a de trabajo fue adaptada en algunos t rminos con el n de garantizar la remoci n total del yacimiento antes de la destrucci n de la cavidad Universidad del Pa s Vasco UPV EHU Tom s y Valiente s n 01006 Vitoria alvaro arrizabalaga ehu es Universidad del Pa s Vasco IKERBASQUE UPV EHU Tom s y Valiente s n 01006 Vitoria 99
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  Estrato XIII basal.   ltima ocupaci  n Musteriense del yacimiento. S  lo se conserva en...
100 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO por la carretera de circunvalaci n de Arrasate pero incluy las garant as comunes a esta modalidad de dep sito Todo el sedimento recuperado en la excavaci n fue tamizado con agua lo que permiti una recuperaci n sistem tica del conjunto de los restos del yacimiento pr ximo a la totalidad De hecho las dataciones absolutas el espectro de fauna determinado Fig 1 los an lisis paleoambientales y los tecnocomplejos l ticos y seos permiten en el caso de Labeko Koba precisar bastante bien la caracterizaci n de las ocupaciones humanas del yacimiento A estos efectos se puede a rmar que Labeko Koba constituye uno de los principales yacimientos correspondientes al Paleol tico superior inicial excavados en el medio cant brico durante las ltimas d cadas Con cierta posterioridad a la excavaci n fueron publicados avances a su monograf a Arrizabalaga 1989a 1989b 1991 1992 1993 la propia monograf a con numerosos estudios anal ticos Arrizabalaga y Altuna eds 2000 y s ntesis resumidas sobre sus contenidos Arrizabalaga et al 2000 2002 2003 2 Circunstancias del dep sito y su dataci n Las circunstancias postdeposicionales han alterado mucho los restos arqueol gicos La mayor a de la super cie del yacimiento ha perdido la protecci n de la visera rocosa original de modo que los restos all depositados han sido intensamente lavados por la lluvia y sometidos a todos los elementos naturales Esta degradaci n afecta de modo especial a los restos seos tanto faun sticos como de industria y pol nicos y llega a alterar fuertemente el registro l tico De hecho esta circunstancia es la que impone mayores limitaciones a la lectura e interpretaci n del yacimiento muy por encima de las que se pueden suponer por tratarse de una excavaci n de desarrollo ininterrumpido durante un largo per odo Por recordar un dato especialmente sintom tico destacaremos que las principales diferencias estratigr cas del sitio se dan lateralmente en funci n a la ubicaci n bajo visera o exterior a la misma frente a las verticales m s atenuadas sobre todo en el rea exterior a la protecci n del peque o abrigo rocoso Figura 1 Muestra de la fauna recuperada Industria sea de los niveles VII a IV Protoauri aciense y Auri aciense antiguo
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS La dataci n radiocarb nica de los diferentes niveles del yacimiento ha resultado di cultosa por las particularidades tafon micas del dep sito cuyos sedimentos se han visto sometidos a un intenso lavado Las fechas inicialmente disponibles resultaban mucho m s recientes que las previstas para el Paleol tico superior inicial de la regi n Nivel IX inferior Chatelperroniense 34 215 1265 BP Ua 3324 Nivel VII Protoauri aciense 31 455 915 BP Ua 3321 Nivel V Auri aciense antiguo 30 615 820 BP Ua 3322 Recientemente ha sido publicado un art culo Wood et al 2014 que presenta diecinueve fechas nuevas para la secuencia de Labeko Koba mucho m s consistentes entre s y con el nuevo marco regional para el Paleol tico superior inicial tras el empleo de los nuevos pretratamientos de las muestras radiocarb nicas en este caso por ultra ltraci n De acuerdo al mismo las fechas sin calibrar que enmarcan el Chatelperroniense en el lugar ser an el 38 100 900 BP OxA 22562 y el 37 400 800 BP OxA 22560 por su parte el Protoauri aciense abarcar a entre el 35 250 650 BP OxA 21793 y el 36 850 800 BP OxA 21766 y los tres niveles del Auri aciense antiguo del 35 100 600 BP OxA 21778 para el nivel VI entre el 34 750 750 BP OxA 21767 y el 34 650 600 BP OxA21779 para el nivel V y entre el 33 600 500 BP OxA 21768 y el 33 550 550 BP OxA 21780 para el nivel IV La calibraci n tal y como se muestra en el citado art culo representa un envejecimiento adicional de estos resultados entre cuatro y seis milenios As la curva de probabilidades de las dataciones m s antiguas supera netamente el 44 000 cal BP y las dataciones m s recientes son como m nimo del 37 000 cal BP Estas fechas resultan signi cativamente m s consistentes con el nuevo marco regional establecido para el SW de Europa Francia Italia Alemania Debemos a adir que casi todas estas nuevas dataciones han sido efectuadas sobre retocadores en hueso con el objetivo de minimizar el riesgo de datar restos seos introducidos por depredadores o carro eros y sin relaci n directa por tanto con la actividad humana 3 La secuencia estratigr ca de Labeko Koba y su reconstrucci n arqueol gica Tenemos constancia de unas primeras visitas a la cueva por parte de las especies que se alternar n a lo largo de toda la secuencia en su ocupaci n diversos carn voros y humanos Antes de que comenzara a sedimentarse la boca que nosotros excavamos exist a al fondo de la misma una sima que daba acceso a la red k rstica inferior de Labeko Koba Tanto en el tramo superior de esta sima como en la base del cono de derrubios en ella originado fueron recuperados en 1973 y 1987 tres lotes de materiales fundamental mente arqueozool gicos denominados como Sima 1973 Derrubio Superior 1987 y Derrubio Inferior 1987 La presencia de un fragmento de punta de Ch telperron entre los materiales de Sima de un recorte de buril en Derrubio Superior que remonta con un buril del subnivel IX inferior y las asociaciones de fauna presentes en ambos lotes conducen a sospechar cierta identidad cronol gica entre estos materiales y el conjunto del nivel IX Es probable por tanto que estos materiales carentes de estratigraf a se correspondan con unas primeras visitas de hienas osos de las cavernas y humanos a Labeko Koba en el caso de los carn voros empleando la sima como guarida La presencia humana muy ocasional resulta m s dif cil de explicar aunque puede interpretarse en relaci n con el aprovisionamiento de recursos bi ticos carne piel cuerna hueso etc presentes en la sima por la actividad de los carn voros principales actores en la tanafocenosis de la base del dep sito La presencia de abundantes restos de hiena y oso en la sima se explicar a porque tendr an di cultades para remontar la pendiente de la estrecha sima de Labeko Koba tras arrojar a ella los despojos de animal para com rselos As algunos de estos carn voros morir an en la propia cueva inferior Destacan entre sus presas el caballo y el ciervo especies que quedar n relegadas a posiciones m s secundarias en aquellos niveles en los que es el ser humano el principal autor de los aportes de fauna La sedimentaci n del yacimiento se origina al cegarse parcialmente la sima que alimentaba al cono de derrubios de la red inferior Suponemos que durante alg n tiempo la sima todav a se activaba ocasionalmente como sumidero por el parecido de los materiales paleontol gicos del subnivel IX superior y los del Derrubio Superior En cambio no hay una sola laminita Dufour entre sus materiales sobreabundantes en el nivel VII lo que permite deducir que el cierre de nitivo de la sima se produjo en este per odo o en el nivel VIII est ril desde el punto de vista arqueol gico Tambi n se puede haber producido una obstrucci n completa del sumidero antes de la deposici n del nivel IX activ ndose con posterioridad de modo ocasional En todo caso lo que parece cierto es que s lo arrastra materiales sedimentarios englobados en los subniveles IX inferior y superior y quiz s tambi n VIII Las primeras fases de colmataci n de Labeko Koba que suponen pr cticamente la mitad de la potencia arqueol gica total del yacimiento constituyen el nivel IX en algunos cuadros se aproxima a los dos metros de espesor Este nivel no parece tener origen antr pico y la mayor a del material en l recuperado est constituida por restos faun sticos acumulados 101
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  La dataci  n radiocarb  nica de los diferentes niveles del yacimiento ha resultado di  ...
102 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO por los aportes de hienas que han dejado parte de sus restos seos y marcas de dentelladas en buena parte de la serie y otros carn voros Arrizabalaga et al 2010 Villaluenga et al 2012 Como ocurr a entre los materiales arqueol gicos procedentes de la red inferior de galer as la presencia humana parece limitarse a visitas espor dicas de aprovisionamiento de materiales o carne En el curso de estas visitas han dejado algunos testimonios de industria cuyo car cter es oportunista apenas se talla y los restos son soportes brutos o tiles probablemente empleados como instrumental de corte La distribuci n de restos arqueol gicos en su interior as como algunas diferencias sedimentarias menores aconsejaron ya desde su misma excavaci n diferenciar dos tramos o subniveles en el seno del nivel IX separados por un horizonte de fragmentos de plancha estalagm tica El subnivel IX inferior ha sido atribuido a un alto de caza del Castelperroniense fundamentalmente por el peso que tiene sobre un lote restringido de industria l tica la presencia de tres puntas de Chatelperron R os Garaizar 2008 R os Garaizar et al 2012 Tambi n est presente un fragmento de azagaya muy deteriorada Llama la atenci n el hecho de que la escasa industria l tica procedente de este subnivel muestre ya unas caracter sticas propias del Paleol tico superior como la alta laminaridad del conjunto Del mismo modo las fuentes de aprovisionamiento del s lex van a ser las mismas observadas a lo largo de todos los niveles la Sierra de Urbasa y el sinclinal de Trevi o por el Sur y el Flysch costero al norte integran los a oramientos detectados Estas circunstancias van a ser comunes a toda la serie de Labeko Koba La informaci n ambiental para este subnivel IX inferior procede de diversas muestras de polen y Sedimentolog a as como a la ecolog a de las especies animales acarreadas al yacimiento por los carn voros Se observa cierta convergencia en estos an lisis que proponen una dataci n en el Interestadio W rmiense Les Cott s para esta fase h meda y relativamente atemperada con la que arranca la serie estratigr ca As la Sedimentolog a detecta un alto grado de humedad en paralelo a un ambiente en el que si hay fr o no es intenso El an lisis pol nico desarrollado a partir de muestras exteriores a la columna principal testimonia la aparici n de taxones mesoterm los como Castanea Entre los macromam feros se observa la presencia muy dominante 65 de ciervo y una menor frecuencia de hiena que en el derrubio superior en un espectro que da indicaci n m s atemperada que en al tramo superior del nivel Salvo restos aislados de reno est n ausentes los indicadores de clima fr o Como sucede en el resto de la serie estratigr ca los micromam feros proporcionan una lectura templada del nivel y la avifauna no proporciona informaci n signi cativa a estos efectos El tramo superior del nivel IX ocupa la mayor parte de la unidad y carece pr cticamente de restos de industria apenas cinco lascas de s lex y otros tantos posibles percutores en asta de megaceros Desde el punto de vista cultural resulta complicado etiquetar este subnivel que se ubica como s ndwich entre el Castelperroniense IX inferior y el Protoauri aciense VII separ ndolos m s netamente que el irregular nivel VIII Sin embargo su caracterizaci n ambiental permite certi car que hemos entrado en el Pleniglaciar W rm III En efecto la indicaci n proporcionada por Sedimentolog a Palinolog a y Arqueozoolog a es de fr o intenso La Sedimentolog a detecta adem s un ambiente h medo de poca energ a que disminuye a techo del nivel La vegetaci n est pica y el recrudecimiento clim tico se visualizan en el registro pol nico con el dominio de Poaceae en todo el nivel as como por la presencia continua de Ephedra Entre los espectros de ungulados se restringe el dominio de ciervo e irrumpen con fuerza sobre la secuencia estrati cada mamut y rinoceronte lanudo El nivel VIII localizado de manera difusa en distintos lentejones por la cueva se caracteriza precisamente por ser arqueol gicamente est ril Con mucha frecuencia el nivel VII descansa directamente sobre el techo del nivel IX sin soluci n de continuidad Precisamente por su car cter discontinuo no ha sido identi cado en las columnas de muestreo y carecemos tambi n de informaci n paleoambiental respecto al mismo En cuanto al nivel VII marca una in exi n clara con respecto a los niveles subyacentes Por primera vez en la secuencia de Labeko Koba el ser humano cobra aut ntico protagonismo rivalizando con los carn voros en este nivel fundamentalmente osos para ocupar el peque o espacio disponible Aunque en el registro del que disponemos no podemos discriminar su ritmo parece haberse dado una alternancia entre ocupaciones humanas de cierta estabilidad en el tiempo con el aprovechamiento de la cueva como cubil de osos De hecho la industria l tica parece indicar que este nivel es el nico de Labeko Koba que presenta un conjunto relativamente completo y cerrado en el que est n incluidos todos los segmentos de la cadena operativa l tica En particular por la composici n de su industria l tica Fig 2 este nivel se conforma como claramente Protoauri aciense en concreto de la variedad con abundantes laminitas de retoque semiabrupto frecuentemente tipo Dufour Las fuentes de aprovisionamiento del s lex son sustancialmente las mismas como en el resto de la secuencia aunque se nota un avance del aprovisionamiento desde los a oramien
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS Figura 2 Muestra de la industria l tica tos del sur en los niveles de ocupaci n estable frente a una mejor representaci n del s lex del Flysch septentrional com n en las presencias m s espor dicas Sin embargo la proximidad f sica de los a oramientos y su conocimiento no parecen presuponer completa accesibilidad puesto que el aprovechamiento de la materia prima en toda la secuencia es de tal Figura 3 Canto con l neas grabadas del nivel VII grado que permite detectar una grave escasez de recursos l ticos En el nivel VII han sido recuperados varios restos un canto con l neas grabadas Fig 3 una peque a bola de mbar y varias evidencias de decoraci n sobre soporte seo que testimonian que al menos desde el Protoauri aciense estos grupos dispon an de un universo simb lico similar al que se observar a lo largo del Paleol tico superior Como consecuencia de la irregular presencia de este tipo de restos en los inicios del Paleol tico superior cant brico nos podemos encontrar ante los primeros testimonios de este tipo descritos para el norte peninsular Desde el punto de vista ambiental la lectura del nivel VII no es un voca a la luz de las diferentes anal ticas La Sedimentolog a registra una notable intensi caci n del fr o En el registro pol nico la base del nivel evidencia un mantenimiento o incremento del fr o observado en el subnivel IX superior en paralelo a una reducci n de la humedad Sin embargo en el tramo superior del nivel VII se revela una mejor a notable present ndose un paisaje m s atemperado y h medo del que desaparecen los taxones est picos Finalmente el an lisis arqueozool gico detecta un importante cambio en la representaci n de ungulados probablemente relacionada con la generalizaci n del aporte humano Desde el punto de vista ambiental aunque no se han discriminado distintos tramos se observa una disposici n predominante de los res 103
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  Figura 2. Muestra de la industria l  tica.  tos del sur en los niveles de ocupaci  n es...
104 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO tos de rinoceronte lanudo en la base del nivel del mismo modo que corzo y jabal se ubican preferentemente en su zona superior lo que puede contribuir a con rmar la hip tesis planteada por la Palinolog a En Labeko Koba los niveles VII y V se encuentran separados por un nivel VI muy pobre que parece bascular culturalmente m s hacia el nivel V que hacia el VII por su composici n industrial Aunque la industria l tica no es signi cativa en este nivel existe una evidencia sea que ha sido identi cada como azagaya de base hendida testimonio que nos acota la ocupaci n como una primera presencia de gentes del Auri aciense antiguo Caracteriza a este nivel VI una gran cantidad de cantos y peque os bloques a menudo cementados por una reactivaci n de la cavidad que ha disuelto y precipitado parte de los carbonatos contenidos en los propios cantos Resulta sugerente ver en esta masa brechi cada el resultado de la ltima fase de colapso importante de la visera de la cueva El mantenimiento o incremento de la humedad est certi cado por Sedimentolog a y Palinolog a aunque se registra menor unanimidad en la caracterizaci n de la temperatura dominante durante la deposici n de esta unidad Mientras que la Sedimentolog a observa una remisi n del fr o en el nivel VI el registro pol nico parece evidenciar un empeoramiento clim tico que se cierra con un paisaje plenamente estadial El an lisis arqueozool gico no aporta demasiada informaci n desde el punto de vista ambiental aunque s muestra una regresi n en los aportes de carn voros que ahora son de peque a talla sobre el conjunto del nivel en correlaci n con la mayor importancia de la caza humana En este sentido el gran incremento en la presencia de bovinos seguido de ciervos y caballos marca la pauta del resto de la secuencia que llama la atenci n por diversas caracter sticas recurrentes Entre stas citaremos la especializaci n en la caza de bovinos que se evidencia si expurgamos los restos de carn voros del conjunto la pr ctica ausencia de animales de roquedo entre las especies cazadas o la determinaci n de un rea probable de explotaci n preferente sobre la vega del r o Aramaio en cuyo otro extremo se localiza el yacimiento de Lezetxiki La adscripci n cronol gica del nivel V tambi n se presenta como cierta a la vista de la existencia de una azagaya de base hendida casi completa en esta unidad Tambi n existen otros fragmentos de azagaya de secci n aplanada que pueden corresponder a restos de este tipo seo Los tecnocomplejos l ticos apuntan en la misma direcci n al presentarse los niveles modal y grupal dentro de los par metros observados para el Auri aciense antiguo en otros niveles del Cant brico Cueva Mor n o la Cueva del Polvor n entre otros En el nivel V todav a se dispone de cierto grado de informaci n paleoambiental si bien los datos pol nicos proceden de muestras aisladas La Sedimentolog a vuelve a registrar una situaci n de fr o intenso del mismo modo que las citadas muestras de polen en las que tambi n es relevante la ca da de la humedad ambiental Tanto en este registro como en el superior nivel IV est constatado el empleo de restos seos como combustible tras haber sido cuidadosamente fragmentados Yravedra et al 2005 Cabe sospechar que en un entorno sin apenas cubierta forestal se empleara este subproducto como combustible una vez recuperados los restos de tu tano m s f cilmente aprovechables En el registro arqueozool gico vuelve a presentarse el mamut atestiguando tambi n el deterioro clim tico Respecto a sus variables econ micas este nivel permite observar una todav a mayor especializaci n en la caza de bovinos a los que siguen en preferencias caballos ciervos y otros ungulados El nivel IV de Labeko Koba se presenta m s problem tico de datar Apenas contamos con una dataci n absoluta Nuestro principal apoyo para la adscripci n del nivel IV consiste en su fuerte similitud con el nivel V a todos los efectos ambiental sedimentario industrial comportamental Si observamos el registro l tico comprobamos que en la mayor parte de los tests empleados en la din mica estructural de la industria l tica ambos niveles tienden a asociarse La estructura l tica m s diagn stica a efectos culturales la modal muestra una gran similitud entre ambos modelos a pesar de que el retoque semiabrupto todav a fuertemente presente en el nivel V casi desaparece en el nivel IV Tambi n resulta f cil referir este modelo de Auri aciense antiguo con otros posibles paralelos unidades de Gatzarria o Cueva Mor n La industria sea no aporta informaciones determinantes a efectos de cronolog a cultural En consecuencia consideraremos a este nivel IV como una fase m s avanzada del Auri aciense antiguo Debe de precisarse en este punto que no nos referimos a un Auri aciense evolucionado o volu en su nomenclatura francesa que re ne una serie de caracter sticas que lo hacen diferenciarse netamente del Auri aciense antiguo En su conjunto en la caracterizaci n del nivel IV parece predominar la proximidad al modelo del nivel V El an lisis sedimentol gico detecta para el nivel IV una remisi n progresiva del fr o No contamos con otras informaciones relevantes para conocer la climatolog a paralela a la deposici n del nivel ni los posteriores puesto que el registro pol nico se encuentra muy alterado y los restos de ungulados siguen manteniendo unas circunstancias similares a las del nivel V con gran predominio del gran b vido seguido en esta ocasi n de caballo y ciervo
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS Las ltimas ocupaciones del yacimiento se detectan en el nivel III con la cueva casi colmatada No existen dataciones ni pr cticamente materiales susceptibles de ser datados en este nivel Adem s las industrias localizadas en el mismo son particularmente pobres Por estos motivos el nico elemento de juicio para aproximarse a la posible dataci n del mismo deriva de la continuidad entre los niveles III y IV tanto por cuanto se re ere a la estratigraf a como a otras Alvaro Arrizabalaga Lezetxiki Arrasate Gipuzkoa 1 Historia de las investigaciones La cueva de Lezetxiki aunque conocida desde 1927 s lo comenz a excavarse en 1956 tras la vuelta de J M de Barandiar n del exilio Entre 1956 y 1968 s lo o en compa a de diversos colaboradores Fern ndez Medrano Boucher o Altuna entre otros Barandiar n excav una super cie superior a los cien metros cuadrados en una profundidad superior a los nueve metros en algunos tramos La secuencia inclu a niveles del Paleol tico medio y superior adem s de diversos restos humanos f siles con una contextualizaci n bastante de ciente debido a la mala conservaci n de la secuencia y las di cultades de lectura del yacimiento Las memorias de excavaci n fueron publicadas en fasc culos anuales as como los estudios de los restos antropol gicos Basabe faun sticos Altuna y Chaline o la secuencia sedimentol gica Kornprobst y Rat entre otros an lisis Tratando de clari car algunos aspectos no resueltos por estas publicaciones en 1996 y hasta la actualidad un nuevo equipo est excavando de nuevo bajo la direcci n de A Arrizabalaga y M J Iriarte Chiapusso en un sector m s restringido del yacimiento Se trata de una super cie de unos veinticinco metros cuadrados en el per l sur de Barandiar n y una trinchera de cuatro metros cuadrados en un locus lateral denominado Lezetxiki II 2 Secuencia cronoestratigr ca Aunque las excavaciones modernas han mantenido la trama topogr ca de las antiguas los niveles han circunstancias la fauna recuperada es muy similar la escasa industria l tica coherente y la Sedimentolog a indica que prosigue el atemperamiento iniciado en el nivel IV A juzgar por ello y teniendo en cuenta que no parecen registrarse hiatus sedimentol gicos entre el inicio de la estrati caci n y la colmataci n de la cavidad podemos deducir que el nivel III no se ubica cronol gicamente lejos del Auri aciense antiguo al que adjudic bamos los niveles V y IV sido nombrados con otra nomenclatura con letras en lugar de n meros romanos para evitar confusiones De muro a techo los niveles anteriores al Eemiense ser an las unidades VII y VIII de Barandiar n y las M N O P y R hasta el momento en la de Arrizabalaga Por encima de ellos los niveles musterienses de Barandiar n ser an las unidades IIIb IVa IVc Va y VI que se corresponden con nuestras unidades F G I J Fig 1 y L respectivamente Finalmente el nivel Auri aciense IIIa o E Solutrense D y Magdaleniense Ia o B completan nuestra secuencia La intrincada topograf a de la cueva y la enorme super cie excavada hasta el momento explican las discrepancias entre ambas series casi todas las cuales se concentran en la secuencia basal de la cueva en que Barandiar n s lo intervino en una peque a zona marginal mientras las excavaciones modernas est n permitiendo descubrir una secuencia nueva y cada vez m s antigua Por estos mismos motivos conviven en el yacimiento de Lezetxiki los medios sedimentarios exteriores intensamente lavados con reas bien protegidas en el interior de la cueva y reas intermedias de transici n o abrigo Los cambios laterales en las condiciones del relleno sedimentario y en el grado de conservaci n de los materiales arqueol gicos recuperados son por esta causa muy notables Esto ha provocado igualmente enormes di cultades para la dataci n precisa del yacimiento Falgu res et al 2005 2006 a pesar de los numerosos intentos efectuados seg n m todos diversos radiocarbono Th U ESR AAR entre otros Atendiendo a criterios geo Universidad del Pa s Vasco UPV EHU Tom s y Valiente s n 01006 Vitoria alvaro arrizabalaga ehu es 105
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  Las   ltimas ocupaciones del yacimiento se detectan en el nivel III, con la cueva casi ...
106 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO sica Igualmente hemos iniciado la cuadr cula en la que ser a la banda E de la misma dejando un corte abierto Norte Sur del que no disponemos en la excavaci n cl sica puesto que la estrategia de trabajo obligaba a excavar de pared a pared en el t nel Figura 1 Fragmento de mand bula de Macaco de Berber a procedente del nivel J de Lezetxiki II Referencia Casta os et al 2011 cronol gicos y bioestratigr cos expuestos en diferentes publicaciones estimamos que el muro de Lezetxiki II est establecido en el estadio isot pico 6 mientras que el nivel R de Lezetxiki el m s profundo que estamos excavando se corresponde ya probablemente con el estadio isot pico 7 3 Interpretaci n del yacimiento y aspectos destacados de las nuevas campa as Las m s recientes campa as de actuaci n vienen aportando algunas informaciones de cierto inter s para la revalorizaci n del yacimiento de Lezetxiki Algunas de ellas requieren trabajo adicional de modo que podamos ir obteniendo durante los pr ximos a os toda una serie de resultados de anal ticas y dataciones que nos permitan conocer mejor el yacimiento En este sentido la mayor parte de las observaciones que siguen a este texto deben valorarse a n como provisionales y pendientes de veri caci n en una memoria exhaustiva 3 1 Con ictos estratigr cos En este sentido nuestra contribuci n se re ere b sicamente al seguimiento de las circunstancias estratigr cas en el rea de excavaci n abierta en el per l sur de la excavaci n Barandiar n Hemos abierto una super cie de unos veinte metros cuadrados su evoluci n en profundidad motiva cambios continuos de su super cie en las bandas 18 20 22 y 24 proyectando la cuadr cula de la excavaci n cl Lo que podemos decir a partir de nuestra experiencia acerca de la estratigraf a de Lezetxiki es que parece bastante clara y continua Clara en el sentido de que los contactos entre niveles casi siempre de un espesor grande o muy grande resultan bastante netos si se identi can durante el trabajo de campo y que tambi n hemos registrado la alternancia entre niveles con industria y sin industria que facilit en su d a a Barandiar n el seguimiento de un criterio uniforme para la adjudicaci n de niveles a la mayor parte de la excavaci n Continua desde la perspectiva sedimentaria puesto que la caracterizaci n sedimentaria resulta muy homog nea grandes paquetes de arcillas muy compactas ocasionalmente conteniendo bolos calc reos de diferentes tama os entre nuestros niveles A y L hasta el VI de Barandiar n inclusive no se observan salvo quiz s en el tr nsito entre los niveles IIIa y IIIb de Barandiar n contactos erosivos que rompan esta uniformidad S lo muy ocasionalmente se han observado fen menos de alteraci n estratigr ca bio o crioturbaci n focalizados en reas puntuales Entre estas alteraciones las que parecen haber resultado m s usuales son las deformaciones mec nicas originadas por la plasticidad de las arcillas embebidas en agua Se ha especulado sobre el buzamiento original de los niveles en Lezetxiki A partir de nuestras observaciones podemos constatar que exist a un fuerte buzamiento en el eje Norte Sur hacia el sur que supone un desfase de unos tres metros de profundidad para los mismos niveles sobre los quince metros de desarrollo lineal en este eje de la excavaci n Barandiar n Sin embargo sobre nuestro per l Norte Sur en la banda E este fuerte desequilibrio ha desaparecido y los niveles aparecen casi subhorizontales Puede que este fen meno guarde relaci n con la apertura del t nel por una brecha en su lado oriental en la banda 18 precisamente por esta brecha se acced a al yacimiento durante la excavaci n justo en el l mite de la zona que nosotros estamos excavando Esta brecha pudo generar una tensi n mec nica sobre los niveles arcillosos de Lezetxiki originando la ca da de sedimento y materiales arqueol gicos de los niveles superiores hacia el barranco situado al este de la cueva Superado este punto zonas m s bajas del t nel no se ver an afectadas en tanta medida por esta tensi n manteniendo aproximadamente su disposici n horizontal La existencia de este fen meno resulta una hip tesis de dif cil veri caci n desgraciadamente al carecer de registro sedimentario en los tramos afectados del t nel Sin embargo
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS la presencia de algunos elementos arqueol gicos en diferentes niveles de Lezetxiki como diversos elementos incorrectamente adjudicados a industria sea en realidad fruto de una alteraci n postdeposicional conocida como charriage sec permiten considerar seriamente esta hip tesis Por el contrario contamos con una informaci n preciosa en cuanto se re ere al buzamiento de los niveles en el eje Este Oeste Para la zona que hemos podido controlar hemos veri cado la complicaci n extrema de estos buzamientos as como la imposibilidad de establecer una pauta rme para su buzamiento algunos niveles est n dispuestos subhorizontalmente mientras que otros aparecen tendidos buzando ligeramente o no tanto hacia el Este o hacia el Oeste dominando contra lo que se ha venido suponiendo estos ltimos Sin duda el efecto de abrigo que origina la pared rocosa determina que el sedimento se apile en mayor cantidad frente a sta cayendo luego hacia la pared hacia el oeste en un plano m s o menos inclinado Es muy probable que este mismo efecto se produjera en otras reas del t nel las bandas con n mero par en las que la desaparici n de la visera da lugar a una sedimentaci n caracter stica de abrigo rocoso y no de cueva En el mismo sentido aunque Lezetxiki constituye obviamente un fen meno k rstico su evoluci n postdeposicional guarda una relaci n directa con los yacimientos al aire libre ya que la mayor parte del sedimento se localiza fuera del abrigo de la visera del t nel o de la pared rocosa Por todos estos motivos en la interpretaci n del relleno y la evoluci n del yacimiento debemos valorarlo en tres registros diferentes como cueva como abrigo rocoso y como yacimiento al aire libre Estas circunstancias nos empujan a corregir nuestras valoraciones previas en relaci n con las adjudicaciones industriales de los diferentes niveles de Lezetxiki Excepci n hecha de las bandas centrales del yacimiento las excavadas en primer lugar y en las que es presumible que la ausencia de materiales arqueol gicos en el nivel super cial pudo originar una traslocaci n en la denominaci n de los niveles con respecto a las bandas al norte y al sur de ellas nos inclinamos por respetar en su integridad las adjudicaciones de materiales arqueol gicos a niveles establecidas por el excavador durante el trabajo de campo Precisamente debido a esa ausencia de par metros jos en el buzamiento de los niveles resolver gr camente la adjudicaci n estratigr ca de materiales podr a inducir a error la de nici n de conjuntos industriales Es conveniente hacer tambi n algunas indicaciones en relaci n con la caracterizaci n industrial de las series de Lezetxiki en particular las correspondientes a los subniveles de transici n entre el Paleol tico medio y el Paleol tico superior Sin querer prejuzgar la cronolog a que nalmente se adjudicar a los subniveles IVc IVa y IIIa siempre ha llamado la atenci n la presencia en los mismos de industria l tica heterog nea que presenta componentes de Cadenas Operativas ambivalentes Esta dualidad en la apariencia de la industria ha sido alternativamente atribuida al arca smo de los conjuntos del Paleol tico superior inicial cant brico a una mezcla cultural y tecnol gica de modelos a fen menos de severa alteraci n postdeposicional y a una excavaci n poco cuidadosa Nuestras observaciones permiten minimizar esta ltima hip tesis puesto que venimos veri cando sobre el terreno las principales situaciones an malas detectadas en la excavaci n de Barandiar n y valorando la posibilidad de perturbaciones postdeposicionales As como suced a en cuadros distantes del nivel IVc excavaci n Barandiar n en los que se detectaban industrias laminares en el contexto de puntas Levallois en nuestro caso y con una gran proximidad topogr ca hemos localizado tiles muy similares a aquellos que deb an probar la supuesta mezcla estratigr ca O cuando se hac a hincapi en la gran cantidad de materias primas alternativas al s lex empleadas en Lezetxiki nosotros hemos podido incrementar a n el margen de representatividad de aquellas Todo ello sobre paquetes estratigr cos que superan frecuentemente el metro de espesor y ante los que no resulta sencillo simpli car la explicaci n En de nitiva la caracterizaci n industrial de Lezetxiki requiere desde nuestra perspectiva una explicaci n en clave cultural y tecnol gica y no cabe seguir invocando una y otra vez la sospecha de mezcla estratigr ca independientemente de cu ndo se date sta entre unidades que distan m s de un metro de profundidad y est n separadas por paquetes est riles desde el punto de vista industrial En tal sentido el conjunto de los niveles III y IV de Lezetxiki requiere una nueva aproximaci n en su estudio prescindiendo de los t picos sobre la caracterizaci n t pica del Musteriense o del Auri aciense que tan poco aportan en este y otros yacimientos 3 2 Geocronolog a Las dataciones disponibles para Lezetxiki hasta la fecha por diferentes motivos resultan poco determinantes aunque marcan tendencias interesantes en la l nea de valorar los niveles como m s antiguos de lo supuesto inicialmente Falgu res et al 2006 Uno de nuestros principales objetivos al abordar el estudio de Lezetxiki radica en dotar a la secuencia de un marco geocronol gico que permita interpretar los niveles en un contexto regional m s amplio Durante las recientes campa as de excavaci n hemos recogi 107
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  la presencia de algunos elementos arqueol  gicos en diferentes niveles de Lezetxiki, co...
108 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO do nuevas muestras de carb n vegetal y hueso para su dataci n por C14 Las cuatro muestras estudiadas hasta la fecha C14 convencional y mediante acelerador han dado resultados insatisfactorios entregando fechas muy inferiores a las que corresponder an a su contexto arqueol gico por lo que se consideran aberrantes En el art culo se alado contamos con las principales referencias disponibles a d a de hoy aunque contamos tambi n con algunas novedades posteriores Entre estas ltimas adem s del empleo de la t cnica de racemizaci n contamos con algunos criterios bioestratigr cos desarrollados en extenso en la m s reciente bibliograf a Como ya ha sido expuesto en otras ocasiones y se explicar en el siguiente punto en ausencia de materiales sedimentarios o arqueol gicos que doten de contexto al conocido h mero de Lezetxiki Fig 2 nuestra esperanza se centra en la localizaci n en Lezetxiki II del aut ntico contexto de los f siles humanos recuperados en la excavaci n cl sica Como ha sido indicado existe cierta inde nici n en la ubicaci n de los tres restos humanos f siles con los que contamos en la excavaci n cl sica de Lezetxiki Si las piezas dentarias neandertales ubicadas entre los niveles III y IV pueden ser f cilmente concretadas a partir de sus coordenadas con respecto a la nube de puntos de los niveles arqueol gicos y no presentan adem s di cultades de adscripci n l tica no sucede lo mismo con el conocido h mero de Lezetxiki Conocemos con precisi n d nde fue localizado pero ello no nos impide tener pegas en tres l neas diferentes de interpretaci n 1 La adscripci n l tica del propio h mero resulta algo confusa en la literatura cient ca siendo empleado tanto como t rmino de Figura 2 H mero humano procedente del nivel VIII de la cueva de Lezetxiki excavaci n J M de Barandiar n comparaci n de materiales neandertales como en relaci n a tipos humanos anteneandertales como el Homo heidelbergensis Fig 2 2 El h mero fue recuperado en una bolsa sedimentaria en la que no se recuperaron materiales l ticos ni seos Una vez vaciada tal bolsa carecemos de posibilidades de datar elementos de ese contexto o de obtener informaciones paleoambientales referidos al mismo Por otro lado el alto grado de mineralizaci n del h mero imposibilita su dataci n directa que resultar a por otro lado muy discutible desde la perspectiva metodol gica 3 Desde 1998 venimos excavando en una peque a cueva que hemos denominado Lezetxiki II y que tiene una orientaci n dirigida hacia la cueva de Leibar Esta peque a cueva fue explorada ya durante la excavaci n cl sica de Lezetxiki precisamente con ocasi n del hallazgo del h mero humano en la cueva de Leibar pero debido a que la disposici n de la criba hab a cerrado bastante su acceso se desisti de investigarla Hemos sospechado siempre que esta cueva puede presentar el aut ntico contexto del h mero de Lezetxiki Como consecuencia de todo lo anterior hemos procedido sucesivamente a retirar el mont n de criba de la excavaci n cl sica a localizar el suelo original de esta cueva y a abrir una excavaci n en trinchera la cueva estaba colmatada de sedimento en algunos sitios hasta el mismo techo avanzando cada a o entre medio metro y un metro En la campa a 2012 completamos la excavaci n de los cuadros J15 K15 L15 y M15 en una trinchera de un metro de ancho cuatro de largo y unos 320 cm de profundidad Sobre la misma estamos reconociendo una secuencia Calcol tico est ril Paleol tico superior inicial plancha estalagm tica est ril un posible Musteriense y niveles atribuidos a los MIS5 y MIS6 Durante la campa a 2004 efectuamos una topograf a de detalle de esta cavidad y hemos podido ubicar la relaci n estratigr ca entre Lezetxiki II y la galer a principal de Lezetxiki o la cueva de Leibar Adem s de una peque a galer a hoy inaccesible que comunica directamente la galer a principal de Lezetxiki con Lezetxiki II parece evidente que hay una conexi n directa entre Lezetxiki II y Leibar De prolongar un metro m s cuadro I15 la trinchera hacia el oeste y bajando unos 50 cm desde el fondo actual de la misma debemos dar con el techo de la cueva de Leibar en el rea aproximada en que fuera hallado el h mero de Lezetxiki La relaci n topogr ca entre ambas cavidades parece por tanto segura y su v nculo estratigr co muy probable Queda por veri car si en estas circunstancias existen y se han conservado m s f siles
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS humanos en la cueva de Lezetxiki II En todo caso contamos con una nueva estratigraf a en Lezetxiki II paralela a las m s antiguas ocupaciones de la cueva principal as como de una fuente de m ximo inter s para dotar de contexto y soporte geocronol gico a estas ocupaciones 3 3 Comportamiento simb lico de los neandertales A n cuando nunca supusimos que la apertura de una peque a super cie de excavaci n nos fuera a aportar nuevos materiales arqueol gicos muy relevantes para modi car la comprensi n global de Lezetxiki hemos recuperado una interesante colecci n malacol gica Fig 3 Arrizabalaga et al 2011 que nos permite valorar el comportamiento simb lico de los ltimos neandertales que ocuparon la cueva Se trata de dos fragmentos de concha respectivamente para la base del nivel III y otras dos en el subnivel IVc Las primeras una posiblemente de un molusco marino de clima c lido y la otra de un bivalvo de agua dulce se situaban en la base del nivel III precisamente en el mismo contexto en que fueron localizadas las dos piezas dentarias atribuidas al neandertal en las bandas 16 y 18 de la excavaci n Para estas primeras apariciones resulta muy complicado establecer que haya habido manipulaciones de las conchas aunque tambi n es evidente que ha existido una intencionalidad clara en la selecci n y transporte al yacimiento de dos restos en los que podemos descartar el n alimenticio Ambos restos se encuentran pulimentados y uno de ellos de vivos colores ha sido mani estamente seleccionado entre otros muchos atendiendo a criterios estrictamente est ticos El caso de las dos conchas marinas localizadas en el nivel IVc resulta a n m s llamativo en el doble sentido de que no cabe duda de que han sido los neandertales los autores del transporte de estas piezas al yacimiento las piezas dentarias antes se aladas se ubican casi un metro por encima del nivel relativo de este hallazgo y de que resulta m s f cil establecer alg n tipo de manipulaci n siquiera complementaria a la acci n natural de otros elementos en ellos Se trata de dos fragmentos de conchas de caracoles probablemente marinos Uno de ellos conserva la columna central y una secci n de la pared exterior de la concha de manera que puede emplearse como colgante simplemente haciendo pasar un cordel por el espacio intermedio La otra parece un fragmento de la columna helicoidal de una concha a n mayor dentro de la cual puede tambi n hacerse pasar un cord n y emplearlo como colgante La pega de que tambi n resulta f cil que el cord n se suelte al salirse por el camino inverso de un helicoide abierto puede haber sido resuelta mediante el atoramiento de un gran grano de cuarzo que no procede del yacimiento en el canal En ambos casos una observaci n sencilla al microscopio permite observar estr as de regularizaci n del pulimento natural as como otras abrasiones compatibles con el uso de estas conchas como colgantes seg n el procedimiento descrito m s arriba La presencia de estos restos malacol gicos en un contexto en el que es veros mil entender que han sido aportados por seres humanos del tipo neandertal aconseja abrir una re exi n acerca del comportamiento simb lico de esta especie Aunque tradicionalmente se les hayan venido asignando unas pautas de conducta extremadamente simples como la recogida y transporte a contextos de habitaci n de f siles y minerales que llamaban su atenci n en los ltimos a os se vienen reconociendo otras situaciones m s so sticadas En la actualidad parece reconocido que los ltimos neandertales tuvieron aunque fuera ocasionalmente conductas y actitudes hacia los elementos ornamentales y simb licos similares al menos a los que reconocemos en algunos grupos de humanos modernos del Paleol tico superior inicial Figura 3 Fragmento de concha de Spondylus rojo procedente del nivel III de Lezetxiki Referencia Arrizabalaga et al 2011 El debate aparece centrado m s bien en el motivo por el que encontramos estos comportamientos entre los neandertales sea como pr ctica aprehendida y mimetizada de los primeros humanos modernos en Europa sea como una evoluci n cultural intr nseca al desarrollo l tico del g nero Homo 109
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  humanos en la cueva de Lezetxiki II. En todo caso, contamos con una nueva estratigraf  ...
LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO 110 Manuel R Gonz lez Morales y Lawrence Guy Straus Cueva del Mir n Ramales de la Victoria Cantabria El Mir n Fig 1 es una gran cueva situada en una cadena monta osa secundaria que se ubica a los pies de la Cordillera Cant brica y al Este de la provincia c ntabra estando ya muy cerca del l mite de la misma con Vizcaya Su ubicaci n exacta responde a las coordenadas geogr cas 43 14 42 N y 3 27 9 W ya una altitud de 260 m sobre el nivel del mar Se halla en un farall n en la cara oeste del Monte Pando a unos150 m sobre el fondo del valle del R o As n en su con uencia con los R os Calera y G ndara El Mir n posee una boca de grandes dimensiones unos 16 m de ancho y 20 m de altura dominando as visualmente todo el Valle del Ruesga Adem s se ubi ca en un punto geoestrat gico tanto norte sur como este oeste para la conexi n de la costa cant brica con la meseta castellana a trav s del Puerto de los Tornos 920 m y por el valle de Carranza se comunica con el Pa s Vasco mientras que la zona costera central de Cantabria actualmente ocupada en gran parte por la Bah a de Santander queda comunicada a trav s del valle de Ruesga y el Puerto de Alisas 674 m As El Mir n se halla rodeado de cumbres 1 000 m de altitud a tan solo 20 km de la actual costa en la desembocadura del As n y a solo unos 25 km de lo que ser a la l nea de costa en el Pleniglacial Figura 1 Imagen de la Cueva del Mir n fotograf a Alejandro Garc a Moreno Instituto Internacional de Investigaciones Prehistoricas de Cantabria 39005 Santander Espa a Department of Anthropology University of New Mexico Albuquerque NM 87131 USA
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS El Mir n probablemente se us de una forma m s o menos continuada por los humanos en el Paleol tico a modo de residencia habitual y de manera ocasional desde el Neol tico para un uso ganadero El descubrimiento de El Mir n como yacimiento arqueol gico lo realiz L Sierra en Agosto de 1903 l mismo y H Alcalde del R o tambi n descubrieron Covalanas situada justo encima de El Mir n y La Haza 300 m por debajo de El Mir n y al norte de la misma algunos d as m s tarde siendo estas cuevas el segundo y tercer yacimiento con arte paleol tico descubiertos en Espa a La nica excavaci n antigua conocida fue realizada por unos obreros a las rdenes de un ingeniero y arque logo a cionado llamado A Garc a Lorenzo que abrieron el camino de acceso a Covalanas en la d cada de 1950 All excavaron una trinchera en la galer a interior de la cueva destruyendo parte de sus niveles arqueol gicos En Octubre de 1973 una visita de la LGS advirti del potencial extraordinario de la cueva pero ser a entre 1996 y 2013 cuando se realicen investigaciones sistem ticas en El Mir n Straus y Gonz lez Morales 2012 El Mir n Fig 2 presenta un gran vest bulo iluminado por el sol y que mide 30 m de profundidad 7 a 11 m de ancho y unos12 m de alto La galer a interior de la cueva tiene 7 a 8 m de ancho y es accesible durante unos 80m despu s de los cuales se colmata hasta el techo de dep sitos aluviales y travertino La conexi n entre ambas es un conducto de estrecho 3 4 m de ancho y de unos 20 m de longitud que incluye una rampa de sedimentos de coluvi n y aluviales erosionados desde el interior de la cueva Evidentemente la cueva ha sufrido a lo largo del tiempo diferentes procesos o ciclos de deposici n y erosi n causados por el efecto del agua y estudiados por el ya fallecido W F Farrand 2012 De hecho la zanja realizada en el interior de la cueva que fue limpiada y excavada en la campa a de 1996 revel una secuencia que abarcaba desde la Edad Media pasando la Edad del Bronce y hasta el Magdaleniense Inferior donde las diferentes ocupaciones llenaban un antiguo canal que atravesaba el aluvi n y las terrazas remanentes se conservan a lo largo de los laterales del interior de la cueva En la parte superior de la rampa de acceso a la galer a existe una brecha con un resto de travertino que incluye lascas y restos de fauna que han permitido datarlo en el periodo Aziliense Adem s en un dep sito sedimentario hallado en un nicho de la pared y cerca de la base de la rampa se hallan restos l ticos y seos diagn sticos as como una fecha radiocarb nica que permiten datarlo el Magdaleniense Inicial El Vest bulo la prospecci n geof sica demuestra que hay 9m de dep sitos hasta llegar a la roca madre probablemente fue vaciado en fecha muy antigua y rellenado progresivamente sobre todo por sedimentos arrastrados desde el aluvi n del inte rior de la cueva pero tambi n por otros sedimentos provenientes del exterior que entrar an por la inmensa boca de la cueva y fosilizaron materiales y restos de animales producto de la acci n de los humanos que habitaron el yacimiento durante miles de a os Las excavaciones se desarrollaron en tres reas del vest bulo de la cueva en el exterior del vest bulo 9 5 m en la zona trasera del vest bulo con un m ximo de 17 m dependiendo del nivel y en la trinchera central que conecta ambas reas del vest bulo con un m ximo de 7 5 m Se incluyen dentro de la zona trasera del vest bulo un gran hoyo expoliado por buscadores de tesoros del que se extrajeron unos 25 m de sedimentos revueltos que se cribaron en seco Dicho pozo de unos 4m de di metro hab a llegado a la base de la secuencia Magdaleniense poniendo de mani esto su gran riqueza Realizamos una cata de sondeo de 2x1 m a partir de su fondo que revel la presencia de niveles solutrenses y gravetienses llegando hasta el 41 uncal kya nal del Paleol tico Medio Despu s de la excavaci n de dos niveles magdalenienses los cuadros contiguos a este sondeo se ampli el muestreo de los niveles solutrenses a un total de 4 m Adem s en este fondo del vest bulo en una zona de 3 m situada entre la paredes de la cueva y un gran bloque grabado se hall un enterramiento humano atribuido al Magdaleniense y situado entre dos capas del mismo periodo El Mir n ha sido datado a trav s de84 fechas de radiocarbono convencionales y AMS Straus y Gonz lez Morales 2003 2007 2010 Straus et al que abarcan desde AD 1 400 hasta el 41 000 uncal BP La secuencia estratigr ca y cultural revela para la zona exterior del vest bulo las siguientes ocupaciones Magdaleniense Inferior 16 600 15 000 uncal BP posible Magdaleniense Medio ca 15 000 a14 600 uncal BP Magdaleniense Superior 13 000 12 000 uncal BP Aziliense ca 12 00011 00 uncal BP un extremadamente pobre periodo Mesol tico con alg n hiato intermedio 9 500 a 8 400 uncal BP Neol tico 5 900 a 4 700 uncal BP Calcol tico 4 100 a 3 800 uncal BP y principios de la Edad del Bronce 3 700 uncal BP En la trinchera central las dataciones desvelan un posible Solutrense o Magdaleniense Inicial 17 400 uncal BP Magdaleniense Inferior 15 900 uncal BP Magdaleniense Superior 12 500 uncal BP Aziliense 11 060 a 10 030uncal BP Neol tico 5 800 4 900 uncal BP y posibles dep sitos Calcol ticos y o la Edad de Bronce alterados La zona del fondo del vest bulo presenta una secuencia iniciada en un Musteriense Final 41 300 uncal Kya Gravetiense 27 600 uncal BP Solutrense 19 200 18 400 uncal BP Magdaleniense inicial 17 600 17 000 uncal BP Magdaleniense Inferior ca 17 000 14 900 uncal BP posible Magdaleniense Medio ca 14 100 13 400 uncal BP posible Magdaleniense 111
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  El Mir  n probablemente se us   de una forma m  s o menos continuada por los humanos en...
112 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 2 Estratigraf a de la Cueva del Mir n Superior 12 500 12 000 uncal BP y posibles niveles pobres de Aziliense y Mesol tico Es probable que existieran en la zona trasera del vest bulo dep sitos de cronolog a Neol tica Calcol tica y de la Edad del Bronce pero fueron retirados y usados por pastores para nivelar ese rea y emplearlo como un corral que aun exist a en 1996 al comienzo de las campa as de excavaci n Se han obtenido tenido resultados paleomagn ticos de gran importancia Carrancho et al 2013 y esta secuencia completa de casi 40 000 a os tambi n ha permitido investigaciones detalladas de micromam feros del Pleistoceno Tard o y el Holoceno as como obtener datos relevantes sobre el clima y la vegetaci n de los mismos periodos Cuenca Besc s et al 2008 2009 mientras que el registro palinol gico aun continua en estudio por M J Iriarte Con respecto a los niveles Musteriense y Gravetiense Gonz lez Morales y Straus 2013a se puede decir que presentan visitas espor dicas por parte de los humanos al menos en lo referente a la zona del vest bulo trasero Sin embargo los niveles de Solutrense indican visitas repetitivas de grupos humanos probablemente asociadas a incursiones en la zona de monta a en verano desde campamentos base de la zona costera en los cuales se ha documentado una caza intensiva de ciervo y cabra mont s Adem s este hecho se asocia tambi n a la presencia de diferentes tipos de tiles l ticos t picos como puntas o piezas foli ceas solutrenses que est n acompa ados de un enigm tico conjunto muy numeroso de conchas y dientes perforados as como numerosas cuentas de collar hechas en hueso y piedra Straus y Gonz lez Morales 2009 Straus et al 2011a 2013 El Mir n posee una de las secuencias del Magdaleniense Inicial m s importantes dentro de los yacimientos de la regi n cant brica Este periodo se caracteriza en el registro material por la desaparici n de puntas de echa solutrenses que dan lugar a azagayas de secci n redonda realizadas en asta t picas de estos momentos iniciales y el material l tico destaca la presencia de hojitas sin retocar y retocadas talladas en un s lex al ctono de excelente calidad aunque no hay presencia de artefactos diagn sticos como sucede en el Magdaleniense Arcaico o el Badeguliense en Francia En este periodos la cueva se convierte en un asentamiento estable
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS con estancias a largo plazo para los grupos humanos existiendo ocupaciones reiteradas con diferentes usos como demuestran la gran masa de restos de fauna los m ltiples residuos y herramientas l ticas rocas rotas por la acci n del fuego hogueras y restos de carb n Straus et al n d b Adem s llama la atenci n un colgante de pizarra fragmentado que tiene una cabeza de caballo grabado t pica de este periodo Gonz lez Morales y Straus 2013B Este tipo de ocupaciones intensivas continuaron durante todo el Magdaleniense Inferior danto lugar a suelos de palimpsestos muy similares a los hallados en los yacimientos de El Juyo Altamira Santimami e El Castillo y otros del mismo periodo situados en el litoral cant brico En cuanto a la fauna los restos de ciervo de cabra mont s en estudio por J M Geiling y de salm n son muy abundantes en el yacimiento as como los m ltiples elementos de industria sea donde destacan los diferentes tipos de azagayas siendo las m s ic nicas las de secci n cuadrangular con decoraciones geom tricas o tectiformes tambi n hay agujas con perforaci n en ojal y un propulsor similar en dimensiones y morfolog a a los encontrados en los yacimientos del Suroeste franc s Gonz lez Morales y Straus 2005 2009 Entre los materiales l ticos destacan los n cleos de hojitas y los raspadores nucleiformes Straus et al 2008 aunque tambi n hay herramientas macrol ticas elaboradas en materias primas locales como la cuarcita y la caliza aunque para la elaboraci n de los n cleos de hojitas se ha atestiguado la captaci n de s lex a unos 50 km de distancia del yacimiento en los a oramientos existentes en la zona costera de Vizcaya y otros situados en la parte oriental de Cantabria Rissetto 2009 Igualmente los niveles de este Magdaleniense Inferior contienen muchos hogares que a menudo han sido reutilizados y rodeados por piedras rotas por la exposici n al fuego algunas de estas piedras previamente se usaron como yunques as como gran cantidad de huesos largos fragmentados testimonio de los procesos de procesado de la grasa tu tano Nakazawa et al 2009 Tambi n cabe destacar que estos niveles conten an om platos de ciervo grabados como por ejemplo una esc pula de un gran ciervo que ten a grabada una cabeza de cierva y el esbozo de una cabeza de un b vido El estilo del grabado la composici n y la t cnica son pr cticamente id nticas a las esc pulas con grabados halladas en varios yacimientos del Magdaleniense Inferior del centro de Cantabria y en la zona oriental de Asturias en particular Altamira El Castillo y El Juyo que con similares motivos y t cnica aparecen tambi n en el arte parietal de estos yacimientos y otros de la zona cant brica de ni ndose as un claro marcador o una identidad cultural de car cter regional Gonz lez Morales y Straus 2009 Por otro lado los estudios de ADN realizados en El Mir n y otros yacimientos de la regi n sobre animales como el salm n y el ciervo demuestran que esta zona fue un refugio id neo para estas especies al igual que para los seres humanos durante el ltimo periodo glaciar y por tanto una fuente b sica de repoblaci n de dichas especies para el Norte de Europa durante el Dryas Antiguo momento que se desarrolla el Magdaleniense Iniciale Inferior Consuegra et al 2002 M iri et al 2013 Tambi n pertenece al Magdaleniense Inferior el enterramiento de un humano cercano a un grabado sobre un gran bloque de caliza detr s de este se encontr la mand bula y otro centenar de huesos de un individuo que despu s de haber perdido de forma natural la carne fueron espolvoreados o te idos con ocre rojo Straus et al 2011b Tambi n se encuentran te idos de ocre rojo y hematita los sedimentos utilizados para cubrir los huesos humanos R Seva comunicaci n personal as como tambi n est te ido de ocre el bloque grabado adyacente a los huesos posiblemente relacionado con la multitud de grabados encontrados en la zona trasera del vest bulo incluyendo la imagen de un caballo que pueden corresponder al Magdaleniense Inferior por la altura a la que se encuentran en relaci n con el nivel arqueol gico de este momento Garc a D ez et al 2012 Adem s sabemos que el bloque hab a ca do sobre un nivel 110 datado en torno a 16 000 uncal BP antes de que esta gran roca fuera cubierta por los niveles del Magdaleniense Medio Superior Aziliense y los niveles Mesol ticos Los conjuntos de ungulados hallados en los niveles del Magdaleniense Medio y Superior as como los del Aziliense est n compuestos en su mayor a por ciervos y cabras monteses cazados en el periodo c lido del a o lo que induce a pensar en un patr n de movilidad estacional donde el invierno los h bitats residenciales se hallar an en la zona costera Mar n 2009 2010 A diferencia de otros yacimientos en cueva cercanos como el de El Valle o El Horno ubicados en el fondo del valle las ocupaciones de El Mir n durante el Magdaleniense Superior y el Aziliense parecen ser de baja intensidad y frecuencia en ellos se encuentran pocos restos materiales destacando un arp n en asta de ciervo del Magdaleniense Superior y un canto rodado pintado de ocre para el periodo Aziliense Gonz lez Morales y Straus 2012 En el Mesol tico la cueva fue frecuentada espor dicamente en contraste con la concentraci n de concheros en torno al estuario del As n El Mir n fue uno de los primeros yacimientos conocidos para el Neol tico del Norte de la Pen nsula ca 4 700 cal BC y ocupado intensamente En este periodo se hallaron cer micas a mano sin 113
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  con estancias a largo plazo para los grupos humanos, existiendo ocupaciones reiteradas ...
LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO 114 decoraci n bien manufacturadas estudiados por C Vega 2012 al igual que hay restos de fauna dom stica como la oveja cabra ganado vacuno y porcino estudiados por J Altuna y K Mariezkurrena 2012 A diferencia de la mayor a de yacimientos del Calcol tico y de la Edad del Bronce en la regi n cant brica que son sitios funerarios en El Mir n existe un contexto dom stico claro es un lugar de residencia en ambos periodos que se caracteri Juan Carlos L pez Quintana Amagoia Guenaga Lizasu La cueva de Santimami e Kortezubi Bizkaia Estratigraf a y ocupaciones humanas 1 La cueva de Santimami e Kortezubi Bizkaia Geograf a y primera etapa de excavaci n del dep sito arqueol gico La cueva de Santimami e se localiza en la cuenca hidrogr ca del r o Oka valle de ubicaci n litoral situado en el sector oriental de la cornisa cant brica en la provincia de Bizkaia Su emplazamiento en la ladera Sur del monte Ere ozar 446 50 m muestra una posici n estrat gica sobre el valle La boca de la cueva a una altitud de 137 metros se orienta al Sur Sudeste dando paso a un amplio vest bulo al que llega la luz exterior El portal y el vest bulo contienen un dep sito estratigr co con una secuencia ambiental que va desde el nal del estadio isot pico MIS 3 hasta aproximadamente la mitad del MIS 1 Santimami e incluye un conjunto de arte parietal paleol tico descubierto en 1916 y visitado ulteriormente por H Breuil 1917 quien descubri algunos grabados nuevos y de ni las principales unidades gr cas del camar n La excavaci n arqueol gica del dep sito se desarroll en dos fases la primera entre 1918 y 1926 por parte de T Aranzadi J M de Barandiar n y E Eguren Barandiar n 1976 11 344 la segunda de 1960 a 1962 por J M de Barandiar n Barandiar n 1976 345 419 En el sondeo estratigr co realizado en el portal de la cueva se superaron los 8 metros de profundidad identi cando una secuencia estratigr ca desde el Auri aciense a poca romana y posterior Barandiaran 1976 421 475 za por hogares de grandes dimensiones Entre los materiales del Calcol tico destacan las cer micas y un par de puntas foli ceas de aletas y ped nculo mientras que en la Edad del Bronce inicial existen posibles escorias de este mineral Posteriormente hay evidencias de visitas eventuales o intermitentes a la cueva durante la Edad Media llegando incluso los hallazgos hasta comienzos de la Guerra Civil Espa ola 1936 1939 2 La fase de revisi n del yacimiento en los a os 2004 2006 secuencia estratigr ca Tras 42 a os sin intervenir en el dep sito de Santimami e en 2004 se inicia una nueva fase de actuaciones arqueol gicas 2004 2014 con el objeto de revisar y poner al d a el registro estratigr co de este yacimiento vizca no La actuaci n se enmarca en un programa integral de estudio y puesta en valor impulsado por el Dpto de Cultura de la Diputaci n Foral de Bizkaia Este plan abarca la reexploraci n topograf a y seguimiento ambiental de la cueva adem s de la reevaluaci n del dep sito arqueol gico y del conjunto rupestre paleol tico En cuanto a la evaluaci n arqueol gica desde el a o 2004 se han invertido 25 meses de trabajos de campo dirigidos por J C L pez Quintana y A Guenega Lizasu Los tres primeros a os 2004 2006 se dedicaron a la revisi n estratigr ca del dep sito habiendo publicado ya una primera monograf a presentaci n del yacimiento L pez Quintana y Guenaga 2011 entre 2007 y 2014 se trabaja en un proyecto de excavaci n en extensi n de las ocupaciones humanas del Holoceno y Tardiglaciar Los trabajos de revisi n estratigr ca de Santimami e han revelado una secuencia de 6 metros de potencia analizada e interpretada desde los principios de la Estratigraf a Anal tica Laplace 1971 S enz de Buruaga 1996 En dicha secuencia se suceden 27 unidades estratigr cas articuladas en cuatro con Asociaci n de Arqueolog a AGIRI C rculo de Estratigraf a Anal tica Apartado de Correos n 208 48300 Gernika Lumo Bizkaia E mail arkeoagiri hotmail com
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS Figura 1 Corte estratigr co frontal de Santimami e y matrix anal tica de la secuencia juntos de nidos en base a criterios geoclim ticos y paletnol gicos L pez Quintana y Guenaga 2011 Exponemos de muro a techo los cuatro conjuntos estratigr cos Fig 1 Conjunto inferior paleontol gico MIS 3 MIS 2 El conjunto inferior de la serie estratigr ca de Santimami e presenta un espesor de 1 05 metros y comprende 4 unidades estratigr cas Lsm Sa Arb o Arp y Arg o A nivel sedimentol gico se da un pre dominio de los materiales nos arcillas y limos siempre en porcentajes superiores al 95 revelando procesos de decantaci n en medio h medo Areso y Uriz 2011 Sin embargo en la unidad Arg o se detectan algunos indicadores de ambiente fr o re riendo un entorno vegetal abierto con presencia de reno La ausencia de huellas de ocupaci n humana es uno de los rasgos que caracterizan este conjunto que acoge dos niveles con contenido paleontol gico Arb o y Arg o El primero incluye un repertorio faun stico enormemente alterado el segundo contiene una acu 115
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  Figura 1. Corte estratigr     co frontal de Santimami  e y matrix anal  tica de la secu...
LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO 116 mulaci n paleontol gica que testimonia un refugio de carn voros Las dataciones radiom tricas1 AMS sit an el conjunto entre el nal del estadio isot pico MIS 3 unidad Arb o 26890 180 BP Beta 259132 y la primera parte del estadio isot pico MIS 2 unidad Arg o 20530 110 BP Beta 240906 Complejo de inundaci n MIS 2 El complejo de inundaci n es un paquete sedimentario de 2 30 2 60 metros de potencia organizado en 4 unidades estratigr cas Avp Sj Lrg Arp Sa y Lsr Ap En todas ellas predomina la fracci n na limos y arcillas estando ausentes los componentes gruesos Es est ril a nivel arqueol gico y paleontol gico y su formaci n tuvo lugar durante una oscilaci n templada y h meda que podemos situar dentro del interestadial GI 2 de la secuencia clim tica del NGRIP Rasmussen et al 2008 entre ca 20000 y 18800 BP Conjunto meso superior criocl stico MIS 2 El conjunto meso superior de 1 80 metros de espesor integra 12 unidades con una cierta complejidad estratigr ca 8 niveles u horizontes con contenido arqueol gico 1 nivel est ril 2 horizontes estalagm ticos T4 y T5 y 1 episodio erosivo V Almp El rasgo sedimentario que de ne este conjunto es la presencia de procesos criocl sticos fundamentalmente referidos a las unidades Csn Camr Slnc y Arcp Estos tres niveles aportan testimonios ambientales indicadores de fr o de desigual intensidad que hemos asociado a las pulsaciones fr as del GS 2 GI 1d y GS 1 del NGRIP Rasmussen et al 2008 Dentro del conjunto se incluyen los niveles Balm y Almp que corresponder an con toda probabilidad a la fase GI 1e del NGRIP En la secuencia paleoclim tica regional del Tardiglaciar de M Hoyos equivaldr a a la fase Cant brico VI Hoyos 1995 Este conjunto acoge las primeras ocupaciones humanas de la cueva coincidiendo con esas tres fases de recrudecimiento clim tico La primera ocupaci n de Santimami e Csn Camr de acuerdo a los datos de la excavaci n actual se produce durante el Magdaleniense inferior reciente en torno a ca 14700 BP Por tanto la revisi n estratigr ca de Santimami e ha descartado la existencia de ocupaciones del Paleol tico superior antiguo L pez Quintana y Guenaga 2011 56 Conjunto superior holoc nico MIS 1 Las primeras fases del Holoceno est n signi ca1 Todas las dataciones C14 referidas en el texto se expresan en a os BP sin calibrar edad C14 convencional das en el hiato erosivo V Arcp y en un leve rastro de presencia humana facies de hogar H Sln incluido dentro de los horizontes estalagm ticos T2 y T3 y datado en 7580 50 BP Beta 240899 Por encima se asienta el conjunto estratigr co Slm Lsm de 0 50 metros de grosor con una preponderancia de la fracci n na La parte inferior de este conjunto horizonte Slm acoge testimonios de ocupaci n humana del Neol tico entre ca 5500 y 5000 BP Desde este momento la presencia humana de Santimami e se hace cada vez m s ocasional identi cando un uso sepulcral de la cueva durante el Calcol tico Edad del Bronce horizonte Lsm 3 La secuencia de ocupaci n en la cueva de Santimami e paisaje y estrategias de explotaci n del medio desde el Magdaleniense inferior al Calcol tico Edad del Bronce La secuencia estratigr ca de Santimami e acoge 7 fases de ocupaci n humana situadas sobre el complejo de inundaci n y comprendidas dentro de los eventos clim ticos GS 2 GI 1 GS 1 y MIS 1 3 1 Los cazadores de ciervos del Magdaleniense inferior reciente La primera ocupaci n humana de Santimami e unidad Csn Camr se produce durante una pulsaci n fr a asignable a un momento avanzado del estadial GS 2 del NGRIP Rasmussen et al 2008 o al inicio de la fase Cant brico V de Hoyos Id 1995 De muro a techo se percibe una intensi caci n del establecimiento humano en la cueva paralelo a un recrudecimiento de las condiciones ambientales Todo ello dentro de un corto per odo de tiempo a juzgar por las dos dataciones C14 AMS disponibles 14670 80 BP Beta 240904 y 14650 80 BP Beta 240905 El registro arqueozool gico de Csn Camr muestra una ocupaci n polarizada en la caza del ciervo que supone el 91 4 del total de ungulados cazados Casta os y Casta os 2011 Llama la atenci n la baja representaci n del sarrio y la cabra 4 6 y 3 2 respectivamente dentro de un yacimiento situado en un medio de roquedo y fuertes pendientes La escasa incidencia de la pesca y de la recolecci n de moluscos con nes alimenticios refuerza esta idea de una estrategia de subsistencia extraordinariamente especializada El repertorio l tico cuenta con el mayor porcentaje de tiles retocados de la secuencia a la par que el m s bajo de productos de debitado manifestando una baja representaci n de las labores de talla en la cueva En cuanto al aprovisionamiento de recursos l ticos
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS Tarri o 2011 los s lex ex ticos suman el 23 2 del total con unas fuentes de suministro situadas entre 70 y 180 km de distancia Urbasa Trevi o Tercis y Chalosse Estos datos re ejan una gran movilidad territorial por parte de los cazadores de ciervos del Magdaleniense inferior El estudio tafon mico de los macromam feros propone una ocupaci n especializada en tareas de procesamiento esencialmente de ciervos que se transportan enteros a la cueva para ser all despellejados desarticulados descarnados y nalmente fracturados para aprovechar la m dula San Pedro y C ceres 2011 Es asimismo importante la transformaci n industrial del asta y el hueso que aporta un signi cativo conjunto de azagayas biapuntadas de secci n triangular trapezoidal 3 2 Evidencias de ocupaci n humana durante la formaci n de la unidad estratigr ca Almp Tras el ciclo de cazadores de ciervos del Magdaleniense inferior se registra un episodio de desmantelamiento de un horizonte estalagm tico Balm posiblemente por procesos erosivos relacionados con el incremento de la humedad El fondo del vest bulo aparece nuevamente encharcado y sin rastros de presencia humana hasta que una relativa moderaci n de la humedad en la parte media y superior de Almp posibilita alg n evento de ocupaci n humana m s ocasional Este nivel muestra unas condiciones ambientales frescas y h medas potencialmente dentro de la fase e del interestadial GI 1 del NGRIP o a nivel regional en la fase Cant brico VI de Hoyos ca 13300 12700 BP En este tramo de la secuencia se han detectado alteraciones estratigr cas materiales removilizados desde el nivel suprayacente Slnc que obligan a valorar con prudencia el registro arqueol gico recuperado L pez Quintana y Guenaga 2011 33 36 Si consideramos la serie faun stica de Almp en su totalidad se observa un cambio relevante con respecto a la unidad infrayacente Csn Camr La unidad Almp aporta un conjunto faun stico diversi cado en el que la cabra Capra pyrenaica supera al ciervo en una proporci n del 50 3 al 40 4 Los resultados del estudio de los peces son concordantes con las nuevas estrategias de diversi caci n de los recursos consumidos Almp revela un incremento de la pesca esencialmente de salm nidos pasando respecto al total de la serie ictiol gica de la secuencia del 2 37 de Csn Camr al 28 40 en Almp Rosell y Morales 2011 3 3 El Magdaleniense superior nal la diversi caci n y aprovechamiento integral de los recursos naturales El siguiente episodio en la secuencia estratigr ca de Santimami e representa el momento m s intenso de ocupaci n humana y coincide con la fase m s fr a y seca del relleno Slnc A nivel clim tico se encuadra en el interestadial GI 1 del NGRIP posiblemente dentro de la oscilaci n fr a GI 1d Rasmussen et al 2008 En la secuencia regional del Tardiglaciar de Hoyos Id 1995 corresponde de forma clara a la fase Cant brico VII datada entre ca 12700 y 11700 BP El registro pol nico mani esta las peores condiciones clim ticas de la secuencia con un 2 de polen arb reo pino abedul y enebro y dentro del estrato herb ceo arbustivo dominan las compuestas y aparece Artemisia Iriarte 2011 Disponemos de una dataci n C14 AMS para la parte inferior de Slnc H2 Slnc 12790 70 BP Beta 240902 Otra dataci n C14 AMS obtenida en el nivel infrayacente Almp 12250 70 BP Beta 240903 y valorada como intrusiva podr a proceder removilizada del tramo superior de Slnc H1 Slnc encajando bien con el episodio m s fr o y seco de la fase Cant brico VII La serie arqueozool gica de Slnc expone un conjunto diversi cado en la caza de ungulados El ciervo 49 1 supera a la cabra 30 7 y cobran mayor importancia algunas especies mal representadas en las fases anteriores corzo y gran b vido El grupo de los peces casi exclusivamente salm nidos se ajusta bien al modelo de aprovechamiento de recursos diversi cados siendo el nivel con mayor n mero de restos Esta unidad computa el 58 58 del total de la serie ictiol gica de la secuencia Rosell y Morales 2011 En relaci n al procesado de alimentos se ha identi cado una plaqueta de arenisca utilizada como posible base refractaria en un contexto de hogar Delgado Raack 2011 Entre los recursos vegetales seleccionados para su uso como combustible el tax n dominante es el enebro siendo tambi n importante el n mero de con feras no determinables Euba 2011 El registro arqueol gico de Slnc muestra un modelo econ mico orientado al aprovechamiento integral de los recursos naturales Esta diversi caci n de las estrategias de subsistencia se asocia a una relativa reducci n de los territorios de explotaci n y a una ampliaci n de los ciclos de ocupaci n de la cueva En la cuenca del r o Oka se percibe un aprovechamiento m s exhaustivo de los diferentes ecosistemas desde los fondos de valle y reas abruptas de roquedo hasta los r os y el estuario e incluso el medio litoral ste ltimo con menor intensidad por su alejamiento En concordancia con un establecimiento humano de mayor intensidad y en ciclos m s prolongados durante esta fase apunta la idea propuesta en la revisi n del arte parietal paleol tico por parte de C Gonz lez Sainz y R Ruiz Idarraga En este trabajo el dispositivo rupestre de Santimami e se interpreta como un conjunto sincr nico que se habr a realizado con m s 117
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS   Tarri  o, 2011 , los s  lex ex  ticos suman el 23,2  del total, con unas fuentes de su...
118 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 2 Selecci n de puntas y laminitas de dorso del nivel Slnc Magdaleniense superior nal
118  LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR  ESTADO ACTUAL DEL CON...
CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS probabilidad durante las fases de ocupaci n del nivel Slnc descartando la hip tesis de una acumulaci n de guras ejecutadas entre el Magdaleniense medio y el Aziliense Gonz lez Sainz y Ruiz Idarraga 2010 150 151 En cuanto a las industrias la unidad Slnc aporta el repertorio m s profuso de la secuencia Como dato revelador el 62 88 del total de la industria l tica de la secuencia 2004 2006 procede de este nivel que procura un conjunto l tico especializado en las laminitas de dorso Fig 2 que suponen el 38 36 de los objetos retocados del nivel L pez Quintana et al 2011 En coherencia se da un predominio de los n cleos prism ticos orientados a la obtenci n de soportes microlaminares siendo las laminitas el tipo de soporte predominante La industria sea integra un lote compuesto por arpones con un magn co ejemplar de una hilera y perforaci n en la base de tipo cant brico Fig 3 azagayas esp tulas varillas industriales punzones puntas nas o estiletes agujas y al leres Gonz lez Sainz 2011 3 4 El nivel aziliense los ltimos cazadores recolectores del Tardiglaciar La secuencia de ocupaci n tardiglaciar de Santimami e concluye en la unidad estratigr ca Arcp situable en la parte nal del estadial GS 1 del NGRIP Rasmussen et al 2008 o fase Cant brico IX de la secuencia regional Hoyos 1995 Disponemos de 2 dataciones C14 AMS de la base y techo del nivel 10060 60 BP Beta 240901 y 10100 60 BP Beta 240900 respectivamente A nivel paisaj stico el polen re ere un incremento de la masa arb rea apareciendo por vez primera en la secuencia el avellano y el roble Iriarte 2011 En cuanto al clima se ha de nido como un per odo fr o y h medo con una recuperaci n de las condiciones Figura 3 Selecci n de arpones de Santimami e campa as de 1924 3 y 6 1961 5 2005 2 y 4 2007 7 y 2008 1 119
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  probabilidad, durante las fases de ocupaci  n del nivel Slnc, descartando la hip  tesis...
120 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO ambientales en la fase m s reciente Murelaga et al 2011 tal vez anunciando ya el comienzo del estadio isot pico MIS 1 aunque con evidencias en los sitios de Goienzabal 1 Sollube Txikerra 1 Katillotxu Garbola y Landabaso L pez Quintana y Guenaga 2009 110 y 117 Los datos arqueol gicos sugieren una ocupaci n m s eventual que en las fases precedentes L pez Quintana y Guenega 2011 439 Entre los ungulados capturados vuelve a prevalecer con cierta holgura el ciervo 63 7 a la par que disminuye la caza de cabras 21 9 corzos y grandes b vidos ambos con un 6 1 Tambi n se reduce signi cativamente la pesca de salm nidos que pasa dentro del total de la serie ictiol gica del 58 58 del suprayacente Slnc al 7 99 en la presente unidad Los moluscos marinos tampoco est n representados en este nivel increment ndose los restos de erizo de mar aunque con poca incidencia como recurso alimenticio los 437 restos corresponden a dos nicos individuos NMI 2 Guti rrez Zugasti 2011 En el sondeo de revisi n estratigr ca de 20042006 se constata el aprovechamiento de los recursos malacol gicos del estuario con un predominio de taxones recolectados en zonas de roca y fango Ostrea edulis 37 y Scrobicularia plana 32 Guti rrez Zugasti 2011 A partir del Holoceno el estuario ampliar de forma signi cativa la diversidad de recursos aprovechables El equipamiento industrial de Arcp se ha de nido como un episodio cr tico de transici n dentro de la secuencia de Santimami e L pez Quintana et al 2011 103 Por una parte desaparecen los componentes de industria sea La industria l tica revela un conjunto polim r co caracterizado por el peso de los denticulados y por la regresi n de las l minas de dorso Respecto a las materias primas sil ceas el porcentaje de s lex ex tico se reduce signi cativamente desde el Magdaleniense inferior Csn Camr pasando del 23 2 al 7 8 Aparecen las variedades de Urbasa a 70 kms de distancia y Chalosse a 180 kms en l nea recta y desaparecen con respecto al Magdaleniense inferior los s lex de Trevi o y Tercis Tarri o 2011 3 5 El comienzo del Holoceno el aprovechamiento de los recursos de zonas de estuario El rea excavada en 2004 2006 aporta unos escasos testimonios mesol ticos malacol gicos faun sticos y l ticos incluidos en la unidad H Sln y datados en 7580 50 BP Beta 240899 Por el contrario las campa as antiguas de excavaci n documentaron un potente paquete de conchero ca 1 m de espesor cuyo tramo inferior nivel IV sin cer mica fue atribuido al Mesol tico y aport una rica colecci n de materiales arqueol gicos Barandiaran 1976 429431 A partir del Holoceno MIS 1 se percibe en Santimami e un cambio en el uso del espacio de la cueva concentr ndose el h bitat humano en el portal y parte exterior del vest bulo zona excavada durante las campa as del siglo pasado Barandiar n 1976 Y este dato concuerda bien con una de las importantes novedades de los nuevos tiempos clim ticos como es la proliferaci n del h bitat al aire libre con el ejemplo m s s lido en el yacimiento de Pareko Landa 3 6 El Holoceno medio los grupos de agricultores y ganaderos neol ticos El marco ambiental de los agricultores y ganaderos neol ticos corresponde al momento de mayor grado de humedad de la secuencia de Santimami e La formaci n del horizonte Slm se ha datado por C14 AMS en 5450 50 BP Beta 240898 y 5010 40 BP Beta 240897 dentro de una fase avanzada del Neol tico El an lisis pol nico mani esta un incremento importante del estrato arb reo 53 en la parte media de Slm con una preponderancia del abedul 37 al que acompa an secundariamente el avellano y el roble Iriarte 2011 La serie arqueozool gica es francamente pobre aunque se advierte un predominio de las especies dom sticas bovino ovicaprino y porcino frente a los ungulados salvajes esencialmente ciervos y de forma testimonial cabra sarrio y corzo Casta os y Casta os 2011 Llama la atenci n que las dos terceras partes de la colecci n de ungulados al igual que ocurre con la industria l tica y la cer mica se concentran en el horizonte superior Lsm lo cual mani esta una ocupaci n muy tenue del interior del vest bulo en las primeras fases neol ticas Complementariamente este nivel acoge el momento de mayor intensidad en la explotaci n de moluscos marinos Guti rrez Zugasti 2011 La recolecci n se centra principalmente en zonas de estuario con fondos fangosos y en menor medida rocosos siendo la almeja Scrobicularia plana 86 NMI la especie m s abundante seguida de la almeja Ruditapes decussatus 5 5 y de la ostra 3 En contraste los testimonios de pesca disminuyen precipitadamente suponen el 2 66 de la serie ictiol gica de la secuencia y muestran algunos cambios en la representaci n taxon mica con una ca da de los salm nidos Rosell y Morales 2011 Las evidencias de madera carbonizada se incrementan de forma extraordinaria certi cando el predominio neto del roble y siendo m s secundarias las ros ceas Prunus sp Euba 2011 En el horizonte inferior Slm las dos especies principales roble y avellano se acompa an aunque de forma marginal de madro
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS o abedul brezo fresno pomoideas sauce chopo aladierno y pino siendo llamativa la presencia de un fragmento de acebuche Olea europaea El contenido arqueol gico de Slm es exiguo pero coherente con un conjunto industrial neol tico Entre la industria l tica los grupos tipol gicos mejor representados son los denticulados y los raspadores y m s secundariamente las l minas de dorso L pez Quintana et al 2011 No obstante destacan cualitativamente los segmentos de retoque en doble bisel anotando una bitruncadura triangular al estilo de las puntas de Sonchamp En cuanto a la procedencia de los s lex el 95 9 es local del Flysch cret cico disponible a menos de 20 kil metros de Santimami e Los s lex for neos se reducen al 4 1 siendo exclusiva la variedad de Urbasa y desapareciendo las procedencias m s lejanas Chalosse y Tercis Todo ello apunta a una progresiva reducci n de los territorios de explotaci n de estos primeros grupos agropecuarios Como dato novedoso hay que rese ar la identi caci n de siete fragmentos de conchas con huellas de haber sido utilizadas como herramientas cuatro de Ostrea edulis uno de Mytilus galloprovincialis otro de Ruditapes decussatus y el ltimo de Patella sp siendo las primeras piezas de este tipo publicadas en la regi n cant brica Guti rrez Zugasti et al 2011 En general se han utilizado en acciones transversales de raspado y en alg n caso intercalando cinem ticas longitudinales de corte A excepci n del fragmento de Ruditapes decussatus quiz s empleado para el procesado de alg n vegetal el resto de conchas fueron utilizadas para procesar alguna materia de dureza blanda media de origen animal Como conclusi n dentro del Holoceno medio en un contexto ambiental templado y h medo la cueva de Santimami e es ocupada posiblemente de forma eventual y recurrente por grupos de agricultores y ganaderos que mantienen adicionalmente un aprovechamiento diversi cado del medio caza de ungulados y recolecci n intensiva de moluscos de zonas de estuario Como dato complementario a 1 5 km de distancia de Santimami e la cueva de Kobaederra en sus niveles III y IV datados entre ca 5800 y 5600 BP muestra un predominio de la fauna dom stica que supone el 70 2 de la colecci n arqueozool gica Altuna y Mariezkurrena 2009 762 Por el momento en el sondeo de revisi n estratigr ca de Santimami e no se ha determinado la presencia de cereales cultivados que s aparecen en la vecina cueva de Kobaederra donde se ha identi cado cebada y escanda dentro de los niveles neol ticos con una fecha de 5375 90 BP AA 29110 para un grano de cebada procedente del nivel IV Zapata 2005 557 3 7 La fase sepulcral durante el Calcol tico Edad del Bronce A partir del Neol tico la ocupaci n humana de Santimami e se hace cada vez m s ocasional identi cando hacia la parte media y superior de Lsm restos humanos dispersos que denuncian un episodio posiblemente muy espor dico de uso funerario de la cueva Fig 4 El estudio antropol gico de los restos humanos Herrasti y Etxeberria 2011 incluyendo tambi n las excavaciones antiguas determina un NMI de 6 individuos Uno de stos procedente de la campa a de 2004 ha sido datado en 3710 40 BP Calcol tico Edad del Bronce y su estudio gen tico revela que era portador del linaje mitocondrial T2b Cardoso et al 2011 Figura 4 Escoplo de cobre con mango en cuerno de ciervo campa a de 1924 procedente del nivel II Calcol ticoEdad del Bronce 121
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS    o, abedul, brezo, fresno, pomoideas, sauce chopo, aladierno y pino, siendo llamativa ...
122 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Marco de la Rasilla Antonio Rosas Juan Carlos Ca averas Carles Lalueza Fox David Santamar a Sergio S nchezMoral Almudena Estalrrich Antonio Garc a Tabernero Pablo G Silva Enrique Mart nez Gabriel Santos Luc a Mart nez Elsa Duarte Rosa Huguet Markus Bastir Javier Fern ndez de la Vega Paloma Su rez Ana Bel n D ez Beatriz Fern ndez Casc n Soledad Cuezva ngel Fern ndez Cort s Elena Garc a Ant n Concepci n Mu oz Javier Lario Pedro Carrasco Pedro Huerta Puy Ayarza Fernando lvarez Lobato Loreto Rodr guez Inmaculada Pic n Bego a Fern ndez M Standing Carmen Ses Trinidad de Torres Jos Eugenio Ortiz Hel ne Valladas Norbert Mercier Nadine Tisn rat Laborde Rainer Gr n Stephen Eggins Thomas Higham Rachel E Wood Ram n Juli Vicente Soler Ernestina Badal Antonio Tarri o Domingo Carlos Salazar y Jes s Alonso La Cueva de El Sidr n Pilo a Asturias A Javier Fortea P rez 1946 2009 A Manuel Hoyos G mez 1944 1999 y A Olvido Otero Gonz lez 1908 1938 El ya conocido ep nimo El Sidr n atesora una historia muy particular Fig 1 Comienza con el desarrollo del sistema c rstico entre dos litolog as diferentes areniscas y conglomerados ne genos a consecuencia de la circulaci n de un peque o arroyo contin a con el uso de la cavidad como refugio y escondite durante la Guerra Civil Espa ola y la posguerra y con la presencia de algunas especies end micas de quir pteros e insectos Universidad de Oviedo mrasilla uniovi es Grupo de Paleoantropolog a Dpto de Paleobiolog a MNCN CSIC Madrid arosas mncn csic es Universidad de Alicante jc canaveras ua es Inst de Biolog a Evolutiva CSIC UPF Barcelona carles lalueza upf edu Dpto de Geolog a MNCN CSIC Madrid ssmilk mncn csic es Universidad de Salamanca pgsilva usal es Universidad Rovira i Virgili Tarragona rhuguet iphes cat UNED Madrid javier lario ccia uned es Dpto de Paleobiolog a MNCN CSIC Madrid c sese mncn csic es LEB ETSIM Universidad Polit cnica de Madrid trinidad torres upm es LSCE IPSL CEA CNRS UVSQ Francia helene valladas lsce ipsl fr Australian National University Canberra Rainer Grun anu edu au ORAU University of Oxford UK thomas higham rlaha ox ac uk ICTJA CSIC Barcelona rjulia ictja csic es IPNA CSIC Tenerife vsoler ipna csic es Universidad de Valencia ernestina badal uv es Universidad del Pa s Vasco antonio tarrinno gmail com Max Planck Institute EVA Leipzig domingo_carlos eva mpg de FASE Asturias jesusalonso002 gmail com Javier Fortea P rez fue investigador principal del proyecto hasta el a o 2009
122  LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR  ESTADO ACTUAL DEL CON...
CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS Figura 1 Arriba Desarrollo del sistema c rstico y situaci n de la entrada y la Galer a del Osario Abajo Planta de la Galer a del Osario y sectores excavados 2013 cavern colas para terminar siendo el contenedor de un exiguo y enigm tico arte rupestre no gurativo Pinto 1975 Rasilla et al 2011 189 191 y sobre todo de un importante n mero de restos f siles de Homo neanderthalensis asociados a industria l tica musteriense Su incorporaci n a la investigaci n arqueol gica y paleoantropol gica va inevitablemente unida al devastador episodio b lico antes aludido porque el hallazgo de dos mand bulas en 1994 desencaden por razones obvias un expediente judicial un atestado policial y un expediente administrativo que tras demostrarse su pertenencia a la especie neandertal Prieto et al 1998 2001 Rosas y Aguirre 1999 culmin en 1999 con el dise o del proyecto de investigaci n y su inmediata puesta en marcha El proyecto planteaba al inicio una pregunta clave si el material que apareci en la llamada Galer a del Osario Fig 1 realmente proven a de ese lugar y si se hab a removido el registro existente Comprobados positivamente ambos asuntos durante los primeros tiempos de la excavaci n arqueol gica el proyecto contemplaba asimismo la respuesta a nuevos interrogantes c mo llegaron los restos a esa galer a qu cronolog a ten an cu les son las cualidades f sicas y la paleobiolog a de los f siles humanos y qu relaci n hay entre esos f siles y los artefactos asociados a ellos Fortea 2003 2007b 2007c Rasilla et al 2011a 2011b Rasilla et al 2013 Naturalmente era dif cil predecir al comienzo que el registro arqueol gico y antropol gico obtenido sobrepasara con creces las expectativas pues estamos ante un yacimiento excepcional por la cantidad y calidad de los restos y por los resultados inferencias e interpretaciones obtenidas y obtenibles Desde 2000 hasta la actualidad se ha intervenido en varios lugares del complejo c rstico seg n fueron contest ndose las preguntas antes formuladas y los 123
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  Figura 1. Arriba  Desarrollo del sistema c  rstico y situaci  n de la entrada y la Gale...
124 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO requerimientos que la propia investigaci n iba imponiendo En la Galer a del Osario la intensidad de actuaci n ha sido constante llegando incluso a utilizarse t cnicas de georradar para veri car desde el comienzo la tesis del enterramiento y actuar en consecuencia y se fue comprobando que los materiales estaban en posici n secundaria con una concentraci n casi total en el rea comprendida en los sectores 2 y 3 a partir de la banda 10 hacia el norte y algunos restos en el sector 4 Fig 1 y 2 Por tanto en esa galer a no hubo acci n funeraria alguna Al contestarse c mo lleg el registro ah las preguntas apuntaban en otra direcci n esto es al exterior del sistema y adem s su car cter daba claros indicios de que el lugar de dep sito original no era un asentamiento al uso de modo que hab a que buscar el rea donde estuvieron depositados los f siles humanos la industria l tica y la poca fauna asociada y adem s el yacimiento arqueol gico Para resolver esa pregunta se realizaron dos actividades complementarias por un lado mediante t cnicas geof sicas gravim tricas sondeos mec nicos y arqueol gicos se procur conocer el subsuelo en la vertical exterior de la Galer a del Osario y reconocer abrigos galer as y conductos presentes en el sistema c rstico relacionados directamente con la misma y actualmente tapados Fig 2 Por otro se hicieron varios sondeos en dos abrigos del complejo con buenas opciones para contener yacimiento en el de La Caba ina y en el de La Tumba adem s de recoger datos de la carta arqueol gica realizada en el concejo y de prospectar el rea circundante Los resultados obtenidos han sido dispares En relaci n con la propia Galer a del Osario y con su vertical exterior se ha establecido una hip tesis del modelo de relleno implementando los datos geol gicos y geof sicos de ambos sitios Ca averas et al 2011 Silva et al 2011 mientras que los sondeos arqueol gicos en los abrigos no han ofrecido nada relacionado con el musteriense neandertal aunque La Caba ina ha entregado una interesante pero modesta colecci n de materiales l ticos seos cer micos y faun sticos salvaje y domesticado seg n etapas de nes del Paleol tico Superior Mesol tico Calcol tico Bronce Hierro Romano y Medieval que avalan la presencia de esos grupos y en alg n caso el uso de las cuevas para su estancia Rasilla et al 2011c Asimismo el estudio de la industria l tica que se estuvo realizando desde 2005 en El Sidr n y poco despu s en el abrigo de La Vi a Santamar a 2006 2012 puso de mani esto un dato interesante relacionado con la materia prima que paralelamente exigi prospectar tambi n ese elemento abi tico Hay un tipo de s lex en la zona e incluso en los conglomerados del interior de la cueva en el que est hecha buena parte de la industria l tica de El Sidr n pero tambi n aparece en cantidades modestas en los niveles del Paleol tico Medio y del Superior de La Vi a Ese hecho tuvo un corolario inmediato puesto que hab a que comprobar si ese s lex se encontraba en otros yacimientos y niveles paleol ticos asturianos y cant bricos como as ocurre y paralelamente desarrollar una l nea de investigaci n espec ca sobre materias primas sil ceas1 Fortea et al 2010 Santamar a et al 2010 2011 La informaci n obtenida ha permitido dar nombre a esa materia prima S lex de Pilo a y desde ahora los estudios de industria l tica prehist rica tienen que tener en cuenta esta variedad sil cea pues su demostrada cualidad viajera le convierte en un trazador litol gico a escala regional Con todo aunque la regi n cant brica se ha incorporado tarde a estos estudios vamos progresivamente conociendo las materias primas sil ceas presentes en Asturias y susceptibles de haber sido utilizadas por nuestros antepasados Duarte et al e p Tarri o et al 2013 Las inferencias emanadas desde las diferentes disciplinas y t cnicas anal ticas 1 La arribada del registro arqueol gico S nchez Moral et al 2007 Silva et al 2011 Ca averas et al 2011 Santamar a et al 2010 2011 2012 Rasilla et al 2011a Santos et al 2012a y b Desechada la posici n primaria y el enterramiento del dep sito de la Galer a del Osario era preciso explicar la forma de llegada del material acumulado puesto que indefectiblemente ste proven a de una zona externa a la misma Inicialmente los aportes deb an proceder de la zona sur siguiendo el sentido de la estrati caci n y del agua que procedente de la escorrent a y el goteo discurre en invierno y primavera por el interior de la galer a sin embargo los datos pon an en cuesti n esa hip tesis y trasladaban el veh culo de transporte a unos conductos situados en el techo Esto se debe a que la inmensa mayor a del material est concentrado entre los cuadros E H 10 E H 4 y hay unos pocos restos con un ligero repunte num rico de la siempre escasa fauna en los cuadros D EF 20 23 Fig 1 Incluso si proyectamos las evidencias arqueol gicas sobre el plano vemos una forma de cono en ambos casos lo que apoya una entrada desde la parte superior 1 Al respecto ya se hab a hecho alguna tarea aunque parcial en el planteamiento y localizada en unos yacimientos concretos L G Straus en la Riera M S Corch n en Las Caldas y P Arias en varios yacimientos postpaleol ticos del oriente asturiano
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS Figura 2 Arriba Corte geol gico interpretativo sobre la Galer a del Osario Se muestran las caracter sticas geol gicas y niveles geomorfol gicos m s importantes en relaci n a las anomal as geof sicas detectadas sondeos mec nicos realizados y los per les de la Galer a del Osario GO y Galer a Principal de la Cueva de El Sidr n P Abajo Mesomorfolog as de disoluci n en el suelo de la Galer a del Osario A Detalle de c mo los tabiques y espadiformes controlan la textura y la geometr a de los dep sitos zona F G 9 B Detalle de tabiques y bloques al descubierto en la zona E F 8 9 C Vista desde el norte de la parte central de la galer a septiembre 2010 y croquis de la serie estratigr ca 125
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  Figura 2. Arriba  Corte geol  gico interpretativo sobre la Galer  a del Osario. Se mues...
126 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Este fen meno se explica porque al exterior en uno de los bordes de un polj hubo un abrigo en donde se deposit el registro arqueol gico y unos metros m s abajo se sum a un regato tal y como sucede en la actualidad en el Abrigo de La Caba ina Por alguna raz n el sistema se tapon coincidiendo con una tormenta o una etapa de importantes lluvias subiendo el agua hasta llegar al nivel del abrigo y un posterior destaponamiento hizo que lo que estaba depositado en el mismo se introdujera por unos conductos al interior de la cavidad de forma brusca muy r pida y como una colada de barro quedando atrapados en la Galer a del Osario Fig 2 En esa posici n nal hubo alg n proceso postdeposicional centrado sobre todo en la pared occidental a favor de la circulaci n de agua mencionada y en un sumidero que interes a la zona de E 9 Posteriormente el abrigo se desmantel y se cubri de sedimentos cuaternarios si bien ha podido localizarse su posici n gracias a los an lisis geof sicos gravim tricos y la pertinente topograf a Estamos tratando de acceder a ese lugar para comprobar si quedan restos y de haberlos c mo ha sido el proceso de deposici n pues en este caso se abre de nuevo la hip tesis de que hubiera sido un enterramiento Adem s probablemente podamos inferir a partir de la posici n del registro en el interior de la galer a la distribuci n espacial general de los diferentes elementos f siles herramientas y fauna en el abrigo exterior original la ubicaci n del grueso del material estaba en una zona concreta que entr por un conducto que los llev al sector 2 y 3 de la Galer a y otros pocos materiales especialmente la fauna estaban en una zona distinta aunque pr xima a aqu lla y entraron por otro conducto que los llev a sector 4 de la Galer a Fig 1 2 La cronometr a de los f siles y de las herramientas l ticas Torres et al 2010 2011 Wood et al 2013 Tanto el tax n de los f siles como el tecno complejo cultural al que pertenecen obligaba a utilizar diferentes sistemas de dataci n absoluta ya que en el mejor de los casos desde 55 000 a os BP el 14C no sirve y porque dependiendo del resultado pod amos estar en el centro del actual debate sobre la transici n Paleol tico Medio Paleol tico Superior Homo neanderthalensis Homo sapiens o sobre la perduraci n en la Pen nsula Ib rica de grupos neandertales hasta cronolog as en torno al 25 24 000 BP Conviene decir en primer lugar que por diferentes causas no todos los procedimientos elegidos han ofrecido resultados satisfactorios p e Uranio Torio y por otro que se han puesto en evidencia los problemas que pueden derivarse seg n los m todos empleados por los laboratorios y de paso los relativos a la interpretaci n arqueol gica posterior Para minimizar ese impacto se dataron varios restos por tres procedimientos diferentes AARD ESR y 14CAMS coincidiendo razonablemente bien las fechas de los dos primeros y siendo muy diferentes y fuera de rango las del tercero Laboratorio Geochron Como las dataciones pod an entrar dentro del rango del C14 y para resolver la incertidumbre generada se enviaron unas muestras a otro laboratorio Beta Analytics cuyos resultados entre 35 000 y 41 000 BP situaban el registro de El Sidr n dentro del debate arriba aludido Sin embargo se tuvo noticia de las fechas obtenidas en una muestra enviada en 1998 al laboratorio de Gif sur Yvette 48 500 2600 y 49 200 2500 BP que cambiaban en buena medida la visi n e interpretaci n del registro de El Sidr n A la vez se tomaron unas muestras para datar el sedimento mediante OSL las cuales encuadraban razonablemente bien a techo y a muro los materiales arqueol gicos y antropol gicos y se correlacionaban con las obtenidas por otros procedimientos Por ltimo con motivo de un proyecto liderado por la Universidad de Oxford se han datado varios yacimientos europeos singulares entre los que estaba El Sidr n que entreg una fecha de 48 400 3200 BP Como f cilmente puede colegirse hay un desacuerdo entre las dataciones de Geochron Beta y de Gif Oxford y la raz n principal del mismo es el pre tratamiento utilizado para eliminar las contaminaciones en el caso de Geochron Beta se ha aplicado el sistema convencional mientras que en Gif Oxford se hizo mediante unos protocolos m s so sticados respectivamente nynhidrina y ultra ltraci n Por ello es m s sensato asumir las dataciones m s antiguas siendo la media ponderada de las mismas 48 800 1600 y adem s est n gen ricamente de acuerdo con las de AAR ESR y OSL 3 La naturaleza de la colecci n antropol gica y su paleogen mica Rosas y Aguirre 1999 Lalueza 2011 Lalueza et al 2005 2011 2012a y b Rosas et al 2006 2007 2011a 2011c 2012 2013 Bastir et al 2010 Dean et al 2013 Hardy et al 2012 Engelken et al 2014 Castellano et al 2014 Lo que quiz sea m s sobresaliente es haber demostrado la existencia de trece individuos y la pr ctica de antropofagia Fig 3 Y se ha podido hacer porque han aparecido varios molares concretos o bien otras partes seas espec cas y por la presencia fehaciente de unas marcas de corte y fracturaci n intencionada en diversos huesos humanos Contamos con otros ejemplos del hallazgo de un elevado n mero de individuos neandertales en un mismo yacimiento pero en este caso adem s se ha podi
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS do estudiar el ADN mitocondrial de doce lo que nos est dando una visi n novedosa de algunas formas de comportamiento como en este caso el movimiento de las hembras y la mayor estabilidad de los machos patrilocalidad en los grupos neandertales Adem s est n abiertas varias l neas de investigaci n que ahondar n en la interpretaci n de esta previsible familia a una escala desconocida hasta la fecha ayudados por la buena conservaci n general de los f siles Siete adultos 3 3 1 2 1 dos juveniles 1 tres adolescentes 1 un infan til 1 y una cifra de 2100 efectivos ofrecen un ilustrativo vivero de informaci n sobre la lateralidad diestros el uso de la boca como tercera mano por todos los adultos y los adolescentes estr as en la dentici n anterior episodios de estr s siol gico malnutrici n al menos una hipoplasia coincidiendo con el destete y en alg n caso dos o m s un abceso mandibular en el adulto 2 que le debi producir problemas masticatorios y dolores la presencia de sarro en todos los individuos con huellas en alg n esp cimen de bitumen y del consumo de plantas medicinales la altura Figura 3 Arriba izquierda Vista lateral de una mand bula y un maxilar en conexi n anat mica Arriba derecha Marcas de corte en un h mero Abajo Foto y dibujo de uno de los conjuntos remontados que totaliza veinti n piezas 127
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  do estudiar el ADN mitocondrial de doce, lo que nos est   dando una visi  n novedosa de...
128 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO estimada entre 164 171 cm y entre 153 161 cm 164 cm de media una morfolog a neurocraneana tendente a braquic fala una ligera variaci n anat mica seg n zonas geogr cas teniendo los del sur una cara m s ancha y menos prognata que los del norte y sus caracteres esquel ticos corresponden a lo que se conoce como neandertales cl sicos Pero tambi n que una hembra adulta era pelirroja y de piel clara que un individuo ten a el grupo sangu neo 0 variante 001 que los neandertales ten an lenguaje aunque de momento no sepamos su grado de complejidad que un esp cimen pod a detectar el gusto amargo pero necesitaba consumir m s cantidad de producto para notarlo y que se ha podido establecer el linaje mitocondrial de doce individuos As al linaje A pertenecen cuatro adultos 1 3 dos adolecentes y un juvenil al linaje B s lo pertenece un adulto femenino y al linaje C pertenecen un adulto un adolescente un juvenil y el infantil Lo signi cativo es que cada hembra adulta tiene un linaje diferente A B C y que todos los adultos masculinos pertenecen al mismo linaje A As pues en un momento dado se produjo una pr ctica culinaria sobre un grupo en alguna medida emparentado lo que da una fotograf a muy precisa de un hecho no s lo biol gico sino tambi n cultural quedando sus restos en ese abrigo mencionado de una manera tal que no estuvieron afectados por los carn voros ni los roedores y pudieron fosilizarse sin altibajos hasta su descubrimiento 4 Las cualidades de la cultura material y de los recursos bi ticos y abi ticos Fortea et al 2003 2007a 2007b 2007c 2009 2010 Rasilla et al 2011a 2011b Ses 2011 Sanchiz y Mart n 2011 Santamar a 2012 Santamar a et al 2010 2011 Duarte et al e p Tarri o et al 2013 Asociados a los f siles humanos se han hallado unos 400 artefactos l ticos con unas inequ vocas con diciones tipo tecnol gicas musterienses y unos pocos restos de fauna Destaca sobremanera el tipo de materia prima generalmente empleada s lex de Pilo a el remontaje de varias piezas l ticas que por ahora constituye un 20 pero se incrementar con las nuevas incorporaciones anuales Fig 3 la distribuci n espacial del registro arqueol gico y la escasez y propiedades de la fauna macro mam fera ciervo gran b vido rebeco caballo lobo y oso 2 La presencia de s lex cret cico tanto en posici n primaria como en secundaria en los conglomerados ne genos tiene un inter s notable porque los neandertales tomaron esa materia prima m s alg n canto de cuarcita para hacer sus herramientas en relaci n directa con la actividad prioritaria deducida de los datos expuestos utensilios para el procesado de sus cong neres Y ello se apoya en que ese material entr a la vez que los f siles al Osario y su remontaje tambi n muestra que se cogieron los n cleos en la cercan a inmediata se manipularon se usaron determinados soportes lascas denticulados etc y se dejaron en el mismo sitio Por su parte un elemento alimenticio clave como es la fauna no tiene en principio nada que ver con la actividad planteada porque s lo presenta marcas de carn voros y por tanto aqu no estaba directamente asociada a los humanos Estaba en ese dep sito por la acci n de los carn voros y cuando se produjo el evento mencionado entraron a la vez todos los materiales que estaban en esa parte del yacimiento quedando atrapados en las trampas naturales de la Galer a del Osario Los datos van apuntando a que es un hecho cultural nico y r pido en el tiempo focalizados en una tarea prominente por lo que es fundamental descubrir y en ello estamos otros asentamientos musterienses pr ximos a El Sidr n para documentar esa otra parte del quehacer humano que no est re ejada en el que nos ocupa 2 Tambi n est n presentes algunos micromam feros musara a musga o topo murci lago mediterr neo y mediano de herradura marmota alpina lir n gris rat n rata topera topillo campesino topillos lusitno y conejo y herpetofauna sapo comp n rana bermeja salamandra com n y luci n
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS Ana Cristina Pinto Llona 25 000 a os de ocupaci n paleol tica en Sope a Asturias Espa a Introducci n El abrigo de Sope a Descubierto en 2001 Sope a contiene una secuencia estratigr ca antigua intacta y rica en restos de ocupaci n humana intensa en el Paleol tico Medio y Superior inicial Debido a la abundancia de hallazgos y a la so sticaci n de las t cnicas de registro la excavaci n progresa despacio Mucho de lo que ya sabemos de Sope a proviene de estudios realizados sobre materiales y estructuras documentados en un peque o sondeo inicial 2x1 m y los progresos de los mismos se han ido publicando en varios medios Pinto Llona et al 2005 2006 2009 2012 Sumarizo aqu aspectos que creo m s relevantes del yacimiento y del trabajo llevado a cabo hasta la fecha y en curso actualmente Se encuentra en el Concejo de On s Asturias lindando con el Parque Nacional de los Picos de Europa a 450 m sobre el nivel del mar Orientado al suroeste Fig 1 tiene una magn ca vista del valle del r o G e a Se mani esta como un abrigo calizo de escasa amplitud La boca se encuentra protegida por una sucesi n de coladas estalagm ticas tal vez sobre caos de bloques Observaciones in situ y estudios en curso Ground Penetrating Radar sugieren que la secuencia expuesta es una colmataci n a techo de una caverna de mayor entidad Todos los niveles son arqueol gicos pr cticamente horizontales y muy f rtiles Contiguo a las coladas cierran el abrigo por el noroeste bloques calizos ca dos de unos dos metros de altura en cuya super cie superior se observan grabados lineares profundos del tipo que ha sido asignado a veces al Auri aciense ej Fortea P rez 2000 2001 En el lateral de los mismos bloques a media altura hay piqueteado un antropomorfo itif lico Neol tico Hasta la profundidad con que estamos familiarizados los sedimentos de Sope a se dividen en dos unidades netamente diferentes Una l nea imaginaria de este a oeste hacia la mitad del yacimiento corta como a cuchillo verticalmente la secuencia estratigr ca arqueol gica que no existe en la parte norte All aparece una colada masiva de sedimentos amarillentos no estrati cados y est riles Actualmente estamos realizando un peque o sondeo en esta zona para comprender mejor la historia del yacimiento El Sondeo Figura 1 Plano de Sope a Sombreado el sondeo En 2002 realizamos un sondeo de 2x1 m Figura 1 Bajo m s de un metro de esti rcol apareci la primera super cie arqueol gica Nivel 0 Los abrigos calizos eran y son actualmente empleados como cuadras peri dicamente el esti rcol se rastrilla y transporta a los pastos vecinos Aunque esta pr ctica puede haber arrasado algunos niveles superiores del yacimiento la falta absoluta de vestigios anacr nicos no apoya esa idea c o J Villar as ILLA CCHS CSIC c Albasanz 26 28 28037 Madrid acpintoll gmail com 129
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  Ana Cristina Pinto Llona   25.000 a  os de ocupaci  n paleol  tica en Sope  a  Asturias...
130 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO El sondeo se excav debajo de la falla principal del abrigo Alcanzamos una profundidad de aproximadamente 3 metros bajo Datum y se documentaron 16 niveles arqueol gicos discernibles por diferencias en color grano textura e inclusiones en el sedimento Fig 2 El sondeo se detuvo debido a la friabilidad del sedimento y a la presencia de bloques en los niveles inferiores de retirada imposible sin destruir la secuencia expuesta En ella alternan los niveles claros con los muy ricos en carbones la sedimentaci n es subhorizontal y la secuencia estratigr ca contin a a mayor profundidad A la vista de esa n tida alternancia y horizontalidad y de los an lisis micro sedimentarios las inversiones estratigr cas no son plausibles en Sope a El sondeo se ha excavado junto a una pared que se inclina hacia adentro en los niveles superiores no es posible estar de pie el sedimento adyacente al muro es muy friable Dataciones sobre materiales de esa zona podr an ofrecer resultados aberrantes y aunque hemos procurado escoger muestras de la parte del sondeo m s alejada de la pared sin duda las dataciones que obtengamos en el futuro a partir de muestras obtenidas durante la excavaci n en super cie ofrecer n una imagen m s precisa Sope a compensa la escasez de su super cie con la gran abundancia de hallazgos en los aproximadamente 2 x 1 x 2 metros del sondeo se recuperaron Figura 2 Esquema de la secuencia estratigr ca en la pared oeste del sondeo NIVEL L TICA L tica FAUNA Fauna TOTAL Total 0 95 43 38 124 56 62 219 0 53 I 417 26 77 1141 73 23 1558 3 78 II 400 24 43 1237 75 57 1637 3 97 III 1153 20 62 4439 79 38 5592 13 56 IV 41 11 71 309 88 29 350 0 85 V 104 15 27 577 84 73 681 1 65 VI 115 13 79 719 86 21 834 2 02 VII 436 16 50 2206 83 50 2642 6 41 VIII 202 4 57 4220 95 43 4422 10 72 IX 662 7 91 7711 92 09 8373 20 30 X 276 7 78 3271 92 22 3547 8 60 XI 1232 48 52 1307 51 48 2539 6 16 XII 187 18 17 842 81 83 1029 2 49 XIII 130 16 09 678 83 91 808 1 96 XIV 90 7 95 1042 92 05 1132 2 74 XV 319 5 42 5567 94 58 5886 14 27 Tabla 1 N mero de hallazgos por nivel en el sondeo Niveles I a VII son Gravetienses VIII a XI Paleol tico Superior Inicial y XII a XV Musterienses
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CORDILLERA Y LITORAL CANT BRICOS m s de 40 000 restos que denotan un uso frecuente e incluso intenso del yacimiento en el Musteriense Paleol tico Superior inicial y Gravetiense La Tabla 1 nos da una idea de estos datos En el sondeo no se ha documentado ning n til que pueda ser clasi cado como transicional y en esos materiales la transici n parece abrupta o bien hay un hiato sedimentario El registro se compone b sicamente en cuanto a industria l tica de muchos restos de talla y pocos artefactos formales sobre todo en el Paleol tico Superior En cuanto a la fauna la mayor a de restos no son identi cables Se han observado marcas de corte antr picas aunque no son frecuentes y tambi n se ha identi cado la acci n de carn voros No hemos registrado en el sondeo ning n resto humano lo que contrasta con el cercano yacimiento del Sidr n Rosas et al 2012 donde en cronolog as similares se han encontrado abundantes restos de Neandertal canibalizados Estratigraf a atribuci n arqueol gica y dataciones Los niveles I al XI se atribuyen al Paleol tico superior al Gravetiense los niveles I al VII y al Paleol tico superior inicial los nivelesVIII al XI Los niveles XII al XV son Musterienses Aunque insu cientes tenemos varias dataciones que listamos a continuaci n y que sugieren una acumulaci n relativamente r pida de los sedimentos en la secuencia Gravetiense Pinto Llona et al 2012 Una dataci n del nivel XII de Sope a convierte a ste al menos en teor a en el Musteriense m s reNivel ciente del norte de la Pen nsula Ib rica Maroto et al 2012 seguido casi inmediatamente por el Paleol tico Superior inicial Las dataciones del nivel XII sugieren en conjunto una ocupaci n de c 10 000 de duraci n en ese nivel Consideramos estos datos como orientativos a la espera de que se realicen m s dataciones y mientras progresa la excavaci n en super cie hasta esos niveles El m todo de excavaci n La excavaci n del sondeo se realiz tomando medidas verticales de los niveles excavados con un nivel de agua artesanal en general no se tomaron medidas verticales de hallazgos individuales En cambio en la excavaci n en super cie de Sope a hemos empleado desde el primer momento la tecnolog a m s avanzada disponible Se excava por unidades estratigr cas discretas dentro de cada Nivel con cuadr cula de 250 cm de lado estaciones totales reposicionadas continuamente que nos permiten un error medio de 2 mm conectadas a ordenadores port tiles equipados con programas de Sistemas de Informaci n Geogr ca ArcViewtm ArcGistm en la cueva y escaneadores de c digo de barras para transmitir sin error el n mero de hallazgo a la base de datos Todos los hallazgos de m s de 2 cm han sido ploteados con este sistema que permite el mapeo vertical y horizontal de artefactos en tiempo real Todos los sedimentos se otan y se criban No obstante dada la abundancia de hallazgos este m todo resulta lento y la excavaci n progresa despacio Tras m s de diez a os apenas comenzamos Cultura l tica M todo Ref Lab dataciones fecha BP Ka CalPal online CalBC III Gravetiense C14 AMS Beta 198144 21 020 100 25 168 377 X EUP C14 AMS Beta 198145 23 550 180 28 496 393 XI EUP C14 AMS Beta 171157 32 870 530 37 359 857 XI EUP C14 AMS GrA 39 760 34 470 650 450 39 726 891 XI EUP ESR LU Williams 2005SP02 40 300 4 800 XII Musteriense C14 AMS GrA 35 500 35 500 650 460 40 336 975 XII Musteriense C AMS Beta 198146 38 630 800 43 052 741 XII Musteriense ESR LU Williams 2005SP03 49 300 5 300 XIII Musteriense ESR LU Williams 2005SP05 57 100 12 500 XIV Musteriense ESR LU Williams 2005SP08 50 400 8 700 XV Musteriense ESR LU Williams 2005SP10 57 200 12 300 14 Tabla 2 Dataciones absolutas de algunos niveles de Sope a El nivel XI es el Pale litico Superior inicial m s antiguo El nivel XII es Musteriense 131
CORDILLERA Y LITORAL CANT  BRICOS  m  s de 40.000 restos, que denotan un uso frecuente e incluso intenso, del yacimiento, ...
132 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO a excavar el Nivel IV y eso en una trinchera de unos 6 x 2 m m s destructivo Es necesaria una conciencia local una interiorizaci n del valor del Patrimonio y del trabajo que realizamos los arque logos para subrayarlo valor cuyo r dito ser siempre social y local Re exiones nales Sope a es sin duda un yacimiento a tener en cuenta Con o sin industrias transicionales las secuencias estratigr cas continuas in situ que documentan los a os alrededor de la desaparici n del Musteriense y la implantaci n del Paleol tico Superior son escasas en el norte de la Pen nsula Ib rica Aparte del trabajo cient co hemos realizado un gran esfuerzo para revalorizar la percepci n local del yacimiento protegerlo en todo lo posible y para cambiar la noci n de que se trata de un lugar sin inter s adecuado s lo para el ganado Agradecimientos Mi agradecimiento a la Consejer a de Cultura del Principado de Asturias Concejo de On s National Geographic CRE Wenner Gren Foundation Institute of Human Origins ASU Wings WorldQuest Foundation Programa Ram n y Cajal del Ministerio de Ciencia e Innovaci n y a todos los colaboradores cient cos del Proyecto Sope a y participantes en las excavaciones
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3 valle del ebro pirineos y prepirineo CUENCAS HIDROGR FICAS ATL NTICAS NOROCCIDENTALES 133
3  valle del ebro, pirineos y prepirineo  CUENCAS HIDROGR  FICAS ATL  NTICAS NOROCCIDENTALES  133
Yacimiento Numeraci n mapa Abauntz 25 Arrillor 26 Atxoste 27 Cova del Parco 28 Roca dels Bous 29 Cova Gran de Santa Linya 30 Cova de l Estret de Trag 31 Fuente del Trucho 32 Fuentes de San Crist bal 33 Gabasa 34 Kanpanoste Goikoa 35 Forcas 36 Nerets y Cova de les Llenes 37 Martinarri 38 Mendandia 39 Conjunto del valle del Montsant 40
Yacimiento  Numeraci  n mapa  Abauntz  25  Arrillor  26  Atxoste  27  Cova del Parco  28  Roca dels Bous  29  Cova Gran de...
Pilar Utrilla Carlos Mazo y Rafael Domingo La cueva de Abauntz Arraitz Navarra Introducci n Cercana al pueblo de Arraitz la cueva se abre a unos 30 metros sobre la orilla izquierda del Zaldaza n Conocida desde anta o es citada ya por J M de Barandiar n en 1956 Hidrogr camente en el Valle del Ebro por cercan a al mbito cant brico y condiciones clim ticas act a como bisagra entre ambas vertientes Controla el paso entre una planicie al sur y el entorno m s abrupto y boscoso de la zona norte Se abre a 650 m snm junto al puerto de Velate que permite un paso sencillo a trav s de los Pirineos Es un rea de media monta a aunque de suave relieve Intensas precipitaciones cercanas a los 1800 mm se reparten a lo largo de todo el a o Las excavaciones se han desarrollado en dos fases de 1976 a 1979 a cargo de Pilar Utrilla Utrilla 1982 y en 1988 1991 y 1993 1996 en codirecci n con Carlos Mazo Desde entonces el equipo se ha centrado en estudios de laboratorio algunos de gran inter s y repercusi n medi tica Los diez niveles arqueol gicos documentan 50000 a os de visitas recurrentes por parte de gentes con tradiciones culturales y necesidades distintas fue alto de caza en el Solutrense campamento de h bitat en el Musteriense Magdaleniense Medio y Neol tico asentamiento espor dico en el Magdaleniense Final y Aziliense recinto funerario en el Calcol tico y escondite ante las invasiones en el Bajo Imperio romano con gurando as una secuencia estratigr ca de las m s completas y complejas del Valle del Ebro Fig 1 1 El Musteriense de tradici n Achelense Osos y hendedores La presencia humana m s antigua corresponde al nivel h localizado en 1994 en la zona interior dos metros por debajo del ltimo estrato arqueol gico solutrense ha sido excavado en unos 8 m2 Carece de estructuras u hogares aunque presenta huesos quemados Su espesor ronda los 50 cm Mazo et al 2013 Algunos dientes de oso han sido datados por racemizaci n de amino cidos T Torres y E Ortiz en 47 7 ka lo que coincidir a con la fecha AMS GrA16 960 45000 ambas se adecuan a la industria en la que la abundancia relativa de hendedores sugiere una facies M T A Hay unos 2 000 restos de fauna reconocibles muy bien conservados El 81 4 son de Ursus spelaeus sin huellas de actividad antr pica en lo que parece una acumulaci n ligada con la hibernaci n y el fallecimiento por causas naturales Del resto el 10 corresponde a carn voros Panthera pardus Canis lupus Vulpes vulpes hi nidos y s lo el 7 a ungulados Se documenta consumo humano marcas de cortes en huesos de Cervus y tambi n de carn voros huesos de Rupicapra ro dos siguiendo un patr n similar al detectado en Moros de Gabasa En cifras inferiores hay b vidos renos cabra caballo o rinoceronte Casi el 90 de la fauna se debe al uso natural de la cueva como refugio por osos y otros carn voros Entre los 42 restos l ticos destacan 11 hendedores 26 del total Fig 2 adem s de 2 bifaces 2 raederas 2 raspadores 3 truncaduras y 4 lascas retocadas Los hendedores est n fabricados sobre caliza basalto y otras rocas volc nicas mientras que para bifaces y otras piezas s se elige el s lex como materia prima al igual que en el Najerilla Utrilla y Mazo 1996d Abauntz se alinea as con sitios en torno al golfo de Vizcaya Castillo Mor n Pendo Olha con id ntica tecnolog a en la fabricaci n de sus hendedores Mazo et al 2013 para los que podemos recuperar la denominaci n de Vasconiense propuesta por Bordes hoy rehabilitada por varios autores rea de Prehistoria Universidad de Zaragoza C Pedro Cerbuna 12 50009 Zaragoza rea de Prehistoria Universidad de Zaragoza Pza Constituci n s n 22005 Huesca
Pilar Utrilla  , Carlos Mazo   y Rafael Domingo     La cueva de Abauntz  Arraitz, Navarra   Introducci  n Cercana al puebl...
136 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 1 Secuencia estratigr ca documentada en la cueva de Abauntz con indicaci n de niveles arqueol gicos materiales m s signi cados fechas y asignaci n cultural 2 Solutrenses de paso y ecos gravetienses Algunos materiales del nivel revuelto puntas de la Gravette y Vachons permiten sugerir una posible presencia en la cueva de un nivel gravetiense hoy arrasado por actividad k rstica Fig 3 1 En cuanto al nivel f alterado tras su sedimentaci n conserva elementos residuales de aire solutrense superior aunque la ocupaci n no es intensa ni especialmente f rtil Entre las escasas piezas destacan un grueso perforador de retoque plano y bellas puntas de muesca la mayor a rotas lo que permite interpretar el asentamiento como un alto de caza temporal donde se sustitu an las armas inservibles Fig 3 Ese retoque plano coexiste con dos puntas de escotadura de retoque abrupto de aire salpetriense a rmando el car cter de bisagra del yacimiento entre las in uencias c ntabro atl ntica y mediterr nea Esta es la aparici n m s occidental de ese morfotipo conocido en el Prepirineo central Chaves Trucho donde las puntas son m s salpetrienses que las de entornos costeros como las de ped nculo curvo de Ambrosio o Parpall lo que refuerza la idea de una comunicaci n con el norte de los Pirineos a trav s de pasos centrales como el de la Cerda a adem s de por la evidente ruta de la costa Bocaccio y Utrilla 2013 Domingo et al 2012 Esta dualidad t cnica en Abauntz re ejar a contactos entre gentes de tradici n salpetriense del Valle del Ebro y las que recorr an el corredor cant brico entre Aquitania y la zona asturiana 3 Cazadores transpirenaicos en el Magdaleniense Medio El nivel e el mejor conocido y conservado de la estratigraf a es la nica presencia humana bien documentada durante el Magdaleniense Medio en el Valle del Ebro aunque se vincula claramente al mundo c ntabro aquitano Est datado hueso AMS en 13500 160 OxA 5983 16413 423 cal BP Identi cado en las primeras campa as Utrilla 1982 sirvi de soporte a la tesis de Mazo sobre la funciona
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO lidad de las herramientas l ticas magdalenienses con resultados sorprendentes Los buriles nunca hab an servido para ranurar en los tipos sobre truncadura la parte activa era la propia truncadura utilizada para raspar pieles el negativo del golpe de buril serv a para facilitar la prensi n de la pieza Buriles diedros y perforadores localizados en la misma zona hab an perforado pieles en los tiles dobles buril raspador la parte activa era el raspador y el buril serv a s lo para favorecer el enmangue Mazo 1989 Estudios microespaciales palinolog a y an lisis funcional han hecho posible una propuesta de reconstrucci n de actividades en las dos c maras principales de la cavidad Utrilla y Mazo 1992 Utrilla et al 2003 Se documentaron concentraciones signi cativas buriles diedros y perforadores en la zona de entrada delante del hogar raspadores y buriles sobre truncadura a la derecha de la Sala 1 alrededor de un hogar azagayas y otras puntas seas en el pasillo intermedio y la Sala 2 A cambio en el ngulo septentrional de la cueva casi no aparecen materiales l ticos abundando el polen de plantas aptas para acondicionar zonas de descanso helechos y juncos Como actividades realizadas planteamos la talla de s lex junto a la entrada la zona mejor iluminada a continuaci n espacios de trabajo de pieles perforaci n y raspado y al fondo el rea de descanso La sala interior podr a tratarse de una zona de descanso donde las armas se apilaban en la pared u otra rea de trabajo para procesado de pieles que podr an tundirse y o ahumarse all Varios pozos de peque o tama o localizados entre el pasillo y la Sala 2 permiten imaginar una estructura de pieles sustentada en un armaz n de postes que aislar a ambas zonas Figura 2 Hendedores del nivel h de la cueva de Abauntz Navarra 1 a 4 comparados a otros del r o Najerilla La Rioja 5 a 8 Altuna y Mariezkurrena 1996 documentaron los nicos restos de Saiga tatarica en la Pen nsula Ib rica con rmando las relaciones de Abauntz con reas norpirenaicas 6 huesos apenas un 1 de un nivel e dominado por Rupicapra y en menor medida Cervus y Capra Los autores cifran su extensi n m xima por Europa occidental durante el Magdaleniense especialmente el M Medio cuando se encuentra en sitios tan cercanos a Abauntz como Isturitz y Dufaure Los restos 5 falanges y 1 centrotarsal inducen a pensar que el animal no fue cazado en las inmediaciones sino que esos huesos formaban parte de una piel aportada por gentes que ven an desde territorio aquitano El rico ajuar de industria sea con rmar a que Abauntz parece dependiente del gran asentamiento de Isturitz aunque tambi n presenta similitudes con enclaves del occidente cant brico Motivos decorativos complejos que adornan varillas en asta de c rvido de Abauntz se repiten de forma casi id ntica en sitios como Caldas y La Vi a en Asturias Isturitz en Figura 3 Punta de Vachons n 1 y materiales solutrenses del nivel f 137
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  lidad de las herramientas l  ticas magdalenienses, con resultados sorprendentes. Lo...
138 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Pyr n es Atlantiques o La Madeleine en Dordogne conformando as una koin magdaleniense a lo largo de la costa cant brica y el sureste franc s Abauntz se sit a en un punto clave cerca y con acceso sencillo de grandes sitios como Isturitz Podemos destacar entre otros tres motivos decorativos reiterados en distintos enclaves series de tri ngulos enmarcados en l neas paralelas chevrons emboit s par ntesis inversos o cabezas de bisonte vistas de per l Utrilla y Mazo 1996 a y c Utrilla et al 2013 Duarte et al 2012 El nivel entreg tambi n dos huesos grabados con marcas en m ltiplos de siete que evocan cuentas calend ricas referidas a fases lunares relativamente sencillas de seguir con una observaci n m nima del cielo Utrilla 2004 Utrilla y Mart nez Bea 2008 Mazo et al 2008 un hueso hioides de caballo perforado para su suspensi n y un colgante en mar l de mamut El hioides presenta dos series de 13 y 14 incisiones profundas en sus laterales El colgante de mar l cinco series de marcas con la secuencia 10 1414 14 14 Este tipo de colgantes aparecen en sitios como La G elga y Tito Bustillo 2 en cada uno tambi n en m ltiplos de siete o en la lejana cueva de La Marche Vienne donde existen al menos tres hioides perforados con este tipo de marcas Figura 4 Caballo grabado sobre el bloque 3 4 El Magdaleniense Final del nivel 2r Datado por C14 en 11760 90 OxA 5116 13643 151 cal BP se trata de una potencia limitada que apenas dej algunas decenas de restos l ticos Los hallazgos m s importante de esta ocupaci n son tres bloques p treos de arte mueble grabados con diversas guras Intensamente estudiados Utrilla y Mazo 1996 b y c Utrilla et al 2004 y 2007 2008 en 2009 se public en la revista JHE que uno de ellos conten a el mapa m s antiguo de Europa Occidental Utrilla et al 2009 en un art culo de gran impacto medi tico El bloque 1 incluye en una de sus caras lo que interpretamos como la m s antigua representaci n de un mapa del entorno inmediato de un asentamiento prehist rico Diversos grabados esquem ticos mostrar an el paisaje que se ve desde la cueva un monte arroyos y barrancos que discurren desde la zona agreste hacia el llano y algunos de los animales que habitan esos lugares cabras muy esquem ticas cuerpos de per l cabeza de frente indicada mediante dos signos en V superpuestos en torno al monte dos b vidos j venes en la supuesta zona llana Adem s marcas interpretadas como sendas y vados en lo que parece una gu a del entorno para el propio grupo humano o dado que el bloque qued all abandonado para otras partidas de caza En la misma cara un gran ciervo macho est acompa ado de signos en espiral que podr an representar ruidos u olores de la berrea El bloque 2 pudo tener a diferencia de los otros dos aut ntica utilidad como l mpara de grasa o tu tano aprovechando una oquedad natural Su representaci n m s destacada es un caballo al que acompa an varias cabras que repiten el modelo esquematizado del bloque 1 Se observan adem s marcas similares a las interpretadas en el bloque 1 como s mbolos del paisaje una posible corriente de agua un sendero El bloque 3 acoge la representaci n m s cuidada desde el punto de vista art stico De forma subtriangular presenta grabado con profusi n de detalles anat micos un pr tomo de caballo animal caracter stico del arte parietal y mueble del Magdaleniense sobre todo en la zona del Pirineo occidental Fig 4 Por su frecuencia se podr a interpretar como marca del clan de un grupo humano fuertemente vinculado a enclaves aquitanos como Isturitz donde L Mons 1996 identi ca 180 guras de caballo o Duruthy donde el valor simb lico del caballo es evidente Cleyet Merle 1996 5 Los ltimos cazadores el Aziliense del nivel d S lo aparece en la Sala 1 Su formaci n se liga a corrientes de agua que incorporaron al dep sito ma
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO teriales de los niveles magdalenienses Abundan las conchas de Helix en un contexto arqueol gicamente pobre con unas 70 piezas retocadas y n cleos Las hojitas de dorso suponen casi el 41 de los efectivos se documentan raspadores unguiformes y puntas azilienses para un nivel datado por C14 convencional en 9530 300 Ly 1964 10858 405 calBP Esta breve ocupaci n humana se inserta en un complejo panorama cronocultural cuya de nici n aun debe aquilatarse Soto et al e p 6 El neol tico del nivel b4 El nivel b4 testimonia una notable ocupaci n humana con abundantes estructuras algunos pozos y potentes hogares Una capa est ril de piedras angulosas b3 lo individualiza de la suprayacente Presenta l minas con marcas de uso y retoques abruptos cer mica lisa poco cuidada junto a vasijas nas de color negro y super cie espatulada y bru ida una hachita pulimentada y dos geom tricos con retoque abrupto y en doble bisel Se identi caron cinco pozos en la zona central de la Sala 1 Uno podr a ser un dep sito de cenizas del hogar adyacente y otro conten a diversos materiales un percutor machacador alisador sobre canto una hachita pulimentada de menos de 3 cm de longitud una l mina retocada y fragmentos de cer mica lisa pertenecientes al menos a dos vasos uno tosco y otro espatulado Est datado sobre carb n por C14 convencional en 5390 120 I 11309 6158 129 cal BP lo que lo ubica en un Neol tico avanzado El entorno de la cueva podr a resultar interesante como lugar de residencia temporal para grupos de gentes neol ticas posiblemente m s ligadas con el pastoreo que con el cultivo 7 Una gran tumba colectiva enterramientos calcol ticos Es imposible saber el n mero de enterramientos efectuados pues ya en poca antigua fueron objeto de remociones y combusti n intencionados formando un potente dep sito de huesos quemados que cubr a buena parte de la super cie El total superar a el centenar Los restos han sido estudiados por J I Lorenzo D Turb n y D Campillo siendo E Fern ndez 2005 quien ha realizado an lisis gen ticos detectando presencia de linajes pr ximo orientales e incluso africanos Se han podido identi car cuatro modalidades de enterramientos Las m s antiguas son las tumbas de fosa individuales o dobles que suelen incorporar esp tulas de hueso depositadas cerca del f mur del difunto La tumba denominada Alberto acog a un individuo maduro replegado y acompa ado de dos esp tulas de hueso una punta de retoque plano y dos cuentas de tonelete de piedra Este tipo de fosas son m s frecuentes en el pasillo y la Sala 2 Un hueso humano de una de las fosas fue datado en 4370 70 CSIC 785 5012 124 cal BP Los muertos quemados ocupaban una super cie homog nea de unos 16 m2 en la Sala 1 Al parecer su combusti n no fue parte del rito de enterramiento sino que tuvo lugar tiempo despu s quiz s con prop sitos higienizantes Alrededor de esa gran zona de huesos quemados se localizaron fosas que parecen evitar el mismo espacio Entre el material arqueol gico destacan puntas foliformes muchas con craquelados t rmicos y algunas cuentas de collar El nivel fue datado en 4240 140 BP Ly 1963 4798 205 cal BP casi contempor neo a los enterramientos en fosa Un tercer tipo lo constituye una estructura en cista de piedra compuesta de bloques hincados verticalmente con una gran losa de arenisca no local como tapa Conten a los restos de dos varones adultos dos mujeres j venes y dos ni os todos ellos con las piernas replegadas En cuadros cercanos se localizaron restos quiz s relacionados con los anteriores dos varones adultos una mujer de m s de 30 a os un individuo infantil otro subjuvenil y una mujer joven Se dat en 4025 35 BP La ltima modalidad es la de muertos depositados sin estructura visible Son las inhumaciones m s recientes y debieron repartirse a lo largo de toda la cueva Cerca de la boca se superponen a los muertos quemados en lo material se diferencian por presentar puntas de ped nculo y aletas adem s de las foliformes Destaca la presencia de colgantes fabricados sobre colmillos de jabal junto a adornos diversos as como la casi ausencia de objetos ornamentales en la Sala 2 en contraste con su profusi n en la zona de la entrada Se dataron en 3975 35 BP en la entrada y en 3900 35 BP en la segunda sala Fig 5 8 Romanos se refugian en la cueva durante el Bajo Imperio La ltima presencia humana registrada en la cueva de Abauntz responde a la situaci n de inestabilidad y violencia social de poca tardoimperial romana cuando grupos incontrolados bagaudas o bandos armados que pugnaban por el poder sembraban el terror entre las poblaciones con nes pol ticos o puramente de subsistencia En este duro contexto se inserta la excavaci n de una serie de hoyos acti 139
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  teriales de los niveles magdalenienses. Abundan las conchas de Helix en un contexto...
140 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 5 Modelos de enterramiento del Calcol tico vidad de la que conservamos una azada donde depositaron objetos de valor entre los cuales destacan anillos de plata y m s de 300 monedas que permiten datar estos sucesos entre los reinados de Constantino y de Arcadio la fecha m nima post quem es el 408 a o de la ltima emisi n monetal documentada Un escondrijo ante las invasiones b rbaras es otra interpretaci n viable 9 Conclusi n La cueva de Abauntz geogr camente en la cuenca del Ebro se vincula por su entorno m s claramente con el mundo cant brico aquitano Fue utilizada con diferente funci n e intensidad por numerosos grupos humanos a lo largo de cincuenta mil a os Los primeros fueron neandertales musterienses de tradici n achelense que se alternaban en la ocupaci n
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO con osos y algunos carn voros que encontraban refugio e hibernaban en la cueva Hubo visitas espor dicas por parte de grupos de cazadores durante el Paleol tico superior con dudas en el Gravetiense y con seguridad aunque sin fechas en el Solutrense superior por un grupo humano que combina in uencias atl nticas y mediterr nea El Magdaleniense medio de Abauntz por el momento nico nivel contempor neo en el Valle del Ebro es la ocupaci n m s intensa e importante Ha ofrecido informaci n microespacial reas de actividad y descanso funcional empleo an malo de buriles sobre truncadura y raspadores buriles utilizados para raspar y de contactos regionales a partir de los motivos decorativos de la industria sea que relacionan fuertemente Abauntz con yacimientos como el super site de Isturitz y otros de la zona aquitana pero tambi n con sitios como La Vi a o Caldas en Asturias En el Magdaleniense Final hubo una ocupaci n espor dica pero muy interesante ya que dej tres magn cos bloques grabados con arte mueble un mapa que representa el entorno bloque 1 una l mpara decorada con temas similares bloque 2 y una representaci n aislada de caballo que podr a representar la marca del clan de Isturitz bloque 3 Los ltimos cazadores que visitaron la cueva fueron gentes de tradici n aziliense a la escasa intensidad de la ocupaci n humana se une el mal estado de conservaci n sedimentol gica del nivel Los primeros productores presentes fueron gentes neol ticas que posiblemente usaban la cueva para actividades de pastoreo Andoni S enz de Buruaga El ltimo uso antiguo data de comienzos del siglo V d C cuando algunas gentes escondieron objetos de cierto valor anillos de plata y varios cientos de monedas en un contexto de fuerte inseguridad y violencia social cuando penetraban en la Pen nsula los primeros grupos b rbaros Desde 1976 hasta la actualidad nuestro equipo ha venido trabajando sobre la cueva de Abauntz en el terreno o en el laboratorio Como hemos visto se trata de uno de los yacimientos m s notables por potencia estratigr ca e importancia del suroeste europeo Una monograf a sobre las primeras campa as Utrilla 1982 y decenas de rese as en art culos espec cos o generales dan cuenta de los hallazgos y conclusiones obtenidos Un resumen de todos ellos aparecer en breve en Quaternary International en las actas del Coloquio celebrado en Bilbao a nes de 2013 Estas investigaciones han sido posibles gracias a subvenciones del Gobierno de Navarra y a la ayuda de sucesivos proyectos de investigaci n concedidos por el MINECO estando en vigor el HAR 201127197 Ampliando nuevos horizontes repensando viejos yacimientos del Valle del Ebro Los rmantes forman parte del Grupo Consolidado de Investigaci n Primeros pobladores del Valle del Ebro H07 del Gobierno de Arag n Cueva de Arrillor Araba Pa s Vasco notas de su evoluci n clim tica e industrial durante el Pleistoceno superior 1 Contextualizaci n geogr ca La cueva de Arrillor se encuentra situada en la vertiente meridional de los Montes Vascos alinea Durante el Calcol tico la cavidad tuvo un uso notable y prolongado durante varios siglos como lugar de enterramiento en fosa simple en cista o simplemente depositadas en la super cie al menos un centenar de personas fueron inhumadas all Algunas fueron objeto de quema intencionada probablemente con nes higi nicos y no rituales ci n de relieves que con gura en el Pa s Vasco la divisoria de aguas cant brica al N y mediterr nea al S en el marco orogr co del macizo de Gorbea al N de la provincia de Araba Administrativamente C rculo de Estratigraf a Anal tica Departamento de Geograf a Prehistoria y Arqueolog a Facultad de Letras Universidad del Pa s Vasco UPV EHU andoni buruaga ehu es 141
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  con osos y algunos carn  voros que encontraban refugio e hibernaban en la cueva. Hu...
142 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO a la b squeda de referencias paleol ticas en el territorio hist rico de Araba comenzaba un proyecto de investigaci n sistem tica en el lugar En consecuencia un total de siete campa as de excavaci n fueron realizadas entre 1989 1994 y 1997 espacialmente sobre la misma entrada de la cavidad Fruto de esta intervenci n fue la excavaci n de una cuadr cula de 22 m de super cie en alguna de cuyas partes se llegaron a alcanzar los 5 m de profundidad En ese importante relleno se identi caron un considerable n mero de ocupaciones humanas especialmente del Musteriense a lo largo de diferenciados episodios clim ticos de la primera mitad de la ltima gran glaciaci n de W rm Incluso de forma marginal se control alg n testimonio de su ocupaci n durante el Magdaleniense S enz de Buruaga A 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1997 Figura 1 Marco geogr co particular de Arrillor En 1997 se dio por concluido el proceso regular de excavaci n en el lugar se halla en terrenos pertenecientes a la localidad de Murua en el valle alav s de Zigoitia Fig 1 3 Din mica estrato sedimentaria Sus coordenadas geogr cas se ajustan a los valores X 521 057 Y 4 761 540 siendo su altitud de unos 710 m s n m Los sedimentos de la cueva de Arrillor se extienden b sicamente desde los estadios isot picos 3 a 1 y conforme a las denominaciones de la cronoestratigraf a alpina representan diversos eventos entre el W rm II y el W rm IV La cavidad se encuentra abierta al E NE sobre una formaci n de calizas arrecifales urgonienses Su desarrollo ronda los 150 m de longitud m xima disponi ndose sobre un eje preferente de W a E Ocupa el extremo meridional de un espol n rocoso en el que con uyen los barrancos de Asunkorta por el W y de Errekaseku por el E cuyos sendos arroyos vierten sus aguas en el cauce del Zallas a unos 25 m en l nea recta de Arrillor y en torno a 12 m de desnivel Un contexto sin duda de car cter estrat gico por sus regulares recursos hidrogr cos y como rea particular de tr nsito para las especies animales 2 Breve historia de las investigaciones Las primeras investigaciones arqueol gicas en Arrillor fueron realizadas en 1959 por J M Barandiar n y D Fern ndez Medrano que efectuaron un r pido sondeo de unos 3 5 m de super cie y 1 m de profundidad en la entrada de la cueva Barandiar n y Fern ndez Medrano 1959 La intervenci n aport un discreto lote de piezas l ticas talladas y restos faun sticos de apariencia prehist rica En cualquier caso se trataba de un repertorio poco expresivo de cara al establecimiento de un diagn stico crono cultural preciso Treinta a os despu s en 1989 A S enz de Buruaga en el marco de un programa de estudio orientado Encontr ndose pendiente de realizaci n el estudio sedimentol gico especializado del relleno seguiremos manteniendo las asignaciones paleoclim ticas en la terminolog a alpina que utilizamos en el momento de su excavaci n y consecuente interpretaci n Hoyos et al 1999 Por otra parte hay que advertir que la de nici n secuencial de los niveles y estructuras estratigr cas se ajust desde sus inicios a las bases te ricas de la Estratigraf a Anal tica Laplace 1971 S enz de Buruaga 1996 S enz de Buruaga et al 1998 La secuencia estratigr ca de Arrillor de ca 5 m de potencia se puede ordenar b sicamente en torno a 3 complejos sedimentarios uno inferior con aportes criocl sticos y uviales uno medio de g nesis uvial y uno superior de formaci n criocl stica y con importantes alteraciones postdepositacionales en tu tramo meso superior Fig 2 y Tab 1 El complejo sedimentol gico inferior conlleva una serie de niveles de origen criocl stico Cag Blm Car Clmg Cglm y Clm con los que coexisten en planta otros de origen uvial Lgj Ln y Lj Su espesor var a entre 50 y 115 cm La presencia de este tipo de dep sitos con componentes sedimentarios bien diferenciados y su ordenaci n estratigr ca en la secuencia general sugieren su formaci n probablemente durante una fase avan
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO una fase interestadial posiblemente del W rm IIa b El componente sedimentario predominante es la arena en la que se suceden dep sitos de gran potencia con otros de muy d bil espesor En la base de la formaci n los limos remplazan a las arenas Esa sucesi n ordenada entre capas arenosas amarillas denominadas como Sa otras arcillosas grises y pl sticas denominadas como Agp y nalmente otras m s arenosas rojizas y compactas denominadas como Srk permite identi car 10 unidades sedimentarias US Si por lo general las capas Sa y Agp son arqueol gicamente est riles no ocurre lo mismo con las Srk que en diversas situaciones contienen indicios y testimonios arqueol gicos varios esencialmente a base de restos seos de fauna y efectivos industriales que deben de relacionarse con los tecno complejos del Musteriense Los conjuntos m s notables se encuentran concentrados en el conjunto estructural Amk integrado por las capas Amk H Amk e I Sa 8 Figura 2 Dep sitos sedimentarios en el sector frontal anterior del rea central de excavaci n zada fr a atemperada del W rm IIa es decir con el proleg meno del proceso de transici n clim tica del W rm IIa al W rm IIa b En los niveles criocl sticos fueron controlados diversos indicios tecno tipol gicos del Musteriense asociados con algunos restos de fauna El complejo sedimentol gico medio es de claro origen uvial Su espesor var a entre 245 y 305 cm En t rminos generales se ha formado como resultado de una sucesi n c clica de alteraciones mec nicas de arrastre y erosi n con procesos an logos de deposici n generados en un ambiente clim tico templado que debe correlacionarse con Tabla 1 Matrix Anal tica de la secuencia estratigr ca general de Arrillor 143
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  una fase interestadial  posiblemente del W  rm IIa b . El componente sedimentario p...
144 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO a las que se superpone un episodio de formaci n postpleistoc nica As por una parte los estratos pertenecientes al W rm IIb mantienen incialmente una composici n na de arenas marrones y presencia cada vez m s notoria de gelifractos primero en forma de clastos Smc y luego con mayor incidencia de bloques Smb coincidiendo aqu con una fase especialmente fr a del estadial Tras ello un cambio en la matriz na se hace sentir las arenas son de nitivamente sustituidas por limos marrones conformando un nuevo episodio estratigr co Lmc Si Smc y Smb han ofrecido un repertorio discreto de evidencias seas y restos l ticos tallados musterienses Lmc muestra un conjunto m s notable de restos arqueol gicos asimismo de liaci n musteroide Se cierra esta fase inferior con una ltima estructura estratigr ca Lam poco representativa culturalmente Por otra parte un nuevo hiatus sedimentario VLam originado por una colada de soli uxi n acaecida en alg n episodio del Holoceno evacu por un lado la mayor parte de los dep sitos del W rm III y IV del rea central de la cavidad y por otro conform un nuevo dep sito arcillolimoso amarillo Ala S lo en un divert culo lateral se conservaron los testimonios estratigr cos de estas fases avanzadas w rmienses primero con un nivel de bloques y clastos Labc arqueol gicamente est ril y que pudiera estar en relaci n con una fase de desarrollo pleno y avanzado del W rm III y despu s con un dep sito de limos amarillos La formado en el W rm IV que contiene indicios industriales del desarrollo pleno del Magdaleniense Fig 4 4 Presencia humana en la cavidad y ocupaciones m s representativas Figura 3 Corte estratigr co frontal posterior de Arrillor dep sitos superiores y medios del rea central de excavaci n en la mitad inferior de esta formaci n uvial y en el nivel Smk l en el tercio superior de la misma Fig 3 El complejo sedimentol gico superior es en general de g nesis criocl stica Su espesor var a entre 65 y 95 cm Tras un neto contacto erosivo en la base V Sa 1 se acumula un relleno en el que deben diferenciarse dos fases a una inferior cuya formaci n debe de asociarse al estadial W rm IIb y b una superior generada en el W rm III y IV y En 22 estructuras estratigr cas diferenciadas del relleno sedimentario de Arrillor se han controlado referencias arqueol gicas varias Ahora bien dos precisiones deben establecerse de partida sobre esos niveles particulares 1 que con la excepci n de uno que se ajusta al Magdaleniense los restantes forman parte de diferentes tramos de desarrollo del Musteriense y 2 que en la gran mayor a de las situaciones arqueol gicamente f rtiles el efectivo documentado es muy limitado y poco representativo de cara a intentar una aproximaci n precisa a su caracterizaci n morfo t cnica s lo los casos de abajo a arriba de Amk Smk l y Lmc agrupan los testimonios m s considerables y s lidos de las ocupaciones humanas de la cavidad En este sentido adem s de restos l ticos
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO La parte superior de este complejo sedimentario est singularizada por un horizonte de fuegos concentrados a lo largo de la super cie y de tonalidad muy oscura H Amk En l se contiene un elevado efectivo de carbones y de restos seos Precisamente en este particular contexto se reconoci un molar humano AR 1740 perteneciente a un joven individuo de entre 9 y 13 a os de edad Berm dez de Castro y S enz de Buruaga 1999 Fig 5 Y de esta misma formaci n estratigr ca sendas muestras de carb n y hueso aportaron dos dataciones AMS respectivamente de 45700 1200 B P OxA 6084 y 45400 1800 B P OxA 6251 que lo situar an de forma precisa en el desarrollo pleno del interestadial W rm IIa b En la fauna hay un dominio de los ungulados siendo el ciervo y los grandes b vidos las especies mejor representadas frente a los escasos aportes de cabra y caballo y los a n m s residuales de corzo y rinoceronte Figura 4 Dep sitos superiores en una parte del rea central de excavaci n En la base tras un neto contacto erosivo el tramo superior de arenas amarillas pertenecientes al complejo sedimentario medio tallados se cuenta en estos niveles con un interesante lote de evidencias de fauna que han sido oportunamente identi cadas Casta os Ugarte 2005 y pueden ayudar a mejorar la perspectiva ambiental de cada uno de esos dep sitos El dep sito Smk l emplazado en el tercio superior del dep sito medio uvial ofrece por su parte un interesante lote de utensilios l ticos de sustrato musteroide raederas puntas etc e ilustrativos ejemplos de gesti n t cnica levallois tallados casi con exclusividad en lidita Pudiera a rmarse que el conjunto est especializado verdaderamente en la explotaci n de este tipo de roca Fig 6 Su particular composici n tecno tipol gica tiende a de nirlo como un Musteriense relativamente especializado en raederas y puntas de m dulos tipom tricos largos y planos y desarrollo t cnico levallois El conjunto estructural Amk emplazado en el tercio inferior del dep sito medio uvial conservado se encuentra integrado de abajo a arriba por las siguientes estructuras estratigr cas Amk H Amk e I Sa 8 En l se reconoci un notable y variado conjunto de utensilios l ticos tallados en s lex y cuarcita entre los que se advierten elementos propios del sustrato musteroide raederas puntas denticulados y formas morfo t cnicamente m s evolucionadas raspadores truncaduras buriles Unos caracteres tipol gicos que tienden a determinarlo como un Musteriense polim r co enriquecido de protoformas leptol ticas y tipom tricamente de formatos cortos Figura 5 Molar de un joven neandertal recuperado en un dep sito estratigr co H Amk datado en torno a los 45000 a os B P Foto Museo de Arqueolog a de Araba Bibat D F A 145
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  La parte superior de este complejo sedimentario est   singularizada por un horizont...
146 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 6 Tipos en lidita del nivel Smk l Foto Museo de Arqueolog a de Araba Bibat D F A El espectro faun stico sigue mostrando un predominio de los ungulados si bien hay que precisar que a la anterior presencia de grandes b vidos y ciervos se suma ahora la de la cabra el caballo por otra parte es francamente residual rentemente en un s lex negro de origen local y calidad mediocre Una dataci n AMS sobre una muestra sea aport la fecha de 43100 1700 B P OxA6250 momento ste que sit a temporalmente la ltima ocupaci n humana conservada en el dep sito medio uvial del relleno en una fase de desarrollo avanzado del interestadial W rm II a b As en Lmc se advierten por su parte elementos industriales propios del sustrato musteroide raederas puntas denticulados junto a algunos tipos morfo t cnicamente evolucionados raspadores buriles tallados preferentemente en s lex de aceptable calidad y complementariamente en otras rocas locales cuarcita cuarzo etc Industrialmente la serie tiende a de nirse como un Musteriense de raederas y tipos de formato corto y plano El nivel Lmc se encuentra en la mitad inferior del complejo criocl stico superior Industrialmente incluye una muestra m s notable y bien diferenciada tipol gicamente del repertorio procurado conjuntamente por los niveles inmediatamente subyacentes Smb y Smc los primeros que testimonian en nuevo ciclo clim tico fr o del W rm IIb en Arrillor y que parecen asociarse b sicamente con un Musteriense de denticulados y tipos de formato carenoide tallados prefe La dataci n AMS de un hueso de este nivel procur la fecha de 37100 1000 B P OxA 6106 situando temporalmente su ocupaci n en una fase avanzada del W rm IIb inmediata al episodio h medo y templado del W rm II III El repertorio de fauna contin a caracterizado por la presencia de los ungulados siendo ahora netamente dominante el ciervo frente a los aportes de rebeco y grandes b vidos y a los m s residuales de rinoceronte corzo y caballo
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO 5 Recapitulaci n general Las excavaciones sistem ticas emprendidas durante 7 campa as entre 1989 y 1997 en esta cueva situada al N de la provincia de Araba han proporcionado un rico relleno sedimentario que encierra un expresivo conjunto industrial y faun stico del Pleistoceno superior as como una pieza dentaria de un neandertal Los sedimentos con un espesor de en torno a los 5 m se extienden desde una fase antigua del mesow rmiense inferior del W rm II o W rm IIa al tardiglaciar del W rm IV Los dep sitos sedimentol gicos y arqueol gicos m s signi cativos son los que conciernen al desarrollo del Musteriense con especial incidencia en los niveles estratigr cos Amk Smk l y Lmc resultando el testimonio aislado del Magdaleniense francamente residual Figura 7 Hogar musteriense del nivel Smk l en el tramo superior del complejo sedimentario medio de Arrillor De abajo a arriba se han de nido 3 grandes complejos sedimentarios a Complejo inferior de origen criocl stico y uvial conlleva algunos niveles con industrias musterienses Clim ticamente se ha relacionado con el ciclo fr o ya avanzado del W rm IIa b Complejo medio de g nesis uvial que conserva un buen n mero de niveles y horizontes musterienses Desde el punto de vista clim tico se le ha vinculado con el desarrollo gen rico de la fase templada y h meda propia del interestadio W rm II a b Algunos tramos del mismo se han datado entre 46000 y 43000 B P Fig 7 c Complejo superior de formaci n criocl stica contiene las ltimas industrias del Musteriense en el tiempo y conserva residualmente algunos indicios del Magdaleniense evolucionado La serie sedimentaria parece haberse formado a partir de diferentes dep sitos asociados a las fases fr as de la evoluci n clim tica del mesow rmiense superior del W rm II o W rm IIb del peniglaciar superior neow r miense o W rm III y del tardiglaciar w rmiense o W rm IV Una dataci n de los dep sitos meso inferiores sit a la fase avanzada del W rm IIb en torno a 37000 B P La importancia del relleno de la cueva de Arrillor debe de ser contemplada por relaci n a las respuestas concernientes al proceso de evoluci n y de transici n clim tica y medioambiental del W rm antiguo al W rm reciente en los territorios interiores del Pa s Vasco La parte del relleno conservada y comprendida entre ca 55000 y 35000 B P constituye un testimonio sedimentol gico ciertamente remarcable Una secuencia de notable envergadura que por otra parte debiera ser cotejada con las asimismo musterienses de los cercanos yacimientos de Axlor Bizkaia y Lezetxiki Gipuzkoa participando todas de ese mismo marco ambiental de los Montes Vascos y con gurando espacialmente entre s un tri ngulo cuyos v rtices no superan los 20 km lineales S enz de Buruaga 2000 62 147
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  5. Recapitulaci  n general Las excavaciones sistem  ticas emprendidas durante 7 cam...
LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO 148 Alfonso Alday El yacimiento de Atxoste V rgala lava Atxoste es un abrigo bajo roca ubicado en las inmediaciones del r o Berr n orientado al sur en un medio de amplia variabilidad paisaj stica con recursos de valle y de monta a Dio refugio a comunidades del Magdaleniense superior nal y aunque su cobertura se derrumb entrado el Holoceno las condiciones del lugar propiciaron su ocupaci n a todo lo largo del Mesol tico est n representadas todas sus fases el Neol tico cerrando su uso la deposici n de enterramientos de la Edad de los Metales La secuencia estratigr ca supera los seis metros de potencia y ha sido subdividida en diversos tramos donde solo la capa de base arcillosa y la super cial vegetal carece de inter s arqueol gico Discernimos dos grandes unidades sedimentarias la primera del nal del Pleistoceno de r pida formaci n y la segunda del Holoceno de m s lenta constituci n La coherencia interna de los sedimentos las dataciones absolutas y su recorrido cultural garantizan la viabilidad del dep sito que es para el mbito cronocultural en el que se inscribe el yacimiento de mayor envergadura de al menos la Cuenca del Ebro La excavaci n del abrigo se efectu ininterrumpidamente entre 1995 y 2066 bajo direcci n de A Alday Secuencia estratigr ca Nivel VIII base sedimentaria de arcillas h medas pl sticas y compactas del diapiro de Maestu Su inicial color marr n claro se va anaranjando Carece de inter s arqueol gico Nivel VII con potencia media de 80cm de matriz limoarcillosa oscura con participaci n de materia org nica donde se incorporan bloques de gran tama o vencidos en distintos momentos comprimiendo las tierras Las situaciones de fr o y humedad originaron encharcamientos y procesos de gelivaci n que disgregaci n los bloques As el nivel va a ir evolucionando internamente con distintas situaciones de coloraciones texturas y participaci n de la fracci n mayor Culturalmente se adscribe al Magdaleniense superior nal caracterizada su industria l tica retocada por la amplia representaci n de las puntas y l minas de dorso y los raspadores Carece de industria sea rese able y la fauna est muy fragmentada Nivel VI denso paquete de metro y medio de potencia cuya formaci n se vio afectada por la ca da del voladizo y la posterior disoluci n de los bloques originando diversas situaciones deposicionales En su amplia potencia cabe hacer una separaci n interna desde su base hasta 320 caracterizado por la importancia de la fracci n mayor y la compacidad de las tierras de 320 a 270 cuando las tierras de aclaran y adquieren una textura m s suelta de 270 a techo con unos sedimentos m s compactos rasposos y org nicos Esta partici n va pareja a la individualizaci n de tres unidades culturales la inferior del Mesol tico laminar con los elementos de dorso como elementos retocados m s abundantes la intermedia de estilo Sauveterriense donde se hace sentir la evoluci n de los elementos dorsales y la introducci n del componente geom trico pigmeo y de piezas astilladas la superior que ofrece un cambio industrial notable al descansar su industria en lascas y soportes informes de frentes denticulados sean raederas perforadores u otros prototipos instrumentos que de nen al Mesol tico de muescas y denticulados Nivel V con potencia de 15 20cm de estructura limosa coloraci n marr n rojiza y constante presencia de motas blanquecinas y negruzcas carbones Es importante la participaci n de moluscos terrestres y son muy numerosos los fuegos Culturalmente adscrito al Mesol tico de muescas y denticulados ofreciendo una evoluci n morfotecnol gica con respecto al anterior episodio Nivel IV su espesor oscila entre los 20 y 25cm con tierras aclaradas descenso llamativo de los h lix y de los elementos de fracci n mayor Son sedimentos m s compactos y h medos Culturalmente su industria retocada se adscribe al Mesol tico geom trico con m s trapecios que tri ngulos presencia de microburiles dorsos y un buen cortejo de elementos de substrato con cierta herencia de productos sobre lasca rea de Prehistoria Universidad del Pa s Vasco EHU UPV Tom s y Valiente s n 01006 Vitoria Gasteiz a alday ehu es
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO Nivel III de formaci n continua pero donde se distinguen varias unidades La inferior IIIb2 de 20cm de tierras limosas nas y negras donde son representativas las colonias de h lix que ofrecen un tacto rasposo a las tierras la intermedia IIIb1 de 20cm de disposici n horizontal con tierras limosas algo m s claras y perdida de granulosidad la superior con potencia de 20cm para unas tierras nas y limosas grises oscuras El nivel destaca por su car cter untoso y grasiento Su base responde a los c nones del Mesol tico geom trico ahora con m s signi cado de los tri ngulos frente a los trapecios Los otros dos tramos pertenecen al Neol tico antiguo siendo muy signi cativos los segmentos en doble bisel entre la industria l tica retocada la decoraci n tipo boquique entre otras en la cer mica el hallazgo de un molino de grandes dimensiones para la molienda de vegetales la rese a de hoces y la identi caci n de fauna salvaje y dom stica Nivel II de espesor variable entre 15 y 35cm presenta mezcla entre tierras y productos arqueol gicos de la fase funeraria nivel I y del ltimo momento de ocupaci n como h bitat del abrigo nivel II Son tierras sueltas y limosas de color marr n con elementos l ticos de la esfera calcol tica Nivel I conserva parte de los elementos vegetales del nivel super cial en unas tierras secas y sueltas de coloraci n marr n sin corte neto respecto al siguiente horizonte De car cter funerario adscrito a la Edad de los Metales donde un par de cad veres se dispusieron encajados en posici n fetal alguno m s estaba en conexi n anat mica parcial y el resto desordenado Figura 1 Corte estratigr co y formaci n sedimentaria en Atxoste 149
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  Nivel III  de formaci  n continua pero donde se distinguen varias unidades. La infe...
150 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Nivel Super cial capa vegetal de textura granulosa seca y en ocasiones polvorienta con desigual participaci n de bloques Carece de inter s arqueol gico Fig 1 Nivel III IIIb1 IIIb2 IV V VI VIb1 3360 40 GrA 9787 3470 40 GrA 24684 II Fecha BP GrA 9786 I C digo 3680 50 GrA 24683 4980 50 GrA 6846 4730 50 GrN 22739 4560 110 GrA 9789 6220 50 GrA 13414 6050 40 GrA 13415 6940 40 GrA 13468 7140 50 GrA 13418 7340 50 GrA 14419 6970 40 GrA 13447 7810 40 GrA 13448 8030 50 GrA 15700 8510 80 GrA 15699 8760 50 GrA 15858 9550 60 E E2 11720 70 GrA 22866 11760 70 GrA 23107 11690 80 GrA 22900 D 9510 50 GrA 22865 VII GrA 35142 11800 60 GrA 13473 8840 50 GrN 26663 9650 150 GrA 35141 9450 50 GrN 26664 9510 150 GrN 26665 9820 150 GrN 26666 11910 170 GrN 26667 11960 180 F2 GrA 19554 12070 60 G GrA 19502 12200 90 H GrA 19870 11730 80 H2 GrA 19503 12540 80 F Tabla 1 Referencias radiocronol gicas del yacimiento de Atxoste Valoraci n cultural Atxoste es un dep sito arqueol gico que re ne informaci n pr cticamente ininterrumpida de 10000 a os de la prehistoria Tab 1 contando con un rico inventario material de s lex cer mica hueso as como abundantes documentos de fauna y carbones Fig 2 A nes del tardiglacial las poblaciones paleol ticas van a ir desbordando sus tradicionales entornos refugio para ocupar zonas m s interiores En la Pen nsula Ib rica el fen meno se traduce en la denuncia de bastantes yacimientos de nueva planta en por ejemplo la Cuenca del Ebro en este contexto Atxoste es el re ejo del asentamiento de poblaciones en su tramo alto La elecci n del lugar y su reiterada visita mani esta el inter s de las comunidades por explotar un entorno donde ecosistemas de valle y de media monta a conviven De ah el amplio espectro faun stico recuperado durante su excavaci n ciervo corzo caballo jabal cabra sarrio lobo adem s de fauna menor y como an cdota tortuga Sin embargo el territorio carece de s lex soporte casi exclusivo en el que se fabrica el instrumental p treo El mismo es recogido en los a oramientos de Urbasa unos 30km al noreste Trevi o y Loza ambos a unos 30km al suoeste del Flysch cant brico al menos 100km al norte y para momentos neol ticos evapor tico del Ebro unos 100 km al sureste Los porcentajes de una u otra variedad var an seg n los caracteres industriales de cada episodio re ejando en cualquier caso la voluntad de una explotaci n integral de la comarca Los estadios culturales representados nos remiten a estadios diversos de los ltimos cazadores recolectores La traceolog a documenta pr cticas de caza de carnicer a de trabajo de la piel de madera de hueso Con el tiempo los grupos asentados en el lugar estabilizan su presencia ampl an sus actividades se y en su fase nal levantando una caba a anexa a la pared del abrigo como un signo m s de su sedentarizaci n geogr ca Este modelo pervive en las primeras fases del Neol tico con ciertas novedades renovaci n del equipamiento l tico introducci n de la cer mica domesticaci n agr cola y ganadera seg n identi caci n de taxones directos o por evidencias indirectas asociadas a dichas pr cticas
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO Figura 2 Selecci n de materiales prehist ricos de Atxoste 151
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  Figura 2. Selecci  n de materiales prehist  ricos de Atxoste.  151
LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO 152 Javier Mangado Jos Miguel Tejero Josep Maria Fullola Maria ngels Petit Marta S nchez La Cova del Parco Al s de Balaguer La Noguera Lleida La secuencia del Magdaleniense La Cova del Parco se encuentra en el Prepirineo leridano y m s concretamente en el t rmino municipal de Al s de Balaguer en la comarca de la Noguera coord UTM 31 T X 329322 Y 4642202 El yacimiento se sit a a 420 m snm y a 120 m sobre el r o Segre con una orientaci n Norte Sur La cavidad est formada por una galer a nica de planta triangular de 10 5 m de largo por 4 5 m de ancho m ximo en la entrada y comunica lateralmente con un gran abrigo de 5 5 m por 30 m cercado por un muro de mamposter a de poca hist rica Fig 1 El hallazgo del yacimiento se remonta a mediados de la d cada de 1970 cuando se llevaron a cabo las primeras intervenciones por parte del Prof Joan Ma luquer de Motes en los a os 1974 1975 y 1981 que comportaron el casi completo vaciado de los niveles superiores de la estratigraf a que conten an los niveles cer micos Diez a os despu s de su descubrimiento 1984 un sondeo en trinchera de 3m2 le permiti al Dr Maluquer de Motes establecer una secuencia estratigr ca en seis estratos en el m s profundo de los cuales localiz un conjunto de materiales l ticos del nal del Paleol tico superior Maluquer de Motes 1983 1984 1985 Fullola et al 1988 Se retomaron los trabajos de excavaci n en 1987 por parte del Dr Fullola en campa as de excavaci n que contin an desarroll ndose anualmente bajo la direcci n de diversos investigadores del Seminari d Estudis i Recerques Prehist riques de la Universidad de Barcelona Figura 1 Situaci n y planta del yacimiento SERP Seminari d Estudis i Recerques Prehist riques de la Universidad de Barcelona rea de Prehistoria Departamento de Prehistoria Historia Antigua y Arqueolog a Facultad de Geograf a e Historia Universidad de Barcelona calle Montalegre 6 E 08001 Barcelona
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO inferiores corresponden por lo tanto a la sedimentaci n provocada por una ca da de bloques n XV y XIV y son desde un punto de vista arqueol gico est riles A partir del nivel XIII y hasta el VI se producen procesos de escorrent a de d bil intensidad y con gran actividad antr pica Clim ticamente los niveles comprendidos entre el XI y el VII presentan un ambiente h medo a excepci n del nivel IX en el cual se detecta una pulsaci n m s fr a Desde un punto de vista palinol gico la presencia en el nivel XII de roble y de esporas de helechos demostrar a unas condiciones m s templadas y h medas como en los niveles VIII y VII donde se documenta por primera vez la presencia de avellano y salce y se mantiene la presencia de robles En cambio los niveles X y IX son fr os y secos y destaca la presencia de con feras Pinus y Juniperus siempre en porcentajes bajos Fullola et al 1997 Figura 2 Estratigra a del Corte oeste de la Cata Maluquer M M Bergad 1998 1 Secuencia sedimentaria y evoluci n paleoambiental El an lisis pormenorizado de la secuencia sedimentaria y el establecimiento de la evoluci n paleoambiental a partir de la estratigraf a dejada en el corte Oeste por el sondeo del Dr Maluquer se realiz a partir de los estudios que dieron como resultado la Tesis doctoral de M M Bergad Fig 3 en la cual se estableci una secuencia sedimentaria en quince niveles que fue una de las primeras aportaciones cient cas del yacimiento de la Cova del Parco al Paleol tico superior en Catalu a Bergad 1998 46 51 Bergad et al 1999 Fig 2 En el an lisis de la secuencia de relleno se observ la intervenci n de dos tipos de procesos por un lado los sedimentarios escorrent as y desprendimientos de bloques por otro los post deposicionales circulaciones h dricas y actividad biol gica Los niveles La sedimentaci n de los niveles VI a Ia presenta escorrent a de fuerte intensidad y desprendimiento de bloques por procesos de disgregaci n de la pared y del techo de la cavidad Adem s del nivel VI al nivel IV se observa la formaci n de costras sedimentarias que evidenciar an condiciones de aridez y pulsaciones fr as m s intensas que las anteriores En los niveles III y II en especial en el primero se observ un dep sito de gravas y bloques de calizas y conglomerados con suras propias de condiciones periglaciares que proced an de la disgregaci n de las paredes y del techo de la cavidad En el nivel II se document un aumento de la humedad En el contacto con el nivel I se observan grandes bloques de calizas y conglomerados desprendidos que tambi n ser an consecuencia de un proceso de origen clim tico Finalmente la sedimentaci n en el nivel I de potencia considerable se debe a procesos de escorrent a de diversa intensidad en el ujo h drico En la parte superior del nivel I se localizan evidencias de crioclastia peque os desprendimientos de bloques y disgregaci n de la pared Las condiciones ambientales ser an semi ridas con pulsaciones de humedad y fr o En resumen en los niveles XI y VII se localiza un ambiente h medo y templado con una pulsaci n fr a A partir del nivel VI se detecta un medio semi rido r gimen de precipitaciones tormentosas con pulsaciones fr as Posteriormente en el nivel III a n imperan las condiciones fr as sin embargo en el nivel II aumenta la humedad En el nivel I se produce un aumento de las precipitaciones tormentosas que erosionan las vertientes tasas de sedimentaci n elevadas en condiciones semi ridas con pulsaciones de humedad y fr o Bergad 1998 79 80 153
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  inferiores corresponden, por lo tanto, a la sedimentaci  n provocada por una ca  da...
154 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO En segundo lugar se desarroll la excavaci n y el registro de los niveles epipaleol ticos del yacimiento entre los a os 1993 a 1999 cuya presencia hab a pasado inadvertida con anterioridad Era la primera vez que se documentaba en la zona occidental catalana la presencia de la secuencia cl sica epipaleol tica de nida por Fortea unos niveles microlaminares a los que se superpon an los geom tricos con tri ngulos y segmentos junto a abundantes microburiles La excavaci n nos permiti el establecimiento de su correspondiente secuencia cultural y cronol gica Por debajo de un horizonte Epipaleol tico geom trico muy antiguo nivel Ia2 comprendido entre unas profundidades de 175 200 cm aprox datado a partir de carbones procedentes de dos estructuras de combusti n en adelante EC EC11 y EC12 en 10930 100BP GifA 95562 y 10770 110BP GifA95563 respectivamente y con una industria en la cual se documentan microburiles y geom tricos de tipo sauveterriense tri ngulos y segmentos Fullola et al 1998 apareci una fase de Epipaleol tico microlaminar niveles Ib y Ic comprendidos entre unas profundidades de 200 230 cm aprox datados a partir de los carbones de la EC15a en 11430 60BP OxA 8656 Fullola et al 2004 Figura 3 Secci n Oeste del sondeo del Dr Maluquer de Motes estudiado por Bergad 1999 2 La secuencia arqueol gica de la Cova del Parco Los materiales arqueol gicos de la Cova del Parco exhumados durante las intervenciones del Dr Maluquer de Motes y depositados en el Museo del Montsec en la cercana localidad de Artesa de Segre demuestran ocupaciones neol ticas diversas desde el Neol tico cardial al reciente as como del III milenioCampaniforme y del Bronce inicial Petit 1996 Las intervenciones llevadas a cabo por nuestro equipo desde 1987 han permitido documentar una secuencia cultural que presenta tres etapas En primer lugar en los restos que quedaban de niveles neol ticos casi inexistentes se document la parte basal de una estructura de almacenamiento silo datada a partir de restos de carb n en 6120 90BP GrN 20058 el contenido cer mico situaba su abandono durante el Neol tico Epicardial momento en que se reutiliz como escombrera con abundante esti rcol y cenizas Petit 1996 Finalmente bajo este Epipaleol tico microlaminar y tras un episodio de abandono documentamos una fase estratigr camente muy precisa profundidad entre 230 240 cm aprox datada en 12605 60 BP OxA 10796 que se corresponde con la ltima ocupaci n del Magdaleniense Superior nal nivel II separada del resto de la secuencia de ocupaciones magdalenienses por una gran ca da de bloques 240 260 cm aprox tras la cual se desarrolla la secuencia de ocupaciones magdaleniense que se est excavando hasta la fecha 3 Dataciones radiocarb nicas de los niveles magdalenienses de la Cova del Parco La secuencia sedimentaria analizada por M M Bergad 1998 fue datada radiocarb nicamente en un principio a partir de muestras antracol gicas extra das de la misma secci n por ella descrita A lo largo de estos a os nuevas dataciones llevadas a cabo a partir de carbones recuperados durante la excavaci n de diversas ECs nos ha permitido establecer la secuencia cronol gica que a continuaci n presentamos As hemos diferenciado un Magdaleniense Superior nal datado en 12460 60BP OxA10797 z 269 cm y 12560 130BP OxA10835 z 271 cm La fecha 13175 60BP correspondiente a OxA10798 procedente de un carb n recuperado del interior de
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO la EC19 z 273 cm no la consideramos v lida de un Magdaleniense Superior que sit a su inicio a cotas de entre 280 285 cm en base a la documentaci n de tri ngulos escalenos alargados y que cuenta con diversas dataciones 12995 50BP OxA13597 z 285 cm 13025 50BP OxA13596 z 280 cm y 13095 55BP OxA17730 z 293 5 cm La progresiva desaparici n de estos elementos l ticos as como la aparici n de diversos cambios tecnol gicos p ej en los m dulos de los soportes laminares tipol gicos nuevos tipos de azagayas y funcionales en la din mica de las ocupaciones del espacio habitable as como las ltimas dataciones radiom tricas obtenidas 13255 50BP OxA29336 z 322 cm y 13475 50BP z 318 cm nos plantean la hip tesis de situarnos ya en ocupaciones pertenecientes al Magdaleniense medio 4 Principales caracter sticas de las ocupaciones magdalenienses de la Cova del Parco Presentaremos a continuaci n un resumen necesariamente sint tico de lo que han supuesto las intervenciones arqueol gicas en la Cova del Parco por lo que respecta al Magdaleniense nuestra presentaci n ser necesariamente incompleta ya que los trabajos de campo contin an en la actualidad 4 1 Din mica de ocupaci n del espacio Queremos se alar que la excavaci n sobre una extensi n de 40 m2 de las ocupaciones magdalenienses de la Cova del Parco no es casual Una de nuestras principales prioridades en el momento de abordar el estudio del Magdaleniense en este yacimiento ha sido desarrollarlo desde una perspectiva socio econ mica y de los comportamientos humanos por este motivo hemos llevado a cabo una excavaci n en extensi n que nos ha permitido observar las relaciones espaciales entre los m ltiples vestigios artefactos y ecofactos y las estructuras evidenciadas Especial menci n merecen para nosotros las estructuras de combusti n EC ya que consideramos que en torno a ellas se han articulado la mayor parte de las actividades productivas sociales y culturales de dichas comunidades motivo por el cual han recibido a lo largo de estos a os una especial atenci n No debemos sin embargo obviar que nuestro trabajo se enfrenta con un problema importante la trinchera sondeo realizada en 1984 por el Dr Maluquer de Motes seccion longitudinalmente el yacimiento por su parte central y afect a toda la secuencia arqueol gica motivo por el cual no podemos por un lado establecer con absoluta certeza la continuidad estratigr ca entre las actividades desarrolladas en cada uno de los mbitos en los que qued divido el yacimiento tras esta actuaci n a saber a la derecha el espacio de nido propiamente como cueva y a la izquierda el mbito considerado m s externo o abrigo Adem s por otro lado la trinchera supuso la p rdida irremediable de la informaci n contextual asociada a los vestigios recuperados durante su excavaci n y acab constituyendo nicamente una colecci n de materiales Las ocupaciones magdalenienses de la Cova del Parco se caracterizan por una gran complejidad evidenciada por distintos elementos En primer lugar por el n mero y diversidad de las estructuras descubiertas y excavadas por un lado tenemos las ECs planas sin delimitaci n o delimitadas por una corona de piedras o un enlosado y en cubeta ya sea sta simple o doble y por otro contamos con los Dep sitos de Restos de Talla DRT que de nimos como acumulaciones en una super cie muy reducida de restos de talla procedentes de un proceso t cnico concreto Mangado et al 2009 2010 En segundo lugar la complejidad ha quedado evidenciada a partir de la variedad de actividades documentadas gracias a la diversidad tipol gica y funcional de los utillajes l ticos Calvo 2004 y sobre materias duras animales Tejero 2005 as lo certi can tanto la fabricaci n y reparaci n de instrumental l tico Langlais 2004 2010 y seo Tejero y Fullola 2008 como el trabajo de la piel en las diversas fases de su cadena operativa Calvo 2004 Por lo que respecta al Magdaleniense superior nal los estudios de distribuci n espacial de los vestigios as como los an lisis de las principales caracter sticas de las estructuras de combusti n tipolog a microestratigraf a y contenido nos demuestran una ocupaci n importante y multifuncional del rea central del mbito de la cueva donde junto a la funcionalidad culinaria de los hogares asociados a abundantes restos de fauna quemada se mani estan otros tipos de actividades b sicamente de tipo laboral trabajo l tico seo de la piel Dentro de este mbito aquellas zonas m s pr ximas a las paredes demuestran su marginalidad funcional y se reservan principalmente como reas de acumulaci n de desechos ya que en ellas se recuperan b sicamente restos faun sticos de escaso o nulo valor alimenticio y vestigios l ticos desestimados para la producci n Mangado et al 2006 2007 Tambi n el sector m s externo o mbito del abrigo se caracteriza por este comportamiento marginal en el cual se desarrollaron apenas algunas actividades de tipo laboral como el posible ahumado de la piel o de alimentos Bergad 1998 77 79 Este comportamiento tan marcadamente diferenciado en el uso de los espacios por lo que respecta a las actividades en ellos documentadas se ver mo 155
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  la EC19  z   -273 cm , no la consideramos v  lida  de un Magdaleniense Superior, qu...
156 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO di cado a medida que nos adentremos en el Magdaleniense superior As las ECs relacionadas con este momento aumentan su presencia y reutilizaci n en el sector externo del mbito del abrigo y mani estan a la vez tanto una mayor variabilidad tipol gica como en sus funciones de este modo junto a las actividades meramente de se alizaci n e iluminaci n aparecen las actividades laborales de talla l tica asociadas a dichas estructuras lo que nos ha permitido incluso los remontajes tecnol gicos entre varios conjuntos de vestigios l ticos Las otras estructuras que nos mani estan la complejidad de las ocupaciones llevadas a cabo por los cazadores recolectores magdalenienses son lo que hemos denominado Dep sitos de Restos de Talla DRT que hemos de nido como la acumulaci n en un espacio delimitado y restringido de una gran cantidad de restos de procesos t cnicos l ticos concretos que nos permiten incluso reconstruir la movilidad intrasite Mangado et al 20062007 4 2 La gesti n de los recursos a lo largo del Magdaleniense de la Cova del Parco Los estudios llevados a cabo a lo largo de estos a os no s lo nos han permitido una cierta mirada intrasite hacia la organizaci n del espacio de trabajo y vida de los ocupantes magdalenienses de la Cova del Parco sino que tambi n nos han resultado b sicos para llevar a cabo una cierta visi n hacia el exterior extrasite m s all del propio yacimiento para conocer cu l era la gesti n del territorio y de sus recursos por parte de estas comunidades En este sentido hemos observado tambi n algunas diferencias entre el Magdaleniense superior nal y el Magdaleniense superior 4 2 1 Recursos abi ticos As pues a lo largo del periodo analizado hemos documentado la presencia de determinados tipos de s lex que han sido objeto de caracterizaciones petroarqueol gicas detalladas que ponen de mani esto como de manera progresiva se va produciendo una reducci n en la variabilidad de los tipos de s lex utilizados ya que estas variedades m s lejanas no aparecen representadas ya durante el Magdaleniense superior nal en lo que podemos considerar un cierto proceso de regionalizaci n de la explotaci n de los recursos De este modo para las fases m s antiguas de la secuencia estudiada hasta la fecha Magdaleniense superior hemos podido evidenciar la presencia aunque en n mero escaso de materiales procedentes de largas y o muy largas distancias que superan ampliamente el rango regional de desplazamientos estos materiales son introducidos en el yacimiento tanto en forma de soportes laminares tallados como de n cleos con gurados Este hallazgo que forma parte de la tesis doctoral de uno de nosotros MS que pr ximamente ver la luz pone de mani esto un comportamiento de aprovisionamiento de materiales sil ceos sobre el eje de las largas distancias que engloba tanto ambas vertientes de los Pirineos como algunos territorios vecinos ya no estrictamente pirenaicos circunstancia que nos muestra una amplia movilidad de estos grupos del Magdaleniense superior esta movilidad se ver reducida progresivamente a lo largo del Magdaleniense superior nal durante el cual los materiales documentados son de adscripci n regional para acabar adoptando un r gimen local de recursos durante las ocupaciones de los ltimos cazadores recolectores ya holocenos Las cadenas operativas l ticas para la producci n del utillaje asociadas a estos recursos sil ceos mani estan tambi n a lo largo de la secuencia estudiada un progresivo comportamiento adaptativo tanto a las caracter sticas m tricas como a la tallabilidad de las materias primas empleadas para la confecci n del utillaje De este modo durante el Magdaleniense superior el m dulo laminar presenta tanto hojas como hojitas talladas en el propio yacimiento a partir de la secuencia de reducci n de n cleos de materias primas de calidad elevada y de morfolog as principalmente piramidales y prism ticas y se recuperan a la vez parte de los elementos de mantenimiento de los n cleos lascas y lascas corticales para la confecci n de utillaje dom stico variado raspadores raederas buriles perforadores etc Progresivamente asistimos a la explotaci n de m dulos menores de materia prima por lo que en el yacimiento se genera un mayor n mero de hojitas que de hojas stas ltimas parece que llegan en parte ya talladas como soportes e incluso como utillaje nalizado algunos raspadores y buriles as lo mani estan al mismo tiempo que las actividades de con guraci n y mantenimiento de los n cleos de hojitas se simpli can pues se recurre principalmente a la explotaci n de vol menes de materia prima de menor tama o y a partir de aristas de origen natural Langlais 2010 En consecuencia el utillaje se resiente de esta circunstancia y se echa mano progresivamente con mayor frecuencia del s lex local de menor aptitud de talla para la elaboraci n de los diversos tipos de instrumental l tico Mangado 2005 El instrumental l tico de los niveles magdalenienses de la Cova del Parco se encuentra ampliamente dominado por los elementos cineg ticos y de proyectil a lo largo de toda la secuencia exhumada El predominio de hojitas y puntas de retoque abrupto mani esta una amplia variabilidad tipol
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO Figura 4 Industria l tica y sea de las ocupaciones del Magdaleniense superior de la Cova del Parco dibujos R lvarez 1 10 16 raspadores 2 perforador 3 hojita de dorso abatido 4 9 tri ngulos escalenos 11 13 buriles 14 15 n cleos de hojitas 17 fragmento de hoja retocada 18 Dentalium sp 19 Nasarius sp 20 Homalopoma sanguineum 21 Theodoxus uviatilis 22 colgante de canino atro ado de ciervo 23 aguja 24 fragmento distal de azagaya 25 azagaya 157
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  Figura 4. Industria l  tica y   sea de las ocupaciones del Magdaleniense superior d...
158 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO gica en la que destaca la presencia de las hojitas de dorso abatido truncadas LDT elemento que hemos utilizado como marcador cultural para se alar la transici n entre la fase nal y la superior del Magdaleniense El conjunto cineg tico se acompa a de utillaje dom stico que mani esta la amplia diversidad de actividades laborales desarrolladas en el yacimiento tanto en lo referente al trabajo de raspado y curtido de las pieles Calvo 2004 como en el de elaboraci n y mantenimiento de utillaje seo Tejero y Fullola 2008 Fig 4 4 2 2 Los recursos bi ticos La industria en materias duras de origen animal de la Cova del Parco comprende dos grandes apartados El primero se re ere al equipamiento dom stico y cineg tico fabricado en hueso y asta de c rvido En segundo lugar contamos con un conjunto de objetos de adorno personal que con la excepci n de dos colgantes en canino atro ado de ciervo se confeccionaron a partir de la concha de diversas especies malacol gicas Ambas entidades del registro arqueol gico material de la Cova del Parco constituyen un conjunto notable tanto desde un punto de vista num rico como sobre todo desde una ptica cualitativa puesto que incluyen no s lo objetos acabados sino otros elementos t cnicos restos de fabricaci n piezas en curso de trabajo soportes Estos ltimos resultan imprescindibles para reconstituir los esquemas t cnicos operativos de explotaci n de las materias org nicas de origen animal Este aspecto constituye precisamente la mayor aportaci n de la industria sea de la Cova del Parco al conocimiento de las ocupaciones magdalenienses del yacimiento y por extensi n del Magdaleniense peninsular Si bien el desarrollo de la tecnolog a sea es relativamente reciente en relaci n a la tecnolog a l tica ha quedado ampliamente demostrado su enorme potencial para el mejor conocimiento de los aspectos paleoetnogr cos de los cazadores recolectores del Paleol tico superior Averbouh 2000 Los resultados de nuestros an lisis muestran que el esquema operativo de la explotaci n del hueso y del asta est orientado a la obtenci n de soportes de tipo varilla o baguette mediante el procedimiento del doble ranurado longitudinal Tejero 2005 Tejero y Fullola 2006 2008 Tejero et al 2010 En el caso del hueso los bloques a explotar se seleccionan plausiblemente entre los restos seos desechados de la cadena alimenticia sin que se observen patrones espec cos de fracturaci n de car cter t cnico La fauna recuperada en los niveles magdalenienses de la Cova del Parco son fundamentalmente restos de cabra Nadal 1998 Las astas trabajadas siempre de ciervo Cervus elaphus proceden probablemente de colectas de astas de muda si nos atenemos a sus m dulos de espesor del tejido cortical y la escasa presencia de ciervos entre la fauna cazada de Parco Los soportes en hueso y asta son transformados mediante un raspado integral respectivamente en agujas y azagayas Esta correspondencia entre materia prima y tipo de objeto que no es exclusiva del Magdaleniense est relacionada con las propiedades estructurales de cada materia que las hacen m s e caces en tareas de transformaci n hueso o como elementos de proyectil asta Christensen y Tejero e p En relaci n a los objetos de adorno personal la Cova del Parco ha proporcionado un conjunto de m s de un centenar de piezas con una destacada presencia de gaster podos marinos Homalopoma sanguineum y Cyclope neritea y uviales Theodoxus uviatilis Tejero 2005 Estrada 2009 Estrada et al 2010 Las conchas de los diferentes taxones citados algunas de las cuales conservan restos de ocre fueron perforadas probablemente mediante una percusi n indirecta La aplicaci n de esta t cnica para perforar la concha de unas especies de tama o muy reducido y relativamente poco espesas requiere de un control muy preciso de la operaci n Este hecho muestra un elevado grado de maestr a t cnica por parte de los magdalenienses de la Cova del Parco Al mismo tiempo la selecci n de unas pocas especies dif ciles de trabajar entre el amplio abanico de moluscos que podemos suponer a disposici n de los magdalenienses indica una elecci n guiada por criterios culturales y no de disponibilidad y o e ciencia t cnica Sin embargo la mayor a de elementos faun sticos documentados durante el Magdaleniense en la Cova del Parco corresponde a restos abandonados de la fauna cazada y consumida Su estado de conservaci n suele ser precario ya que aparece muy fragmentada A pesar de ello ha sido posible en numerosas ocasiones identi car cut marks que demuestran una explotaci n intensiva de las presas fundamentalmente Capra pyrenaica 5 Conclusiones La excavaci n durante m s de un decenio de los niveles magdalenienses de la Cova del Parco por parte del equipo del SERP de la UB ha resultado clave para la comprensi n de las ocupaciones del Pleistoceno nal en el noreste de la pen nsula Ib rica Tanto por la larga secuencia sedimentol gica y paleoambiental como por la cantidad y calidad de los vestigios culturales y estructuras antr picas exhumados este yacimiento es un punto de referencia obligado para el estudio global de las ocupaciones magdalenienses en ambas vertientes de los Pirineos
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO Rafael Mora Jorge Mart nezMoreno Xavier Roda Gilabert Ignacio de la Torre Alfonso Benito Calvo Miquel Roy Sof a Samper Susana Vega Jezabel Pizarro Javier Plasencia El yacimiento Musteriense de la Roca dels Bous Prepirineo de Lleida En una rese a de 1973 Emili Sunyer menciona una importante secuencia musteriense en el primer contrafuerte del Pirineo de Lleida Esta escueta nota que nos llev hasta Roca dels Bous Mora 1988 est en el origen de nuestra investigaci n sobre el poblamiento humano en las primeras sierras del Prepirineo Oriental Fig 1A Los trabajos de campo realizados estos a os en Roca dels Bous Trag Cova Gran de Santa Linya y m s recientemente en Abric Pizarro indican que es un rea clave para analizar la presencia humana en el Pleistoceno superior y Holoceno en el nordeste de Iberia Deconstruyendo palimpsestos Roca dels Bous X 321 266 Y 4 638 067 UTM H31 N ETRS89 se localiza en el Cingle de la Cascalda un acantilado de calizas eocenas y conglomerados oligocenos de m s de 40 m en el margen derecho del Segre a 275 m snm Fig 1B Este dep sito de vertiente tiene 20 m de potencia y en su base una terraza uvial se acu a sobre el sustrato Fig 1C La excavaci n se ha centrado en la plataforma superior Fig 1C sobre la que a oraba un primer nivel R3 datado por 14C AMS proporcionando la fecha de 38 8 1 2 ka BP AA 6481 La secuencia excavada alcanza una cota de 1 5 m de profundidad A nivel sedimentario es una sucesi n de brechas poco consolidadas de arenas y lutitas con abundantes clastos angulosos de tama o mediopeque o junto a grandes bloques aut ctonos resultante de la meteorizaci n de las calizas del abrigo Hasta el momento se han excavado los niveles N10 y N12 por 100 m2 En varios sondeos se han detectado Figura 1 A Posici n topogr ca de Roca dels Bous Cova Gran de Santa Linya y Cova del Estret de Trag y de los dep sitos de rocas sil ceas y metam r cas del Prepirineo de la Noguera B Roca dels Bous Centre d Estudis del Patrimoni Arqueol gic de la Prehist ria CEPAP Universitat Aut noma de Barcelona 08193 Bellaterra Spain cepap uab cat Programa ICREA Academia Becario Programa FPI MINECO Institute of Archaeology University College London 31 34 Gordon Square WC1H 0PY London United Kingdom i torre ucl ac uk Centro Nacional de Investigaci n sobre la Evoluci n Humana CENIEH Paseo Sierra de Atapuerca s n 09002 Burgos alfonso benito cenieh es Becario Programa FI DGR Generalitat de Catalunya 159
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  Rafael Mora  ,  , Jorge Mart  nezMoreno , Xavier Roda Gilabert  ,   , Ignacio de la...
160 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 1 C Per l del yacimiento otros niveles N14 y S9 que podr an extenderse por super cies similares Los complejos procesos de formaci n del dep sito di cultan reseguir la dispersi n de estas unidades arqueol gicas En los extremos del dep sito se localizan 2 conos de deyecci n uno en el lado E articula la entrada de sedimentos con una pendiente de 10 15 hacia el sudoeste el segundo en la zona W es subhorizontal 5 y vierte hacia el sudeste Estos lechos se enlazan y forman una depresi n sobre la zona excavada Estas super cies est n muy carbonatadas lo que homogene za la coloraci n de los sedimentos Para superar esta escasa visibilidad asumimos que restos l ticos y seos son part culas sedimentarias Su coordenaci n de ne acumulaciones con una dispersi n horizontal y vertical separadas por est riles que delinean super cies con pendientes y depresiones derivadas de la acreci n sedimentaria de los conos laterales Fig 2A Las numerosas estructuras de combusti n excavadas advierten del uso regular del fuego y con rman la geometr a de las unidades arqueol gicas Igualmente permiten detectar superposiciones que implican la sucesi n de ocupaciones Estos fen menos de fusi n si n denotan que los ritmos de sedimentaci n no son homog neos Fig 2A Los niveles arqueol gicos son agregados de eventos de corta duraci n que se escalonan durante una escala temporal dif cil de evaluar Mora et al 2008 Mart nez Moreno et al 2010 Artefactos y comportamientos Contextualizar estos procesos es esencial para analizar la variabilidad observada en el instrumental musteriense de Roca dels Bous Se ha considerado prioritario determinar la procedencia de las materias primas indenti c ndose los a oramientos de s lex y cuarcita que nutren a Roca dels Bous B sicamente gestionan rocas metam r cas que abundan en los dep sitos uviales de la zona Las rocas sil ceas no es un recurso local aunque aparecen en dos a oramientos en el entorno regional 1 la formaci n Garumniense que se extiende por las sierras de Montcl s y Trag y 2 Serra Llarga Oligoceno Fig 1A Roy et al 2013 En esta zona no escasean rocas para elaborar artefactos por lo que los cambios en la aportaci n de materia prima y c mo inciden en la con guraci n del instrumental l tico informan del entorno tecnocognitivo y tecno econ mico de estos grupos neandertales Esta noci n puede evaluarse en los niveles N10 y N12 derivando observaciones que inciden en el debate sobre las causas de la variabilidad musteriense Mora et al 2008 En N12 excavado a lo largo de 105 m2 y con un espesor medio de 20 cm se identi can 22 hogares y la acumulaci n de 90 kg de rocas que conforma un conjunto de m s 23 500 artefactos en el que est n presentes todos los segmentos relacionados con la talla Las rocas metam r cas a las que se tiene un acceso inmediato suponen el 80 del conjunto Fig 1C Al mismo tiempo se seleccionan retocados y peque os fragmentos de s lex tallados expeditivamente Estos comportamientos sugieren un transporte desde unos 15 20 km de piezas acabadas y de peque as reservas de materia de las que s lo se pueden obener pocos soportes Se aprecia que los retocados sobre cuarcita son de gran tama o y tienen bordes denticulados mientras los de s lex son peque os y conforman instrumentos con frentes continuos Fig 2B En N10 se aprecian notables diferencias Este nivel se resigue a lo largo de 95 m2 y tiene 10 cm de espesor medio en el que se excavaron 20 hogares Se aprecia un descenso radical de artefactos alrededor de 2100 piezas que representan el transporte de 11 kg de rocas El 66 de instrumentos se elabora en s lex aunque a partir del peso la distribuci n entre rocas metam r cas y s lex est equilibrada lo que sugiere que el instrumental en s lex es de peque o tama o tal y como se aprecia en N12 Hay m s n cleos de s lex que de cuarcita aunque igualmente se alan una gesti n a partir de m todos expeditivos as como m todos centr petos recurrentes que conforman vol menes inferiores a 5 cm Fig 2B Los retocados se elaboran preferentemente sobre s lex 80 siendo m s habituales los denticulados que las piezas con borde continuo al igual que en los soportes de cuarcita Mart nez Moreno et al 2010 Mora et al 2008 Las piezas retocadas suelen estar fragmentadas y algunos remontajes sugieren que son instrumentos
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO Figura 2 A Distribuci n de los hogares excavados en N10 Proyecci n vertical E W arriba y N S derecha en las que se aprecia la superposici n de hogares y fen menos de fusi n si n dentro del nivel En la proyecci n N S se observa el est ril entre N10 y N12 B Tendencias en n cleos de s lex y rocas metam r cas explotados de forma intensiva hasta conformar vol menes de reducidas dimensiones arriba y artefactos retocados abajo 161
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  Figura 2. A  Distribuci  n de los hogares excavados en N10. Proyecci  n vertical E-...
LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO 162 reparados de la Torre et al 2012 Muchas piezas presentan retoques por todos los bordes que interpretamos como resultado de un intenso reciclado Las dobles patinas identi cadas en algunas piezas pueden corresponder a artefactos recuperados en el sitio o en el paisaje circundante que se reactivan para obtener nuevos soportes Mora et al 2008 Esta gesti n intensiva sobre los artefactos no obedece a la ausencia de este material en el entorno por lo que permite aproximarnos al entorno tecno cognitivo de estos grupos De igual forma especialmente en N10 denotan que actividades de corta duraci n lo que nos lleva a plantear que el yacimiento sirvi de parada en los desplazamientos entre lugares residenciales De ser as Roca dels Bous advierte de una amplia red de asentamientos dentro de este mbito regional del Prepirineo de Lleida y Huesca Mora et al 2008 Perspectivas de futuro Estos argumentos tratados en otras aportaciones Casanova et al 2009 Mart nez Moreno et al 2010 de la Torre et al 2013 se alan que estas tendencias Rafael Mora Torcal Alfonso BenitoCalvo Jorge Mart nez Moreno Ignacio de la Torre Susana Vega Bolivar Miquel Roy Xavier Roda Gilabert So a Samper Carro Estos comportamientos relacionados con la aportaci n de s lex debe relacionarse con un fraccionamiento de la chaine operatoire a lo largo de un amplio rango espacio temporal convirtiendo a la Roca dels Bous en un lugar privilegiado en los desplazamientos de los grupos neandertales Mora et al 2008 de la Torre et al 2013 La posici n estrat gica del asentamiento permite un control efectivo de los desplazamientos estacionales de animales especialmente quidos y c rvidos entre la Depresi n del Ebro y el Pirineo Las ocupaciones de corta duraci n del abrigo se asociar an a breves periodos del ciclo anual en los que ese entorno ofrec a oportunidades para adquirir presas que se transportan y consumen en el yacimiento Las inferencias que deriva Roca dels Bous y en general los asentamientos del Prepirineo de la Noguera sugieren que esta zona est llamada a tener un papel destacado en la investigaci n del Paleol tico medio del noreste de la Pen nsula Ib rica Una secuencia clave en la Prehistoria del Mediterr neo Occidental Cova Gran de Santa Linya Prepirineo de Lleida Este abrigo de grandes dimensiones fue descubierto el a o 2002 dentro de un programa de prospecciones coordinado por el Centre d Estudis del Patrimoni Arqueol gic de la Prehist ria Este asentamiento contiene una larga secuencia cronocultural que abarca Paleol tico medio Paleol tico superior antiguo Magdaleniense Neol tico y Calcol tico El uso de este entorno por cazadores recolectores y agricultores pastores lo convierte en un lugar clave tecno tipol gicas no responden a factores de tecnoecon micos como la escasez de materia prima en el entorno N12 se ala que la opci n de emplear rocas locales es una alternativa posible para analizar las transformaciones en la organizaci n de los habitantes del Pirineo durante la Prehistoria Situaci n geogr ca Cova Gran X 318541 Y 4643877 UTM H31N ETRS89 se localiza en el Prepirineo Oriental de Lleida ver Fig 1A en el art culo de Roca dels Centre d Estudis del Patrimoni Arqueol gic de la Prehist ria CEPAP Universitat Aut noma de Barcelona 08193 Bellaterra Spain cepap uab cat Programa ICREA Academia Centro Nacional de Investigaci n sobre la Evoluci n Humana CENIEH Paseo Sierra de Atapuerca s n 09002 Burgos Spain Alfonso benito cenieh es Institute of Archaeology University College London 31 34 Gordon Square WC1H 0PY London United Kingdom i torre ucl ac uk Becario Programa FPI MINECO Becario Programa FI DGR Generalitat de Catalunya
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO Bous a 385 msnm En un valle lateral del NogueraPallaresa el torrente de Sant Miquel excava las calizas del Cret cico Superior generando un abrigo de m s de 2000 m2 de planta Fig 1A La secuencia cronoestratigr ca de los procesos sedimentarios y culturales del dep sito se conforma a partir de la informaci n obenida en los sectores Rampa Transici n y Plataforma que se correlacionan a partir de 40 dataciones 14C AMS y Tl Fig 1B No descartamos que aparezcan nuevos segmentos cronoculturales Estos indicadores con rman que Cova Gran es relevante para contextualizar los ltimos 50 000 a os de historia de los grupos humanos del Mediterr neo occidental Mora et al 2011 El per l longitudinal del abrigo permite apreciar que el dep sito se conforma a partir de dos grandes plataformas yuxtapuestas Fig 1B La secuencia de la primera al oeste y externa al abrigo se de ne en el sector Rampa Los sectores Transici n y Plataforma registran el desarrollo sedimentario bajo la visera El sector Rampa arqueoestratigraf a de la plataforma exterior El sector Rampa R es una plataforma de 200 m2 con una pendiente de 20 en direcci n Este La zona excavada se extiende por 120 m2 y algunos niveles contin an hacia el exterior En esta rea de 2 5 m de potencia se diferencian las unidades sedimentarias S1 y 497 originadas por procesos distintos Fig 1C La unidad basal S1 es una serie de 2 m compuesta por derrubios de matriz areno arcillosa y clastos calizos angulares de origen gravitatorio que denotan unas condiciones clim ticas relativamente fr as En la unidad 497 de 0 5 m se compone de sedimentos granulares afectados por corrientes h dricas que sugieren unas condiciones ambientales menos rigurosas No se aprecian procesos sin post deposicionales relevantes Benito Calvo et al 2011 En estos niveles estratigr camente superpuestos se recuperan conjuntos l ticos que corresponden a tradiciones culturales distintas con cambios que afectan a la captaci n de materias primas los sistemas de talla los soportes y al instrumental retocado Fig 2A Este cambio tecnol gico remite al debate sobre la transici n Paleol tico medio superior y la posible relaci n entre la extinci n de H neanderthalensis en paralelo a la dispersi n de H sapiens por Europa Occidental A modo de resumen rese ar que S1B es representativo de las tendencias del resto de niveles Musterienses de Cova Gran Mart nez Moreno et al 2011 Mora et al 2012 La gesti n de los n cleos dirigida a obtener lascas centr petas es similar a la observada en Trag y Roca dels Bous de la Torre et al 2013 El s lex que procede de las formaciones garumnienses adyacentes al asentamiento es la materia prima m s utilizada en todos los niveles Igualmente se transportan rocas metam r cas conformando grandes soportes pseudo levallois que pudieron ser elaborados fuera del yacimiento Fig 2B La totalidad de materiales se obtienen en el entorno inmediato ver Fig 1A art culo sobre Roca dels Bous En lo referente a los retocados los soportes denticulados son m s comunes que los bordes continuos Mora et al 2012 Las caracter sticas de 497D son completamente diferentes Desaparecen las rocas metam r cas y aunque el s lex garumniense es el recurso principal aumenta la aportaci n de soportes con gurados que proceden de la Serra Llaga a 20 km El sistema de talla se dirige a obtener soportes alargados de tipo laminar con una baja estandarizaci n morfot cnica Estos conforman raspadores y buriles sobre l mina dorsos y puntas sobre laminita un instrumental desconocido en el Musteriense Persiste un importante componente de raederas denticulados y muescas so En el sector R se estrati can 8 ocupaciones puntuadas por est riles La unidad S1 contiene los niveles S1E S1D S1C S1B1 y S1B que corresponden al Musteriense y 497D atribuido a un Paleol tico superior inicial no determinado En la unidad sedimentaria 497 los niveles 497C y 497A se adscriben a otras fases dentro de este ciclo de Paleol tico superior antiguo Todos los niveles contienen abundante industria l tica fauna y hogares En 497D 497C y 497A se han recuperado ornamentos marinos especialmente Nassarius incrassatus Mart nez Moreno et al 2011 artefactos considerados trazadores de la aparici n de H sapiens en Europa occidental El cambio tecno tipol gico detectado entre S1B y 497D a techo de S1 se ala varias implicaciones Figura 1 A Cova Gran de Santa Linya 163
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  Bous  a 385 msnm. En un valle lateral del NogueraPallaresa, el torrente de Sant Miq...
164 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 1 B Secuencia arqueoestratigr ca A planta del abrigo en la que se posicionan los sectores excavados Plataforma Transici n y Rampa B Transet longitudinal del dep sito C Cronoestratigraf a de los sectores R T y P ver leyenda en Mora et al 2011
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO bre lasca Fig 2B Estos atributos no encajan con las tendencias identi cadas en los primeros tecno complejos del Paleol tico superior de Europa occidental Mart nez Moreno et al 2010 En algunas de las dataciones de este sector se aprecian anomal as que pueden estar relacionadas con los protocolos empleados en los laboratorios de 14C Sin embargo las fechas que se disponen para 497D a partir de carbones que proceden de un hogar ubican este nivel en el intervalo 40 38 5 ka calBP La resoluci n arqueoestratigr ca y los intervalos cronom tricos de estos niveles contribuyen al debate sobre la transici n Paleol tico medio superior Mart nez Moreno et al 2010 Arqueoestratigraf a de la plataforma interior los sectores Transici n y Plataforma La plataforma central es una super cie que se extiende bajo la visera del abrigo por unos 2000 m2 Esta delineaci n restringe las ocupaciones m s antiguas al sector R Fig 1B Esta secuencia se conoce a partir del sector Transici n T un sondeo de 2x2 m y una zona excavada de 32 m2 el sector Plataforma P En ambas se identi can dos unidades la unidad N corresponde con la sedimentaci n holocena y la unidad P se adscribe al nal del MIS 2 Fig 1B La presencia humana m s antigua se detecta durante el Ultimo M ximo Glaciar LGM en la unidad sedimentaria P del sector Plataforma y est compuesta por clastos muy angulares y ca das de grandes bloques con escasos sedimentos nos Fig 1B En esta secuencia de 1 7 m de potencia se suceden los niveles 4P 5P 6P y 8P datados entre 20 4 18 ka CalBP subestadio Gs2b Abundan las puntas y l minas de dorso sobre laminita buriles y raspadores sobre l mina que se asocian a azagayas masivas agujas y gaster podos perforados Estas caracter sticas remiten al Magdaleniense antiguo El sector T es un sondeo de 3 5 m profundidad en el que se suceden varios niveles con unas caracter sticas t cnicas distintas a las del sector P Fig 1B Una dataci n en la base del sondeo 17 16 8 ka CalBP indica ocupaciones de Magdaleniense medio y posiblemente por encima niveles de Magdaleniense superior Mora et al 2012 La secuencia holocena N erosiona los niveles P en los sectores T y P generando geometr as complejas sobre las que se instalan comunidades agro pastoras a partir del Neol tico antiguo tal y como se identi ca en el sector Plataforma Fig 1B El momento de ocupaci n m s intenso se desarrolla durante el Neol tico nal 5500 5100 calBP document ndose 30 estructuras dom sticas hogares y fosas Mora et al 2012 Por encima de estas ocupaciones esta zona se utiliza para estabular ovic pridos durante el Neol tico nal 5000 4600 calBP y Calcol tico Bronce inicial 3950 3000 calBP En estas acumulaciones cada una de ellas de 0 5 m de potencia se aprecian varias fases de quema de excrementos a n de acondicionar el lugar en vistas a futuras visitas Estas observaciones abren nuevas perspectivas a la hora de analizar los or genes del pastoreo transhumante en el nordeste de Iberia Pol et al 2014 165
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  bre lasca  Fig. 2B . Estos atributos no encajan con las tendencias identi   cadas e...
166 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 2 A Proyecciones N S y E W de 497D tri ngulos y S1B puntos separados por un nivel est ril B Artefactos l ticos de S1B Paleol tico medio arriba y 497D Paleol tico superior inicial abajo Perspectivas de futuro Cova Gran de Santa Linya articula varias l neas relevantes en la actual discusi n cient ca la desaparici n de los neandertales y la aparici n de los humanos modernos las adaptaciones de los cazadoresrecolectores durante el LGM o la instalaci n en estas tierras de grupos agro pastores Estas cuestiones son esenciales para analizar la presencia humana en la vertiente sur del Pirineo zona en la que se est n produciendo importantes avances Pensamos que este es un lugar privilegiado para analizar las trayectorias de los distintos grupos humanos que ocuparon este abrigo durante los ltimos 50 000 a os
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO Joel Casanova i Mart Rafael Mora Torcal Xavier Roda Gilabert Jorge Mart nez Moreno Miquel Roy Susana Vega La secuencia de Paleol tico medio de la Cova de l Estret de Trag Prepirineo de Lleida Durante las prospecciones en el curso medio del Noguera Ribagorzana realizadas en 1990 por el IEIDiputaci de Lleida se descubre la Cova de l Estret de Trag ver Fig 1A en el art culo de Roca dels Bous Este abrigo de 14 x 10 m de super cie forma parte del karst de las calizas de la Fm Bona X 301856 Y 4644190 UTMH31N ETRS89 a 390 msnm Fig 1A Esta posici n en las primeras estibaciones del Prepirineo de Lleida controla una conexi n clave en tre la Depresi n del Ebro y los Pirineos Mart nezMoreno et al 2004 Casanova et al 2009 Contexto geogr co y cronoestratigr co Se identi can 8 unidades arqueol gicas de Paleol tico medio interestrati cadas con sedimentos est riles lo que permite su an lisis individualizado La arqueoestratigra a del dep sito se con gura a partir de las secuen Figura 1 A Vista de Cova del Estret de Trag actualmente anegada por el pantano de Santa Anna B Secuencias del interior del abrigo sondeo 78 23 y la zona excavada en la plataforma del dep sito Se posicionan la Unidad Superior US Unidad Media UM y Unidad Inferior UI C Serie Termoluminiscencia de la secuencia Centre d Estudis del Patrimoni Arqueol gic de la Prehistoria Facultat de Lletres Universitat Aut noma de Barcelona 08193 Bellaterra cepap uab cat Programa ICREA Academia Becario programa FPI MINEC Becario Programa FI DGR Generaltitat de Catalunya 167
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  Joel Casanova i Mart    , Rafael Mora Torcal  ,  , Xavier Roda Gilabert  ,   , Jorg...
168 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO cias obtenidas en el sondeo 78 23 y del rea excavada 25 m2 de niendo 3 unidades Mart nez Moreno et al 2004 Casanova et al 2009 Fig 1B Unidad inferior UI dep sito uvial de alta energ a del Noguera Ribagorzana compuesto por cantos rodados de tama o medio y grande dentro de una matriz arenosa carbonatada Esta terraza conforma la base del yacimiento Unidad media UM dep sito de baja media energ a compuesto por arenas y limos arcillosos resultantes de la alternancia de procesos de inundaci n que provocan la migraci n vertical de carbonatos concrecionando el material arqueol gico En este nivel de 1 5 m de espesor se excavan las unidades arqueol gicas UA3 UA2 y UA1 Unidad superior US brechas adosadas a la pared del abrigo desmanteladas en el resto del dep sito En este sondeo de 1 m2 y 1 10 m de profundidad se suceden los niveles S4 S5 S6 y S7 No se han podido correlacionar los niveles arqueol gicos de la unidad media y la unidad superior Fig 1C Sin embargo 11 dataciones por termoluminiscencia generan rangos cronom tricos que encuadran la ocupaci n del asentamiento Los niveles S5 S6 y S7 de la unidad superior se adscriben al MIS 3 entre 43 4 6 y 52 1 6 7 ka La fecha de UA1 41 7 4 5 ka sugiere que este nivel de la unidad media puede estar relacionado con los de la unidad superior Las 4 fechas obtenidas en UA2 se escalonan en el intervalo 75 3 7 8 110 12 ka se alando que este nivel de 60 cm espesor se forma en el MIS 5 De las 2 fechas de UA3 aceptamos la que corresponde al estadio MIS 5e 126 15 ka Esta serie convierte a Trag en un asentamiento clave para analizar el Musteriense del Pleistoceno superior en el nordeste de la pen nsula Ib rica Casanova et al 2009 Registro arqueol gico Los niveles excavados con guran palimpsestos de baja resoluci n arqueol gica con miles de artefactos l ticos y restos seos imbricados sin aparente orden Tab 1 Estas acumulaciones ser an el resultado de la visita reiterada al abrigo en diferentes periodos temporales puntuados por fases de abandono Aunque no se identi can hogares carbones fauna y restos l ticos termoalterados atestiguan el uso regular del fuego en toda la secuencia La carbonataci n de los restos seos di culta su determinaci n a nivel anat mico y o espec co no pudi ndose calcular ndices sobre su presencia Se ha identi cado Vulpes vulpes Sus scropha Cervus elaphus Capreolus capreolus Bos sp Capra pyrenaica Equus caballus y Equus cf hydruntinus un conjunto que re ere una asociaci n euriterma que a nivel ecol gico encaja con un entorno que integra praderas con reas arboladas en un ambiente de monta a baja Muchas di sis con fracturas helicoidales denotan una intensa recuperaci n del tu tano Mart nez Moreno et al 2004 El conjunto l tico compuesto por m s de 20 000 artefactos es esencial para caracterizar el Musteriense en esta zona Las rocas metam r cas y las rocas sil ceas abundan en el entorno ver Fig 1A en el art culo de Roca dels Bous El s lex presente en los Montes de Trag y en la Serra Llarga 10 km remiten a Unidad Superior Unidad Media S4 S5 S6 S7 UA1 UA2 UA3 Super cie m2 0 5 1 1 1 23 35 13 Espesor cm 20 30 15 15 10 60 15 Percutores 0 4 1 1 3 75 38 N cleos 1 10 14 11 15 423 229 Lascas 33 315 184 152 496 6564 2303 Fragmento lasca 70 406 502 328 777 7895 2275 Chunks 15 76 185 88 73 947 452 Retocados 16 163 140 41 143 791 274 Tabla 1 Super cie excavada y el espesor medio de los niveles arqueol gicos de la Unidad Superior y Unidad Media con el n mero de artefactos recuperados
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO un abastecimiento local A nivel diacr nico las rocas metam r cas tienen mayor importancia en UA3 y UA2 tendencia que se invierte en UA1 y en S4 S5 S6 S7 en los que el s lex es mayoritario Casanova et al 2009 de la Torre et al 2013 Todas las categor as relacionados con la talla incluidos restos inferiores a 1 5 cm est n representadas El d bitage se estructura a partir de sistemas t cnicos expeditivos y organizados Fig 2 Los sistemas organizados permiten una gesti n a partir de Figura 2 A Macroutillage l tico de UA3 relacionado con actividades de percusi n B Variabilidad de los sistemas de talla organizados en los que se aprecia la con guraci n peque os vol menes C N cleos expeditivos 169
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  un abastecimiento local. A nivel diacr  nico, las rocas metam  r   cas tienen mayor...
170 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO esquemas de talla que remiten a la esfera Levallois y Discoide Los expeditivos se aplican a vol menes de los que se obtienen pocos soportes Estas estrategias presentes en toda la secuencia denotan comportamientos t cnicos complementarios que se aplican en funci n de necesidades concretas Casanova et al 2009 2014 Los n cleos suelen ser inferiores a 5 cm y se aprecia una gesti n intensiva hasta su agotamiento Fig 2 Este comportamiento no se explica por la escasez de materia prima en el entorno es una opci n t cnica enfocada a elaborar artefactos peque os Casanova et al 2009 El soporte m s habitual son las lascas puntas y l minas son escasas obtenidas con percutor duro que genera accidentes como piezas fracturadas buriles de siret y dobles bulbos Esta continuidad en los m todos de talla deriva varias re exiones En los niveles de la unidad media los m todos expeditivos son mayoritarios frente a m todos estructurados patr n que continua en la unidad superior Esta noci n de stasis tecnol gico denota un patr n cognitivo en la transmisi n de saberes t cnicos que advierte que en esta zona se podr a con gurar una tradici n cultural estable Casanova et al 2009 En UA3 se identi can 25 cantos de rocas metam r cas y granito generados por fa onnage para obtener instrumentos macrol ticos Fig 2 En estos tiles masivos se aprecian modi caciones sobre los los que se relacionan con actividades de percusi n Casanova et al 2014 En la secuencia el porcentaje de retocados es bajo Tab 1 seleccionando el s lex para elaborar retocados pese que en UA3 y UA2 las rocas metam r cas son m s abundantes Los soportes m s habituales son lascas cortas de los que se transforma un nico borde lateral o transversal mientras las piezas con doble retoque son escasas Son m s numerosos los denticulados y muescas con retoque simple y abrupto que las raederas con retoque continuo Esta preponderancia de piezas con bordes denticulados es constante a lo largo de secuencia Aunque se identi can soportes pseudo levallois retocados la mayor a se elaboran sobre lascas o fragmentos de lasca Trag en el contexto del Paleol tico medio del noreste de Iberia El reiterado uso de este espacio durante el Pleistoceno superior entre el MIS 5e MIS 5 y MIS 3 debe relacionarse con el control que desde el asentamiento se dispone sobre el estrecho de Noguera Ribagor ana y las llanuras aluviales actualmente anegadas por el embalse de Santa Ana Ese car cter estrat gico no debi pasar desapercibido para las gentes neandertales El abrigo centraliza la adquisici n de presas que transitan por ese corredor permitiendo emboscarlos en las zonas boscosas en torno al rio Igualmente se registra el tr nsito por los roquedos adyacentes al asentamiento Aunque el registro radiom trico es impreciso no se puede con rmar su ocupaci n en el MIS 4 Este hiato podr a relacionarse con crisis clim ticas que provocan el abandono de este entorno La ocupaci n vaciado c clico de la zona como consecuencia de factores ambientales es una posibilidad que merece ser examinada La continuidad t cnica se alada a partir de la combinaci n de m todos t cnicos expeditivos y organizados presente a lo largo de toda la secuencia es relevante Subrayamos la importancia de la noci n stasis tecn logico y que se identi ca en otros yacimientos del Prepirineo al advertir que estas opciones t cnicas articulan una tradici n cultural que se prolonga en el Pleistoceno superior por el nordeste de Iberia Algunos atributos de esta entidad son la panoplia de m todos de m todos de talla una orientaci n a obtener soportes de peque o tama o y la con guraci n preferente de denticulados Casanova et al 2009 de la Torre et al 2013 Bajo esta perspectiva Cova del Estret de Trag en un lugar relevante para investigar la forma de vida neandertal en la Pen nsula Ib rica Agradecimientos Queremos dedicar este art culo a Joel Casanova i Mart Sirvan estas l neas como muestra de nuestro respeto afecto y admiraci n
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO Pilar Utrilla Miranda Vicente Baldellou Martinez Manuel Bea Martinez Lourdes Montes Ramirez y R Vi as Vallverd La cueva de la Fuente del Trucho Asque Colungo Huesca 1 Localizaci n La cueva de la Fuente del Trucho se sit a en el barranco de Arp n en la margen izquierda del r o Vero junto a la fuente que le da nombre Se concentran en este mismo barranco el arte paleol tico de la citada cueva y el levantino y esquem tico del abrigo de Arp n situado a tan s lo 870 m de distancia un caso excepcional en la Pen nsula Ib rica El r o Vero discurre enca onado a lo largo de 10 Km y durante este recorrido s lo hay dos entradas naturales que salvan las verticales paredes para acceder al cauce el puente de Villacantal y el Tozal de Mallata En ambas existen pinturas prehist ricas Se trata de una cueva poco profunda con una gran boca de 22 m de ancho orientada al SE que da acceso a una amplia sala de 24 m de profundidad dividida en dos l bulos disim tricos El menor de ellos a la izquierda posee una c pula esf rica ennegrecida por materia org nica y humo y una ventana oval que permite la entrada del sol con iluminaci n cenital Su suelo cae en forma de colada de calcita oblicua y sobre l se realizaron una serie de grabados de trazo profundo que reciben el sol directo al amanecer El segundo l bulo en un ambiente de semipenumbra presenta sus paredes y techo cubiertos con pinturas la mayor a de color rojo El suelo presenta hoy la roca desnuda en una gran parte de la sala a excepci n de la parte de la derecha de la cueva bajo los signos trilobulados donde un dep sito revuelto presenta materiales l ticos pertenecientes al Paleol tico Superior y al Musteriense M s al exterior fuera de la zona pintada los niveles presentan una mayor potencia aunque en este caso parecen adscribirse s lo al Musteriense 2 Historia de las investigaciones Fueron los primeros exploradores de los barrancos de la Sierra de Guara en especial Pierre Minvielle quienes dieron cuenta del dep sito arqueol gico que conten a la cueva Sin embargo sus Universidad de Zaragoza utrilla unizar es Museo de Huesca IPHES pinturas rupestres fueron descubiertas en 1978 por un equipo del Museo de Huesca y de la Universidad de Zaragoza dirigido por Vicente Baldellou ste encarg la excavaci n de los niveles musterienses de la zona exterior a Anna Mir quien actu durante 5 campa as a partir de 1979 Mir 1987 y de los pertenecientes al Paleol tico Superior a Pilar Utrilla quien realiz un primer sondeo en 1980 al pie de los grabados exteriores que qued interrumpido por la presencia de una dur sima costra En 2005 ha reanudado la excavaci n en colaboraci n con Lourdes Montes como codirectora actuando adem s en la parte derecha del interior de la cavidad al pie de los signos trilobulados Montes et al 2006 Utrilla et al 2010 Una nueva campa a est prevista para el verano de 2014 V Baldellou director durante muchos a os de las prospecciones de arte rupestre en el r o Vero coordin desde el primer momento las diversas actuaciones en la Fuente del Trucho ocup ndose del estudio de las manifestaciones parietales primero en colaboraci n con A Beltr n en los avances del Altamira Symposium Beltr n y Baldellou 1981 Beltr n 1993 y a os m s tarde con R Vi as elaborando los calcos directos entre 1989 y 1991 En el a o 2000 S Ripoll y F J Mu oz realizaron la documentaci n fotogr ca del techo Ripoll et al 2001 y a partir del 2011 V Baldellou M Bea y P Utrilla han realizado el tratamiento digital y montaje de los calcos dentro del proyecto HAR 2011 27197 Repensando viejos yacimientos Ampliando nuevos horizontes en la Prehistoria del Valle Medio del Ebro Para ello se han digitalizado la totalidad de las fotos antiguas que barr an sistem ticamente todas las paredes de la cueva se han tratado con la aplicaci nDStretch para Image JyPhotoshop CS5y se han cotejado con los calcos originales de Baldellou y Vi as En el congreso sobre el gravetiense celebrado en Altamira aparecen publicados los dos conjuntos principales de la cueva el techo panel XV y el friso paneles VI y VII Utrilla et al 2013 En este mismo congreso sesi n A11a se presentan los resultados de las dataciones realizadas por U Th 171
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  Pilar Utrilla Miranda , Vicente Baldellou Martinez  , Manuel Bea Martinez , Lourdes...
172 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 1 Planta del techo izquierda con indicaci n de los paneles pintados y del suelo con indicaci n de las catas arqueol gicas y la posici n de los grabados Topograf a J Ang s Scanner 3D Patrimonio e Industria sobre las costras muy puras que recubr an algunas guras manos puntos caballo y trilobulados Hoffman et al e p mientras que en el de Candamonos centramos en la relaci n entre el yacimiento arqueol gico y las pinturas Utrilla et al 2014 El estudio de nitivo se halla pendiente de la proyectada limpieza del humo y del polvo que ensuciahoy la pared un magn co soporte de color blanco que permitir a resaltar el centenar de pinturas la mayor a rojas que cubrir anla super cie decorable en techo y paredes Existen dos zonas bien de nidas en la Fuente del Trucho las pinturas ubicadas en semipenumbra en el gran covacho derecho Fig 1 1 y los grabados exteriores situados en el suelo inclinado del peque o l bulo izquierdo Fig 1 2 3 Las pinturas El inventario provisional de los motivos pintados Ripoll et al 2001 registra 22 paneles con un centenar de guras Series de puntos signos trilobulados manos y caballos son los cuatro temas principales pintados a los que se a aden una cabrita un c rvido un animal indeterminado oso b vidoo caballo y algunos signos Las series de puntos se encuentranrepresentados en 8 paneles Aparecen en l neas horizontales formado un friso a lo largo de 6 metros en el panel VI Fig 2 o formando parte de motivos m s complejos representados tanto en las paredes panel VII como en el techo panel XV Fig 3 El panel XI contiene trazos pareados en rojo caracter sticos tambi n de paneles arcaicos del gravetiense asociados por lo general a manos y digitaciones Gonz lez S inz 2003 En cuanto a la interpretaci n de las series complejas del techo Beltr n propuso en 1993 que representar an quiz la b veda celeste constelaciones de estrellas que mantienen ritmos En otra l nea Utrilla sugiri en 2005 que podr an marcar a los viajeros las rutas de los puertos pirenaicos que separan Gargas y Fuente del Trucho pudiendo quiz perder el rumbo dando rodeos lo que quedar a representado en la complejidad de algunos motivos Con respecto a las series lineares del friso vertical en bandas de 4 y 5 hileras llama la atenci n la representaci n del mismo motivo en arte levantino en
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO Figura 2 Calco del friso paneles VI y VII Abajo detalle de los caballos listados el c rvido manos y puntos donde se tomron las muestras datadas por U Th la cercana cueva de Arp n Sus paralelos paleol ticos los encontramos en muchas cuevas de la Costa Cant brica la mayor a en cronolog a antigua Candamo Llon n Pindal Mazaculos II La Meaza Chu n Porquerizo Castillo la Pasiega La Garma Castillo o Cullalvera del Pirineo franc s Niaux Marsoulas TroisFr res Bedeilhac o del Sur Peninsular en este caso asociados a caballos Las Palomas Atlanterra el Moro La fecha U Th que se ha obtenido para la costra que recubre la serie de puntos del panel VII con m s de 31 000 a os la m s antigua del conjunto pintado coloca a este motivo en la transici n auri aciense gravetiense Hoffman et al en este mismo congreso Las manos se reconocen unas cuarenta manos negativas seguras que podr an llegar al centenar una vez se limpien las paredes Fig 3 Al menos 13 son zurdas frente a 6 diestras En alg n caso aparece tambi n pintado el arranque del antebrazo y en dos m s los dedos aparecen tan cortos y separados que recuerdan la zarpa de un oso panel VII Fig 3 2 Son frecuentes las manos infantiles destacando por su tama o la de un beb en el fondo de la cueva tal como ocurre en Gargas Sahly 1975 En varias manos se observa la superposici n de costras de calcita Fig 3 4 lo que ha permitido la dataci n por U Th de 6 casos siendo la fecha m s antigua superior a 27 500 coloc ndose as en el mismo rango de fechas de todas las manos gravetienses Hoffman et al e p Su ubicaci n presenta una concentraci n en dos zonas de la pared vertical el fondo de la cavidad con 18 ejemplares agrupados en 3 paneles I III y VII y la pared derecha con 16 casos en otros 8 paneles VIII IX XIII XIV XVIII XIX XX y XXI Sin embargo el n cleo m s interesante se ubica en el centro del techo panel XV All aparecen 3 manos negras infantiles y con falanges incompletas junto a dos manos rojas las cuales pudieran ponerse en relaci n con las complejas series de puntos rojos que presentan motivos radiales Vistas en su conjunto las manos de Fuente del Trucho presentan dos rasgos peculiares que las diferencian de las manos conocidas en la Costa Cant brica y que en cambio las aproximan a las representaciones francesas de la vertiente norte del Pirineo 1 que 173
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  Figura 2. Calco del friso  paneles VI y VII . Abajo, detalle de los caballos listad...
174 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 3 Calco de las series de puntos y manos ubicados en el centro del techo panel XV junto con algunas fotograf as de manos N tense las falanges incompletas de las manos 1 3 y 5 el aspecto de garra de oso de la mano 2 y las costras calc reas sobre a mano 4 donde se tomaron las muestras para U Th Fotos tratadas con D Strech
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO existen manos pintadas en negro y 2 que muchas de ellas est n incompletas con ausencia de las terceras falanges En efecto entreel centenar de manos representadas en cuevas de la Costa Cant brica la mayor a de Castillo 56 la Garma 32 y Fuente del Sal n 14 con menores casos en Altamira Tito Bustillo y Cud n solo dos est n pintadas en negro una negativa del gran techo de Altamira y otra positiva de la Fuente del Sal n y s lo la mano de Cud n presenta dedos incompletos En el Sur de la Pen nsula en cambio encontramos dos manosnegras con dedos incompletos en Ardales M laga y con alteraci n del me ique en rojo en Maltravieso C ceres Sin embargo en la vertiente francesa las manos negras son dominantes al mismo tiempo que se concentran la mayor a de las manos incompletas en las cuevas de Gargas y Tibira nubicadasen la misma vertical que la Fuente del Trucho al otro lado de los Pirineos Este dato nos llev a sugerir como hip tesis que quiz existiera una p rdida aut ntica de falanges debida a la congelaci n de los dedos al cruzar el Pirineo por su parte central la m s alta siendo mayor la incidencia en las personas m s d biles los ni os Utrilla 2005 No cabe en el Trucho valorar la cl sica interpretaci n de LeroiGourhan como c digo de caza con dedos doblados ya que la mayor a de las falanges incompletas aparecen sobre manos infantiles Hay dudas respecto a la superposici n entre manos negras y puntos rojos Para Ripoll tanto las manos rojas como las negras del panel XV se hallan infrapuestas a las series de puntos rojos Ripoll et al 2001 En cambio Beltr n y Baldellou advert an en 1981 que una mano negra est encima de los puntos rojos No es f cil de resolver esta cuesti n ya que a la izquierda del dedo me ique parecen estar ocultos los puntos rojos bajo el halo negro de las manos mientras que en el dedo ndice los puntos rojos aparecen sobre un desva do color negro Fig 3 5 Por el momento las fechas de U Th Hoffman et al e p se inclinar an en principio hacia una mayor antig edad de los puntos aunque al ser una fecha ante quem ambos temas bien pudieran ser contempor neos La dataci n en el gravetiense de la costra que recubre las manos ser a algo posterior a las fechas en torno al 26 000 que ha entregado la cueva Cosquer o al 26 860 460 BP de un hueso de Gargas ya que stas calibradas cal BP entregan fechas en torno al 32 000 que son las que deben compararse a la de U Th de Fuente del Trucho Una fecha similar a la nuestra es la entregada por los carbones hallados al pie del panel de Fuente del Sal n calibradas en torno al 27 000 Garc a Diez y Garrido 2012 En cuanto a las manos de Castillo donde se ha utilizado la misma tecnolog a por el mismo equipo las fechas m s antiguas alcanzan el 37 630 en la muestra 0 82 Pike et al 2012 Los caballos Se reconocen en la sala interior siete ejemplares claros y dos dudosos todos ellos pintados en rojo Tres de ellos dos en el panel VI y uno en el VIII se ubican en un mismo friso ocupando un espacio intermedio entre dos bandas con guraciones de manos mientras que un cuarto en el panel IV se sit a a la izquierda del extremo opuesto del friso aunque ya en el techo Parecen estar vinculados a series lineares de puntos panel VI o a digitaciones panel VIII presentandouna gran similitud compositiva las dos cabezas de caballos del panel VI ambas con crines enhiestas y trazos listados en el cuello Fig 2 Esta presencia de detalles llevar a a datarlos por estilo en un Solutrense avanzado tal como indicar an las crineras marcadas en cuellos listados de un caballo grabado sobre canto de la PetiteGrotte de Bize que Sacchi 1986 atribuye al Solutrense superior pero que seg n Djindjian 2013 procede de una excavaci n antigua Genson con materiales mezclados por lo que tanto podr a perteneceral Solutrense como al Gravetiense En el panel VIII asociado a 5 digitaciones aparece una quinta cabeza de caballo de morro alargado y belfo ca do del cual se ha podido datar una costra formada sobre su lomo que llevar a su ejecuci n a un momento anterior al 29 000 es decir en cronolog a al menos gravetiense Por otra parte es sorprendente la total similitud de esta gura con la representada en el sector C2 de la Pasiega el mismo morro alargado y ca do un mo ete curvado hacia delante en la crin y una doble l nea en el lomo Utrillaet al 2012 g 7 ste se halla asociado a dos series curvas de puntos y a un signo triangular Gonz lez S inz y Balb n 2002 En el panel XII ya en el techo aparecen dos caballos opuestos estando uno de ellos en gura completa herido por una lanza o dardo La ausencia de detalles en su interior la curva c rvico dorsal marcada y las patas en l neas paralelas abiertas formando par ntesis llevar a a clasi carlo en un Solutrense Medio seg n la secuencia de Parpall Villaverde 1994 El otro representado s lo por una cabeza peque a y alargada y un largo cuello curvo encajar a mejor en un gravetiense Utrilla et al 2012 g 8 Ciervo cabra y oso En el panel VII se public un desva do caballo ac falo Ripoll et al 2001 pero el tratamiento digital de la gura mediante la aplicaci n DStrecth permite apreciar una cabeza peque a y alargada una reconocible asta de c rvido y una cola corta Fig 2 Ello lleva a descartar su catalogaci n como caballo a pesar de presentar id ntica morfolog a que el caballo del panel IV con cuartos traseros masivos y patas en l neas paralelas abiertas Utrilla et al 2012 g 6 En el panel XXI aparece una cabrita de morro levantado y abierto y peque os cuernos paralelos 175
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  existen manos pintadas en negro  y 2     que muchas de ellas est  n incompletas, co...
176 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO enmarcada por suras y asociada a manos y a tres o cuatro signos trilobulados Utrilla et al 2012 g 9 Esta cabrita es similar a un zoomorfo de Nerja Sanchidri n 1994 g 66 para el que se propone seg n los vestigios de iluminaci n una cronolog a presolutrense dadas las dataciones de 24 130 140 BP 28 532 27 832 calBP y 20 980 100 BP 25 60025 060 cal BP Medina et al 2010 Ello concordar a con las fechas de TL y U Th propuestas para otras cabras similares en el panel IV 6 de la Garma en torno al 26 000 Gonz lez S inz 2003 o la cierva de cabeza trilineal de Antoli a en un canto de un nivel gravetiense datado en 27 390 320 31 94230 840 calBP Aguirre 2007 Existe otra cabrita similar procedente del Solutreogravetiense II de Parpall n 18 100 g 156 aunque corresponde al tipo TTN triple trazo naturalista m s frecuente a comienzos del Solutrense Villaverde 1994 Por ltimo en el centro exacto de la hilera de puntos del panel VI se representa una gran cabeza que tanto pudiera pertenecer a un oso como a un b vido o caballo Fig 2 Los signos trilobulados aparecen en posici n destacada en dos paneles en forma de trilobulado ojival en el friso del panel VI asociado al caballo de melena listada Fig 2 y en el panel XXI en forma de tres o cuatro signos de frente semicircular asociados aparentemente a la cabrita a dos manos y a una serie de puntos Utrilla et al 2012 g 9 El trilobulado ojival presenta varias costras bien visibles sobre su trazo sobre las que el equipo de Pike y Hoffman ha obtenido cuatro dataciones acerc ndose al 26 000 la m s antiguade ellas lo que de nuevo con rmar a la cronolog a gravetiense propuesta En cuanto a su interpretaci n la existencia de un signo alargado cruzando uno de los l bulos llev a Beltr n en 1993 a identi carlo como signo vulvar aunque tambi n podr a corresponder al vientre del caballo Motivos lejanamente parecidos ser an las formas vulvares de Castillo los escutiformes o Micol n con trazo interior en ambos casos o los signos triangulares de santuarios antiguos como Pasiega La Lluera II Lloseta Chu n o Maltravieso Sin embargo Eric Robert no ha documentado en su Corpus franco cant brico de signos 2006 ning n ejemplar del mismo tipo que los de Trucho comunicaci n personal Para Casado 1979 las formas triangulares parecen m s propias de la regi n central de la Pen nsula con el n cleo m s importante en Ojo Guare a y Maltravieso en este caso asociados como en Trucho a manos y digitaciones Un ltimo dato a rese ar es su distribuci n topogr ca con una posici n principal y bien visible en los paneles de la Fuente del Trucho lo que le separa de nuevo de la t nica general de los signos cant bricos plenos cuadril teros y ovales que se realiza ron en divert culos camarines laterales a los ejes de circulaci n o en los m rgenes de las composiciones principales evidenciando con frecuencia un af n de ocultaci n que contrasta con la visibilidad buscada para las guras de animales Gonz lez S inz 2005 4 El panel de grabados En posici n central y lugar preferente aparece una gran gura de oso hecho un ovillo en la t pica posici n de hibernada realizado por una t cnica que combina excisi n para el cuerpo e incisi n para la cabeza Se documentan adem s una cabeza incisa de un segundo oso y una zarpa y un pie del mismo animal ambos de t cnica excisa Utrilla et al 2012 g 2 n 1 a 4 A la derecha del oso se distinguen tres cabezas de herb voros en la misma vertical De arriba hacia abajo se individualizan un caballo y un c rvido mirando a la izquierda y un segundo caballo de morro rectangular mirando hacia la derecha quiz felino en interpretaci n de Beltr n 1993 Resulta tambi n dif cil la identi caci n de la especie del c rvido el arranque palmeado de sus cuernos hacia delante y junto a la frente lleva a descartar un ciervo y a pensar bien en un reno Beltr n 1993 Ripoll et al 2001 bien en un Megaceros animal que encajar a bien en la cronolog a antigua y del que se han documentado ejemplos grabados en la Meseta Siega Verde Cueva del Reno Alcolea y Balb n 2003 No se aprecia la t pica joroba que vemos en los ejemplos de Cougnac aunque la cabeza muy peque a conviene en cambio al Megaceros El conjunto es claramente at pico tanto por la t cnica de ejecuci n la excisi n en el oso y la zarpa como por la tem tica de los animales representados no hay ciervas de cabeza trilineal ni bisontes ac falos ni uros aunque el oso encuentra paralelos en las zarpas grabadas de Niaux o en santuarios exteriores como Venta La Perra Arias et al 1998 5 El dep sito arqueol gico El material arqueol gico se obtuvo de dos lugares diferentes durante la excavaci n efectuada por Utrilla y Montes en la campa a de 2005 1 al pie de los signos trilobulados del panel XXI apareci un nivel revuelto pero que indicaba a trav s de los cl sicos f siles directores de la industria l tica y de algunas dataciones absolutas la existencia real de gentes del Paleol tico Superior Inicial y del Solutrense Fig 4 Adem s ya con dudas quiz tambi n
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO del magdaleniense con ecos tipol gicos de la etapa inferior 4 perforadores m ltiples dos de ellos en estrella o Superior Final raspadores diminutos circulares otros unguiformes y dos peque as puntas con ped nculo central destacado tipo Teyjat Por otra parte una fecha de termoluminiscencia de 13 244 945 obtenida sobre un raspador craquelado por el fuego sugerir a la presencia de hogares en el Magdaleniense Medio pero no existen los materiales seos signi cativos de esta etapa La industria sea s lo ha entregado un fragmento de azagaya de secci n subcircular y un fragmento de di sis de secci n longitudinal con extremo redondeado y pulido muy similar a un ejemplar aparecido en el gravetiense de Reclau Viver 2 al pie del oso en la zona de los grabados de trazo profundo en el exterior de la cueva All se detectan dos reas una alterada por estructuras altomedievales en forma de cubetas circulares y hogares pavimentados con piedras y otra contigua apenas sondeada que en principio podr a estar intacta algo que esperamos con rmar en la campa a de 2014 La primera entreg algunas cer micas a torno y vidriadas y una fecha sobre el carb n del hogar de 1 235 35BP GrA 29918 que calibrada al 68 supone un 776 63 d C Este dato lleva la ocupaci n a los inicios de la presencia musulmana en el alto Vero quiz relacionada con el momento en que Abderram n I emprende una bien documentada campa a de castigo en la zona 781 tras la expedici n de Carlomagno en el 778 ante Zaragoza La segunda zona entreg en conjunto seis hojitas de dorso una de ellas pieza gibosa de dorso rebajado junto a una fecha sobre un solo hueso de 31 880 220BP Beta 365760 Cal BC 34 560 de cronolog a auri aciense pero que no hay que descartar que proceda del nivel musteriense subyacente rejuvenecido por ra ces Con ellos aparecieron 6 raspadores 2 perforadores un recorte de buril y 4 raederas Nuestro objetivo para la campa a de 2014 ser ver si esta zona est realmente intacta qu data el hueso y como se produce el encaje con la cata pr xima de la excavaci n de Anna Mir que entreg dos niveles f rtiles con materiales musterienses El inventario tipol gico de las piezas atribuibles al Paleol tico Superior procedentes del nivel revuelto del sondeo interior entrega 14 raspadores planos 8 carenados y 4 de hocico Estos ltimos nos llevan a sugerir junto a la existencia de 15 l minas retocadas algunas de ellas estranguladas la presencia de gen tes auri acienses en el yacimiento Como elementos gravetienses o magdalenienses podr an incluirse 21 puntas y hojitas de dorso entre gravettes microgravettes puntas de Vachons y otras pedunculadas cortas m s de tipo Teyjat que de Font Robert Entre las 12 hojitas de dorso algunas presentan truncadura oblicua sin llegar a escalenos Existen adem s 4 piezas esquilladas caill es de forma cuadrangular presentes en contextos gravetienses Hay 7 buriles diedros y 8 sobre truncadura uno de ellos m ltiple al estilo de los buriles de Noailles aunque de gran tama o Al solutrense habr que atribuir 4 piezas de retoque plano y 4 puntas de escotadura de tipo mediterr neo una de ellas id ntica en su tipometr a a las halladas en la vecina cueva de Chaves datadas en 19 700BP momento que encajar a bien con el estilo de algunos caballos Un estudio m s detallado de los materiales l ticos puede verse en Monteset al 2006 Montes y Utrilla 2008 Utrillaet al 2010 y Domingo et al 2012 6 Cronolog a En resumen el arte parietal de la Fuente del Trucho se enmarca en momentos antiguos del arte paleol tico como m nimo en un Gravetiense tal como se alan las dataciones U Th de las costras superpuestas a las series de puntos manos trilobulados y alguno de los caballos de morro alargado y ca do Sigue as la secuencia estil stica del primer horizonte de Llon n Fortea et al 2004 y de los paneles arcaicos de la parte terminal de la Garma Gonz lez S inz 2003 Ser a tambi n arcaico G SI el caballo de cuello largo y cabeza peque a del panel XII seg n ejemplos de Parpall y la cabrita de morro levantado y abierto similar a los zoomorfos datados en Antoli a Nerja Parpall o la Garma Una dataci n AMS de 20 800 100 BP 25414 24640 calBP procedente de un hueso extra do de un nivel revuelto al pie de la cabrita situar a esta ocupaci n en el Gravetiense Final Solutrense Inicial Sin embargo la tipolog a l tica de algunos f siles directores del dep sito avalan tambi n una presencia solutrense m s avanzada en la cueva marcada por piezas de retoque plano o por puntas de escotadura que indicar an un Solutrense Medio y Superior Por criterios estil sticos jados en Parpall Villaverde 1994 convendr a la etapa media para algunos caballos como el de patas en l neas paralelas abiertas del panel XII el del panel IV o su gemelo el c rvido del panel VII y quiz el Solutrense Superior podr a aplicarse a los caballos listados del friso con detalles en la melena bien marcados aunque el paralelo mobiliar de Bizeresulta ahora inseguro No ha sido posible determinar todav a si el caballo del panel VI se 177
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178 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 4 Industria l tica de la excavaci n de 2005 N 1 a 17 materiales hallados en el nivel revuelto de la cata interior 1 a 3 raspadores en hocico n 4 a 9 dorsos y puntas pedunculadas 10 a 12 posibles piezas solutrenses 13 alisador en hueso 14 a 17 piezas de tipolog a magdaleniense n 18 a 23 puntitas y dorsos de la cata exterior al pie de los grabados superpone o no al trilobulado datado lo que hubiera precisado mejor su cronolog a En suma quiz una vez con rmada la presencia gravetiense y auri aciense en la Fuente del Trucho estar a mos ante un asentamiento en una ubicaci n intermedia entre el poderoso foco de Seri en Gerona La Arbreda ReclauViver y los yacimientos de la Costa Cant brica La Fuente del Trucho ser a as un punto clave en la movilidad Este Oeste al Sur de los Pirineos
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO Jordi Rosell Ard vol Antoni Canals Salom Las Fuentes de San Crist bal Veracruz Huesca El yacimiento de las Fuentes de San Crist bal se encontraba situado en el margen izquierdo del r o Is bena a su paso por un estrecho congosto del mismo nombre formado en las areniscas de la Formaci n Areny al sur del municipio de Veracruz Huesca Sus coordenadas eran 42 19 36 6 N 0 34 13 2 E El yacimiento se situaba al pie de la antigua carretera A1605 entre los n cleos urbanos de Serraduy y Beranuy a 820 m s n m y a escasos 20 m sobre el lecho actual del r o Fue precisamente el trazado de esta carretera la que cort el abrigo en secci n dejando s lo un testigo al Norte de unos 2 m de anchura por unos 5 de altura conocido como Per l 3 o P3 y una sala de entre 15 20 m2 de super cie por unos 2 m de altura al Sur P1 y P2 Los rellenos de las dos partes presentaban caracter sticas similares una parte inferior de origen uvial y una superior dominada por los aportes de vertiente Parte de los sedimentos de P1 P2 fueron utilizados durante la construcci n de la carretera de modo que las intervenciones arqueol gicas desarrolladas entre los a os 1998 y 2002 se limitaron a excavar el testigo de P3 y la super cie completa de los niveles inferiores de P1 P2 Posteriormente a estos trabajos el yacimiento fue destruido por las obras de ampliaci n de la carretera actual La columna estratigr ca tipo del yacimiento se describi a partir de P3 que era el testigo que presentaba mayor potencia Buena parte de los trabajos posteriores consistieron en efectuar correlaciones entre ambos sectores del yacimiento As en P1 P2 se descubrieron 5 niveles arqueol gicos nombrados de arriba a abajo como A G mientras que P3 conten a 10 niveles distintos llamados consecutivamente M V Fig 1 Los trabajos de correlaci n posteriores pusieron de mani esto una correspondencia entre los dos niveles basales de P1 P2 F G y el nivel V de P3 Desde el punto de vista arqueol gico los niveles superiores de P3 incluidos dentro de los sedimentos de vertiente se caracterizaban por ser acumulaciones poco densas de objetos de clara manufactura humana industria l tica fragmentos de huesos y carbones La disposici n de estos elementos marcaba aparentes paleosuper cies que originalmente pudieron haberse extendido por toda la super cie del abrigo Los niveles basales es decir los que se encontraban en sedimentos dominados por la din mica uvial presentaban mayor grosor y estaban caracterizados por una alta densidad de objetos y algunos hogares La materia prima m s utilizada para la fabricaci n de la industria l tica fue el s lex 73 5 seguido a gran distancia por la caliza micr tica 11 3 El resto de materiales p r do cuarcita arenisca lidita y cuarzo fueron usados de manera testimonial Men ndez 2009 Los 2 199 elementos estudiados muestran una representaci n de todas las categor as de la cadena operativa lo que sugiere que las actividades de talla se realizaron en el yacimiento Las lascas son el producto m s representado con un 95 del total Los n cleos 0 8 se encuentran habitualmente en fases muy avanzadas de explotaci n mostrando estrategias de reducci n discoides y en menor medida Levallois Los elementos retocados son escasos y s lo representan el 2 2 de los elementos l ticos recuperados Los denticulados y las raederas laterales son los elementos m s habituales junto a algunas muescas aisladas Respecto a los restos faun sticos el grado de fragmentaci n es muy elevado lo que impide un mayor grado de identi caci n taxon mica Se han reconocido principalmente restos de ungulados correspondientes a ciervos Cervus elaphus y caballos Equus ferus Los restos de otros animales como rinocerontes Rhinocerotidae indet tambi n han sido reconocidos La relaci n entre los grupos humanos y estos animales viene determinada por la presencia de algunas marcas de corte sobre los huesos Los elementos apendiculares dominan claramente los distintos niveles con ocasionales fragmentos dentales como representaci n de los esqueletos craneales No se han identi cado restos pertenecientes al esqueleto axial v rtebras y costillas Tampoco la acci n de carn voros fue reconocida en la cavidad Todos estos elementos permiten relacionar la presencia de restos de ungulados en la cavidad con las actividades rea de Prehist ria Universitat Rovira i Virgili URV Avinguda de Catalunya 35 43002 Tarragona Espa a IPHES Institut Catal de Palaeoecologia Humana i Evoluci Social C Marcel l Domingo s n Edi ci W3 43007 Tarragona Espa a 179
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  Jordi Rosell Ard  vol ,   Antoni Canals Salom   ,    Las Fuentes de San Crist  bal ...
180 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 1 Localizaci n del yacimiento en el contexto del Pirineo vista general del yacimiento y estratigraf a del Per l 3 cineg ticas de los grupos humanos y transportes diferenciales en favor de las extremidades de las presas con el consecuente abandono de los troncos en los lugares de caza Los animales identi cados sugieren una preferencia de los cazadores hacia los recursos de medios abiertos como las llanuras cercanas al fondo del valle Aunque los medios escarpados dominan el paisaje no hay ning n elemento que indique su aprovechamiento por parte de estos grupos humanos Varias series de dataciones por C14 AMS fueron realizadas utilizando carbones de diferentes niveles Tab 1 Todas ellas dieron resultados coherentes FSC Nivel Localizaci n M todo Dataci n Referencia Lab Referencia bibliogr ca E P1 P2 C AMS 38 650 600 OxA 19145 Maroto et al 2012 F P1 P2 C14 AMS 39 290 490 410 GrA 33817 Maroto et al 2012 37 330 490 410 GrA 33904 Maroto et al 2012 36 200 350 OxA 19933 Maroto et al 2012 38 550 450 OxA 19934 Maroto et al 2012 14 P1 P2 G P1 P2 C AMS 14 P1 P2 M P3 C AMS 20 220 380 OxA 8591 Rosell et al 1998 O P3 C14 AMS 27 200 1 000 OxA 8589 Rosell et al 1998 P P3 C14 AMS 36 000 1 900 OxA 8591 Rosell et al 1998 14 Tabla 1 Dataciones obtenidas para los diferentes niveles de las Fuentes de San Crist bal
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO y sit an al yacimiento en una franja temporal que abarca la transici n Paleol tico medio superior Los niveles inferiores F G en P1 P2 y por correlaci n V en P3 se situar an entorno a los 39 ka El nivel P de P3 donde una punta musteriense fue recuperada representar a el ltimo conjunto del yacimiento asociado a los tecno complejos del Paleol tico medio Fig 2 Desafortunadamente los niveles O y M datados respectivamente en 27 y 20 ka respectivamente no proporcionaron ning n elemento diagn stico que permitiera adscribirlos a un periodo crono cultural concreto Aunque la adscripci n al Paleol tico medio del nivel P fue tomada inicialmente con prudencia Maroto et al 2005 Vaquero et al 2006 lo cierto es que este nivel demuestra la existencia de comunidades humanas en reas interiores del Pre pirineo con una cierta continuidad temporal entre los 40 y los 35 ka de antig edad La discontinuidad parece producirse con posterioridad al nivel P a partir del cual existe un vac o de datos que abarca una franja temporal de unos 9 000 a os Esta ausencia de poblaci n podr a relacionarse con la desaparici n de las comunidades humanas del Paleol tico medio en la regi n y una reocupaci n del territorio tard a por parte de grupos del Paleol tico superior inicial Figura 2 Punta recuperada en el Nivel P datado en 36 ka Lourdes Montes y Pilar Utrilla La cueva de los Moros 1 de Gabasa Huesca 1 Presentaci n e Historiograf a En los a os 80 comenzaba una productiva colaboraci n entre la Universidad de Zaragoza y el Museo Arqueol gico de Huesca Pilar Utrilla y Vicente Baldellou excavaban entre 1981 y 1983 la conocida Cueva del Moro de Olvena con niveles neol ticos y de la Edad del Bronce y en 1984 arrancaban sus intervenciones conjuntas en dos yacimientos singulares la cueva musteriense de los Moros 1 de Gabasa y la conocida cueva de Chaves que adem s de niveles del Paleol tico superior conten a un extraordinario dep sito neol tico hoy de nitivamente arrasado El conjunto de Gabasa cinco cavidades con restos prehist ricos y medievales hab a sido localizado en 1982 por M Bad a y visitado por el equipo de Olvena ese mismo a o En 1983 se solicit todav a al Ministerio de Cultura permiso de excavaci n para todas las cavidades pero la intervenci n no pudo acometerse hasta el verano del 1984 Utrilla dirigi el equipo que trabajaba en la cueva musteriense y Baldellou las intervenciones en las otras cavidades cuyos dep sitos mostraron importantes alteraciones A partir de 1985 las campa as en total 7 intercaladas a lo largo de 10 rea de Prehistoria Universidad de Zaragoza lmontes unizar es y utrilla unizar es 181
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  y sit  an al yacimiento en una franja temporal que abarca la transici  n Paleol  ti...
182 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO a os se centraron exclusivamente en el yacimiento musteriense y en 1986 L Montes sustituy a Baldellou en la codirecci n hasta la ltima desarrollada en 1994 Pese a estar protegida con una verja la cueva ha sufrido continuas intervenciones clandestinas que hoy han hecho desaparecer pr cticamente el dep sito de la zona testigo respetada por las excavaciones La cueva se sit a en las estribaciones prepirenaicas oscenses a los pies de un farall n calizo que se localiza al norte del peque o n cleo urbano de Gabasa hoy t rmino de Peralta de Calasanz El resalte es un sinclinal de calizas eocenas que domina una de las cabeceras del Sosa a uente del Cinca por su margen izquierda y en el que se ha desarrollado el karst del conjunto de cuevas hoy inactivo La cavidad musteriense o Gabasa 1 consta de dos salas de reducidas dimensiones en el momento del descubrimiento la sala exterior no conten a apenas dep sito sedimentario mientras que la interior una sima parcialmente rellena de derrubios alojaba el yacimiento Fig 1 y 2 El lugar hab a sido utilizado hasta fechas recientes como redil para el ganado y su boca orientada al este cerrada parcialmente por el exterior con un muro de piedra seca Las capas superiores de tierra hab an sido reiteradamente eliminadas para servir de abono a los bancales de cultivo que se extienden al pie de la cueva en la sala exterior que re ne mejores condiciones de habitabilidad el dep sito hab a sido eliminado hasta llegar a una gruesa costra estalagm tica de m s de un metro de potencia En la sala interior a una cota casi dos metros por debajo se conservaba el yacimiento aunque el relleno presentaba la super cie removida especialmente en la zona central En su desarrollo vertical esta sala es un tubo tipo marmita cuyas paredes conservan a distintas alturas rebordes carbonatados de di metro variable huella de la erosi n del agua Por eso en la planta que presentamos la zona excavada excede con mucho el contorno de las paredes dibujadas a la altura del plano 0 de referencia A lo largo de los a os se han ido sucediendo distintas publicaciones sobre aspectos parciales de este yacimiento falto todav a de una memoria monogr ca una primera presentaci n del sitio hecha en la revista Bolskan extractaba las campa as iniciales de excavaci n Utrilla y Montes 1986 la publicaci n de la tesis doctoral de L Montes 1988 resum a el estudio tecno tipol gico de los restos l ticos ampliando la contextualizaci n estratigr ca del sitio hasta la campa a de 1987 Figura 1 Situaci n de la Cueva de Gabasa al pie del farall n que domina el pueblo y detalle de la boca
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO el mismo a o aparec a el primer intento de reconstrucci n crono estratigr ca de la cavidad Azanza et al 1988 y una aproximaci n inicial a la microfauna Gil y Lanchares 1987 posteriormente corregida en documentos no publicados Guill n 1994 Cuenca 2002 una primera presentaci n internacional del sitio se realiz en el congreso sobre neandertales de 1986 en Lieja Utrilla y Montes 1989 con los trabajos ya m s avanzados lleg un nuevo estudio sedimentol gico y paleoclim tico Hoyos et al 1992 cuyos datos se utilizaron en una propuesta sobre el nal del Paleol tico medio en el Valle del Ebro Utrilla y Montes 1993 poco despu s aparec an la tesis de M Fernanda Blasco estudio clave del conjunto faun stico de Gabasa y una interesante s ntesis de sus an lisis tax nomicos y tafon micos Blasco 1995 y 1997 entre ambos se intercal la presentaci n en la reuni n de Capellades de 1995 de los restos del nivel g que analizaba en detalle las diferencias entre las presas humanas y los aportes de otros carn voros Blasco et al 1996 la acumulaci n de restos de hiena durante las ltimas campa as de excavaci n desembocaron en un estudio espec co de este animal Blasco y Montes 1997 en la reuni n de Foz Coa se presentaron por primera vez los restos humanos y las dataciones AMS con nuevas re exiones sobre la Transici n Lorenzo y Montes 2001 y Montes et al 2001 el estudio de los p lenes conservados en los coprolitos de hiena de los distintos niveles permiti solventar problemas de percolaci n en las reconstrucciones paleoclim ticas Gonz lez Samp riz et al 2003 y 2005 M D Garralda 2005 incluy los restos de neandertales de esta cavidad en su revisi n de la Pla Ib rica con motivo del homenaje a J Altuna M Haber 2003 los hab a incluido previamente en su tesis doctoral sobre los neandertales peninsulares una revisi n de la Frontera del Ebro se present en Lieja 2001 al XIV Congreso UISPP Utrilla et al 2004 y una versi n revisada y actualizada apareci en el volumen que conmemoraba la celebraci n del centenario de las excavaciones del Monte Castillo Utrilla et al 2006 tambi n en 2006 apareci el homenaje a V Cabrera donde se present una revisi n del Paleol tico Medio de la Cuenca del Ebro que resum a entre otros los datos de Gabasa Montes et al 2006 sobre una amplia muestra de los restos l ticos de todas las campa as se present un detallado estudio de la tecnolog a de los niveles de Gabasa Santamar a et al 2008 provechando la reuni n sobre variabilidad t cnica convocada por la UAB una revisi n de los restos de hiena acompa ada por la nueva dataci n del nivel h por racemizaci n de la dentina fue presentada a la reuni n sobre cubiles de hiena y otros carn voros Utrilla et al 2010 otros autores se han servido y han publicado algunos restos concretos de la cueva en otras investigaciones Hern ndez Carrasquilla 2001 publica una nueva especie de buitre identi cada entre los restos de aves y R Garc a Gonz les 2011 se ja en las cabras de Gabasa en sendos estudios sobre la liaci n de la Capra pyrenaica 2 Estratigraf a Los niveles arqueol gicos de Gabasa todos ellos de cronolog a musteriense fueron denominados durante la excavaci n mediante letras min sculas desde el m s reciente nivel a hasta el m s profundo el nivel h Fig 2 Este ltimo se presentaba como un esqueleto abierto compuesto por bloques y cantos en el que la fracci n na s lo se conserva in situ en la parte superior y se acumula suelto por percolaci n en algunos puntos del fondo apoy ndose en las paredes subhorizontales de la marmita al cerrarse El resto de las capas presentaba un aspecto muy similar entre s en color y textura con diferencias signi cativas s lo en el tama o de los clastos La siguiente propuesta sintetiza los datos de la estratigraf a a partir del estudio sedimentol gico Hoyos et al 1992 un recuento b sico de los restos l ticos Montes 1988 y Santamar a et al 2008 y de los vestigios de fauna Blasco 1995 y las dataciones disponibles Montes et al 2001 Utrilla et al 2010 El estudio sedimentol gico permite relacionar el relleno de la cueva con la litolog a calc rea en que se abre formado a partir de aportaciones suba reas y subterr neas salvo los restos de fauna y los materiales aportados por los grupos humanos Su car cter detr tico y poco compacto favoreci la percolaci n ocasional del polen y de algunos nos Las unidades estratigr cas se identi can con numerales romanos y los niveles arqueol gicos con letras min sculas 183
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO       el  mismo  a  o  aparec  a  el  primer  intento  de  reconstrucci  n crono-est...
184 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 2 Estratigraf a y planta de Gabasa Unidad I nivel h de hasta casi 2 metros de potencia se caracteriza por la profusi n de elementos gruesos y dentro de estos por el predominio de los bloques sobre los cantos mientras que los nos limitan su presencia a la zona superior Parece haberse formado en condiciones fr as y secas en las que las heladas importantes en duraci n pero no en intensidad fueron las responsables del aporte gravitacional de bloques y cantos desprendidos de las paredes La presencia de nos en la parte alta se interpreta como un cambio hacia condiciones m s h medas Entremezclados con este esqueleto rocoso en el nivel h se recuperaron hasta 300 restos l ticos de clara factura humana y 1 390 vestigios de fauna aportada por humanos y carn voros La dataci n por racemizaci n de amino cidos de la dentina de un total de 15 molares de caballo ha dado una edad media de 140000 43000 LEB 8538 8558 La medici n con ser imprecisa lleva este tramo del dep sito hasta la fase OIS 6 alej ndola de las fechas manejadas hasta entonces para todo el conjunto Unidad II niveles g f Dispuesta sin discontinuidad sedimentaria con la anterior la agrupaci n sediment logica de los niveles g y f de unos 50 cm de potencia media se presenta como una matriz de arcillas marrones con gravas y arenas que engloba cantos peque os El nivel g se diferenci del f durante la excavaci n al desaparecer de la matriz las peque as concreciones calc reas y carboncillos dispersos que aparec an en este En cuanto a los restos arqueol gicos existe una gran disparidad entre ambas capas mientras al nivel g corresponden m s de 1 200 restos l ticos el nivel f apenas entreg 550 con una super cie excavada una cuarta parte inferior Con la fauna sucede algo parecido 4 194 restos del nivel f por 8 741 restos del nivel g Destaca de este ltimo nivel la presencia de un cubil de hienas responsables en parte del elevado n mero de restos animales Para el nivel g se obtuvo una fecha AMS que s lo indica una antig edad superior a 50700 BP OxA 5675 Su disposici n inmediata sobre la Unidad I sin trazas erosivas ni discontinuidades estratigr cas sugiere para este conjunto de niveles una cronolog a antigua tambi n en el Pleistoceno medio Unidad III nivel e Este nivel se sediment en la sala exterior desde la que se introdujo en la interior en un proceso claro de soli uxi n produciendo la erosi n parcial del nivel f sobre
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO el que se instal La matriz arcillosa con gravas y arenas calc reas es similar a la anterior pero aqu engloba cantos de mayor tama o y bloques Su estructura es responsable del variable grosor que presenta desde 70 cm en los cuadros de conexi n entre ambas salsa hasta unos 30 cm de media en los laterales del abanico de expansi n Los restos l ticos alcanzan casi el millar mientras que los de fauna ascienden a 4 795 Aunque una dataci n AMS indica s lo fechas anteriores a 51900 BP OxA 5674 una dataci n C14 convencional lo anclar a a nales del OIS 3 pese a la amplitud de su desviaci n 46500 4400 2200 BP GrN12809 a tenor de la cronolog a estimada para las capas superiores Unidad IV niveles d c Esta unidad sedimentol gica ese caracteriza como las dos anteriores por su matriz arcillosa que engloba en este caso abundantes cantos plaquetas y algunos bloques La diferencia entre los dos niveles arqueol gicos se estableci por la mayor compacidad del nivel d y su menor contenido en clastos con respecto al suprayacente c Los restos l ticos recuperados subieron a 531 en el nivel d mientras que en el nivel c se han computado 253 restos seguros y 215 como a c en algunos cuadros donde la ausencia del nivel b impidi diferenciar estas dos capas vid infra el total de a c asciende a 946 restos l ticos Lo mismo sucede con los restos de fauna que suben a 1 862 en el nivel d y a 2 133 en a c En esta unidad est datado el tramo superior el nivel c con dos dataciones AMS que indican s lo fechas anteriores 47800 BP OxA 5673 y 46900 BP CAMS 10290 Beta 68391 Quiz s se pueda relacionar tambi n con esta capa c la fecha obtenida para un carb n del nivel a c dada la similitud del resultado 45900 OxA 5672 Unidad V nivel b El nico de los niveles arqueol gicos identi cados que result est ril es una costra carbonatada poco desarrollada y discontinua cuya ausencia genera el comentado problema sobre la diferenciaci n entre c y a Unidad VI nivel a De nuevo una matriz arcillosa con numeroso cantos plaquetas y bloques cuya nica diferencia con el nivel c seg n la sedimentolog a elementos gruesos m s frescos no supimos reconocer durante la excavaci n Como hemos dicho en algunos cuadros en que faltaba el nivel b se tratan los materiales de a c de forma conjunta Un total 478 elementos del total de a c 946 se pueden singularizar por su segura pertenencia a este nivel a En la fauna recordamos que el total de a c sube a 2 133 elementos Respecto a su cronolog a adem s de una gen rica dataci n AMS anterior a 39900 BP OxA 5671 debemos recordar la obtenida sobre otro carb n de a c que hemos citado en el nivel c 3 Caracterizaci n Paleoclim tica del registro de Gabasa Los intentos de reconstrucci n paleoclim tica del dep sito de Gabasa se fueron corrigiendo en los sucesivos estudios mencionados matizando la interpretaci n del sitio Tras las primeras estimaciones clim ticas realizadas sobre datos provisionales de fauna polen y sedimentolog a de las primeras campa as Azanza et al 1988 posteriormente se plante una revisi n de las mismas proponiendo dos opciones apoyadas en el an lisis sedimentol gico Hoyos et al 1992 que determinaba condiciones fr as para los niveles lim trofes el a y el h mientras que la parte central del dep sito se consideraba templada en general con alguna oscilaci n m s fresca en los niveles g f y especialmente en e y con una humedad variable la primera de las opciones situaba el desarrollo de la secuencia en el W rm II apoy ndose en la dataci n del nivel e nica disponible entonces mientras que la segunda llevaba el paquete central niveles c g al interestadial W rm II III con dos niveles lim trofes el nivel h en la base que se situar a en el W rm II y el nivel a en el techo como comienzo del W rm III El posterior estudio de la fauna realizado por F Blasco 1995 respaldaba en buena parte estas apreciaciones especialmente en lo relativo a la aridez humedad de las condiciones que rigieron el dep sito de los distintos niveles salvo el a seco seg n el conjunto faun stico La presencia testimonial de cuon y leopardo corroborar a el car cter templado de la parte central de la secuencia a n siendo conscientes del escaso valor determinante de la macrofauna para identi car las oscilaciones clim ticas que pudieron darse en el periodo tratado Un sucinto an lisis de microfauna sobre una muestra aleatoria realizado por P Guill n rati caba la determinaci n de la macrofauna y la sedimentolog a en cuanto a los caracteres de humedad aridez del dep sito coincidiendo con la fauna en lo relativo al nivel a tambi n seco Blasco 1995 60 Poco despu s la serie de dataciones AMS obtenidas por R Hedges en el laboratorio de Oxford y otra de Beta Analytic aunque imprecisas entre 39 9 Ka BP del nivel a y el 50 7 Ka BP del nivel g nos inclinaba hacia la primera de las propuestas paleoclim ticas antes contempladas que inclu a la totalidad de la secuencia en el W rm II Montes et al 2001 185
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  el que se instal  . La matriz arcillosa con gravas y arenas calc  reas es similar a...
186 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Sin embargo nuevos resultados procedentes de un an lisis pol nico sobre coprolitos de hiena en este yacimiento Gonz lez Samp riz et al 2003 y 2005 matizaban esta propuesta manteniendo la totalidad del dep sito de Gabasa en el W rm II con permanentes condiciones de aridez y temperaturas fr as o frescas excepto el techo nivel a La proporci n de Quercus t ilex coccifera en este nivel a datado en un impreciso 39900 BP apuntar a en cambio a unas condiciones m s suaves y templadas que podr an estar relacionadas con el comienzo del interestadial W rm II III tal como se documenta en niveles supuestamente contempor neos de Beneyto X Carig ela V o en la base de la Arbreda El techo de la secuencia de Gabasa podr a entonces incluirse en las condiciones globalmente templadas del estadio isot pico 3 diferenci ndose del resto del conjunto Este car cter templado que el estudio palinol gico asignar a a este nivel no concuerda con el car cter fr o que le asigna la sedimentolog a bas ndose en la proliferaci n de cantos de gelivaci n entre ellos plaquetas de gelifracci n en su interior Como se indica en el estudio Gonz lez Samp riz et al 2005 593 esta disparidad se resolver a si se considera la presencia de plaquetas como una pulsaci n puntual y no como algo de mbito general En la actualidad vivimos en un clima considerado templado y no obstante algunos d as de invierno con heladas fuertes y o prolongadas son capaces de generar plaquetas de gelifracci n en la propia cueva de Gabasa En algunas de las campa as de excavaci n hemos observado plaquetas de este tipo en la super cie de la cueva al comienzo de cada campa a y su consiguiente cicatriz en el techo de la cueva lo que demuestra su g nesis reciente Esta t nica ha podido ser habitual en una zona el Valle del Ebro donde la continentalidad acusada es una de las caracter sticas clim ticas m s signi cativas M s tarde la ocupaci n m s antigua el nivel h fue datada por T Torres y J E Ortiz en 140 43 Ka LEB 8538 8558 por racemizaci n de amino cidos de la dentina de molares de caballos Utrilla et al 2010 Esta dataci n salvando en principio el problema que representa su muy amplia horquilla encuadr a priori el potente dep sito antiguo del nivel h en la parte superior del Pleistoceno medio La nueva fecha ofrecida supuso una sorpresa y nos llev a valorar una cronolog a m s dilatada con hiatos m s prolongados en el proceso de relleno discontinuidad evidente entre las unidades II g f y III e interrupciones de la sedimentaci n en el seno de IV d c transportes viscosos y masivos hacia la sala interior de los niveles III e y VI a Lo que implicaba plantear una revisi n crono estratigr ca del dep sito y sugerir que la parte inferior del mismo niveles litol gicos I y II o arqueol gicos h y g f fuera de cronolog a m s antigua del Pleistoceno medio La discontinuidad que marca la base de nivel III e supondr a el arranque de una nueva fase sedimentaria cuya distancia cronol gica con la anterior no podemos precisar con las vagas dataciones anterior a de que disponemos para el conjunto Las unidades superiores III a VIII podr an ser inmediatamente posteriores pero tambi n bastante m s recientes si se acepta la fecha convencional del nivel e 4 Los restos l ticos y seos y la interpretaci n del yacimiento En Gabasa se han recuperado 6 huesos humanos atribuidos al tipo Neandertal Utrilla 2000 Lorenzo y Montes 2001 Garralda 2005 un primer premolar superior P3 del nivel f atribuido a un joven un molar inferior derecho M2 tambi n del nivel f quiz s de una mujer adulta y otro molar inferior derecho M1 procedente del revuelto ste con surco de palillo y probablemente de un adulto masculino al nivel e pertenecen una clav cula derecha falta de sus ap sis y una primera falange del hallux del pie izquierdo por ltimo procede tambi n del revuelto general un primer metatarso del pie derecho de un individuo adulto La magn ca colecci n de fauna estudiada por Fernanda Blasco 1995 y 1997 presenta m s de 23 000 restos de los que m s de la mitad son determinables Entre ellos se han diferenciado al menos 23 especies de mam feros diferentes 9 ungulados Equus caballus Equus hydruntinus Bos sp Rhinocerotidae Cervus elaphus Capra pyrenaica Rupicapra rupicapra Capreolus capreolus Sus scropha 10 carn voros Ursus spelaeus Crocuta spelaea Panthera spelaea Panthera leo Panthera pardus Canis lupus Cuon alpinus Vulpes vulpes Lynx spelaea Felis silvestris 2 must lidos Meles meles Mustela putorius y 2 lagomorfos Oryctolagus cunniculus Lepus sp Adem s se han identi cado 20 especies de aves y un importante conjunto de microfauna Pr cticamente la mitad de los restos permite la identi caci n de la especie lo que apunta a una conservaci n extraordinaria de la colecci n y a un bajo ndice de procesado de los huesos M F Blasco sugiere en su tesis doctoral la posible presencia de otros tipos de caballos y hienas m s antiguos entre los restos expresada con mucha cautela por las estimaciones cronol gicas que se manejaban en el momento de su estudio la posible dataci n de los niveles inferiores f g h en el Pleistoceno medio encajar a con estos planteamientos El estudio tafon mico de estos restos de fauna su distribuci n espacial en el yacimiento y la relaci n con los artefactos humanos sugieren una pauta de utilizaci n alternativa de la cueva entre humanos
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO Figura 3 Gabasa raederas y punta musteriense n 10 de los niveles a c 1 4 d 5 8 y e 9 12 Figura 4 Gabasa raederas y limaza n 4 de los niveles f 1 4 g 5 8 y h 9 11 y carn voros as los neandertales que cazaron sobre todo caballos y ciervos infantiles debieron ocupar la cueva en verano mientras que los carn voros cuyas marcas de presa est n presentes sobre los huesos de cabras siempre en ejemplares adultos ocupar an la cavidad en otros momentos Sabemos que los cervatillos y potrillos fueron cazados por los humanos por las evidentes marcas ranuras estr as que dejaron los instrumentos de s lex sobre sus huesos durante el procesamiento de las presas Eso s es imposible de momento determinar qu cadencia en un mismo a o o en a os diferentes segu a esta alternancia de ocupaci n Blasco 1995 Blasco et al 1996 conjuntos numerosos de raederas y lascas sin transformar am n de pocas pero muy buenas puntas y n cleos apenas explotados Fig 3 y 4 En los dos niveles m s recientes a y c aparece un cambio tecnol gico y tipol gico aumento de determinados cuchillos de dorso que se re eja en un arti cial incremento del grupo de los tiles del Paleol tico Superior y que podr an encajarse en un Musteriense de Tradici n Achelense de tipo B Montes 1988 Utrilla y Montes 1993 En cuanto al instrumental recuperado los restos l ticos analizados hasta el presente relacionan tipol gicamente estos conjuntos con la facies t pica rica en raederas del Musteriense esencialmente son El conjunto l tico de Gabasa I presenta una gran homogeneidad tecnol gica a lo largo de toda la secuencia Santamar a et al 2008 La cadena operativa principal en todos los niveles es de tipo discoide No obstante se han identi cado dos cadenas operativas secundarias Levallois y Quina cuya reconstrucci n e individualizaci n precisa de un estudio m s 187
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  Figura 3. Gabasa  raederas y punta musteriense  n   10  de los niveles a c  1-4 , d...
LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO 188 detallado El aprovisionamiento de materias primas debi realizarse en las inmediaciones del yacimiento los n dulos seleccionados fueron testados in situ y posteriormente introducidos en el yacimiento La producci n de soportes se realiz fundamentalmente a partir de m todos y t cnicas de talla simples de ejecutar aunque muy econ micos y r pidos discoides Los soportes obtenidos productos corticales lascas con dorso desbordante lascas ordinarias y centr petas fueron transformados principalmente en raederas y en menor medida en denticulados y muescas y utilizados junto con algunas lascas no retocadas en el procesamiento de las presas ciervos y caballos juveniles La escasa presencia de lascas de retoque en el conjunto indica que una parte de los tiles fueron introducidos en el yacimiento Las diferencias tipol gicas del nivel a c se relacionan con cambios en las estrategias de transformaci n de los soportes en tiles caracterizados por un descenso signi cativo del grupo de las raederas y un tratamiento diferencial de las lascas desbordantes que se transforman menos en raederas pero se usan m s en estado bruto En resumen se trata de un magn co yacimiento que a tenor del tipo de fauna localizado predominio de cabra caballo y ciervo sobre los dem s herb voros y variedad de carn voros entre los que destaca la Alfonso Alday Los yacimientos de Kanpanoste y Kanpanoste Goikoa V rgala lava Pa s Vasco Se presentan ambos abrigos en conjunto por su cercan a geogr ca est n separados unos 200m y por compartir secuencias estratigr cas resultado de un mismo plan de actuaci n de comunidades mesoneol ticas junto al vecino de Atxoste Se ubican en las estribaciones meridionales del puerto de Az ceta orientado Kanpanoste al oeste y al oeste noroeste Kanpanoste Goikoa el primero en la vereda de El Berr n conserva un visera que no sobrepasa los 12m de longitud por 2 de anchura el segundo de acceso m s inc modo ofrece un mayor resguardo por su techumbre de 13m de longitud y 3 de profundidad si bien sus dimensiones originales fueron mayores hiena de las cavernas y de la industria l tica recuperada es interpretado como un alto de caza especializado en el abatimiento de caballos j venes y ciervos lo que contradice el t pico de una caza perentoria indiscriminada y falta de especializaci n entre los neandertales El tratamiento posterior de estas presas troceado deshuesado preparaci n de las pieles se har a con el poco variado pero muy abundante material l tico recuperado lo que explica la extracci n in situ de las lascas a partir de los n cleos aportados y la m nima transformaci n de estos soportes en tipos espec cos puntas y raederas que ser an tra dos ya elaborados Los humanos alternar an de forma estacional la ocupaci n de la cueva con otros depredadores especialmente las hienas de las cavernas y los lobos que utilizaron el lugar como cubil y cuya presa fundamental debieron ser las cabras La ocupaci n estacional del lugar explicar a los m nimos acondicionamientos del espacio apenas hay hogares estables aunque s muchos carboncillos dispersos por el sedimento la no eliminaci n de los angulosos clastos a veces de gran tama o que ten an que hacer muy inc modo el asentamiento y el estado de conservaci n de la fauna realmente extraordinario dado que apenas se consum a en la cueva una parte m nima de lo cazado Como es habitual en los yacimientos de esta poca y comarca destaca lo estrat gico de sus ubicaciones con control y acceso al espacio abierto del valle de Arraia y a los inmediatos paisajes de monta a Kanpanoste Los trabajos arqueol gicos de A S enz de Buruaga en 1990 individualizaron tres unidades sedimentarias una de ellas con dos tramos diferenciados en una secuencia de un metro de espesor Fig 1 Nivel Lanh alcanza los 45cm de potencia con buzamiento sur norte constituido por tierras de na rea de Prehistoria Universidad del Pa s Vasco EHU UPV Tom s y Valiente s n 01006 Vitoria Gasteiz a alday ehu es
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO Figura 1 Arriba corte estratigr co y caracteres ecol gicos de Kanpanoste Abajo corte estratigr co de Kanpanoste Goika matriz limoarcillosa compacta coloraci n negruzca con no demasiado elementos de fracci n mayor e importante participaci n de Helix nemoralis Razones sedimentol gicas y arqueol gicas aconsejan su partici n en dos unidades La superior Lanhs incluye bloques mientras la inferior Lanhi carece de ellos En ambos la industria l tica retocada est dominada por las muescas y denticulados de soportes lascares y estilo campi oide seguidos de raederas denticuladas raspadores y perforadores La ausencia de microlitos geom tricos en el horizonte inferior y su presencia en el superior marca un matiz diferencial para una industria en evoluci n A este estrato le corresponde una interesante colecci n de nasaridas perforadas que junto a un canino atro ado de ciervo debieron confeccionar un adorno personal Completa el inventario un juego de macroherramientas sobre piedra para su uso como percutores retocadores para el raspado o para el procesamiento de vegetales La escueta fauna incluye jabal como especie m s representada junto a corzo ciervo y sarrio Culturalmente los conjuntos se adscriben al Mesol tico de muescas y denticulados Nivel Clag con una potencia media de 18cm su elemento de nidor es la alta presencia de clastos aris 189
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  Figura 1. Arriba corte estratigr     co y caracteres ecol  gicos de Kanpanoste. Aba...
190 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO tados asociados a una fracci n limoarcillosa de coloraci n gris cea aspecto ceniciento y estructura suelta Mantiene un contacto erosivo tanto a muro como a techo con los otros dos estratos Pobre en material arqueol gico se reconocen estancias del Calcol tico el Neol tico y el Mesol tico nal a partir de unos pocos denticulados un par de geom tricos una punta de echa de retoque plano y unos pocos fragmentos de cer mica lisa Nivel Clam con un espesor medio de 20cm abundan los clastos angulosos entre una matriz na limoarcillosa de coloraci n marr n suelta pero spera al tacto con importante contribuci n de materia org nica actual Carece de inter s arqueol gico Nivel Lanhi Lanhs C digo Fecha BP GrN 22441 8200 70 GrN 22442 7920 100 GrN 22440 7620 70 Tabla 1 Referencias radiocarb nicas del yacimiento de Kanpanoste Tres fechas m s ofrecen valores rejuvenecidos por problemas de mineralizaciones de las muestras Kanpanoste Goikoa Los trabajos arqueol gicos de A Alday realizados en 1992 y 1993 individualizaron cuatro unidades sedimentarias algunas de las cuales cobijan diversos episodios culturales en una secuencia de un metro de espesor Nivel III inferior se apoya en la base rocosa del abrigo una caliza con procesos de meteorizaci n que enriquece al tramo con peque as gravas De espesor medio de 20cm se dispone en buzamiento sur norte y m s ligeramente este oeste Las tierras son nas y limosas compactas y libre de elementos mayores salvo en la base de coloraci n marr n oscura La industria l tica retocada no es numerosa pero si signi cativa al ser la mitad de los efectivos muescas y denticulados sobre lascas de estilo campi oide acompa ados de raspadores y raederas que siguen las mismas pautas La fauna cazada est ampliamente dominada por los ciervos junto a uros y jabal es Culturalmente se adscribe al Mesol tico de muescas y denticulados Nivel III superior en un proceso gradual respecto al anterior se desarrolla a lo largo de 20cm con unas tierras que siguen siendo marrones pero mas aclaradas de matriz homog nea en su composici n limosa donde aumenta la proporci n de clastos angulosos desprendidos de la pared y techo del abrigo Colonias de gaster podos Helix cepaea mayoritariamente se integran al sedimento al igual de numerosos carbones resultado de los variados fuegos de hecho un hogar de dos anillos de bloques calizos ordena buena parte del espacio Un gran bloque y otros menores desprendidos de la techumbre interrumpen la sedimentaci n Aunque las muescas y denticulados de estilo campi oide y no es el grupo tipol gico m s numerosos en la industria l tica retocada han perdido buena parte de su papel a favor de las armaduras geom tricas tri ngulos y trapecios acompa ados de microburiles y los dorsos siendo importante tambi n la contribuci n de las l minas con retoques minimales La fauna mantiene el mismo espectro pero con un ligero incremento del corzo y del sarrio Culturalmente se adscribe al Mesol tico geom trico Nivel II su fuerte buzamiento es causa de que su potencia 20cm de media var e de uno a otro punto Destaca su car cter homog neo para unas tierras muy limosas y sueltas de estructura y coloraci n cenicienta con participaci n no excesiva de clastos angulosos y lajas calizas Colonias de gaster podos terrestres se aislaron en algunos sectores y los encendidos de fuego han dejado constancia en las asociaciones de carbones y placas La industria l tica tallada con mayor in uencia de lo laminar tiene a las l minas simples de retoques marginales y a los dorsos como instrumentos mayoritarios siendo importante la contribuci n de los geom tricos 13 de tri ngulos trapecios y segmentos en doble bisel acompa ados de microburiles y de los raspadores 10 Peque os fragmentos cer micos algunos cantos y lajas y un molino para el procesamiento vegetal completan el registro En fauna los animales salvajes se combinan con ovic pridos b vidos y cerdos dom sticos Aunque la homogeneidad sedimentaria impide particiones internas el detallado control en profundidad de los materiales permite discernir en l nivel tres horizontes culturales basal del Mesol tico geom trico con una industria en evoluci n respecto al hom nimo del III superior intermedio del Neol tico antiguo con algunas cer micas segmentos en doble bisel hoz para el corte de vegetales y el molino superior del Calcol tico inicial seg n peque as puntas de retoque plano Nivel I suelo actual dispuesto en cu a de matriz limosa seca polvorienta en sus primeros cent metros de coloraci n marr n clara tendente al amarillo y con participaci n muy desigual de bloques y clastos en sus 20 cent metros de potencia Son escasos los
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO Figura 2 Selecci n de materiales prehist ricos de Kanpanoste de A Cava 191
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  Figura 2. Selecci  n de materiales prehist  ricos de Kanpanoste  de A. Cava .  191 ...
LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO 192 elementos l ticos 10 retocados cer micos 19 fragmentos uno con decoraci n boquique y faun sticos 10 fragmentos Nivel C digo Fecha BP III inferior GrN 20215 GrN 20455 7620 80 7860 330 III superior GrN 20214 GrN 20289 6360 70 6550 260 II GrN 20213 GrN 20267 3430 60 4350 60 II cereal dom stico GrA 9790 4550 40 II ovic prido dom stico GrN 202738 4190 100 Tabla 2 Referencias radiocarb nicas del yacimiento de Kanpanoste Goika El laboratorio dividi la muestra en dos la porci n carbonosa por un lado y el col geno Dada la escasa cantidad de col geno de ah la amplitud de la desviaci n est ndar la dataci n del nivel III superior debe de aceptarse con alguna reserva a tenor del contexto regional Carlos Mazo y Pilar Utrilla Dada la discreci n de sus inventarios materiales Fig 2 Kanpanoste y Kanpanoste Goikoa quedar an en un segundo plano si los observamos individualmente Su fuerza radica en su complementariedad al formar parte de un sistema de ocupaci n territorial en el que tambi n est n inmersos los abrigos de Atxoste Mendandia y Fuente Hoz as como varias estaciones al aire libre en los rasos de Entzia de Urbasa y de algunos valles alaveses De hecho el conjunto de Kanpanoste sirvi de base para describir la unidad tecnotipol gica mesol tica de muescas y denticulados en el territorio hunde sus ra ces hacia el 8600 BP estando en vigor durante un milenio La presencia de conchas marinas del cant brico y del mediterr neo o la circulaci n de materiales sil ceos evocan una pensada articulaci n del espacio Con los matices debidos los caracteres de la industria l tica soportes lacares de tendencia carenada y trozos frentes denticulados a menudo resultado de reciclados de las piezas p rdida de la microlitizaci n apariencia de tosquedad para piezas que en realidad siguen esquemas pre jados donde llama la atenci n la ausencia de equipaje para caza son compartidos por m ltiples yacimientos de la Cuenca del Ebro y del frente mediterr neo conformando un par ntesis en la evoluci n entre los conjuntos microlaminares de principios del Holoceno y los que caracterizan al Mesol tico geom trico Yacimientos de Forcas I y Forcas II Las Sierras del Castillo de Laguarres y de Tor n constituyen una unidad estructural prepirenaica cortada por el r o sera a su paso por la localidad altoragonesa de Graus En ese punto se levantan a uno y otro lado del r o y hasta unos 300 m sobre su cauce actual la Pe a del Morr n 599 m y la Pe a de las Forcas 635 m Esta ltima situada en la margen izquierda del sera y de su tributario el Is bena representa el extremo m s occidental de la Sierra del Castillo de Laguarres El paraje que se eleva a expensas Valoraci n cultural rea de Prehistoria Universidad de Zaragoza de conglomerados miocenos del Aquitaniense registra la presencia de dos yacimientos prehist ricos Forcas I y Forcas II cuyos dep sitos estratigr cos encabalgados evidencian una prolongada ocupaci n en el lugar casi continua desde el Magdaleniense Inferior hasta el Neol tico Reciente con dos ocupaciones posteriores en el Calcol tico y Alto Imperio romano Fig 1 En ambos casos la habitaci n se produjo al amparo de abrigos estrechos de escasa penetraci n generados en la base del conglomerado por la acci n de zapado
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO del r o Las coordenadas de Forcas I son x 280 125 y 4 673 241 y las de Forcas II x 280 242 y 4 673 709 y su altitud de 471 y 470 m respectivamente No podr a decirse que sean sitios con una clara sensibilidad arqueol gica de hecho Forcas II est orientado al Norte y pr cticamente a la orilla de un r o que lo inund en ocasiones como ponen de mani esto los niveles de arenas y limos que se intercalan en el dep sito pero geogr ca y topogr camente el enclave ofrece una posici n ventajosa ya que ah el cauce del sera se estrecha y el lugar se convierte en punto de control y paso obligado entre la monta a y el valle de Barasona hoy cubierto por las aguas de un embalse porque desde esa ubicaci n se facilita el acceso a recursos de biotopos diversos y porque el Is bena act a como v a transversal que comunica el valle del sera con la zona del Noguera Ribagorzana al Este Forcas I fue descubierto por Jean Vaquer en 1990 y fue excavado por Carlos Mazo y Pilar Utrilla y entre 1990 y 1992 Hab a sido afectado de forma muy severa por una explotaci n de ridos que limit su extensi n original desconocida a tan s lo una estrecha banda de 23 m lineales de dep sito estratigr co que qued pegado a la pared de conglomerado que en ese punto discurre con orientaci n Norte Sur En ese dep sito se han registrado 14 unidades estratigr cas de la 4 a la 17 con 9 niveles arqueol gicamente f rtiles y se han recuperado m s de 8 000 restos l ticos El conjunto representado por la industria sea es muy discreto y tambi n es escaso el n mero de restos de fauna reconocible La ocupaci n se inicia en el nivel 15 correspondiente a un Magdaleniense Inferior de tipo cant brico cl sico con una fecha de 14440 70 BP bien refrendado tipol gicamente por la presencia de raspadores nucleiformes y de rabots y que encaja bien con el magdaleniense inferior de la zona en especial con la vecina Cueva Alons con quien comparte no s lo unas fechas radiom tricas similares sino tambi n un aire de familia en la tecnolog a de sus n cleos de laminillas d bitage sur tranche transversale encoche igualmente presente en niveles contempor neos al otro lado de los Pirineos Ascendiendo en la secuencia los niveles 14 y 13d se clasi can como Magdaleniense Superior en tanto que los niveles 13a y 11 se corresponden con el Magdaleniense Final Los dos primeros comparten la ya citada tecnolog a de los n cleos de laminillas en tanto que los segundos ofrecen una clara similitud tipol gica en ndices de grupos e incluso de tipos primarios con variedad de raspadores presencia de buriles en porcentaje semejante y l minas retocadas A partir del nivel 10 la super cie conservada disminuye de forma considerable y tambi n y por tanto el n mero de efectivos recuperados A pesar de la diferencia cronol gica entre los niveles 10 y 9 la similitud tipol gica de su industria Figura 1 Estratigraf a de los dos abrigos de Forcas es casi total En uno y otro la industria l tica aunque escasa pero a base de raspadores unguiformes concuerda con un epipaleol tico gen rico o aziliense La ocupaci n del sitio termina con el nivel 7 que se conserv en un espacio muy reducido y que ofreci un componente retocado muy escaso Su caracterizaci n industrial no es categ rica A su posici n estratigr ca y su cronolog a 9360 140 BP le corresponde un Epipaleol tico microlaminar y ciertamente abogar an por ello el componente de l minas y microl minas que suponen m s de un tercio as como la buena representaci n de n cleos de laminillas pero si nos atenemos a las piezas retocadas s lo encajan en l dos microgravettes y un tri ngulo escaleno que ir a bien en la industrias sauveterrienses del Preboreal 193
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  del r  o. Las coordenadas de Forcas I son x  280.125  y  4.673.241 y las de Forcas ...
194 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Forcas II se encuentra 560 m al Norte de Forcas I en la con uencia del r o Is bena con el sera Fue descubierto en 1991 y excavado en dos etapas durante los a os 1991 1992 y 1996 1997 Se trata igualmente de un largo abrigo que ofrece alguna protecci n mayor que Forcas I pero igualmente tiene una visera de muy poco desarrollo con una orientaci n Norte Esta orientaci n y su inmediata proximidad al cauce uvial que lo aneg en repetidas ocasiones seg n atestiguan niveles de limos de inundaci n no hacen del sitio un lugar que se antoje apto para una ocupaci n continuada pero s resulta adecuado para un asentamiento de car cter temporal en la etapa estival como alto de caza que ha sido la interpretaci n propuesta El yacimiento tambi n hab a sufrido algunos procesos destructivos y de remoci n y en l se han diferenciado tres reas bien diferentes la zona Oeste del largo abrigo registra una secuencia estratigr ca constituida por 8 niveles de los que 6 son arqueol gicamente f rtiles La unidad de base es la I constituida por arenas nas aportadas por el r o Enmarcado entre los niveles Ia y Ic est riles se encuentra la primera ocupaci n del sitio el nivel Ib que se corresponde con un mesol tico macrol tico de muescas y denticulados 8650 70 BP con una industria pobre como es habitual en contextos macrol ticos antiguos anteriores al 8500 BP como los que se observan en yacimientos pr ximos como Legunova y Pe a 14 Una industria de tipos toscos elaborada sobre materias primas locales como cuarcitas y calizas Los niveles II 7240 40 y 7150 40 BP y IV 7000 40 BP corresponden a un mesol tico geom trico con armaduras de retoque abrupto y microburiles y se encuentran separados por un nivel est ril de arenas aportadas nuevamente por el r o el III En el II siempre con m dulos equilibrados aunque existen algunas piezas alargadas dominan los trapecios asim tricos y los de lado c ncavo as como los tri ngulos escalenos y los escalenos de lado peque o c ncavo En el IV los trapecios sim tricos y asim tricos se presentan a la par seguidos de trapecios de base peque a retocada Entre los tri ngulos dominan claramente los escalenos Entre los trapecios los hay pigmeos y entre los tri ngulos oclusos y en unos tipos y otros los hay con retoques inversos Fig 2 Adem s aparecen t midamente los segmentos ya sea como hojitas de dorso curvo o como segmentos de retoque abrupto En conjunto el nivel IV se diferencia del II por la variedad de tama os tipos y posici n de los retoques producto quiz s de la existencia de posibles in uencias ultrapirenaicas En este nivel aparece tambi n una plaqueta grabada con motivos geom tricos incisos En el Mesol tico peninsular los paralelos estrati cados los encontramos en Cocina II ubicados en el mismo momento cronol gico y estratigr co que el de Forcas es decir a nales del Mesol tico geom trico en un momento inmediatamente precardial y en un nivel la capa 6 en contacto sin soluci n de continuidad con la 5 ya con cer mica cardial Di eren en cambio en que el soporte de la plaqueta del yacimiento altoaragon s es m s peque o m s plano y tabular y el grabado muy somero frente al trazo profundo de las plaquetas de Cocina Sin embargo sus paralelos decorativos m s pr ximos se encuentran en el Sur de Italia en las plaquetas de la Grotta delle Veneri En Forcas II este Mesol tico geom trico a diferencia de lo que ocurre en el bajo Arag n y en el Alto Ebro tiene una cronolog a tard a y no est profundamente implantado Hay s lo 250 a os entre su aparici n en el nivel II y las primeras cer micas del nivel V de aparici n muy temprana ciertamente y sin que exista adem s interrupci n en la estratigraf a por cuanto en efecto los niveles IV y V est n en contacto directo ntimamente ligados y sin ninguna transici n Los niveles V 6940 90 y VI 6900 45 y 6740 40 representan el momento de transici n al neol tico antiguo Como en la fase anterior el nivel V ofrece un dominio de los tri ngulos sobre los trapecios pero aparece como novedad el retoque en doble bisel que en el nivel VI ser ya exclusivo Ambos contienen las cer micas m s antiguas del Valle del Ebro cardiales o impresas sin duda por intercambio o pr stamo de grupo ya neol ticos quiz s desde el SE franc s a trav s de los valles del Tet y del Aude y el del Segre Cinca pero todo ello dentro de una econom a totalmente cazadora recolectora Tras un momento de abandono que se corresponde con el est ril nivel 7 nuevamente de limos el nivel VIII el m s reciente en esta zona del abrigo es un nivel de indudable car cter neol tico con taladros elementos de hoz con p tina de cereal y fauna dom stica En las producciones cer micas la decoraci n se limita a meros cordones lisos En la zona central la m s afectada por las remociones se registr la presencia de un lienzo de muro de 5 hiladas de sillarejo irregular algunos fragmentos de terra sigillata y de un vaso de paredes nas Los materiales de TSH ofrecen una dataci n del siglo I III d C y la estructura podr a estar al servicio del control de las v as de comunicaci n en poca altoimperial y m s en concreto del cruce del r o que hist ricamente se ha hecho en ese punto donde hoy existe un antiguo puente Por ltimo en la zona Este las evidencias de la ocupaci n se inician en el nivel 7 y se suceden a lo largo del 6 y el 5 de forma continua sin interrupci n y los tres podr an pertenecer al mismo horizonte cultural considerando el alto grado de coincidencia en las caracter sticas tecnol gicas y formales de los restos cer micos en especial en los niveles 6 y 5 En
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO Figura 2 Evoluci n de los geom tricos en la transici n mesol tico neol tico de Forcas II la base del nivel 7 aparecen restos humanos algunos de los cuales se encuentran entre las cenizas de una estructura circular y en el interior de una grieta cerrada por piedras junto a la pared y que se relacionan con un nico momento de enterramiento en torno al 4430 40 BP A estos restos acompa aban fragmentos cer micos entre los que destacan algunos ejemplos con mamelones alargados y paralelos tipo Veraza similares a otros aparecidos en niveles del Bronce Antiguo de la cercana cueva del Moro de Ol vena El l mite entre el nivel 7 y el suprayacente 6 se data en el 3920 30 Las decoraciones son escasas y los motivos campaniformes se incluyen en el grupo Pirenaico contempor neo en gran parte de su desarrollo con Ciempozuelos o Salam fase II del territorio aragon s aunque tambi n podr an situarse en la fase III epicampaniforme que coincidir a con el tipo barbel pirenaico contempor neo del grupo tarraconense de Arbol tal como ocurr a en la cueva del Moro de Olvena 195
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  Figura 2. Evoluci  n de los geom  tricos en la transici  n mesol  tico-neol  tico d...
LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO 196 Jordi Rosell Xose Pedro Rodr guez Ruth Blasco Edgard Camar s Maite Arilla Andrea Picin Eneko Iriarte Los yacimientos de Nerets y la Cova de les Llenes Pallars Juss Lleida Los yacimientos de Nerets y Cova de les Llenes se encuentran situados en la zona pre pirenaica del Pallars Juss Lleida La con guraci n actual de la zona viene dada por la Orogenia Alpina la cual form un importante pliegue de los materiales cret cicos dando como resultado dos anticlinales uno al Sur representado por la Sierra del Montsec 1700 m s n m y otro al Norte con las Sierras de Sant Gerv s y Boumort 2200 m s n m Desde el punto de vista geomorfol gico el sinclinal forma una cuenca sedimentaria conocida como Conca de Tremp Conca de Baix i Conda de Dalt donde los rellenos terciarios permiten entrever algunos a oramientos mesozoicos Toda el rea est atravesada de Norte a Sur por una importante red hidrogr ca cuyos dos r os principales son el Noguera Pallaresa y su a uente el Flamisell Ambos r os tienen su origen en valles glaciares del Pirineo Axial En el centro de esta cuenca concretamente en las areniscas mesozoicas de la Formaci n Ar n situadas al Este del municipio de Talarn se encuentra localizado el yacimiento de Nerets Este yacimiento fue descubierto en 1989 por un a cionado local de forma casual gracias al hallazgo de artefactos en super cie Rosell y Rodr guez 1991 Rodr guez y Rosell 1993 La colina de Nerets tiene una altura m xima de 625 metros s n m con una buena visibilidad sobre el r o Noguera Pallaresa En 1995 se realiz una intervenci n arqueol gica bajo la direcci n de Jordi Rosell El objetivo fue realizar una prospecci n sistem tica y efectuar sondeos en los lugares en donde hab a una mayor concentraci n de material l tico en super cie En la parte baja de la colina fue realizada una excavaci n que inicialmente afect a 6 m2 ampliados posteriormente hasta 16 m2 Durante esta intervenci n se recuper industria l tica pero no se localizaron restos de fauna La sucesi n estratigr ca descrita durante la excavaci n de 1995 est formada de base a techo por un paquete de conglomerados con grandes cantos heterom tricos polig nicos y muy redondeados con una matriz de limos y arenas muy nas Fig 1 La mayor a de la industria l tica fue encontrada en este paquete Por encima se identi ca un paquete centim trico de arenas nas a medianas con arcillas Esta capa tambi n proporciona industria l tica En algunos puntos esta secuencia est cubierta por una costra carbonatada la cual fue fechada por U Th en 75 ka Por encima se sit a el suelo actual La potencia total descrita fue de 60 cm Los 1009 objetos l ticos recuperados en Nerets proceden de las prospecciones no sistem ticas de 1989 y fundamentalmente de la prospecci n sistem tica y la excavaci n de 1995 Rodriguez 2004 Tab 1 Todo el material presenta una gran homogeneidad En este conjunto se han identi cado secuencias de producci n sistem tica de lascas y de con guraci n de instrumentos La escasez de restos de talla puede deberse a que la mayor parte del material fue recogido en super cie Entre las materias primas hay un claro predominio de la cuarcita casi el 80 Tab 1 Tambi n cabe destacar la utilizaci n de corneana arenisca y cuarzo El resto de materias primas no llega al 1 La presencia de algunos objetos tallados en s lex puede obedecer a una din mica diferente a la del resto ya que las caracter sticas de estos objetos di eren bastante del resto de artefactos Las materias primas m s utilizadas aparecen en el lecho actual del r o Noguera Pallaresa o bien en alguna de sus antiguas terrazas muy cerca del yacimiento Se ha observado una gesti n diferencial de la materia prima la cuarcita es utilizada tanto en procesos de producci n como para la con guraci n de instrumentos por contra la corneana es utilizada sobre todo para con gurar instrumentos de gran formato sobre canto Fig 1 1 Esta roca apenas se utiliza en procesos de explotaci n ya que no ofrece unas aptitudes tan buenas como la cuarcita rea de Prehist ria Universitat Rovira i Virgili URV Avinguda de Catalunya 35 43002 Tarragona Espa a IPHES Institut Catal de Palaeoecologia Humana i Evoluci Social C Marcel l Domingo s n Edi ci W3 43007 Tarragona Espa a The Gibraltar Museum 18 20 Bomb House Lane Gibraltar Neanderthal Museum Talstrasse 300 40822 Mettmann Alemania Departamento de Ciencias Hist ricas y Geograf a Universidad de Burgos Villadiego s n 09001 Burgos Espa a
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO Bn BN1G BN1GC Cuarcita 52 6 5 41 BN1GE 5 2 53 6 7 BP BN2G BN1G Ind BN2GC 3 0 4 424 53 3 67 FRAGS INDET TOTAL BN2GE 8 4 5 0 6 146 18 4 4 0 5 795 78 79 Corneana 17 18 7 14 15 4 3 3 3 2 2 2 24 26 4 5 5 5 0 0 22 24 2 4 4 4 91 9 02 Arenisca 14 28 6 9 18 4 1 2 1 2 9 18 4 2 4 1 0 0 12 24 5 1 2 49 4 86 Cuarzo 6 23 1 0 0 2 7 7 0 0 8 30 8 0 0 0 0 9 34 6 1 3 8 26 2 58 Esquisto 0 0 0 0 0 0 0 0 3 42 9 0 0 0 0 4 57 1 0 0 7 0 69 Caliza 1 20 1 20 0 0 0 0 2 40 0 0 0 0 0 0 1 20 5 0 50 Pizarra 1 12 5 0 0 0 0 0 0 4 50 0 0 0 0 3 37 5 0 0 8 0 79 P r do 2 100 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 2 0 20 S lex 0 0 0 0 1 9 1 0 0 4 36 4 4 36 4 0 0 2 18 2 0 0 11 1 09 2 13 3 1 6 7 0 0 3 0 0 4 26 7 2 13 3 15 1 49 Indet 3 Total 96 20 9 5 67 6 6 61 6 0 6 0 6 481 20 47 7 78 0 0 7 7 5 0 5 202 20 0 13 1 3 1009 Tabla 1 Materias primas y categor as estructurales de objetos del yacimiento de Nerets Rodr guez 2004 Bn Bases naturales cantos aportados sin tallar BN1G Bases Negativas de 1 Generaci n BN1GC Bases Negativas de 1 Generaci n de Con guraci n herramientas con guradas sobre canto BN1GE Bases Negativas de 1 Generaci n de Explotaci n n cleos sobre canto BP Bases Positivas lascas BN2G Bases Negativas de 2 Generaci n BN2GC Bases Negativas de 2 Generaci n de Con guraci n lascas retocadas BN2GE Bases Negativas de 2 Generaci n de Explotaci n n cleos sobre lasca Frags Fragmentos Indet Indeterminables La estrategia de explotaci n m s habitual consiste en una talla bifacial centr peta que jerarquiza una de las caras cara de lascado sobre la otra de preparaci n con el objetivo de precon gurar la morfolog a nal de los productos m todo Levallois Fig 1 3 1 5 Tambi n se recuperaron n cleos bifaciales centr petos sin predeterminaci n En el registro se han localizado las lascas resultantes de estas estrategias centr petas Fig 1 4 1 6 Tambi n se ponen en pr ctica Temas Operativos que explotan los planos transversales de cantos gruesos mediante extracciones efectuadas a partir de los planos horizontales Para efectuar este tipo de procesos se utiliza preferentemente cuarcita particularmente cuando el m todo escogido requiere una predeterminaci n de los productos nales Los soportes producidos son lascas de formato medio con los en forma de diedros o triedros En las estrategias de explotaci n m s representativas est n presentes todas las Unidades Operativas involucradas en los procesos de producci n As lo indica la existencia de soportes corticales y tambi n de lascas de preparaci n para la explotaci n de n cleos Por otro lado tambi n se han recuperado n cleos que fueron abandonados en diferentes fases de su explotaci n desde las fases iniciales hasta n cleos pr cticamente agotados Fig 1 5 Todo ello nos permite a rmar que la explotaci n se desarroll en el yacimiento Nerets excluidos los fragmentos En los instrumentos sobre canto se suelen con gurar los di dricos en la zona transversal distal con delineaci n recta y o convexa choppers y chopping tools Fig 1 2 Tambi n es importante la con guraci n de diedros latero transversales y de triedros picos Fig 1 1 Los diedros transversales tambi n son mayoritarios entre las lascas retocadas En este tipo de instrumentos el segundo objetivo es la con guraci n de diedros laterales seguidos por la con guraci n de triedros y de denticulados Desde el punto de vista tipol gico entre las lascas retocadas predomina el grupo de las raederas con 13 efectivos Fig 1 7 Siguen en importancia los denticulados n 11 Entre stos destacan las muescas con 5 efectivos Los abruptos indiferenciados son cinco dos denticulados y tres continuos Tambi n hemos identi cado tres raspadores dos truncaduras y un buril No parece haber una selecci n de un tipo espec co de lasca para ser con gurada De hecho se con guran tanto productos corticales no facetados de cuarcita y corneana como productos con morfolog a predeterminada y talones bifacetados o multifacetados de cuarcita S parece haber alg n tipo de selecci n en lo relativo a las dimensiones de los soportes que se retocan las dimensiones medias de las lascas retocadas son en promedio 24 mm m s largas que las de las lascas sin retocar Los artefactos con gurados sobre canto y sobre lasca constituyen el 18 3 de la industria l tica de Sumando los efectivos de instrumentos sobre canto y sobre lasca observamos que en un 68 de 197
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  Bn  BN1G BN1GC  Cuarcita  52  6,5  41  BN1GE  5,2  53 6,7   BP  BN2G  BN1G Ind.  BN...
198 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 1 Estratigraf a y l tica de Nerets Rodriguez 2004 1 9 y Cova de les Llenes 10 1 Bifaz de cuarcita sobre lasca 2 Lasca retocada con lo transversal diedro hendedor 3 Lasca de cuarcita Levallois 4 N cleo bifacial de cuarcita Levallois 5 Lasca de cuarcita Levallois 6 N cleo centr peto bifacial de cuarcita Levallois en fase nal de explotaci n 7 Unifacial uniangular de corneana con triedro distal pico 8 Canto unifacial de cuarcita chopper 9 Lasca de cuarcita con retoque de tipo raedera en el lateral izquierdo y muesca lateral derecho 10 Bifa de cuarcita
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO los artefactos se han con gurado los diedros de delineaci n recta o bien convexa A adiendo los diedros c ncavos muescas el porcentaje de los di dricos alcanza el 72 Sobresale especialmente la con guraci n de diedros transversales En casi una quinta parte de los instrumentos se han con gurado triedros distales Los los denticulados no son muy numerosos aparecen en un 6 9 de los artefactos Los objetos clasi cados como bifaces suman 4 efectivos 3 4 de los instrumentos Fig 1 8 y los que encajan con el morfotipo hendedor suman 8 6 9 Fig 1 9 La ausencia de restos faun sticos impide una interpretaci n de la funci n de yacimiento No obstante con el registro l tico de que disponemos podemos aventurar la hip tesis de que Nerets fue un lugar que por su situaci n estrat gica en una colina que domina un paso estrecho del r o Noguera Pallaresa era visitado con frecuencia por los hom nidos para desarrollar procesos de producci n y de con guraci n de artefactos potencialmente utilizables en tareas de procesamiento de recursos faun sticos Desgraciadamente apenas hay criterios aparte de los morfot cnicos que permitan adscribir este yacimiento a una determinada cronolog a En funci n de dichos criterios Nerets podr a situarse en un momento avanzado del Pleistoceno medio con una tecnolog a que incluye herramientas sobre canto con algunos est ndares operativos caracter sticos del Modo 2 y estrategias de producci n complejas m todo Levallois Rodr guez 2004 En este sentido podr amos ubicar Nerets en una fase de transici n del Modo 2 al Modo 3 Recientemente se han descubierto dep sitos de caracter sticas similares en otros puntos de la cuenca La industria recuperada en estos lugares presenta similitudes importantes con la descubierta en Nerets lo que indica un ujo importante de grupos humanos en la zona durante el nal del Pleistoceno medio quiz s en relaci n con algunos momentos templados Desafortunadamente este tipo de dep sitos no han permitido recuperar datos sobre el contexto clim tico o ecol gico en el que se desarrollaron las ocupaciones humanas Esto ha hecho que las prospecciones tiendan a desplazarse hacia los anticlinales en busca de cuevas que hayan permitido la conservaci n de otros tipos de registros m s all del l tico Pero la erosi n causada tanto por in uencia del glaciarismo del nal del Pleistoceno como por una red uvial muy activa hacen que los dep sitos sedimentarios previos s lo se conserven en algunas cuevas con caracter sticas muy particulares o en aquellas situadas en puntos elevados y alejados de los r os Una de estas cavidades es la Cova de les Llenes Conca de Dalt Esta cueva es un tubo k rstico de unos 250 m de recorrido cuya entrada actual se sit a en un acantilado a unos 180 m sobre el cauce actual del r o Flamisell a su paso por el Congost d Eriny Su altura respecto al nivel del mar es de unos 750 m La Cueva fue explorada arqueol gicamente por primera vez a nales de los a os 40 del pasado siglo por el Profesor Juan Maluquer de Motes 1951 quien realiz una nica campa a de excavaci n en la entrada de la cueva en busca de materiales neol ticos Fruto de esta campa a es la nica descripci n que existe de la secuencia estratigr ca de la cueva la cual habla de la existencia de un estrato basal formado por materiales pleistocenos donde aparecen restos de osos de las cavernas Esta descripci n hizo que la cueva fuera visitada por el actual equipo de investigaci n y despu s de realizar un testeo en febrero del 2013 se decidiera a realizar una primera campa a de excavaci n en agosto del mismo a o Esta primera campa a se centr en la entrada de la cueva donde se recuper la cata y la estratigraf a del Profesor Maluquer de Motes y se inici una intervenci n en extensi n de unos 25 m2 La estratigraf a muestra unos estratos superiores de origen antr pico niveles 1 a 6 con un alto contenido en cenizas y carbones relacionados con actividades industriales o pre industriales de cremaci n de fecha indeterminada Por debajo el nivel 7 est formado por lutitas de color pardo Presenta una mezcla de materiales Pleistocenos con elementos cer micos neol ticos y de la Edad del Bronce El nivel 8 es el primero que aparece intacto Est formado por lutitas pardo marrones con algunos bloques de caliza procedentes de ca das de paredes y techo En l se recuperan abundantes restos faun sticos as como artefactos l ticos pertenecientes al Paleol tico medio inicial de caracter sticas muy parecidas a las de Nerets La conservaci n del nivel 8 est relacionada con el desarrollo en la entrada de una serie de costras estalagm ticas que la taponaron Estas costras actualmente en proceso de dataci n se formaron presumiblemente antes del m ximo desarrollo de los glaciares en el Pirineo durante el MIS 3 Su presencia preserv los sedimentos hasta que en alg n momento del Holoceno inicial fueron desmanteladas por la regresi n de la boca de la cueva y permitieron la entrada de los grupos humanos del Neol tico Actualmente se pueden ver vestigios de estas costras en las paredes de la entrada pero al fondo de la cavidad se conservan intactas cubriendo pr cticamente todos los dep sitos Pleistocenos La industria l tica del nivel 8 est realizada principalmente en cuarcita y otras rocas metam r cas procedentes del r o Flamisell y de las formaciones de conglomerados pale genos de la zona Fig 1 10 Las lascas son los elementos dominantes que junto a los pocos n cleos recuperados muestran secuencias de reducci n tanto Levallois como discoides La 199
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  los artefactos se han con   gurado    los diedros de delineaci  n recta o bien conv...
LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO 200 fauna est compuesta principalmente por restos de osos Ursus spelaeus hienas Crocuta sp tares Hemitragus sp caballos Equus ferus y ciervos Cervus elaphus La relaci n entre esta fauna y la industria l tica viene determinada por la presencia de algunas marcas de corte as como por fracturas antropog nicas No obstante las actividades m s importantes desarrolladas en la cueva parecen estar relacionadas con los carn voros A la espera de datos geocronol gicos y paleoecol gicos la composici n faun stica y la industria l tica parecen ser coherentes con el nal del Pleistoceno medio en la Pen nsula Ib rica En resumen Nerets y la Cova de les Llenes forman parte de un proyecto regional que pretende estudiar los grupos de neandertales de nales del Pleistoceno medio en una zona situada en las puertas del Pirineo El estudio de este tipo de yacimientos es importante para entender las capacidades de estos grupos humanos y su desarrollo en zonas agrestes y Alfonso Alday Agradecimientos Esta investigaci n est nanciada por los proyectos CGL2012 38434 C03 03 CGL2012 38358 CGL BOS 2012 34717 y HAR2010 18952 C02 01 del Ministerio de Ciencia e Innovaci n del Gobierno de Espa a Ruth Blasco es becaria post doctoral del programa Beatriu de Pin s A de la Generalitat de Catalunya co nanciada con las Acciones Marie Curie EU FP7 Edgard Camar s es becario pre doctoral FI de la Generalitat de Catalunya co nanciado con fondos de la European Social Fund Agradecemos a Jordi F bregas la ayuda prestada con sus comentarios y a todos los miembros del Equipo Tritons su soporte log stico durante los trabajos de campo El abrigo de Martinarri Ob curi Trevi o Es Martinarri un abrigo bajo roca orientado al sur con una techumbre que se eleva algo menos de 3m sobre el suelo actual Cubre una super cie de unos 15m de longitud por 3 4 m de profundidad y dispone a continuaci n una amplia terraza en la que los trabajos arqueol gicos han detectado actividad prehist rica Se enclava en una amplia cubeta cubierta hoy por un denso manto forestal Es un terreno arenoso y ondulado donde lo excepcional son los a oramientos de arenisca que desarrollan abrigos signi ca que las comunidades prehist ricas que se asentaron ten an un detallado conocimiento y control de la comarca al optar por el refugio de la comarca que mejores condiciones re ne El territorio de captaci n es relativamente mon tono a na lomas y barrancos con el 80 del terreno entre los 700 y los 900m de altitud en este sentido no encaja en el modelo m s habitual de paisaje de los yacimientos mesoneol ticos del entorno posible raz n de la menor potencia de la secuencia estratigr co cultural El aprovisionamiento de s lex debe hacerse acudiendo a los a oramientos de Loza y de Trevi o a alejadas de los lugares con grandes ujos gen ticos del mismo periodo como pudieron ser los corredores mediterr neos una veintena de km Urbasa una treintena y del Flysch costero un centenar El yacimiento est en proceso de excavaci n han sido 4 campa as entre el 2008 y el 2013 dirigidas por A Alday sobre una super cie limitada pero que han aportado una gran densidad de material arqueol gico y de niendo al completo su secuencia estratigr ca La secuencia estratigr ca y su contenido arqueol gico En el interior del abrigo se han identi cado cinco capas sedimentarias complementadas con varias m s en la plataforma colindante Destacamos la disposici n pr cticamente horizontal de cada unidad y su composici n b sica a partir de las arenas del substrato No se han reconocido fen menos postdeposicionales erosiones arroyadas movimientos de ladera que afecten a los estratos que presentan una con rea de Prehistoria Universidad del Pa s Vasco EHU UPV Tom s y Valiente s n 01006 Vitoria Gasteiz a alday ehu es
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO Figura 1 Cortes estratigr cos de Martinarri tinuidad sin unidades est riles Diversas estructuras negativas principalmente hoyos para el encaje de postes se integran en cada capa Fig 1 Nivel super cial d bil capa de humus y arenas sueltas con manchas carbonosas de apariencia reciente con un manto herb ceo en los cuadros exteriores Los materiales arqueol gicos no son muy abundantes algunos restos de fauna residuos de talla alg n n cleo diversos soportes laminares un par de raspadores l minas retocadas y una truncadura Nivel 100 con una potencia de 15cm es de textura arenosa muy compacta incluye fen menos de meteorizaci n de l minas arenosas desprendidas del abrigo Se han identi cado 15 agujeros de peque o di metro y profundidad de morfolog as circularesovaladas conjunto interpretado como resultado de la colocaci n de estacas que podr an estar relacionadas con el nivel prehist rico con cer micas identi cado en la terraza colindante Los objetos l ticos recuperados alcanzan el millar La mayor a se corresponden con restos de talla y soportes laminares junto a dos decenas de dorsos una decena de raspadores muescas y denticulados as como varios tri ngulos pigmeos y algunas formas segmentiformes Los restos de fauna superan el millar de fragmentos Culturalmente se adscribe al Mesol tico microlaminar de inspiraci n Sauveterriense Nivel 101 alcanza 23cm de potencia con tierras de color marr n claro que se van enriqueciendo con elementos de fracci n mayor al profundizar Hay evidencias del encendido de fuegos que alcanzaron altas temperaturas El material prehist rico es muy 201
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  Figura 1. Cortes estratigr     cos de Martinarri.  tinuidad sin unidades est  riles...
202 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO abundante m s de 5 000 elementos l ticos con unos 300 soportes laminares y superando las 200 piezas retocadas la mitad l minas y puntas de dorso cuatro decenas de raspadores dos de l minas retocadas as como series de truncaduras buriles muescas y denticulados Destacamos la presencia de tri ngulos y segmentos pigmeos La fauna acumula tres millares de peque os fragmentos Culturalmente muestra similitudes con el nivel superior y se adscribe al Mesol tico microlaminar de inspiraci n Sauveterriense Fig 2 Nivel 102 con una potencia de 20cm se caracteriza por la compactaci n de las arenas y el aumento de la fracci n mayor bastantes clastos y algunos bloques Su excavaci n aisl dos losas de arenisca de grandes dimensiones que conformaban parte de una estructura antr pica a n no de nida Al nivel le corresponde la UE 4 de disposici n ovalada con tierra oscura asociada a bloques interpretada como un hogar El nivel tiene una llamativa riqueza arqueol gica m s de 6 000 objetos l ticos en su mayor a restos de talla bastantes n cleos y unas 200 l minas sin retocar Entre las piezas n 250 el dominio corresponde a los dorsos entorno a 200 piezas seguidos de raspadores n 60 l minas retocadas perforadores buriles raederas muescas y truncaduras De nuevo se recogieron tri ngulos ultramicrol ticos Es signi cativa tambi n la presencia de placas de areniscas y cantos rodados normalmente en asociaci n horizontal La fauna suma m s de 4 000 fragmentos habi ndose perforado un canino atr co de ciervo para su uso como colgante Culturalmente se adscribe al Mesol tico microlaminar de inspiraci n Sauveterriense con variaciones tipom tricas y formales en sus armaduras respecto los dem s conjuntos Nivel 103 sus 15 cent metros de potencia est n rellenos de un sedimento arenoso seco sin elementos org nicos de textura granulosa que puede presentarse de manera compacta como brecha de dif cil excavaci n o a la manera de lentejones m s oscuros ricos en material arqueol gico La presencia de bloques es irregular Su registro material es bastante notable con unos 3 300 elementos l ticos donde se incluyen ocho decena de soportes laminares 35 dorsos 12 raspadores m s escasas truncaduras raederas y denticulados Son 1 300 los fragmentos de fauna recuperados Culturalmente se adscribe al Magdaleniense superior nal Fig 2 Un sondeo en la terraza exterior ha revelado una estratigraf a a n m s potente pues superan el metro de espesor divisible en seis unidades Aqu es su ciente con resaltar que la unidad B incluye un conjunto cer mico con fragmentos decorados de posiblemente el nal de la edad de los metales asociamos este episodio a la serie de postes mencionados en el nivel 101 Los niveles inferiores siguen con sus matices los caracteres rese ados para el interior del abrigo Dataciones carbono 14 Tab 1 Nivel C digo Fecha BP 101 Beta 314962 340 30 102 GrA 46014 8455 45 103 GrA 45940 11890 50 Tabla 1 Referencias radiocronol gicas del yacimiento de Martinarri La dataci n del nivel 101 a partir de un carb n recogido en uno de los hoyos no se corresponde con la cultura material recuperado y s con acciones de posiblemente pastores contempor neos Valoraci n cultural Aunque el trabajo de campo en Martinarri est en proceso los datos recuperados indican la calidad del dep sito por la riqueza de su contenido y por los momentos cronol gicos culturales implicados En este sentido Martinarri con rma la explotaci n integral del actual territorio alav s en los momentos nales del Pleistoceno signi cando la colonizaci n de nitiva de los territorios de interior No lejos de l se ubican los aproximadamente contempor neos abrigos de Atxoste hacia el norte y de Montico de Charratu y Pe a del Castillo hacia el oeste Un poco m s lejos en la misma comarca est n los sitios de Portugain Kukuma Socuevas y Berniollo a los que tal vez pueda sumarse el de Bardallo los dos ltimos yacimientos al aire libre Una caracter stica de este conjunto de campamentos es la ausencia de industria sea y el pivote del componente l tico sobre dorsos y raspadores dejando en un segundo plano los buriles y los elementos de substrato Portugain vinculado a la explotaci n del a oramiento sil ceo de Urbasa se separa de este esquema La composici n industrial es compatible con actividades de caza intensas de hecho es m s que probable que la gran llanada alavesa en cuyos contrafuertes se conocen otros lugares de esta cronolog a y los valles que la anquean dieran cobijo a una importante variedad de grandes mam feros de biomasa susceptible de ser consumida Adem s la diversidad de espacios ocupados y la explotaci n de las diversas variedades de s lex indican un conocimiento
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO Figura 2 Selecci n de materiales prehist ricos de Martinarri 203
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  Figura 2. Selecci  n de materiales prehist  ricos de Martinarri.  203
LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO 204 detallado del territorio y un inter s por su aprovechamiento integral La din mica del poblamiento es coincidente con lo que se viene se alando en tierras aragonesas part cipe de un proceso tardiglaciar com n a otros rincones europeos caracterizado por el asentamiento de poblaciones en nuevos territorios a partir de las tradicionales reas refugio Por su parte los niveles superiores nos introducen en una l nea tecnoindustrial de relativamente reciente identi caci n en el entorno conjuntos microlaminares con inspiraci n Sauveterriense Fig 2 La presencia de tri ngulos pigmeos y posteriormente de segmentos junto a cambios en los estilos y dimensiones de los dorsos procesos que justi can esta Alfonso Alday adscripci n No son raros ahora los dorsos dobles los que acondicionan sus bases los que incluyen nos retoques apicales opuestos al dorso o los de dise o arqueado Su microlitizaci n m s entre las puntas que entre las l minas es otra de las evoluciones llamativas entre el nivel Magdaleniense y lo superiores Martinarri no es un caso aislado dado que cambios similares se han descrito en los cercanos yacimientos de Atxoste y Socuevas que conviven con otros conjuntos como son Mendandia y Las Orcillas cuyas industrias parecen seguir similares tendencias La cueva de Parco en el otro extremo de la cuenca del Ebro una larga serie de estaciones nordpirenaicas e incluso conjuntos cant bricos como Ekain hay que tenerlos en cuenta para interpretar y valorar esta colecci n de Martinarri El yacimiento de Mendandia S seta Trevi o Abrigo bajo roca orientado al este con una techumbre que cubre una super cie de unos 52m2 Junto a l se desarrolla una plataforma de unos 385m2 que en abrupta pendiente se asoma al cauce del Ayuda separado unos 100m con 40 50 de desnivel Su estrat gica posici n le permite el control del barranco abierto por el r o y el acceso r pido a los pastos de media monta a as a na una variedad de paisajes valles des laderos rasos pastizales y bosques con abundantes recursos de fauna y ora Nivel V sondeado durante 70cm de espesor teniendo inter s para la prehistoria solo los de techo Es tierra arcillosa y pl stica de coloraci n anaranjada que clarea paulatinamente la fracci n grosera es escasa El registro contabiliza 920 fragmentos faun sticos y 196 elementos l ticos retocados 6 raspadores 1 perforador 2 denticulados 1 truncadura y 1 raedera Se recuper tambi n 1 Nassa reticulata perforada Culturalmente se adscribe al Mesol tico microlaminar Excavado entre 1992 1995 y 1997 por A Alday actuando sobre 13m2 rescatando una ampl sima colecci n material ordenada en cinco tramos sedimentol gicos y seis industriales Nivel IV en zonas supera los 40cm y mantiene un ligero buzamiento oeste este De coloraci n marr n oscura con tonos negruzcos es de estructura limosa compacta con escasa participaci n de la fracci n mayor de aspecto h medo y grasiento se aislaron peque os encharcamientos y alguna brecha Son llamativas las colonias de h lix y frecuente la presencia de carbones y fuegos Se han inventariado 47 579 fragmentos seos La industria l tica suma 11 284 elementos donde destacamos sus 94 n cleos y los 354 objetos retocados 35 raspadores 58 perforadores 9 buriles 8 lascas abruptas 2 compuestos 3 laminitas de dorso 23 muescas cortas 139 denticulados cortos 4 muescas sobre l minas 1 denticulado sobre Secuencia estratigr ca Se trata de una secuencia continua sin fases erosivas ni est riles de formaci n eminentemente antr pica con cambios graduales en la textura tonalidad y composici n de los sedimentos Comprende diversos periodos cronol gicos del Mesol tico y del Neol tico desarrolladas entre el 8500 y el 6400 BP Fig 1 y 2 rea de Prehistoria Universidad del Pa s Vasco EHU UPV Tom s y Valiente s n 01006 Vitoria Gasteiz a alday ehu es
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO Figura 1 Corte estratigr co de Mendandia l mina irregular 4 sierras 6 truncaduras 4 geom tricos 1 microburil y 57 diversos El inventario seo re ne unos pocos objetos y se han recuperado dos nas ridas Culturalmente se adscribe al Mesol tico de muescas y denticulados Nivel III horizonte continuo que re ne dos entidades culturales en sus 25cm de potencia de estructura limosa y seca grano no y coloraci n gris cea Son frecuentes los moluscos terrestres en colonias y muy netas las evidencias de fuegos En el tramo III inferior se reconocen 15 562 fragmentos seos La industria l tica suma 3 869 elementos con 50 n cleos y 237 objetos retocados 20 raspadores 15 perforadores 3 lascas abruptas 11 laminitas de dorso 11 muescas cortas 56 denticulados cortos 9 muescas sobre l minas 3 denticulados sobre l minas 2 truncaduras 33 geom tricos 20 microburiles y 54 diversos Entre los adornos hay caninos atro ados de ciervo nasas Natica catena y Cypraea Culturalmente se adscribe al Mesol tico geom trico Al tramo III superior pertenecen 12 518 fragmentos seos La industria l tica suma 1 282 elementos con 106 objetos retocados 13 raspadores 6 perforadores 1 abrupto sobre lasca 22 laminitas de dorso 4 muescas cortas 11 denticulados cortos 2 muescas sobre l minas 1 denticulado sobre l mina cresta 2 sierras con truncadura 4 truncaduras en l mina 18 geom tricos 6 microburiles y 16 diversos De cer mica se han contado 343 fragmentos us ndose en la decoraci n cordones pl sticos e incisiones Culturalmente se adscribe al Neol tico antiguo Nivel II dep sito homog neo de 20cm de potencia caracterizado por su tono marr n su estructura limosa y pl stica y cierta contribuci n de clastos Le pertenecen 4 766 fragmentos seos La industria l tica suma 953 elementos con 75 objetos retocados 5 raspadores 3 perforadores 10 laminitas de dorso 1 muesca sobre lasca 1 denticulado sobre lasca 3 muescas sobre l minas 1 denticulado sobre l mina 1 sierra 3 truncaduras 21 geom tricos 6 microburiles y 19 raederas Se han contado 794 fragmentos cer micos varios decorados mediante impresiones bajo el labio cordones digitados y ungulaciones Culturalmente se adscribe al Neol tico antiguo Nivel I constituye el suelo actual con un grosor de entre 10 y 20cm De matriz marr n gris cea composici n limosa pl stica seca y polvorienta en sus inicios para compactarse humedecerse y tornarse 205
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  Figura 1. Corte estratigr     co de Mendandia.  l  mina irregular, 4 sierras, 6 tru...
206 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO m s granulosa al excavarse Son abundantes los clastos peque os y escasos el n mero de cantos rodados Le pertenecen 1 044 fragmentos seos La industria l tica suma 182 elementos con solo 8 objetos retocados 2 raspadores 1 perforador 1 denticulado sobre lasca 2 denticulados sobre l minas 1 lasca abrupta y 1 segmento De cer mica se han encontrado 33 fragmentos sin decorar Culturalmente se adscribe al Neol tico antiguo Las dataciones radiocarb nicas Nivel C digo Fecha BP I GrN 22740 6440 40 II GrN 22741 6540 70 GrN 22742 7180 45 GrN 19658 7210 80 Ua 34366 7265 60 GrN 22743 7620 50 GrN 22745 7780 40 GrN 22744 7810 50 GrA 6874 8500 60 III sup III inf IV V Tabla 1 Referencias radiocronol gicas del yacimiento de Mendandia Las industrias l ticas y cer micas La industria l tica por su densidad y coordinaci n con la secuencia estratigr ca juega un papel resolutivo para concretar la evoluci n del poblamiento en el abrigo En cada nivel los grupos tipol gicos muestra una composici n relativamente equilibrada s lo el IV presenta ruptura entre denticulados y perforadores y entre estos dos elementos diversos y raspadores y las dem s categor as Fig 2 Los horizontes superiores del I al III inferior se caracterizan por la base geom trica de sus industrias ofreciendo una evoluci n secuencial los segmentos en doble bisel caracterizan los tres episodios m s recientes Neol ticos y los tri ngulos y trapecios abruptos representan al m s antiguo Mesol tico es interesante rese ar la presencia de formas oclusas que individualizan el geometrismo de la Alta Cuenca del Valle del Ebro frente al de otras reas de la misma cuenca o de la Cornisa Cant brica como muestra de un desarrollo estil stico personal El estrato IV ha entregado una voluminosa industria con proliferaci n de muescas denticulados y perforadores sobre lascas y fragmentos para cuya fabricaci n se recurren a retoques escamosos Es aparentemente una industria tosca si bien en realidad pensada y organizada para crear unos instrumentos de frentes muy determinados adecuados para el trabajo con madera como han demostrado los an lisis traceol gicos Su concordancia tecnotipol gica y cronol gica con otros dep sitos peninsulares llena de contenido al Mesol tico de muescas y denticulados fase para la cual Mendandia es un importante referente La escasa industria del horizonte V est formada por raspadores y dorsos lo que permite su liaci n al Mesol tico microlaminar Los habitantes de Mendandia recog an s lex de los a oramientos de Loza y Trevi o a unos 15 Km Urbasa a unos 35 Km del Flysch a unos 80 y Evapor tico del Ebro a unos 100 Km La mayor parte de las evidencias cer micas corresponden a partes indeterminadas de recipientes 92 5 sin que falten los bordes n 83 alguna asa y elementos de cierre Son formas sencillas de tipo cuenco y alguno en S cerrada La decoraci n muestra una evoluci n t cnica los motivos se disponen en los bordes o en el labio usando la incisi n en la fase m s antigua y la impresi n en las m s recientes Las tres fechas C14 del nivel III superior insisten en la sorprendente antig edad del registro quiz por ello no es f cil vincular estil sticamente el conjunto mientras que las cer micas de los niveles superiores cuadran bien con las cer micas impresas del Neol tico antiguo Tab 1 Los modos de vida La caza fue en Mendandia una de las actividades m s privilegiadas Aprovechando la estrat gica ubicaci n del abrigo los grupos pudieron atrapar una gran variedad de especies destaca la importancia del corzo ciervo y uro alcanzando un 90 seguidos de jabal cabra caballo y sarrio y siendo anecd tica la presencia del zorro lobo marta tej n gato mont s liebre y conejo La estimaci n de edad de los individuos indica que la caza se practicaba fundamentalmente a nales de la primavera y principios del verano La proporci n de cada parte anat mica complementada con informaciones antracol gicas sugieren pr cticas de ahumado de elementos seleccionados para su presumible traslado a otro campamento Un estudio gen tico abre la posibilidad de que alg n b vido del Neol tico antiguo estuviera domes
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO Figura 2 Selecci n de materiales prehist ricos de Mendandia 207
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  Figura 2. Selecci  n de materiales prehist  ricos de Mendandia.  207
LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO 208 ticado de la misma manera Altuna y Mariezkurrena han indicado que el espectro de edad y sexo del conjunto faun stico de esta caba a puede mostrar pr cticas cercanas a la domesticaci n En este sentido la palin loga indic en la memoria de excavaci n que el paisaje neol tico es compatible con pr cticas agr Pilar Garc a Arg elles Jordi Nadal Josep M Fullola La traceolog a muestra las diversas actividades realizadas carnicer a trabajo sobre piel y madera que se relacionan con los abundantes fuegos la talla del s lex o el uso de material colorante El Valle de Montsant Priorato Tarragona un n cleo clave de la prehistoria del NE peninsular Los trabajos de investigaci n se enmarcan en estos ltimos a os en el desarrollo de los programas SGR 2014 108 de la Generalitat de Catalu a y HAR2011 26193 del MINECO 1 Presentaci n La zona del valle medio del r o Montsant a uente del Siurana el ltimo tributario del Ebro antes de su desembocadura presenta una concentraci n de yacimientos prehist ricos singularmente del Paleol tico superior nal y del Epipaleol tico que le convierten en un rea de referencia obligada a nivel peninsular cuando se deben tratar estas dos fases de la prehistoria Dicha zona se situa en la comarca del Priorato en la provincia de Tarragona Catalu a Espa a en el NE de la Pen nsula Ib rica Fig 1 La presencia de evidencias materiales del poblamiento prehist rico se conoce desde los a os 1930 cuando Salvador Vilaseca prospect la zona y di a conocer diversos lotes de s lex procedentes de los abrigos de El Filador y de Els Colls Su labor en este rea pr cticamente circunscrita al t rmino municipal de Margalef de Montsant prosigui hasta nales de los a os 1960 con especial incidencia en el mencionado abrigo de El Filador en el que llev a cabo diversas campa as de excavaciones hasta 1968 De sus numerosas publicaciones Vilaseca 1936 1949 1953 1968 1973 ya se desprend a la vital importancia del sector estudiado para los momentos epipaleol ticos La labor de Javier Fortea a principios de los 1970 de revisi n de los materiales de El Filador colas hip tesis que encaja con la identi caci n de l minas de s lex utilizada en el corte de cereales para su tesis doctoral situ dicho yacimiento en un lugar preeminente dentro de la evoluci n cultural y material del Epipaleol tico peninsular Fortea 1973 A partir de 1978 la Universidad de Barcelona inici un programa de excavaciones en el curso medio del Montsant Se part a de la reexcavaci n de El Filador 1979 1997 y pronto las prospecciones sistem ticas de la zona dieron sus frutos Se intervino en tres yacimientos m s el abrigo de Els Colls 1982 1991 la cueva del Boix 1983 1984 y el abrigo de L Hort de la Boquera desde 1998 se localizaron otros asentamientos de superf cie como L Hort d en Marquet o El Planot ste ltimo con materiales de tipo musteriense sito en la terraza m s alta del rio y se reconocieron otros asentamientos ya mencionados por Vilaseca y con un potencial de futuro muy positivo como la cova de la Jaia o los Tormos d en Celoni entre muchos otros A ello cabe sumar el descubrimiento en 1981 de la nica gura rupestre grabada paleol tica que existe hoy en el NE peninsular un ciervo hallado en las galer as interiores de la cova de la Taverna Fullola y Vi as 1985 g 4 2 si en su momento parec a fuera de lugar el contexto cronol gico nipaleol tico de los yacimientos del valle del Montsant que presentamos en este trabajo le hacen mucho m s coherente En otro orden de cosas la construcci n de una presa hizo que se tuviese que hacer una intervenci n de urgencia en el abrigo de L Aufer llevada a cabo por arque logos de nuestro grupo a principios de los a os 1990 Adscripci n de los tres autores SERP Seminari d Estudis i Recerques Prehist riques de la Universidad de Barcelona rea de Prehistoria Departamento de Prehistoria Historia Antigua y Arqueolog a Facultad de Geograf a e Historia Universidad de Barcelona calle Montalegre 6 E 08001 Barcelona Correspondent author garciaarguelles ub edu
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO Figura 1 Situaci n del valle del Montsant en el NE de la Pen nsula Ib rica La riqueza de la zona quedaba con todo ello sobradamente contrastada lo que ha hecho que desde 1978 la Universidad de Barcelona primero con programas de investigaci n dirigidos por uno de nosotros JMF y luego desde 1986 a trav s del SERP Seminari d Estudis i Recerques Prehist riques y con diversos codirectores de las distintas intervenciones con especial dedicaci n de los otros dos autores de este trabajo PG A y JN haya venido trabajando sin interrupci n en el sector medio del Montsant en el t rmino municipal de Margalef de Montsant 2 Datos Geoarqueol gicos El valle del Montsant toma su nombre de la sierra del Montsant sita al S W de la Depresi n Central Catalana Geogr camente la sierra del Montsant se orienta de N E a S W con una longitud total de 19 km y a unos 30 km de la costa mediterr nea Geol gicamente dominan los conglomerados oligocenos que llegan a tener hasta 300 m de espesor de matriz arenosa y cemento calc reo En alternancia con di chos conglomerados tenemos capas de arcillas rojas yesos y n dulos de s lex que se erosionan con mucha m s facilidad y dan formas redondeadas de hecho abrigos bajo los cuales vivieron las gentes de la Prehistoria En la zona comprendida entre Margalef de Montsant y la Bisbal de Falset el r o pierde gran parte de su capacidad de erosi n lo que ha protegido los diferentes asentamientos arqueol gicos de la zona La Dra Bergad Bergad 1998 ha propuesto una reconstrucci n evolutiva y cronol gica de la secuencia sedimentaria del curso medio del rio Montsant Anterior al 10 950BP Fase 1 dep sito aluvial de fuerte energ a de varios m de gravas y arenas sito principalmente en el margen c ncavo del curso Probablemente se produjo durante el Pleistoceno superior que corresponder a al nivel de terraza T2 Nivel IV de L Hort de la Boquera y nivel IX del abrigo de Els Colls 209
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  Figura 1. Situaci  n del valle del Montsant, en el NE de la Pen  nsula Ib  rica.  L...
210 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Fase 2 momento de menor intensidad aluvial con dep sito de arenas Nivel VII del abrigo de Els Colls y nivel II de L Hort de la Boquera Fase 3 moment de inundaciones con aportes locales caidas de bloques nivel IV y V del abrigo de Els Colls Del 10 950 10 050 BP Fase 4 rea llana de inundaci n limos arenosos bioturbados con aportes locales caidas de bloques de las viseras del abrigo de Els Colls niveles IV III y II y de L Hort de la Boquera nivel II con aportes locales de escorrent a Las condiciones ambientales eran h medas y fr as a partir de los datos del abrigo de Els Colls mientras que L Hort de la Boquera nos da unas condiciones menos h medas Empiezan a funcionar procesos de escorrent a nivel III y IV de L Hort de la Boquera y a formarse los dep sites de vertiente en un ambiente semi rido Del 10 050 9 000 BP Fase 5 el rio empieza a encajarse T1b con una sedimentaci n de fuerte energ a con gravas y arenas nivel XII del abrigo de El Filador Fase 6 menor intensidad niveles XI X y VIII IX del abrigo de El Filador Fase 7 rea llana de inundaci n limos arenosos bioturbados de este nivel de terraza Corresponder a al resto de la secuencia estudiada en el abrigo de El Filador Los procesos de escorrent a desencadenan conos de deyecci n Posterior al 9 000BP Fase 8 el rio se encaja y forma el nivel de terraza T1a 3 Yacimientos Resumiremos aqu los principales yacimientos en los que hemos intervenido en la zona del valle medio del rio Montsant desde 1978 as como los hallazgos m s relevantes 3a El Filador El yacimiento de El Filador se situa en el t rmino municipal de Margalef de Montsant al norte de la comarca del Priorato en la provincia de Tarragona E X 311907 8m N Y 4572589 3m UTM 31N ETR S89 Se trata de un gran abrigo de unos 100 m de longitud aunque el yacimiento arqueol gico se sit a en la zona central del mismo Se ubica a 15 m por encima del nivel actual del r o Montsant en su orilla izquierda y a unos 340 msnm justo enfrente del n cleo de Margalef de Montsant Las intermitentes noticias que de El Filador da Salvador Vilaseca se basan en prospecciones antes de la Guerra Civil y en campa as de corta duraci n durante los a os 1950 y 1960 Vilaseca 1936 1949 1953 1968 1973 Desde 1979 la Universidad de Barcelona se hace cargo de las excavaciones Fullola y Garc a Arg elles 1980 vehiculadas desde el SERP desde 1986 y que duran hasta el a o 1997 En nuestro replanteamiento estratigr co Garc a Arg elles et al 2005 Fig 2 distinguimos hasta 11 niveles caracterizados de la siguiente forma Nivel 1 Potencia de unos 15 cm composici n de tierra removida con incorporaci n de materiales modernos De hecho nicamente quedaban restos del mismo en la zona noroeste Nivel 2 Potencia de 25 cm y tambi n muy localizado en la zona noroeste donde ocupaba 11m2 El conjunto gris ceniciento presentaba caracter sticas de una fuerte combusti n y en consecuencia una fuerte alteraci n en su composici n Corresponde al primer nivel arqueol gico Nivel 3 Muy delgado unos 15 cm de potencia y se localizaba en el sector N W del abrigo donde ocupaba tan s lo 8 m2 Nivel T Este aporte torrencial se sobrepon a al nivel 4 y abarcaba toda la super cie del yacimiento Dicho aporte procede de un torrente lateral Su potencia disminu a desde un metro en el sector S E hasta desaparecer en el lado opuesto Adem s incorporaba materiales pertenecientes al nivel 4 entre su matriz de cantos y gravas Nivel 4 Este nivel ya aparec a en toda la extensi n del yacimiento 20 m2 y en algunos sectores presentaba intercalaciones del aporte torrencial principalmente en el sector S E Potencia de unos 25 cm Nivel 5 6 Es uno de los niveles dobles a partir del estudio sedimentol gico pero desde el punto de vista arqueol gico era imposible diferenciarlo Potencia entre 10 y 20 cm ocupaba 8 m2 y tambi n se concentraba en el sector N W Nivel 7 Es uno de los niveles m s potentes con 41 cm y 27 m2 excavados En la zona S E se un a directamente con el nivel 4 y dado que ten an la misma composici n era muy dif cil diferenciarlos Nivel 8 9 Ten a las mismas caracter sticas que el nivel 5 6 y una potencia de 76 cm aunque tan s lo
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO 28 corresponden al nivel arqueol gico el resto estaba formado por arenas de inundaci n Niveles 10 y 11 est riles desde el punto de vista arqueol gico y que llegaban hasta la terraza subyacente del r o Montsant la T1 Culturalmente El Filador presenta una secuencia cont nua desde fases microlaminares que hoy en d a tendemos a asimilar a una transici n con los momen tos nales del Paleol tico superior hasta momentos de muescas y denticulados con algunos restos cer micos en el momento nal de la ocupaci n Los niveles inferiores 8 9 son los que presentan una adscripci n a las fases microlaminares con fechas radiocarb nicas que van entre los 11 000 y los 10880 BP sin calibrar lo que supone un abanico entre el duod cimo y el decimotercer milenio calBC Figura 2 Diagrama estratigr co del abrigo del Filador y secciones transversales en los metros 4 y 10 de Garc a Arg elles et al 2005 69 211
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  28 corresponden al nivel arqueol  gico  el resto estaba formado por arenas de inund...
212 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Dominan las l minas 43 y las puntas de dorso 14 4 Por detr s aparecen los buriles 16 7 los denticulados 5 2 y los buriles 2 Aparecieron tamb n dos grandes estructuras no delimitadas de tierra rubefactada por el fuego as como diversos bloques de piedra de aporte antr pico y dos zonas de talla Fig 3 2 Los niveles 7 4 y 3 forman el grueso del paquete epipaleol tico geom trico Domina el retoque abruto por encima del 80 con pocos raspadores y menos buriles Los microburiles claro indicador de la fabricaci n de geom tricos est n entre el 30 y el 45 de los elementos con retoque Segmentos de c rculo y tri ngulos son los geom tricos presentes con predominio de los primeros por encima de los segundos en los momentos iniciales proporci n que se invierte en el nivel 3 Fig 3 3 No hay trapecios En el nivel 7 aparecieron cuatro pulidores de arenisca destinados a fabricar mangos de las echas Hay diversos cantos con restos de pintura roja en un caso en el nivel 4 eran claramente visibles hasta seis l neas rojas g 4 3 en otro del nivel 7 una franja roja recorr a todo su per metro y los otros ejemplares estaban totalmente recubiertos de ocre como si hubieses sido sumergidos en l Un yunque para la talla formado por dos piedras apareci en el nivel 7 en relaci n a dos estructuras de combusti n Otras estructuras del nivel 4 presentaban adem s de las cenizas y la tierra rubefactada del fondo un relleno en el que destacaban centenares de conchas de Cepaea nemoralis En este mismo nivel aparecieron tres plaquetas de pizarra recortadas intencionalmente en doble bisel en dos de ellas hab a un palimpsesto de l neas grabadas namente con restos de ocre en el interior de los surcos la interpretaci n m s plausible es que sirvieron de soporte para cortar materiales blandos como la piel preparada con ocre Tambi n del nivel 4 procede un punz n de hueso de secci n ovalada hecho sobre un metatarso de b vido un caso excepcional de conservaci n en un suelo que ha afectado muy negativamente el material de origen animal Las dataciones obtenidas para este conjunto de niveles se centran en el X milenio BP sin calibrar Los niveles 5 6 se intercalaban entre el 7 y el 4 en una parte del yacimiento solamente en 10 m2 en el sector NW del abrigo Su origen nos indica inundaciones lentas peri dicas a partir de una granulometr a m s na que en los niveles 7 4 y 3 Las ocupaciones fueron por lo tanto mucho m s espor dicas y localizadas en una parte del yacimiento Pero culturalmente la representatividad de los elementos geom tricos sigue siendo signi cativa 12 5 de segmentos y 7 5 de tri ngulos junto a un 42 5 de microburiles l minas y puntas de dorso suman un 15 y un 12 5 los raspadores los buriles siguen Figura 3 1 materiales del Paleol tico superior nal de L Hort de la Boquera 2 materiales del Epipaleol tico microlaminar niveles 8 9 de El Filador 3 materiales del Epipaleol tico geom trico niveles 4 7 de El Filador
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO El nal de la cultura superopaleol tica se funde cronol gicamente con el complejo microlaminar y hace dif cil distinguir a trav s del registro la identidad tecnol gica de algunos niveles o yacimientos Algunos asentamientos son atribuidos al Paleol tico superior nal o al Epipaleol tico microlaminar seg n sean los criterios subjetivos de los investigadores debido a la poca de nici n de las industrias recuperadas y a la vaguedad de su cronolog a Ello en principio no afecta al registro de El Filador en s mismo pero s a otros yacimientos cercanos com Els Colls que veremos a continuaci n con cronolog as inmediatamente anteriores o incluso contempor neas Figura 4 1 Calco de las guras naturalistas grabadas en un bloque de calc rea del Paleol tico superior nal de L Hort de la Boquera 2 Calco del grabado paleol tico del ciervo de la cova de la Taverna 3 Guijarro pintado del nivel 4 epipaleol tico geom trico de El Filador 58 x41 x 18 mm siendo casi inexistentes Fechado en 9 988 97 BP sin calibrar El nivel 2 del abrigo de El Filador nicamente abarcaba 11m2 y se localizaba en la zona NW del yacimiento A diferencia del resto del paquete sedimentario era de color gris como consecuencia de una fuerte combusti n Industrialmente el alto porcentaje de los denticulados sobre todo muescas y espinas 36 y de raederas 13 3 junto a el ascenso de los buriles 11 y el espectacular descenso del retoque abrupto apenas un 3 9 ha hecho que este nivel 2 de El Filador haya entrado en la fase de Muescas y Denticulados recientemente de nida en el valle del Ebro Alday 2006 Hay que destacar tambi n la presencia de dos cubetas troncoc nicas rellenas de s lex doce fragmentos de cer mica de dif cil adscripci n peque os fragmentos de hueso y carbones Resulta evidente que estas cubetas se excavaron en un momento m s reciente Dos dataciones radiocarb nicas nos sit an en la segunda mitad del noveno milenio BP sin calibrar De la secuencia de El Filador podemos inferir una serie de re exiones generales que expondremos a continuaci n Insistiendo en la idea que los yacimientos microlaminares m s antiguos dif cilmente pueden distinguirse de los del Paleol tico Superior nal el tecnocomplejo microlaminar se desarrollar a plenamente con posibles enraizamientos anteriores en el XII milenio BP y llegar a a su oruit en el XI milenio BP seg n el n mero de dataciones absolutas insistimos para languidecer a lo largo del X milenio BP fase en la que ya se sit an pocas dataciones La transici n del complejo microlaminar al geom trico no debe entenderse como una ruptura puesto que la aparici n de los elementos geom tricos no signi ca la desaparici n del componente microlaminar Al contrario vemos que los elementos de dorso siguen siendo muy importantes 24 en el nivel 7 y 24 2 en el nivel 4 Y es que de hecho seg n el cuadro de dataciones el complejo geom trico nace en el mismo momento de m xima expansi n del microlaminar en el XI milenio BP Podr amos pensar que la innovaci n tecnol gica que supone la aparici n del geometrismo epipaleol tico se utilizar a al principio en ciertas ocasiones en ciertas circunstancias o para realizar funciones concretas mientras que para otras se preferir a seguir con los elementos de dorso del microlaminar Finalmente la presencia del componente geom trico acaba superponi ndose a los yacimientos microlaminares sin elementos geom tricos en el momento de m xima expansi n de la facies Filador tecnol gicamente sauveterroide en el X milenio BP Garc a Arg elles y Nadal 1998 Garc a Arg elles et al 2013 sta a su vez se presenta en algunos yacimientos con una frecuencia mucho menor hasta el IX milenio BP Debemos rebatir la a rmaci n realizada por otros autores sobre el alto porcentaje de denticulados en todos los niveles de El Filador sto s lo se cumple en el nivel 2 de muescas y denticulados neol tico y queremos recalcar las cifras en el nivel 8 9 tenemos 10 elementos denticulados en el nivel 7 16 en el nivel 5 6 1 en el nivel 4 9 y en el 3 4 5 8 No hay un alto porcentaje de denticulados por lo que El Filador no puede utilizarse para hablar de una nueva facies de 213
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  El    nal de la cultura superopaleol  tica se    funde    cronol  gicamente con el ...
214 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO muescas y denticulados situada entre el microlaminar y el geom trico que otros investigadores han localizado en la cuenca del Ebro y en la Meseta en yacimientos como Forcas Utrilla y Mazo 1997 o Mendandia Atxose Pe a 14 o el ngel Alday 2002 El Filador no cuenta con la ltima facies del epipaleol tico geom trico de la clasi caci n de Fortea caracterizada por la presencia de trapecios y la desaparici n de la t cnica del microburil En nuestra zona tenemos la Balma de la Margineda nivel 4 y los del valle del Ebro Pontet Botiquer a Forcas Su cronolg a seg n las dataciones de la Balma Margineda ser a del IX milenio coincidiendo con las dataciones m s modernas y ltimas de la facies Filador sauveterroide Paralelamente a la escasez de datos para la facies de trapecios en Catalu a se consolida la presencia de unos tecnocomplejos que no hab an podido ser adscritos a la tipolog a establecida por Fortea y han sido citados como yacimientos con industrias at picas Con un registro cada vez m s numeroso este grupo se consolida como el modelo cultural para el IX milenio BP lo que podr a explicar la falta de yacimientos con trapecios Dichos yacimientos alargan su cronolog a hasta el VIII milenio BP En cualquier caso por el momento no parece que se reproduzca la evoluci n detectada en el valle del Ebro Epipaleol tico microlaminar Mesol tico de muescas y denticulados y Mesol tico geom trico con trapecios Utrilla 2002 El registro catal n para el VIII milenio BP sigue siendo excesivamente pobre En El Filador nos faltan las dos ltimas facies que podr an aclarar la transici n hacia un Neol tico sin dataciones y con la poca cer mica del nivel 2 La zona meridional catalana sigue teniendo un vac o como remarcan Mart y Juan Cabanilles 1997 237 a pesar de que en las zonas pirenaicas ya tenemos novedades importantes Petit et al 1996 Pallar s Bordas y Mora 1997 El modelo tecnol gico y econ mico que observamos en El Filador tuvo xito en la zona durante poco m s de dos milenios Despu s tenemos un hiatus cronol gico y cultural hasta la llegada del Neol tico Otros yacimientos de la zona como el Aufer Adserias et al 1996 o L Hort de la Boquera corroboran este desarrollo coherente y una ocupaci n del territorio que conduce a una explotaci n racional de los recursos bi ticos y abi ticos en una de las pocas zonas donde se han podido realizar estos estudios de distribuci n espacial en un rea limitada geogr camente 3 b L Hort de la Boquera Se trata de un peque o abrigo de no m s de 9 m de longitud y 4 m de profundidad que ha perdido parte de su visera y que conserva una super cie excavable de no m s de 20 m2 de los que la mitad quedan por debajo de la la parte conservada de la visera Est orientado al S SE se localiza en el margen derecho del r o Montsant a unos 25 m por encima de su nivel actual y a unos 400 msnm E X 312108 8mN Y 4573254 3m UTM 31N ETR S89 Su estratigraf a se ordena en 4 niveles el nivel I del que se distinguen 2 subniveles Ia y Ib se form por procesos de arroyadas y de ca das de bloques procedentes de la visera Se trata de un nivel arqueol gicamente est ril El nivel II est constituido por una matriz de limos arenosos Se trata con una potencia de 47 cm del nico nivel arqueol gico del yacimiento en el que se detectan diferentes suelos de habitaci n de los que m s adelante hablaremos La estratigraf a del yacimiento se completa con el nivel III compuesto de arenas nas que coniene algunos restos de s lex pero que no evidenc an una ocupaci n humana estable y el nivel IV formado mayoritariamente de cantos y gravas y que descansa en la terraza T2 del r o Montsant a 24 m respecto el nivel actual Fullola 1978 Bergad 1993 157 165 Garc a Arg elles et al e p Por lo que respecta a la actividad humana del nivel II se han recuperado por el momento m s de 30 000 elementos l ticos principalmente sobre s lex aunque tambi n hay un peque o lote de elementos sobre pizarra y caliza Un 2 15 de los efectivos se encuentran retocados y dominan los raspadores y los dorsos rebajados En proporciones inferiores encontramos trucaduras y denticulados Los buriles juegan un papel menor sobre fractura retoque y diedros Fig 3 1 Hay tambi n plaquetas de pizarra de forma redondeada con bordes biselados y trazos que se encuentran en fase de estudio En este sentido cabe destacar un gran bloque calizo en el que se observa grabada la gura de una ave posiblemente una grulla rodeada de otras guras m s claras que se pueden interpretar como antropomorfos Garc aArg elles et al e p Fig 4 1 Parece que la presencia de arte gurativo mueble empieza a ser una constante de los yacimientos del Paleol tico superior nal del sur de Catalu a casos del Mol del Salt y de Sant Gregori Paleoambientalmente los datos paleobot nicos se reducen a los que porporcionan los estudios antracol gicos realizados por la Dra Allu Destaca la presencia de Pinus tipo sylvestris y alg n elemento de Juniperus sp En fauna pese a una conservaci n de los huesos de ciente no puede decirse que sean escasos S lo podemos citar la presencia de Capra pyrenaica y Oryctolagus cuniculus Se completa el conjunto con diversos Cepaea nemoralis abundante en El Filador La recolecci n de moluscos terrestes en la
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO zona catalana es muy frecuente para los yacimientos epipaleol ticos pero no para las ocupaciones paleol ticas En este sentido L Hort de la Boquera es uno de los primeros indicios de la ampliaci n del espectro alimentario en el noreste peninsular a la transici n Pleistoceno Holoceno pacial del material arqueol gico ha determinado la existencia de una importante rea de talla y de una estructura de combusti n No hay restos de fauna Las dataciones de las fases de ocupaci n van del 12 250 60 BP al 11 850 45 BP y 11 775 45 BP que lo sit a junto a las caracter sticas culturales que acabamos de mencionar en una fase correspondiente al Paleol tico superior nal Mangado et al 2010 Fullola et al 2012 Los niveles arqueol gicos del abrigo de Els Colls presentan unas caracter sticas industriales homog neas cronoculturalmente Las grandes medidas de diversos dorsos rebajados podr an hacernos pensar en fases antiguas del Paleol tico superior pero el resto de yacimientos del valle las mencionadas dataciones y otros detalles tecnol gicos nos sit an claramente el yacimiento en el Paleol tico superior nal Rodr guez Baylach in dito 3 c Els Colls 3 d La Cova del Boix Se trata de un abrigo de m s de 50 m de longitud entre 2 y 8 m d altura y hasta 6 m de profundidad en algunos sectores Est orientado al SW se localiza en la orilla derecha del rio Montsant a 20 7 m per encima de su nivel y a 400 msnm E X 312108 8mN Y 4573254 3m UTM 31N ETR S89 La cueva se abre en un acantilado del margen izquierdo del r o Monsant Presenta una nica c mara de unos 25 m de ancho por 15 de profundidad abierta en direcci n NE E X 313992 0m N Y 4573860 0 UTM 31 ETR S89 Garc a Arg elles y Fullola 2002 Sedimentol gicamente se localizaron 8 niveles Bergad 1993 186 191 el nivel I era de formaci n reciente El nivel II es el m s rico arqueol gicamente con m s de 9 000 elementos l ticos Esta ocupaci n se asienta encima de una caida de bloques de conglomerado nivel III Durante la excavaci n pudimos observar que los bloques de conglomerado se encontraban directamente sobre el nivel IV cuyo material l tico presentaba en numerosos casos una fracturaci n de las piezas Bergad 1998 Este nivel IV se excav en un sector m s reducido del abrigo y por lo tanto ofreci una cifra menor de elementos l ticos 1 500 A partir del nivel V hasta la terraza del rio los niveles son est riles Se excav en 1982 83 Nos encontramos con una estratigra a invertida por las remociones producidas por el uso del espacio por parte de carboneros que usaron la cueva como refugio Pero los materiales recuperados indicaban que hab a existido ocupaci n prehist rica Se recuper algo m s de un millar de elementos l ticos de los que 41 son piezas retocadas hay un predominio absoluto de los elementos de dorso con algunos raspadores m s numerosos que los buriles Hay algunos restos de fauna pero se hace dif cil distingir los elementos antiguos de las aportaciones modernas Se han recuperado restos de animales salvajes como Cervus elaphus o Capra pyrenaica que pueden atribuirse a aportaciones prehist ricas En el nivel II destacan los abruptos l minas y puntas de dorso Entre los simples dominan las raederas tambi n tenemos buriles a menudo dobles y sobre truncadura La fauna no es muy abundante y aparece muy fragmentada la mayor a pertenece a mam feros de gran tama o y son astillas de unas dimensiones que permiten reconocer una intensa actividad de explotaci n de los productos de la caza ciervo cabra salvaje Los restos presentan en muchos casos evidencias de procesos de combusti n ligados a la aparici n de un hogar en dicho nivel II Tenemos restos de polen principalmente de Pinus y de Quercus t ilex Se han obtenido tres dataciones absolutas dos por C14 10 950 120 BP y 10 050 85 BP y una tercera por termoluminiscencia de 13 000 1 000 BP Fullola et al 1993 No contamos con dataciones radiocarb nicas para este yacimiento pero sus caracter sticas industriales lo acercan a los casos ya citados de Els Colls y L Hort de la Boquera lo que comporta una atribuci n cronocultural al Paleol tico superior nal con la caracter stica de una mayor proporci n de raspadores respecto a los buriles Garc a Arg elles y Fullola 2002 En el subyacente nivel IV documentamos un predominio del retoque simple de raspadores y de denticulados seguido de los abruptos como l minas y puntas de dorso El estudio de la distribuci n es 3 e L Abric de l Aufer Se trata del nico yacimiento intervenido como excavaci n de rescate a ra z de su afectaci n por la construcci n del pantano de Margalef Fue excavado a principios de los a os 1990 bajo direcci n de Maria Adserias y Ra l Bartol miembros de nuestro grupo Se trata nuevamente de un abrigo que se abre en direcci n sur en el margen izquierdo del r o y a unos 22 m sobre el nivel actual E X 315173 8mN Y 4574478 8m UTM 31N ETR S89 Adserias y Bartrol 2007 215
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  zona catalana es muy frecuente para los yacimientos epipaleol  ticos, pero no para ...
216 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO En dicha intervenci n se abrieron dos sectores en uno de los cuales en su primer nivel se localiz abundante cer mica fue uno de los pocos casos de yacimientos del Montsant con ocupaciones de cronolog a neol tica La secci n de mayor inter s es la descrita en el sector II que se desarrolla en 5 niveles El nivel I corresponde al nivel super cial de matriz arenosa con gran cantidad de gravas de 1 a 3 cm y un fuerte componente org nico incorpora materiales arqueol gicos de los niveles inferiores a causa de las remociones agr colas El nivel II se localiza en las partes protegidas por la visera del abrigo su matriz est compuesta de la degradaci n de los materiales de la pared del abrigo e incorpora material arqueol gico del nivel anterior en su zona de contacto El nivel III dividido en dos subniveles presenta en su tramo inferior el verdadero nivel arqueol gico con muchos restos l ticos sin cer mica El nivel IV de matriz limosa s lo presenta algunos elementos l ticos incorporados del nivel superior y el nivel V corresponde a la terraza donde se asienta el yacimiento compuesto fundamentalmente de cantos rodados Aparecieron m s de 20 000 restos l ticos casi todos en s lex de los que un 3 4 son piezas retocadas con predominio de los raspadores seguidos por los elementos de retoque abrupto y nalmente de los buriles La fauna es muy escasa muy mal conservada s lo puede decirse que predominan restos de Capra pyrenaica junto a Cervus elaphus y Oryctolagus cuniculus Contamos con una dataci n radiocarb nica able que adem s corresponde a la base de la secuencia del nivel V est ril La fecha es de 12 317 114 BP y por las razones mencionadas de d nde se localiza la muestra no es tenida en consideraci n por los directores de la excavaci n M Adserias comunicaci n personal No obstante a nuestro parecer da una fecha post quem para el paquete arqueol gico del nivel III y recuerda a las obtenidas en otros yacimientos de la zona con importantes similitudes tecnotipol gicas como son L Hort de la Boquera y Els Colls Adserias et al 1996 3 f Otros yacimientos del valle medio del r o Montsant Presentados los principales yacimientos intervenidos debemos recordar como se ha hecho en la introducci n que las investigaciones de S Vilaseca y nuestras propias prospecciones han permitido identi car muchos otros yacimientos ya sea en cueva o abrigo ya sea al aire libre en lo que es el valle medio del r o Montsant este hecho que convierte este espacio uno de los de mayor concentraci n de estaciones arqueol gicas del nordeste de la Pen nsula Ib rica L Hort d en Marquet es una zona con abundante s lex en super cie localizada el a o 1980 y que presenta en una de las zonas en que aparece material l tico una estratigraf a actualmente muy maltrecha por la actividad humana en poca hist rica En un segundo nivel de dicha secuencia de unos 10 15 cent metros de potencia se detectaba una concentraci n de material arqueol gico que estaba compuesto entre las piezas retocadas de raspadores buriles y elementos de dorso rebajado Sin dataciones absolutas y con los datos procedentes de otros yacimientos excavados y datados Els Colls y L Hort de la Boquera es muy factible que el yacimiento corresponda al Paleol tico superior nal Fullola y Garc a Arg elles 1980 El Planot ser a otro de estos yacimientos Se trata de un yacimiento en super cie el nico situado en la terraza superior del r o a m s de 30 m por encima del nivel actual en el l mite delos t rminos municipales de Margalef de Montsant y La Bisbal de Falset Se recuperaron unas 50 piezas con un predominio de raederas y denticulados Por ello junto a su situaci n en la terraza superior suponemos una cronolog a musteriense del yacimiento Fullola y Garc aArg elles 1982 83 4 Conclusi n Tras la descripci n de algunos de los principales yacimientos creemos que queda explicitada la importancia arqueol gica del valle del Montsant especialmente por lo que respecta a las fases nales de las comunidades cazadoras recolectoras del Paleol tico superior avanzado y del Epipaleol tico En este sentido fuera de este margen cronol gico solamente contamos por el momento un yacimiento que podria atribuirse al Paleol tico medio El Planot y dos ocupaciones adscribibles al Neol tico en los niveles superiores de l Aufer y El Filador Muy probablemente el atractivo geogr co y ecol gico de la zona para los cazadores recolectores debi perderse al menos por lo que respecta a las potencialidades agr colas El grueso de los yacimientos del Montsant son muy homog neos en una serie de caracter sticas entre las que est n cuando tenemos dataciones ables la cronol gica Se trata en su mayor a de ocupaciones realizadas en abrigos situados en el segundo nivel de terrazas del r o a unas alturas sobre su nivel actual que oscilan entre los 20 y 25 metros stos se sit an en ambos m rgenes del Montsant pero todos coinciden en una posici n de convergencia entre el r o y el nal de barrancos que van a dar a l y que se incician en las sierras que lo encajan la Sierra del Montsant a su izquierda y la de la Llena a su derecha La especie animal m s recurrente es la Capra pyrenaica Los yacimentos suelen ser unif sicos con
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VALLE DEL EBRO PIRINEOS Y PREPIRINEO un nico nivel arqueol gico Boix L Aufer L Hort de la Boquera o con varios pero correspondientes a las mismas fases cronoculturales Els Colls Los elementos l ticos dominantes son los de dorso o los raspadores que son siempre m s abundantes que los buriles Sus dataciones se mueven entre mediados del del XIII y mediados del XII milenios BP cosa que los har a sincr nicos a las fases nales del Magdaleniense A pesar de ello presentan sus particularidades como la ya mencionada escasez de buriles y el predominio de los raspadores la falta de industria sea aunque en este caso pueda deberse a sesgos postdeposicionales o en alg n caso la presencia de arte mueble gurativo sobre soporte l tico L Hort de la Boquera algo que empieza a generalizarse para los yacimientos tarraconenses de este momento Mol del Salt tal vez Sant Gregori y que los acerca a yacimientos sincr nicos de la vecina zona de Castell n con todo ello pensamos que podr a adscribirse al Paleol tico superior nal sincr nica a lo que conocemos como Magdaleniense superior nal con algunas particularidades regionales Por el momento seg n los datos de la industria l tica la fauna y la situaci n de los yacimientos suponemos que estos yacimientos del Paleol tico superior nal del valle del Montsant puedan responder a un patr n de ocupaci n similar estaciones cercanas al r o que permit an la recolecci n del s lex que abunda en l y que tal vez se explotaban recursos alimentarios que por otra parte facilitar an el acceso a trav s de los barrancos de las zonas altas de las sierras circundantes para la caza especializada de la cabra mont s o que se aprovechase la zona de intersecci n entre barrancos y el r o para esperar estas presas en alg n momento que descendiesen de las sierras para ser capturadas Finalmente y aunque en la actualidad el yacimiento representa una excepci n al modelo explicado antes tenemos el abrigo de El Filador que gracias a su secuencia estratigr ca y a su completa serie de dataciones as como a la reinterpretaci n de alguno de sus niveles continua siendo un referente para la sistematizaci n de las diferentes facies del Epipaleol tico en la zona noreste de la Pen nsula ib rica con la presencia de momentos microlaminares geom tricos y de muescas y denticulados Garc a Arg elles et al 2005 Garc a Arg elles et al 2013 217
VALLE DEL EBRO, PIRINEOS Y PREPIRINEO  un   nico nivel arqueol  gico  Boix, L   Aufer  , L   Hort de la Boquera , o con va...
4 cuencas mediterr neas norte del ebro CUENCAS HIDROGR FICAS ATL NTICAS NOROCCIDENTALES 219
4  cuencas mediterr  neas  norte del ebro  CUENCAS HIDROGR  FICAS ATL  NTICAS NOROCCIDENTALES  219
Yacimiento Numeraci n mapa Yacimiento Abric Roman 41 La Cansaladeta 42 La Cativera 43 Cinglera del Capell 44 Conjunto del Reclau Viver 45 Conjunto Pleistoceno de St Juli de Ramis Conjuntos de La Selva y Puig d en Roca 46 Conjuntos de Pleistoceno medio del Montgr 47 Cova de l Arbreda 48 Cova del Gegant 49 Cova del Rinoceront 50 Els Vinyets 51 Barranc de la Boella 52 Mol del Salt 53 Numeraci n mapa Cova de les Teixoneres y Cova del Toll 54 Vallparad s 55
Yacimiento  Numeraci  n mapa  Yacimiento  Abric Roman    41  La Cansaladeta  42  La Cativera  43  Cinglera del Capell    4...
Josep Vallverd Ethel Allu Amelia Bargall Isabel C ceres Gerard Campeny Mar a Gema Chac n Maria Joanna Gabucio Bruno G mez Juan Manuel L pez Garc a M nica Fern ndez Juan Mar n Francesca Romagnoli Palmira Saladi Alex Sol Manuel Vaquero Eudald Carbonell Abric Roman Capellades Anoia Coordenadas topogr cas UTM ETRS89 31T 390560 5 E 4598740 7 N 302 n n m 1 Situaci n y historia de las investigaciones El yacimiento de l Abric Roman es un gran abrigo situado en la vertiente Norte del acantilado de travert nico de la Cinglera del Capell Capellades prov ncia de Barcelona La Cinglera es un escarpe de 60 m de espesor formado en el anco oriental de una mesa de travertino lacustre y de fuentes del acu fero multicapa de Capellades La localidad de Capellades se asienta sobre esta mesa de travertino a una altitud sobre el nivel del mar de 300 320 m La Cinglera del Capell fue intensamente explorada por Amador Roman a principios del siglo XX A Roman fue un empresario de la industria del papel de Capellades y un naturalista asociado a la Instituci Catalana d Hist ria Natural vinculada a l Institut d Estudis Catalans L Abric Roman tambi n conocido localmente como Balma del fossar vell antes de su descubrimiento el a o 1909 es uno de los primeros yacimientos de la pen nsula ib rica en el que se reconocen industrias l ticas musterienses Las primeras campa as de excavaci n en l Abric Roman son auspiciadas por l Institut d Estudis Catalans primero con la direcci n del padre Nobert Font i Sagu y despu s con el ingeniero de minas Llu s Mari Vidal Cien a os despu s de su descubrimiento en l Abric Roman se pueden diferenciar 3 grandes intervalos de actividad investigadora y excavaciones arqueol gicas El primero ocupa hasta los a os 30 del siglo pasado y sus resultados tienen relaci n con la argumentaci n sobre la antig edad y la presencia del hombre de Neandertal en Catalunya Esta fase culmina con la publicaci n en la Hist ria de Catalunya d Antoni Rovira i Virgili del sondeo estratigr co del pozo 1 representado en el Atlas realizado por Amador Roman con un espesor de 10 m Fig 1 El segundo per odo fue protagonizado por el Dr Eduardo Ripoll y el V congreso del INQUA realizado en Espa a Los trabajos del Dr Ripoll se basaron en la revisi n estratigr ca y ampliaci n de los sondeos realizados por Amador Roman Adem s hubo estudios espec cos dedicados a las industrias l ticas del Paleol tico Superior la capa 2 de la nomenclatura de Amador Roman por el Dr Georges Laplace Los profesores Henry de Lumley y Eduardo Ripoll publicaron la revisi n estratigr ca y las industrias l ticas musterienses en varios textos durante la primera mitad de los a os 60 del siglo pasado El ltimo per odo de trabajos de excavaci n y de investigaci n perdura hasta la actualidad desde 1983 Los primeros a os de este proyecto fue protagonizado por un grupo de trabajo vinculado a la Universitat Aut noma de Barcelona y al Centre de Recerques Paleoecosocials CRPES bajo la direcci n del Dr Eudald Carbonell Artur Cebri y el Dr Rafael Mora El programa de investigaci n de esta ltima fase de excavaci n obedece a un planteamiento basado en IPHES Institut Catal de Paleoecologia Humana i Evoluci Social C Marcel l Domingo s n Campus Sescelades URV Edi ci W3 43007 Tarragona Spain rea de Prehist ria Universitat Rovira i Virgili URV Avinguda de Catalunya 35 43002 Tarragona Spain UMR7194 D partement de Pr histoire Mus um national d Histoire naturelle 1 rue Ren Panhard 75013 Paris France Sezione di Scienze Preistoriche e Antropologiche Dipartamento di Studi Umanistici Universit degli Studi di Ferrara Ferrara Italy Cattedra di Preistoria Dipartimento di Storia Geogra a Archeologia Arte e Spettacolo Universit degli Studi di Firenze Via S Egidio 21 50122 Firenze Italy Visiting professor Institute of Vertebrate Paleontology and Paleoanthropology of Beijing IVPP PR China
Josep Vallverd   ,  , Ethel Allu   ,  , Amelia Bargall   ,  , Isabel C  ceres ,  , Gerard Campeny ,  , Mar  a Gema Chac  n...
222 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 1 Situaci n de l Abric Roman en el NE de la pen nsula Ib rica y esbozo de la secci n del yacimiento con los trabajos realizados por Amador Roman durante el primer cuarto del siglo pasado En esta secci n fue publicada en la Hist ria de Catalunya el a o 1928 en el que estaca la ejecuci n del pozo 1 la excavaci n en extensi n de niveles arqueol gicos muy delgados y en apariencia muy bien preservados Mora et al 1988 La dataci n de los travertinos por las series del Uranio y la conservaci n del polen en los sedimentos carbon ticos han proporcionado resultados muy relevantes entorno a la Paleoecolog a de l Abric Roman y la regi n de Capellades El talud de l Abric Roman es un archivo en un medio sedimentario continental singular y complementario de los archivos paleoambientales globales del Pleistoceno Superior El equipo de excavaci n y investigaci n de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona bajo la direcci n del Dr Eudald Carbonell empieza a trabajar en el Abric Roman durante la intervenci n arqueol gica en extensi n del nivel H el a o 1989 En la actualidad este equipo de investigaci n continua los trabajos de intervenci n dentro de l Institut Catal de Paleoecologia Humana i Evoluci Social IPHES La investigaci n y desarrollo de estas excavaciones ha tenido un inter s basado en la documentaci n espacial de las estructuras y los materiales arqueol gicos La intervenci n en extensi n ha ocupado 9 niveles arqueol gicos del H hasta el P y han sido publicadas 3 monograf as dedicadas a los niveles H I y J Carbonell 1992 Carbonell 2002 Carbonell i Roura 2012 A partir del nivel arqueol gico K la intervenci n en extensi n es completa y no est afectada por los sondeos de las anteriores fases de trabajos arqueol gicos El grosor de los sedimentos excavados en extensi n es cercano a los 10 m Adem s el pozo 1 de Amador Roman fue profundizado otros 6 m m s y se consigui datar su base en 70 000 a os BP Un sondeo mec nico con recuperaci n de testimonio ha conseguido documentar otros 30 m de dep sitos desde el nivel P que se encuentra a unos 9 m por de
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CUENCAS MEDITERR NEAS NORTE DEL EBRO bajo de los ltimos travertinos del abrigo Por tanto el talud acumulado al pie de la cornisa del abrigo tiene al menos unos 40 m de espesor Este grosor coloca la base del talud al pie de cornisa del abrigo en la cota topogr ca de 260 m sobre el nivel del mar Esta cota de 260 m es muy pr xima a la elevaci n de la terraza de 20 25 m encajada en el fondo actual del valle del r o Anoia 2 Estratigraf a y cronolog a La Geolog a Sedimentaria de los dep sitos de talud de l Abric Roman tiene una zonaci n evidente provocada por el papel de las cortinas o viseras carbonatadas presentes en el acantilado En la regi n de Capellades reciben el nombre de Capell Estas cortinas carbonatadas se forman por la incrustaci n de vegetales y se desarrollan en las cornisas de forma concomitante con los alveolos de disoluci n y disgregaci n granular o taffonis de la pared del acantilado Los alveolos en la pared y la cortina carbonatada en la visera del acantilado con guran la l nea de goteo del abrigo En algunos niveles arqueol gicos como en el nivel J o M la distancia entre el fondo de la pared del abrigo y la l nea de goteo puede llegar a ser de m s de 12 m Por lo tanto en l Abric Roman durante los per odos de m ximo crecimiento de la cortina carbonatada hay una gran super cie a pie de pared protegida de la intemperie por la visera del abrigo La estratigraf a de l Abric Roman ha sido descrita repetidamente durante los diferentes proyectos de investigaci n excavaci n Amador Roman distingu a estratos arenosos y estratos estalagm ticos En el trabajo de Ripoll y de Lumley reconoce tres tipos de sedimentos rocas dep sitos de grava y arena dep sitos rojizos calizos y sedimentos calizos travert nicos En las descripciones estratigr cas del inicio de la tercera fase de investigaci n destaca la atenci n dedicada a las diferentes variaciones de las litofacies de travertinos Todas estas descripciones han partido de observaciones de a oramientos pertenecientes a los estratos superiores de la sucesi n estratigr ca del abrigo y coinciden en describir las tres grandes litofacies descritas por los Drs Ripoll y de Lumley El estudio del pozo 1 de Amador Roman con rm la importancia volum trica de los travertinos y los sedimentos calizos de precipitaci n en la sucesi n sedimentaria de l Abric Roman Estos travertinos fueron datados profusamente y publicados en Nature por J L Bischoff Bischoff et al 1988 Este trabajo detalla la alta resoluci n cronol gica de la sucesi n sedimentaria y el potencial del yacimiento para ilustrar los ltimos conjuntos arqueol gicos de la cultura material de los neandertales en el Noreste peninsular La alta resoluci n temporal del archivo sedimentario de l Abric Roman era caracterizado por su alta tasa de sedimentaci n estimada en 0 6 m por cada 1000 a os Las fechas han sido establecidas por las series del Uranio sit an la sucesi n sedimentaria de l Abric Roman en el estadio isot pico marino 3 40 60 ka BP Posteriormente el mismo geocron logo publica la cronolog a calendaria de los travertinos que encajan las industrias del Paleol tico Superior de la capa 2 o nivel A de la actual estratigraf a arqueol gica y calibra la cronolog a radiocarb n con carbones de esta misma capa nivel A Los resultados con rman un grupo consistente y able de fechas calendarias de alta resoluci n temporal para los travertinos del techo de la sucesi n sedimentaria del Abrigo y adem s con rma la antig edad del Paleol tico Superior en l Abric Roman 42 6 ka BP Bischoff et al 1994 El muestreo en el pozo 1 tambi n proporcion la oportunidad de investigar la bioestratigraf a pol nica de l Abric Roman La investigaci n palinol gica fue llevada a cabo por los Drs F Burjachs i R Juli del Instituto Jaume Almera de Barcelona Las muestras fueron tomadas en el pozo 1 y en diferentes per les disponibles en las antiguas catas de la porci n superior de la sucesi n sedimentaria del Abric El registro pol nico fue dividido en 5 biozonas en las que hay un registro de cambios clim ticos abruptos Burjachs and Juli 1994 Las biozonas 1 2 y 3 muestran unas variaciones en el contenido arb reo no arb reo en un intervalo cronoestratigr co an logo a las variaciones en el contenido isot pico del ox geno determinado en las muestras de hielo de Groenlandia Las biozonas superiores de la secuencia sedimentaria son m s di ciles de correlacionar De todas formas la curva pol nica de l Abric Roman es singular entre los registros sedimentarios continentales de cuevas y abrigos prehist ricos Incluso muestra m s n mero de cambios cambios ambientales que algunos sondeos marinos del mar Mediterr neo Adem s la investigaci n geocronol gica en los travertinos de la sucesi n de l Abric Roman permite describir una cronolog a independiente para estos cambios ambientales observados A partir del nivel arqueol gico J la intervenci n en extensi n en l Abric Roman empez a documentar una gran super cie sin las catas de los antiguos proyectos de investigaci n En el centro del abrigo se preservaron dos testimonios estratigr cos Pero a medida que la profundidad de la intervenci n arqueol gica en extensi n aumentaba era evidente que el paramento de la secci n de la coveta Nord del yacimiento era el mejor per l estratigr co para explicar la Geolog a Sedimentaria del abrigo Fig 2 Pocos a os despu s uno de los testimonios reservados de la pared del abrigo fue excavado mientras que el otro ha sido reducido su volumen para no afectar la 223
CUENCAS MEDITERR  NEAS  NORTE DEL EBRO  bajo de los   ltimos travertinos del abrigo. Por tanto, el talud acumulado al pie ...
224 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 2 Alzado del per l de la secci n de la coveta Nord de l Abric Roman y su columna litoestratigr ca sint tica Leyenda a conglomerados y arenas tobaceas b bioconstrucciones briof ticas c gravas angulares cristalinas d cementaciones y bioconstrucciones laminadas algares e arenas y fangos silicicl sticos rojizos f macizo estalagm tico recristalizado g super cies limitantes de las secuencias descritas en el texto f l mites de secuencias Comentarios de la columna I niveles arqueol gicos II dataciones series del Uranio III numeraci n de las secuencias IV l mites de los ciclos Bond con el n mero de eventos D O de Groenlandia y los eventos Heinrich del Atl ntico Norte con la escala temporal de GISP2 V zonas pol nicas documentaci n espacial de los niveles arqueol gicos excavados a pie del abrigo 2 1 La secci n de la coveta Nord El techo de la sucesi n estratigr ca del abrigo presenta la fusi n de la cortina carbonatada con el suelo del pie del Abrigo despu s del nivel J Esta fusi n determina el incremento de la frecuencia de los procesos sedimentarios bioqu micos endocarsticos en el registro estratigr co de esta parte superior de la sucesi n de l Abric Roman El resto de la sucesi n sedimentaria puede ser descrita por el predominio de los procesos cl sticos alternados con la acreci n bioqu mica calc sinter especialmente cerca de la pared del abrigo En la l nea de goteo la estrati caci n muestra la importancia de los procesos de fragmentaci n de la visera del abrigo Estos procesos cl sticos ya fueron rese ados en los primeros estudios estratigr cos del ltimo per odo de investigaci n en forma de grandes bloques en el pozo 1 y utilizados como criterio para separar conjuntos estratigr cos El crecimiento o el retroceso de la cornisa carbonatada del Abric condiciona la localizaci n de la l nea de goteo La deriva temporal de la l nea de goteo produce una clara zonaci n de los dep sitos acumulados al pie del escarpe travert nico una zona interior entre la pared de la cornisa y la l nea de goteo y una zona exterior de la l nea de goteo con la vertiente del talud del abrigo La secci n de la coveta Nord es un a oramiento de gran calidad para entender los derrubios estrati cados scree talus d eboulis de un escarpe de roca caliza Muchas de las facies descritas como sedimentos formados por precipitaci n travertinos son r pidamente enterrados y la recristalizaci n es relativamente limitada y permiten su dataci n por las series del Uranio La secci n de la coveta Nord ha permitido replantear los trabajos de descripci n estratigr ca para establecer 5 unidades aloestratigr cas o secuencias
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CUENCAS MEDITERR NEAS NORTE DEL EBRO Estas secuencias se basan de la jerarquizaci n de las discontinuidades o super cies limitantes de los cuerpos sedimentarios Las secuencias pares contienen dep sitos con facies cl sticas dominantes y indican el retroceso de la cortina carbonatada de la visera del Abrigo Las secuencias impares contienen dep sitos calizos de precipitaci n dominantes y representan la acreci n del Capell Es muy notable que el colapso de la cortina carbonatada es temporalmente transgresiva ocurre de forma regular durante todas las secuencias La secuencia I tiene por horizonte cronostratigr co superior los ltimos travertinos datados en l Abric Roman promediados en 40 ka BP Esta discontinuidad cuenta con un cambio litol gico entre estos ltimos travertinos y los sedimentos silicicl sticos rojizos que colmatan la llamada coveta Nord Estos dep sitos han sido datados mediante OSL en 29 5 1 9 Ka BP El horizonte cronostratigr co de la base de la unidad I y que separa la secuencia I de la II tiene unas fechas medidas en 44 9 2 5 y 44 6 1 5 ka BP por las series del Uranio Estas fechas realizadas sobre travertinos que cubren el nivel E son pr ximas a la cronolog a el interestadio 12 de Groenlandia tambi n conocido como interestadial Hengelo en la bioestatigra a pol nica de la Grand Pile El horizonte cronoestratigr co que separa la secuencia II de la III son los travertinos en los que se asienta el nivel arqueol gico Jb y la fecha medida es 50 0 1 6 ka BP La secuencia III tiene una fecha calendaria de 52 5 1 en su base y los travertinos datados sobre el nivel K pueden ser correlacionados con el interestadio 14 de Groenlandia tambi n conocido como Glinde La dataci n de la base de la secuencia 4 a n est por determinar pero contiene un grupo de fechas anteriores al interestadio de Groenlandia 14 Las secuencias sedimentarias de l Abric Roman muestran el control clim tico en la ritmicidad de los episodios de acreci n y retroceso de la cornisa carbonatada La dataci n por las series del Uranio de las secuencias de l Abric Roman indica la formaci n de dep sitos de precipitaci n y de fragmentaci n calizos durante las oscilaciones de cambio ambiental abruptos en el orden de magnitud de la escala temporal de los ciclos Bond o ciclos de enfriamiento largos Estos ciclos largos de enfriamiento nalizan con un m ximo enfriamiento correlacionado con los eventos de Henrich en el Atl ntico Norte De esta manera los sedimentos silicicl sticos rojizos del techo de la secuencia II que contienen el nivel E muestran la deposici n e lica durante la cronolog a del evento de Henrich 5 En el techo de la secuencia I aunque formada por los sedimentos silicicl sticos rojizos del techo datados cerca del evento Henrich 3 mediante OSL es signi cativa la fecha determinada en los ltimos travertinos de l Abric Roman datados en 40 Ka fecha muy cercana a la cronolog a del evento de Heinrich 4 en el Atl ntico Norte 39 ka BP En resumen la cronoestratigraf a y las secuencias de l Abric Roman recorren las oscilaciones clim ticas descritas mediante el contenido isot pico del ox geno medido en los sondeos de hielo de Groenlandia Hasta ahora hemos podido agrupar secuencias de sedimentos y intervalos cronol gicos para los estadios y interestadios 9 a 14 y en la actualidad estamos muy cerca de llegar al interestadio estadio 16 17 de Groenlandia El modelo de edad de cambio ambiental que proporcionan las secuencias de l Abric Roman es independiente y las fechas medidas son calendarias Estas fechas de cambio ambiental establecidas para grupos de dataciones y estratos limitados por discontinuidades muestran una mejor correlaci n con el modelo de edad de la localidad GISP2 que el modelo de edad de la localidad GRIP 3 Paleoambiente La investigaci n paleoambiental de la secuencia de l Abric Roman ha aportado valiosos y numerosos datos para la reconstrucci n paleoambiental y su relaci n con la ocupaci n humana de este yacimiento arqueol gico Los datos para la reconstrucci n paleoambiental proceden de diversos proxies que incluyen la paleobot nica palinolog a y antracolog a y los micro vertebrados micromam feros an bios y reptiles que se complementan y permiten entender aspectos paleoambientales clim ticos para de nir el paisaje en el cual habitaban los neandertales La secuencia palinol gica a lo largo de las diferentes fases muestra un dominio de Pinus que caracteriza las formaciones arb reas durante todo el per odo Fig 3 En la base de la secuencia entre 70 y 67 ka BP los datos re ejan una fase clim tica de car cter c lido con un dominio de los p lenes arb reos entre los que se identi can Quercus perenifolios y OleaPhillyrea Entre 66 y 59 ka BP dominan las gram neas re ejando una fase de car cter m s fr o Entre 57 y 50 ka BP dominan Pinus y las gram neas Artemisia y Poaceae con presencia de taxones meso term los en algunos momentos indicando oscilaciones clim ticas durante este per odo Entre 50 y 47 ka BP los datos re ejan un dominio de Asteraceae Poaceae y Artemisia lo que sugiere una vegetaci n est pica y de car cter fr o Finalmente en torno a 46 ka se identi ca una tendencia al clima c lido con un incremento de Quercus y Olea Phillyrea Fig 3 Los datos antracol gicos de los niveles D al O muestran un tax n dominante en el conjunto antracol gico es Pinus tipo sylvestris que representa siempre m s de 90 del ma 225
CUENCAS MEDITERR  NEAS  NORTE DEL EBRO  Estas secuencias se basan de la jerarquizaci  n de las discontinuidades o super   ...
226 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO terial determinable El dominio de esta especie est condicionado con la selecci n de este tax n para su uso como combustible En el nivel O que presenta junto al pino otros taxones como Prunus y Juniperus y el nivel D en el que se identi can algunos fragmentos de carb n de especies mes las como Acer Quercus sp caducifolio y otras angiospermas indeterminables que podr a re ejar un cambio debido a las condiciones clim ticas m s favorables que concuerdan con los datos palinol gicos Los bosques de pino albar son las formaciones arb reas dominantes durante toda la secuencia que se caracterizan por ser bosques aclarados sin abundante diversidad taxon mica Los microvertebrados de l Abric Roman proceden del estudio de los niveles D E J N y O Las especies identi cadas son insect voros Crocidura russula Sorex gr coronatus araneus and Talpa europaea quir pteros Miniopterus schreibersii Pipistrellus pipistrellus Nyctalus lasiopterus y roedores Microtus arvalis M agrestis Iberomys cabrerae Terricola duodecimcostatus T cf pyrenaicus Arvicola sapidus Apodemus sylvaticus y Eliomys quercinus Asimismo se identi can ambiente acu ticos como Arvicola sapidus El estudio de la herpetofauna representa an bios y reptiles pro porcionando 3 anuros Bufo bufo Bufo calamites Rana temporaria y 3 reptiles Lacertidae indet Anguis fragilis y Vipera aspis Fig 3 Estos datos re ejan un dominio de las especies de bosque abierto y de especies que requieren humedad y condiciones ambientales m s fr as que las actuales Los datos paleoambientales del Abric Roman re ejan un paisaje en mosaico con variabilidad de h bitats bosques prados bosques de ribera etc que tienen mayor o menor extensi n dependiendo de las fases clim ticas de car cter m s frio o m s c lido En general los datos de la secuencia re ejan unas temperaturas m s fr as que las actuales hecho que lo demuestran la presencia de ciertos micro vertebrados y la distribuci n de Pinus tipo sylvestris 4 La industria l tica La caracter stica general en todos los niveles arqueol gicos de l Abric Roman es la fragmentaci n de las secuencias operativas aunque en algunos niveles y a trav s del estudio de los remontajes se han encon Figura 3 El registro biostratigr co de l Abric Roman y los h bitats determinados por las distintas disciplinas dedicadas a la reconstrucci n paleoambiental y paleoecol gica
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CUENCAS MEDITERR NEAS NORTE DEL EBRO trado secuencias de talla completas o casi completas El principal objetivo de las cadenas operativas l ticas es la obtenci n del mayor n mero de productos de talla posible y por ello stos son la categor a predominante en todos los niveles arqueol gicos del yacimiento Por el contrario los n cleos y los objetos retocados son escasos en el registro no alcanzando porcentajes importantes en la mayor a de los niveles arqueol gicos excepto en el nivell O donde hemos documentado 170 n cleos En cuanto a las materias primas la m s utilizada es el s lex en sus distintas variedades Fig 4 D seguida del cuarzo y la caliza y de manera muy puntual algunas cuarcitas p r dos granitos y esquistos Se trata de una gesti n local y semilocal en un per metro en torno al abrigo que va de pocos cientos de metros a unos 20 km A lo largo de la secuencia se observan cambios en las estrategias de captaci n de materias primas dentro del mismo entorno El ejemplo m s claro es el del s lex esta materia primera es la predominante en toda la secuencia aunque presenta variabilidad en sus porcentajes por niveles arqueol gicos En el caso del nivel I esta materia primera presenta porcentajes muy bajos nivel I 50 respecto el resto de la secuencia Por otro lado hay niveles que presentan considerablemente porcentajes altos F G L O alcanzando valores de hasta el 90 e incluso llegando a monopolizar todos los objetos tallados como ocurre en el nivel H Este hecho ser a un re ejo de la capacidad de los grupos humanos para seleccionar la estrategia de captaci n de materias primas m s adecuada en cada momento dentro de las diferentes alternativas posibles A trav s del an lisis morfot cnico de los n cleos y de las productos de talla ha sido posible reconstruir los diferentes tipos de secuencias de explotaci n llevadas a cabo en los niveles de Paleol tico Medio del yacimiento n cleos testados que se abandonan sin explotar n cleos centr petos jerarquizados m todo Levallois esencialmente centr peto recurrente m todo discoide morfolog as poli dricas y fragmentos o lascas con alg n levantamiento aislado sin ning n tipo de organizaci n ni esquema predeterminado La distribuci n de las diferentes estrategias no es homog nea en todos los niveles As en los superiores nivel E existe una tendencia a las estrategias jerarquizadas Fig 4 C En cambio en los intermedios Nivel I J K L M hay una preferencia por los modelos no jerarquizados En los niveles inferiores O y P vuelve a identi carse de nuevo la existencia de estrategias jerarquizadas con un alto n mero de n cleos y productos de talla que muestran el empleo del m todo Levallois En cuanto a las secuencias de con guraci n existe un est ndar operativo casi exclusivo En todos los niveles se observa un predominio de las morfolog as denticuladas sobre todo en los niveles inferiores 90 Fig 4 A Por esta raz n tras los primeros estudios realizados de la industria l tica seg n la tipolog a tradicional se adscribi la secuencia de l Abric Roman dentro del Musteriense de Denticulados La intervenci n arqueol gica en extensi n ha hecho posible la realizaci n de estudios sobre los remontajes l ticos su distribuci n espacial Fig 4 E Gracias a ellos se ha podido reconstruir la organizaci n espacial de las actividades t cnicas y en particular del movimiento y transporte de los materiales entre las distintas reas identi cadas dentro del yacimiento La dimensi n espacial de las secuencias operativas muestra una diferenciaci n antr pica en distintas reas de actividad del espacio ocupado especialmente en los niveles con mayor impacto existiendo ciertos espacios que funcionan como puntos de convergencia de diferentes procesos operativos A trav s del an lisis espacial de los restos l ticos de buena parte de la secuencia de l Abric Roman hemos podido documentar un uso funcional muy diferenciado del espacio indic ndonos una gran complejidad en la organizaci n y articulaci n de los h bitats Neandertales Por otra parte este tipo de estudios tambi n nos han aportado informaci n a nivel diacr nico y sincr nico document ndose varios episodios de ocupaci n independientes en un mismo nivel como hemos identi cado a partir del reciclaje de artefactos El an lisis funcional de las deformaciones de uso de los instrumentos l ticos a trav s del microscopio electr nico de barrido ha sido realizado para una muestra de lascas y objetos retocados procedentes de todos los niveles arqueol gicos de la secuencia Los resultados muestran que las piezas en las que ha sido posible identi car huellas de uso fueron utilizadas sobre todo para la transformaci n de biomasa animal en actividades de carnicer a y en casos muy puntuales en actividades t cnicas en relaci n con la transformaci n de los restos vegetales esencialmente madera 5 La fauna Los restos esquel ticos de fauna son muy abundantes en toda la secuencia de l Abric Roman Se han identi cado un total de 13 taxones diferentes aunque los ciervos Cervus elaphus y los caballos Equus ferus son los animales m s comunes en todo los niveles de la secuencia estratigr ca Los uros Bos primigenius y los rebecos Rupicapra pyrenaica tambi n est n presentes en la parte inferior de la secuencia los primeros y en los niveles superiores los segundos La presencia de espec menes de rinocerontes Stepha 227
CUENCAS MEDITERR  NEAS  NORTE DEL EBRO  trado secuencias de talla completas o casi completas. El principal objetivo de las...
228 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO Figura 4 Industria l tica de l Abric Roman A Objetos retocados en s lex denticulados B Lasca pseudo levallois en caliza C N cleos bifaciales centr petos discoides y Levallois en s lex D Lascas y l minas en s lex E Remontajes l ticos en s lex cuarzo y caliza
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CUENCAS MEDITERR NEAS NORTE DEL EBRO norhinus hemitoechus tambi n se ha documentado en varios niveles aunque a trav s de escasos restos En el nivel E se recuper un f mur de un probosc deo indeterminado A pesar del elevado protagonismo de los herb voros en todos los niveles tambi n se han recuperado algunos restos de carn voros tabla 1 Estos son m s abundantes en la parte superior de la secuencia hasta el nivel E d nde un ambiente m s cavernario permite relacionar la presencia de estos animales con el establecimiento de cubiles ocasionales Al margen de las intrusiones naturales de los carn voros en los niveles B y O se han documentado restos de Lynx sp y Felis silvestris respectivamente con marcas de corte y que son producto del aporte y aprovechamiento de los neandertales A nivel tafon mico las modi caciones m s abundantes del conjunto son las relacionadas con el aprovechamiento antr pico las marcas de corte y la fracturaci n de los huesos La cremaci n por su parte se encuentra de manera muy habitual pero no puede relacionarse con actividades intencionales concretas Sin embargo s puede apuntarse que la cremaci n posiblemente se produjo por diferentes procesos que van desde la preparaci n de alimentos a la limpieza del suelo de ocupaci n Las modi caciones de carn voros est n casi ausentes en el conjunto Al margen de esta diversidad parece claro que en las ocupaciones de l Abric Roman los ciervos y caballos formaron una parte importante de la dieta de los neandertales El conjunto se caracteriza por la presencia de elementos de alta supervivencia cr A B Ursus sp D X E El registro faun stico de l Abric Roman demuestra que los neandertales fueron activos cazadores y que emplearon estrategias complejas en la obtenci n y transporte de las carcasas de grandes ungulados La baja presencia de carn voros y de sus modi caciones en el conjunto indica que estos animales supusieron una baja competencia para los grupos de neandertales Estos grupos adem s desarrollaron un aprovechamiento intensivo de las carcasas combinado con el uso del fuego y dejaron pocos elementos que pudiesen ser objeto del saqueo de los carn voros F G H I J K L X Canis lupus C neos mand bula y fragmentos de di sis de los huesos largos de las extremidades Los primeros estudios establecieron que esta representaci n era debida al transporte diferencial de las presas Seg n este modelo los ciervos eran transportados enteros y de los animales de mayor tama o se abandonaba el esqueleto axial en el lugar de obtenci n Las investigaciones actuales indican que los neandertales llevar an a cabo un transporte selectivo altamente complejo y variable a nivel anat mico y no simplemente relacionado con el abandono del esqueleto axial de los animales de mayor tama o As por ejemplo los escasos restos de rinoceronte o el nico resto de proboscidio del nivel E parece que son el producto de esta toma de decisiones Su baja representaci n no signi ca nada m s que un transporte selectivo del esqueleto de estos animales relacionado sin duda con la rentabilidad econ mica del aporte al campamento de unas u otras partes M N X O P X X X X Panthera leo spelaea X Panthera pardus Lynx sp X X Felis silvestris X X Crocuta crocuta X X X X X Proboscidea indet X X X X Stephanorhinus hemitoechus X X Equus ferus X X X X X X X X X X X X X X X X Cervus elaphus X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X Bos primigenius Rupicapra pyrenaica X X X X X X X X Tabla 1 Principales taxones faun sticos en los niveles arqueol gicos de l Abric Roman X 229
CUENCAS MEDITERR  NEAS  NORTE DEL EBRO  norhinus hemitoechus  tambi  n se ha documentado en varios niveles aunque a trav  ...
230 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO de la ocupaci n en diversos niveles excavados en extensi n tiene un gran potencial para generar nuevas interpretaciones aportando datos sobre los modos de vida y la organizaci n social de los espacios dom sticos de los neandertales La metodolog a para el estudio de estos restos se basa en el an lisis de la morfolog a la posici n estratigr ca y espacial La preservaci n de la madera en forma de improntas madera carbonizada y carbones nos permite interpretar de forma in dita como se realizaba la recolecci n de la le a qu formatos se recog an y en que contextos se utilizaban Figura 5 Una impronta de madera localizada en el nivel N La impronta tiene una alta delidad y este elemento parece haber sido modi cado al no poseer ning n tipo de rama 6 Improntas de madera El registro de maderas en el Abric Roman representa un caso especialmente singular por tratarse de un contexto de h bitat prehist rico Se han identi cado restos de madera en todos los niveles excavados en extensi n del H al P document ndose su uso en diversas actividades como combustible las improntas de madera se documentan como le a parcialmente quemada en las estructuras de combusti n o en forma de reservas acumuladas en aplicaciones estructurales o de adecuaci n del espacio Fig 5 de objetos y herramientas de madera La preservaci n de los f siles se produce en condiciones muy particulares relacionadas con el ambiento de goteo de la pared del abrigo Se han recuperado tanto maderas carbonizadas como improntas formadas de forma muy r pida por la precipitaci n de carbonato sobre las maderas El estudio de este registro excepcional y la posibilidad de relacionarlo con el resto de elementos El combustible utilizado para el mantenimiento de los hogares est compuesto principalmente por madera de pino tipo albar y se utilizan diferentes tama os y morfolog as Seg n los datos aportados por la caracterizaci n de la le a en el nivel M cuya muestra es la m s amplia y la mejor estudiada hasta el momento existen dos modalidades de recolecci n de combustible La recolecci n se basar a en la madera muerta as la que se produce de forma siol gica ramitas ser a recolectada de forma directa inmediata y sistem tica con poca inversi n y poco esfuerzo mientras que la le a de m s volumen producida de forma traum tica ramas y troncos requerir a una mayor inversi n de esfuerzo en su localizaci n y transporte compensado por el mayor rendimiento de estos elementos Tambi n se observa que existen patrones diferenciados de explotaci n del combustible de acuerdo con el patr n de la distribuci n espacial dependiendo especialmente de la distancia a la pared del abrigo y la densidad de la ocupaci n 7 Estructuras de combusti n El registro del uso del fuego en l Abric Roman es otro testimonio m s de las condiciones excepcionales de conservaci n de los conjuntos arqueol gicos y de especial referencia la posibilidad de tratar estructuras arqueol gicas en el registro de grupos humanos arcaicos como los neandertales Las estructuras de combusti n han sido documentadas repetidamente en los niveles arqueol gicos excavados y su documentaci n espacial en una excavaci n de gran super cie posibilita tratar problem ticas poco comunes de la Arqueolog a de los neandertales El uso del fuego es una actividad que se repite en el espacio del abrigo y su documentaci n espacial permite trazar analog as con el uso del fuego entre los diferentes niveles excavados y otras localidades prehist ricas y actuales El estudio de las estructuras de combusti n de l Abric plantea la existencia y el n mero de episodios intraocupacionales de cada nivel arqueol gico La distribuci n espacial de las estructuras de combusti n puede llegar a ilustrar la yuxtaposici n de distintas reas de
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CUENCAS MEDITERR NEAS NORTE DEL EBRO actividad entorno a estructuras de combusti n heart related activity areas La yuxtaposici n de areas de actividad es una gu a para estimar la estructura del asentamiento los asentamiento del nivel arqueol gico tipo s de asentamiento s n mero de ocupantes etc La documentaci n espacial del uso del fuego en el abrigo ayuda argumentar que los neandertales hacen distintos usos del fuego El inventario de las estructuras de combusti n documentadas en l Abric Roman es superior a las 200 y entre ellas existe una diversidad de t cnicas constructivas Las estructuras de combusti n m s frecuentes 80 son planas sin piedras Tambi n hay estructuras de combusti n planas con piedras en cubetas con cola y piedras quemadas con peque as cubetas excavadas anexas rellenas de sedimentos quemados y no quemados dentro de hoyos reexcavados etc En nuestra opini n muchas de estas estructuras de combusti n pueden ser consideradas reas de actividad especializadas de uso del fuego La distribuci n espacial de la mayor parte de las estructuras de combusti n planas se puede describir por su distancia a la pared del abrigo seg n niveles En el nivel I documentamos estructuras de combusti n con acumulaciones de restos de fauna y artefactos de piedra talladas sin relaci n entre ellas Sin embargo hay 8 estructuras de combusti n unidas por unos pocos remontajes l ticos y faun sticos describen un c rculo El conjunto de estructuras de combusti n del nivel J muestra dos modas al cuanti car su distancia respecto a la pared del abrigo Una moda sit a el uso del fuego a menos de 3 m a la pared en la otra moda las estructuras de combusti n se localizan entre 6 y 9 metros El nivel N ha sido ordenado con la premisa de que un grupo de estructuras de combusti n separadas entre ellas por un metro de distancia son la parte interna del asentamiento prehist rico del abrigo Esta zona interna no posee artefactos de roca tallada ni restos de fauna y las estructuras de combusti n est n situadas a menos de 2 metros de la pared del abrigo Las otras estructuras de combusti n del nivel N se distribuyen en dos arcos que distan 5 y 9 metros de la zona interna del asentamiento El nivel O contiene un elevado n mero de estructuras de combusti n Hay estructuras de combusti n en cubeta y rocas quemadas con muy pocos restos de fauna y industria l tica entre 6 y 12 metros de la pared del abrigo En la pared del abrigo se sobreponen estructuras de combusti n de gran tama o que contienen focos de uso del fuego separados por 1 metro de distancia y contienen restos de fauna y artefactos de roca tallada El conocimiento de microartefactos microestructuras y otros residuos de la escala molecular es relativamente limitado y constituye uno de los pr ximos retos del equipo de investigaci n de l Abric Roman Otro retro para la investigaci n arqueol gica es la caracterizaci n de estructuras de combusti n que no tienen artefactos l ticos ni restos faun sticos Entre los microrrestos incorporados durante el uso del fuego determinado en el registro de l Abric Roman hay coprolitos oxalatos de calcio restos de bras pigmentos etc Las modi caciones t rmicas valoradas mediante la alteraci n t rmica de los constituyentes calc ticos y los residuos de combusti n ricos en carb n se alan un uso del fuego en el que se consiguen temperaturas bajas Los sedimentos ricos en carb n contienen pocas cenizas Las bajas temperaturas estimadas son de acuerdo con las observaciones sobre el tama o de los focos o hogares elementales observados en las secciones estratigr cas de las estructuras de combusti n Se trata de lentejones carbonosos de 20 cm de di metro con una banda de rubefacci n concordante del mismo tama o Este tama o medido en secciones meridionales de los hogares elementales apunta a un uso del fuego en el que el combustible es limitado Tambi n hay estructuras de combusti n con grandes lentejones y su suela de rubefacci n mayor de 40 cm pero son menos frecuentes en el registro arqueol gico de l Abric Roman 231
CUENCAS MEDITERR  NEAS  NORTE DEL EBRO  actividad entorno a estructuras de combusti  n  heart related activity areas . La ...
LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO 232 Josep Maria Verg s Andreu Oll La Cansaladeta Introducci n El yacimiento de la Cansaladeta se sit a en el Congost de les Roixeles paso natural excavado en la cordillera prelitoral catalana por el r o Francol que conecta la llanura litoral tarraconense con la depresi n interior de la Conca de Barber El dep sito arqueol gico se sit a en la parte superior de la terraza uvial de 45 50 m al pie de un peque o abrigo pr cticamente desmantelado formado en las calizas del Tri sico medio Muschelkalk inferior a 260 m s n m Despu s de su descubrimiento en 1998 por parte de miembros del rea de Prehistoria de la URV se llev a cabo una primera intervenci n arqueol gica en 1999 con el objetivo de valorar su potencial Los excelentes resultados obtenidos hicieron que en 2002 se incluyera el yacimiento dentro del proyecto de investigaci n Evoluci n paleoambiental y poblamiento prehist rico en las cuencas de los r os Francol y Gai Angelucci et al 2003 2004 Desde entonces se lleva a cabo una campa a de excavaci n anual Estratigraf a El dep sito sedimentario de la Cansaladeta tiene un grosor de 16 metros Se compone de una importante sucesi n de sedimentos aluviales cubierta por dep sitos de piedemonte producto de las din micas de erosi n de vertiente y arrastre gravitacional La secuencia aluvial relacionada con la terraza de 45 50 m del r o Francol se inicia con bloques y gravas uvio torrenciales de diferentes tama os y contin a de base a techo con alternancias de gravas y arenas aluviales con aportes ocasionales de bloques calizos procedentes de la pared Las ltimas fases de acumulaci n aluvial constan de lechos de arena con abundantes aportes de la pared Un paleosuelo rubefactado documenta el nal del ciclo sedimentario y el inicio de una fase estable En la parte superior el dep sito aluvial est cortado mostrando una disconti nuidad que se relaciona con un momento erosivo que tuvo lugar despu s de la fase se relleno de la cuenca debido al encajamiento del r o Posteriormente se inici la acumulaci n de materiales de piedemonte brechas calizas en matriz franco limosa Los sedimentos que contienen los materiales arqueol gicos se sit an a techo de la sucesi n aluvial cerca del l mite con los dep sitos de piedemonte Fig 1 Las evidencias m s antiguas de actividad humana se observan en el nivel M donde se ha recuperado industria l tica en una capa de arenas superpuesta a una brecha caliza derivada de fen menos de erosi n de la pared No obstante las primeras ocupaciones de cierta entidad se documentan en los niveles L y K Durante esta fase el lugar se hallaba protegido de la acci n del r o probablemente a causa de su altura relativa respecto al lecho Las caracter sticas del paleosuelo que se desarroll indican una situaci n ambiental de tipo mediterr neo Durante este periodo el abrigo deb a conservar todav a buena parte de la visera ya que el material de origen de este suelo contiene exclusivamente elementos de brecha criocl stica procedentes del techo del abrigo Estos elementos indican la existencia en una fase anterior al desarrollo del suelo de un clima tendencialmente fr o y h medo Posteriormente el abrigo empieza a verse afectado por la acci n del r o Durante esta fase a la que pertenecen los niveles arqueol gicos J e I la sedimentaci n est formada por dep sitos aluviales de baja energ a procedentes de inundaciones laterales del r o con interrupciones peri dicas de la actividad deposicional durante las cuales se llevan a cabo las ocupaciones humanas Tiempo despu s el r o comienza a encajarse y su in uencia sobre la sedimentaci n desaparece gradualmente Despu s de una fase de transici n que se corresponde con el nivel E se documenta el predominio de materiales de vertiente de tipo coluvial y aportes de la pared A este momento corresponden las ocupaciones de los niveles D C B y A Este subconjunto est IPHES Institut Catal de Paleoecologia Humana i Evoluci Social C Marcel l Domingo s n Edi ci W3 Campus Sescelades 43007 Tarragona Spain rea de Prehist ria Universitat Rovira i Virgili Fac de Lletres Av Catalunya 35 43002 Tarragona Spain
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CUENCAS MEDITERR NEAS NORTE DEL EBRO Figura 1 A Localizaci n del yacimiento de la Cansaladeta centro de la imagen a techo de la terraza 45 50 m del r o Francol B y C Vistas generales del rea excavada D Industria l tica in situ nivel J canto de corneana y lascas de s lex E Resto seo alterado nivel K F Estratigraf a sint tica adaptada de Angelucci et al 2004 233
CUENCAS MEDITERR  NEAS  NORTE DEL EBRO  Figura 1. A. Localizaci  n del yacimiento de la Cansaladeta  centro de la imagen ,...
234 LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO formado por una potente secuencia edafog nica testigo de una larga e intensa fase de estabilidad geomorfol gica del lugar posiblemente dentro de una situaci n clim tica de tipo mediterr neo Cronolog a Para situar cronol gicamente estos dep sitos arqueol gicos contamos en primer lugar con su ubicaci n a techo de la terraza uvial de 45 50 m que se inscribe en un marco de Pleistoceno inferior nal P medio Un elemento que nos aporta una dataci n relativa es la presencia en el nivel L de un diente de Hystrix refosa un puercoesp n cuya extinci n en la Pen nsula Ib rica se sit a en torno a los 500 000 a os G Cuenca com pers Por encima disponemos de dos dataciones num ricas una obtenida por ESR US sobre un fragmento de diente de rinoceronte del nivel J con una edad m nima de 340 000 17 000 16 000 a os BP C Falgu res com pers y otra obtenida por termoluminiscencia sobre un s lex quemado del nivel D con una fecha de 372 000 34 000 BP As pues en base a estos datos podemos situar las ocupaciones de la Cansaladeta como m nimo entre los 300 000 y los 500 000 a os de antig edad Angelucci et al 2004 Oll et al 2008 Registro arqueol gico La pr ctica totalidad del registro arqueol gico de la Cansaladeta corresponde a industria l tica 7575 objetos un 94 8 del total mientras que la fauna representa el 5 2 restante Se han documentado restos l ticos y faun sticos en 8 de los 10 niveles arqueol gicos mientras que en el resto B y A s lo se ha recuperado industria l tica Industria l tica Las materias primas utilizadas en la fabricaci n del instrumental l tico se encuentran en posici n secundaria en los dep sitos aluviales del r o Francol situados al pie del yacimiento lugar donde probablemente fueron captadas y en posici n primaria en un radio inferior a los 10 km La roca utilizada mayoritariamente es el s lex con porcentajes alrededor del 82 de los efectivos seguido de la corneana 7 5 del cuarzo 6 6 la cuarcita 3 3 y otras rocas como la caliza el gata el granito y la lidita con porcentajes inferiores al 1 El s lex procedente de las formaciones del Eoceno se presenta en forma de n dulos de morfolog a irregular ligeramente redondeados por transporte uvial con una estructura heterog nea y abundante suraci n El resto de materiales se presentan en forma de cantos rodados de origen uvial morfolog a que algunos como el cuarzo la cuarcita y la lidita presentan en la formaci n de origen los conglomerados del Buntsandstein Todas la materias primas excepto el granito han sido utilizadas como soporte para la fabricaci n de objetos El granito la corneana la cuarcita y la caliza presentan elementos no tallados que pueden relacionarse con percutores o yunques La presencia de n cleos de toda la gama m trica y morfol gica de lascas propia de las diferentes fases de los procesos de producci n as como de algunos remontajes entre objetos nos indican que muchas de las secuencias de talla se llevaron a cabo en el propio yacimiento El conjunto litot cnico Fig 2 muestra una gran homogeneidad entre niveles La talla l tica se basa mayoritariamente en la explotaci n de los n cleos mediante una estrategia longitudinal unipolar acompa ada de la explotaci n ortogonal y de la bipolar opuesta Tambi n existen algunos n cleos explotados centr petamente sin una gesti n regular de la talla Las caracter sticas del s lex propician los accidentes de talla aspecto que condiciona en parte el desarrollo de la explotaci n Asimismo las peque as dimensiones de los cantos de cuarzo cuarcita y lidita limitan la duraci n de las series de explotaci n y favorecen el uso de la talla sobre yunque Por el contrario el considerable tama o y la homogeneidad de los cantos de corneana hacen que sea el material escogido para con gurar directamente instrumentos de formato grande o extraer grandes lascas que les sirvan de soporte Los productos m s abundantes como es l gico son las lascas aunque muchas de ellas debido a las citadas caracter sticas del s lex muestran morfolog as irregulares y numerosos accidentes de talla La percusi n directa a menudo violenta con percutor duro contribuye a incrementar el porcentaje de accidentes y genera bulbos y consecuentemente negativos muy marcados en los n cleos que di cultan el desarrollo de la explotaci n Por ello una parte importante de los productos m s regulares son lascas obtenidas de las primeras series de explotaci n a menudo con dorsos corticales A lo largo de toda la secuencia se documenta un escaso peso de los objetos retocados as como una reducida variabilidad de las morfolog as Predominan los objetos denticulados muescas puntas denticuladas pines y raederas denticuladas que se acompa an de escasas raederas y alg n abrupto Las caracter sticas observadas en el conjunto t cnico de la Cansaladeta hacen dif cil enmarcarlo dentro de un tecnocomplejo concreto A n as es signi cativa la presencia aunque espor dica y circunscrita a los niveles inferiores de algunos instrumentos de gran
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CUENCAS MEDITERR NEAS NORTE DEL EBRO Figura 2 1 N cleos a niv K corneana b c e niv J s lex d niv D s lex 2 Lascas a b d niv D c e f niv J g niv K todas s lex menos g cuarcita 3 Lascas retocadas en s lex a b c d niv D e g h i niv K f niv J j niv L 4 Grandes instrumentos en corneana niv J 235
CUENCAS MEDITERR  NEAS  NORTE DEL EBRO  Figura 2. 1. N  cleos  a, niv. K, corneana  b,c,e, niv.J, s  lex  d, niv. D, s  le...
LOS CAZADORES RECOLECTORES DEL PLEISTOCENO Y DEL HOLOCENO EN IBERIA Y EL ESTRECHO DE GIBRALTAR ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIENTO DEL REGISTRO ARQUEOL GICO 236 formato caracter sticos del Modo 2 hendedor pico Por otro lado no aparecen m todos de explotaci n dirigidos a la obtenci n sistem tica de productos con una morfolog a predeterminada como el Levallois y las lascas retocadas tampoco muestran una con guraci n estandarizada ni regular Con la informaci n disponible pues planteamos la hip tesis de que se trate de un conjunto achelense en el que los instrumentos de gran formato son claramente minoritarios Fauna Ocho de los niveles presentan restos seos siendo el J el K y el L los que concentran la pr ctica totalidad de los elementos El conjunto faun stico muestra dos constantes las reducidas dimensiones de los f siles y su intensa alteraci n postdeposicional Es evidente que los elementos recuperados son un peque o porcentaje superviviente del conjunto de restos que debi depositarse en el momento de las ocupaciones Esto hace que la informaci n que aporta sea extremadamente limitada Pese a ello se han podido Fontanals Marta Verg s Josep Maria Morales Juan Ignacio identi car algunos restos de lep rido en los niveles I J K y L as como restos de c rvido en los niveles K y L de un quido un rinocer tido y un pez en el nivel J adem s del mencionado puercoesp n en el nivel L En algunos de estos restos se han podido identi car modi caciones antr picas como marcas de corte y fracturaci n intencional Unas de las alteraciones relativamente abundantes en los restos seos de la Cansaladeta especialmente niveles D y L son las producidas por el fuego Salvo alguna excepci n todas aparecen en grados intermedios sin llegar a mostrar la coloraci n blanca indicativa del grado m ximo de exposici n al fuego Esta alteraci n t rmica se ha registrado tambi n en objetos de s lex especialmente niveles C y D y de forma testimonial en E J y K en forma de rubefacci n craquelados y c pulas t rmicas Pese a no haber hallado ni restos de carb n vegetal ni ninguna estructura de combusti n en el yacimiento el n mero de piezas afectadas y especialmente la reiteraci n a lo largo de la sucesi n estratigr ca nos hacen descartar la hip tesis de que se trate del efecto de incendios naturales y decantarnos por la intervenci n antr pica La Cativera el Catllar Tarragona Aportaciones al l mite PleistocenoHoloceno en el sur de Catalu a Estratigraf a y cronolog a de las ocupaciones dades geoarqueol gicas diferenciadas en base a criterios sedimentarios o edafol gicos Fig1 El tramo superior con los niveles A B y Bb est formado por brecha caliza con matriz francolimosa procedente de la acumulaci n de fragmentos del techo y de sedimento no de la vertiente La sedimentaci n de la parte media y basal correspondiente al resto de niveles arqueol gicos en cambio tiene su origen en los procesos aluviales c clicos asociados a la actividad del r o Gai Angelucci 2003 2005 La sucesi n estratigr ca tiene una potencia aproximada de dos metros dividida en 8 niveles arqueol gicos denominados de base a techo A B Bb C1 C2 C3 C3b y C4 que corresponden a 7 uni Las dataciones realizadas sobre muestras de carb n vegetal son coherentes con la secuencia estratigr ca y ubican la secuencia cronocultural del yacimiento entre las ltimas fases del Pleistoceno y las primeras del Holoceno Tab 1 El yacimiento arqueol gico de la Cativera El Catllar Tarragona se localiza en un peque o abrigo abierto en el margen izquierdo del rio Gai a unos 70 m de altitud snm La cavidad que se abre en la base de una pared de calcarenitas de edad miocena tiene una altura m xima de 3 m una anchura de 23m y actualmente una profundidad m nima de unos 3 m IPHES Institut Catal de Paleoecologia Humana i Evoluci Social C Marcel l Domingo s n Edi ci W3 Campus Sescelades 43007 Tarragona Spain rea de Prehist ria Universitat Rovira i Virgili Fac de Lletres Av Catalunya 35 43002 Tarragona Spain
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CUENCAS MEDITERR NEAS NORTE DEL EBRO signi cativas entre los materiales del conjunto A y los procedentes del resto de niveles arqueol gicos Los efectivos l ticos son claramente los m s abundantes en los diferentes niveles siendo el s lex y la caliza los materiales l ticos utilizados aunque esta ltima en una proporci n mucho menor El s lex participa exclusivamente en las cadenas de producci n y con guraci n de utensilios mientras que la caliza se funcionaliza directamente sin modi caci n previa A pesar de esta homogeneidad en la utilizaci n de las materias primeras entre niveles tipol gicamente el nivel A se caracteriza por un predominio de las muescas y denticulados por lo que se re ere a con gurados con cadenas operativas simples destinadas a la obtenci n de lascas Fontanals et al 2009 mientras que en el resto de la secuencia se constata el desarrollo de sistemas de explotaci n dirigidos predominantemente a la obtenci n de productos de tendencia laminar con los grupos tipol gicos raspador y l mina punta de dorso como mayoritarios Morales et al 2012 2013 La caracterizaci n de las materias primas utilizadas parece indicar que en todas las ocupaciones su aprovisionamiento se producir a en las terrazas del r o Gai muy pr ximas al asentamiento Est