nº3 marzo 2017

La Mirada Compartida 

Este número de la revista está dedicado al arte digital: "La mirada Compartida", un trabajo de colaboración entre Pedro Gálvez y JARomán  que realizaron hace algunos años. Un juego, un divertimento artístico que tuvo resultados interesantes. Los trabajos fueron expuestos en la Residencia de Estudiantes de la Universidad Carlos III de Colmenarejo.

El juego consistió que cada uno realizaba algunos grafismos y los entregaba al otro para que a partir de ellos se realizaran diversos dibujos digitales. Los resultados obtenidos eran posteriormente modificados por el otro en un proceso reiterativo.

Esta revista, por tanto, será más visual que sonora. Pero acompañando a estos dibujos ,en general, abstractos se podrá leer y escuchar un artículo "El arte como metáfora del psiquismo" de JARomán en la revista nº4 de Largo Recorrido (Debates sobre el arte contemporáneo), editada por la Tertulia Antonio Machado.

Esta vez la poesía deja paso a la reflexión sobre arte para realimentar el debate. En números posteriores irán apareciendo otros artículos sobre la misma temática.

El arte como metáfora del psiquismo

 

Antes de cualquier otra consideración siento la necesidad de reflexionar sobre la naturaleza del arte, que para mi queda magníficamente sintetizada en la proposición: "El arte es una metáfora del psiquismo".

Esto no es más que un truco para establecer que no es posible aproximarse al fenómeno artístico sin tener en cuenta la dinámica y contradictoria naturaleza psíquica, dinamismo sólo posible como resultado de la confrontación de antagonismos, entidades psíquicas predestinadas al conflicto, éste, generador de las emociones inherentes a nuestra relación con el objeto y de su elevación a símbolo. La obra de arte nacerá de la yuxtaposición espacio-temporal de elementos materiales (pigmentos) que se interinfluyen modificándose sus significados previamente aceptados, en función del nuevo contexto, generándose la necesaria tensión para provocar la emergencia afectiva.

El sujeto se ha de involucrar con la materia-objeto para dinamizar el material psíquico y para ello ha de relacionarse amigablemente con un alfabeto material, un conjunto inacabado de escurridizos signos dialécticos en los que es imposible excluir aspectos contrarios, resultado de una "semiotecnia" en la que ni siquiera una simple recta puede escapar de sus inherentes antagonismos.

 

¿Pero cuál es ese alfabeto, de formalismo difuso y de aspecto caótico?¿Cuáles son esos signos aparentemente ocultos ante la gran diversidad de formas y colores y que tan sólo parecen ser plataformas de dinamización psíquica?¿Qué lenguaje conforma, cuya gramática parece más propia de un "tempo heraclitiano" que de la tecnológica contemporaneidad?: signos que han quedado parcialmente al descubierto por la acción de las vanguardias artísticas revolucionarias en su constante deconstrucción del arte; fenómeno que ha proporcionado una "hermética poética" de la materia a una minoría de contemporáneos, hermetismo que no parece tal para niños antes de recibir alguna "educación" plástica, hermetismo sólo descifrable mediante una "dinámisis" de la imaginación, de manera similar a como Bachelard estableció su teoría (o al menos fenomenología) de la imaginación poética a través de una poética de la imaginación desde /hasta los cuatro elementos de Heráclito.

Ésta difusa "semiótica", desde la polémica arte abstracto-figurativo, parece aceptarse en la esfera de lo individual, aunque no en el ámbito social, a causa de que esa constelación de significantes no está socialmente admitida, siendo condición indispensable para cualquier disciplina artística, en su vertiente colectiva, contar con el soporte de un lenguaje ordinario. ¿Qué emoción puede tener un no castellano parlante cuando oiga el (para mí) paradigma poético de Aleixandre: "espadas como labios"?¿ e incluso aquellos que sí lo hablan pero sólo utilizan el aspecto pragmático del lenguaje?¿y cuál es el aspecto pragmático del lenguaje plástico?: la representación, el referente reconocible. He ahí la trampa: no entender que la emoción que provoca un cuadro figurativo es debida, fundamentalmente, a la tensión generada por esos signos plásticos subyacentes, embebidos en la "superficialidad" de la representación. Pero toda "imagen poética" se gasta al acostumbrarnos a ella, perdiendo su potencialidad afectiva y en la actualidad las imitaciones han gastado su inicial potencial evocador.

Ya en el último tercio del siglo pasado, el artista ha caído en un pozo de subjetividad perdiendo su implicación y compromiso con la vida y con el objeto artístico, siendo derrotado al institucionalizarse su arte o deponiendo su compromiso, acomodándose a la fácil y adinerada acogida de los poderes dominantes, resultando las manifestaciones artísticas actuales, en general, un subproducto del ambiente consumista, un exceso de subjetividad, un buscar y vender la originalidad por la originalidad, todo revuelto en un continuo y amorfo movimiento sin sentido. ¿Cómo guiarnos ante este informe panorama?¿Qué hacer para disponer de alguna herramienta que nos permita una selectiva elección?. Yo puedo dar la mía, fruto de mis experiencias y sin duda teñida de subjetividad:

En primer lugar dejar de preocuparse de ser una posible víctima de un engaño; sin prejuicios identificar esa "semiótica" antagónica antes referida, conducidos por las emociones emergentes, tratando de hacer nuestra propia deconstrucción, en una humilde "gimnasia" para el aprendizaje, tratando de hacer resonar las nuevas construcciones con los contradictorios contenidos psíquicos que generan las emociones.

 

En segundo lugar, aplicar, como orientación, la sencilla "fórmula" de "unidad dentro de la diversidad", evaluando la "cantidad" de contradicción de una obra al amparo de las emociones que suscita. 

Este festival de antagonismos se establecería en la encrucijada entre dos procesos opuestos: 

  • - el que parte de la figuración y aplica transformaciones homogenizadoras, abstrayendo formas y colores en un recorrido hacia la geometrización de las manchas.
  • - el inverso, que parte de una geometría simple de líneas y manchas, a la que se le añaden elementos, matices, detalles, en un recorrido de heterogenización hacia la figuración.

En el elástico equilibrio de ambos procesos se situaría ese objeto contradictorio, "plurivalente" que respondería a la mencionada "fórmula de validación" y que en el ideal utópico permitiría la dinamización de todos los posibles contenidos psíquicos de todos los subjetivismos.

música de Barbara Breanna: (CC)

You got me high

Daddy Dear

Nothing but your loving

Go back

Wheres my baby 

Vídeo realizado por JARomán animando los dibujos que habéis visto en este número de la revista

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