Un recorrido entretenido por la vida y obra de Humberto Eco y Antonio Pasquali

Eco Pasquali

 

  • Dos autores a tomar en cuenta

Los Teóricos

Editorial

Por años, las teorías de la comunicación han sido vistas como aquellos ''fastidiosos'' episodios de la historia comunicacional que tan solo algunos paranóicos han de creer.

 

Sin embargo, esta realidad está basada en mitos y no en hechos comprobables. Lo que sí es comprobable en todo aspecto es la influencia que ejercen los medios de comunicación sobre las masas y por ello creemos imperativo comprender las teorías, así como los enfoques y sus autores.

 

Del mismo modo, creemos firmemente en la difusión de información entretenida para los lectores, no invasiva ni alienante sino mas bien información que impulse al debate de ideas entorno a las teorías, siempre desde un punto de vista ameno y cómodo para los lectores.

 

Umberto Eco y Antonio Pasquali son dos grandes autores, responsables de excelentes aportes a las teorías de la comunicación, por ello les elegimos como los autores para nuestra revista, misma a la que llamamos ''Los Teóricos''.

 

Los autores:

 

Luis Henriquez, Rehtse Terán, Roberto Ramirez, Brian Rodriguez, José Chirinos.

El aporte

 

de Pasquali

 

Pasquali afirma que en realidad no es correcta la denominación de medios de comunicación de masas, porque no hay en el proceso que describen bivalencia, simetría, diálogo. Se trata de medios de información, con un coeficiente de comunicabilidad bajo. Los medios no sólo cosifican al receptor, sino que producen sobre él un efecto paralizante, ya que le restringen su posibilidad real de la comunicación, su capacidad de intervención. Entre los medios y la sociedad se da una relación de mutua ‘inmanencia dialéctica’, resultando que el nivel cultural de una sociedad dada está relacionado con el papel que juegan los medios, de modo que cuando el nivel cultural es más bajo el efecto de aquellos sobre la sociedad resulta mayor. E insiste en que no se puede suplantar el fenómeno antropológico de la comunicación por el espacio de los medios, ya que se trata de una ‘aberrante reducción’.


En muchos aspectos, especialmente en su concepción de las ‘industrias culturales’, su crítica a la prevalencia mercantil en los procesos mediáticos, la crítica a las doctrinas funcionalistas norteamericanas, etc., el pensamiento de Pasquali está relacionado con la Escuela de Francfort, pero, no obstante, al trazar sus argumentos desde la realidad latinoamericana, incorpora las nociones de dependencia, aboga por el desarrollo de políticas nacionales, cree en el uso de los medios como instrumentos de modernización y proyección pedagógica, al tiempo que analiza, con criterios teóricos innovadores, el fenómeno de la acción comunicativa desde vertientes antropológicas, económicas, culturales y políticas.


Ya en sus primeros textos, en los años 60, Pasquali hace aproximaciones a un análisis crítico del emisor, por entender que sus intereses, sus vinculaciones económicas, su ubicación en las estructuras de poder condicionan el mensaje transmitido. Sin duda, una pauta y precedente para muchos de los análisis económicos del sistema de medios en América Latina de la siguiente década. Orienta sus investigaciones hacia el estudio de los medios audiovisuales y relaciona su propiedad y los intereses de los emisores con la producción de contenidos, de modo que esa relación mercantil aparece como una fuerza paralizante de la innovación social y de la creatividad cultural. Para evitar esos efectos perversos, propone el desarrollo de políticas activas que eviten que el contenido de los medios afecte los procesos de modernización y progreso social y que, en todo caso, se antepongan los intereses sociales a los de los "mercaderes en el templo". Televisión y cine deben adquirir un cierto carácter pedagógico, especialmente en las naciones sometidas a dependencias económicas y con retardos en el desarrollo cultural.

 

Fuente: http://www.infoamerica.org/teoria/pasquali1.htm

 La Caricatura

 La utopía hecha  proyecto: Ratelve.

Por estos días en los que la producción nacional escasea en la televisión nacional, el proyecto RATELVE se haya más vivo que nunca. Los Anhelos de Pasquali son, en gran parte, demandas de los televidentes actuales, mismos que son continuamente decepcionados y burlados al sufrir el bombardeo de contenidos extranjeros que las televisoras nacionales transmiten.

 

Ratelve proponía entre otras cosas una televisión más justa, de utildiad para los venezolanos, de provecho, que evocara realmente el sentir nacional y patriota en la programación. A su vez, apostaba por la libertad de prensa, por un organismo supervisor de las televisoras pero descenralizado del gobierno nacional, lo que permitiría en buena parte la democratización de los contenidos y la libertar de expresión plena.

 

Hoy por hoy, Ratelve no ha dejado de ser un anhelo, pero tampoco ha dejado de ser una utopía, las condiciones actuales del país hacen difícil pensar que la crisis que atraviesan los medios de comunicación desembocará en la realización de un proyecto que ya en su momento fue ignorado por el congreso de entonces.

 

Si bien es cierto que a partir del mes de Enero habrá una nueva Asamblea Nacional, no corresponde con la realidad pensar que esta abrirá sus sesiones poniendo como prioridad el ya mencionado proyecto, pues el dinamismo de la política en Venezuela seguramente tendrá ocupados a los parlamentarios en asuntos ''de mayor importancia''. Aun y cuando el intelectual Italo-Venezolano Pasquali rebasa los 80 años de edad, su proyecto posee vital importancia para los niños, las nuevas generaciones que ya estan y aquellas que estan por venir merecen una televisión más digna a la que la generación actual está acostumbrada, donde los valores nacionales sean prioridad y no un simple ''parapeto'' de la ley.

 

Luis Henriquez

 

 

 

La tesis de Umberto estuvo basada en Tomás de Aquino, doctorándose en 1954.  En ese período, Eco abandonó la Iglesia Católica después de una crisis de fe. Su derrotero académico, brillantemente iniciado en la década de los 60’s, lo transformó en el filósofo, semiólogo, crítico cultural y escritor más famoso del mundo. Como analista de la sociedad, reflexionó sobre diversos temas, convirtiéndose en un pensador cuya fama trasciende muchos límites de la indagación científica y filosófica.

 

 

 

Especial:

 

 

 

Umberto Eco

Nació en la ciudad de Alessandría, en la región de Piamonte, Italia, justo en el centro del triángulo conformado por Génova, Milán y Turín. Antes de la Segunda Guerra Mundial, su padre Giulio fue contable, y fue llamado a servicio en las fuerzas armadas. El joven Umberto y su madre, Giovanna, se mudaron a un pequeño poblado piamontés durante dicho conflicto bélico.

 

Eco recibió una educación salesiana, y ha hecho referencia a esta orden y su fundador, Don Bosco, en sus trabajos y entrevistas. Su apellido supuestamente es un acrónimo de ex caelis oblatus (en latín: un regalo de los cielos), el cual fue dado a su abuelo.

 

Su padre vino de una familia de trece niños, y fue muy insistente en que Umberto emprendiera una carrera en Leyes, pero en vez de eso, ingresó a la Universidad de Turín con el objetivo de estudiar Filosofía Medieval y Literatura

 

 

Eco, el critico

Eco se distinguió en sus trabajos por criticar ampliamente la cultura de masas, considerándola un fenómeno surgido a partir de la creación de la imprenta. En su análisis, concluyó que hay aspectos positivos en la comunicació

 

Eco se distinguió en sus trabajos por criticar ampliamente la cultura de masas, considerándola un fenómeno surgido a partir de la creación de la imprenta. En su análisis, concluyó que hay aspectos positivos en la comunicación masiva, como lo son la oportunidad de entrar en contacto con aspectos del mundo desconocidos, acceso a beneficios culturales por parte de grandes grupos sociales y a estimular la búsqueda de conocimiento por parte de personas anteriormente marginadas.

 

Por otro lado, la influencia negativa de los mass media en la sociedad, según Eco, se da cuando privan a los espectadores de sensibilidad social, espíritu crítico y progreso social, ya que es utilizada por los grupos dominantes para ejercer control sobre la población. Además, implanta gustos, preferencias y necesidades en la gente, lo cual es aprovechado por el mercado para vender y estimular el consumismo; al estimular una visión pasiva y acrítica del mundo, no fomenta la reflexión sino que alimenta emociones inmediatas, e impide la evolución de la sociedad pues refuerza normas y valores ya aceptados y tomados como correctos.

 

En su famoso libro Apocalípticos e integrados, Eco se dedicó a analizar el fenómeno de los cómics, específicamente Superman, personaje con el que se identifica el hombre promedio, gris y frustrado. El hecho de que este personaje se mezcle con sus congéneres y de tanto en tanto se libre de sus ropajes y rompa la mediocridad, es lo que le ha granjeado tanto éxito entre los lectores. Sin embargo, es interesante observar que un héroe con capacidades sobrehumanas no haga cambios influyentes en la sociedad (como eliminar el crimen de raíz, combatir la corrupción, etc), demuestra que la historieta también tiene un trasfondo ideológico que busca la conservación de la estructura social pre-establecidan masiva, como lo son la oportunidad de entrar en contacto con aspectos del mundo desconocidos, acceso a beneficios culturales por parte de grandes grupos sociales y a estimular la búsqueda de conocimiento por parte de personas anteriormente marginadas.

 

Por otro lado, la influencia negativa de los mass media en la sociedad, según Eco, se da cuando privan a los espectadores de sensibilidad social, espíritu crítico y progreso social, ya que es utilizada por los grupos dominantes para ejercer control sobre la población. Además, implanta gustos, preferencias y necesidades en la gente, lo cual es aprovechado por el mercado para vender y estimular el consumismo; al estimular una visión pasiva y acrítica del mundo, no fomenta la reflexión sino que alimenta emociones inmediatas, e impide la evolución de la sociedad pues refuerza normas y valores ya aceptados y tomados como correctos.

 

En su famoso libro Apocalípticos e integrados, Eco se dedicó a analizar el fenómeno de los cómics, específicamente Superman, personaje con el que se identifica el hombre promedio, gris y frustrado. El hecho de que este personaje se mezcle con sus congéneres y de tanto en tanto se libre de sus ropajes y rompa la mediocridad, es lo que le ha granjeado tanto éxito entre los lectores. Sin embargo, es interesante observar que un héroe con capacidades sobrehumanas no haga cambios influyentes en la sociedad (como eliminar el crimen de raíz, combatir la corrupción, etc), demuestra que la historieta también tiene un trasfondo ideológico que busca la conservación de la estructura social pre-establecida

 

En sus primeros años como académico, Umberto Eco acumuló un amplio bagaje en cuanto a conocimientos medievales, dedicándose a estudiar tanto el lenguaje, como la estética, los signos, significados y formas de pensar de épocas anteriores. Así, sus dos primeras publicaciones fueron El problema estético en Tomás de Aquino (tesis doctoral, 1956) y Arte y belleza en la estética medieval (ensayo, 1959). Su interés por las formas estéticas de la modernidad, la teoría de la comunicación, la cultura de masas y la semiótica, lo convirtieron en un referente en el campo de la reflexión sobre estética y arte.

 

Cuando publicó su primera novela, El nombre de la rosa  (1980) el respeto y el reconocimiento ganado en el ámbito académico se transportaron al mundo literario. Dicha novela cuenta una historia detectivesca en un monasterio en el año 1327, y debido a su gran éxito fue adaptada al cine en 1986. En ella, confluyeron tanto los conocimientos medievales de Eco como su manejo de la semiótica y la habilidad al crear una apasionante trama; su mismo título sugiere muchas interpretaciones posibles debido a la compleja simbología de la rosa, y por su aceptación académica y popular, se le considera la quintaesencia de la novela posmoderna.

 

Otras obras literarias de Eco son: El péndulo de Focault (1988, novela que narra un complot de la aristocracia con elementos esotéricos y mágicos), Baudolino (2000, historia de un joven del Piamonte escrito con un estilo de manuscrito medieval), El cementerio de Praga (2010, protagonizada por un falsificador contratado por servicios secretos europeos, y desenvolviéndose en un medio antisemita) y Número cero (2015), obra más reciente del italiano y que trata sobre chantajes y conspiraciones en medios públicos.

Eco, el escritor