simplebooklet thumbnail

La palabra es un conjunto o secuencia de sonidos articulados, que se pueden representar gráficamente con letras, y por lo general, asocian un significado. Desde la antigüedad los gramáticos se han dedicado al estudio de la palabra a la que concebían como unidad básica de la lengua sin preocuparse por establecer subclases. Ha sido en tiempos recientes cuando se ha renunciado a considerar la palabra como unidad fundamental, precisamente por las dificultades de delimitación. Entre las primeras definiciones sobre la palabra está la de Aristóteles, quien la consideraba como la mínima unidad significativa. Posteriormente, algunos se centraron en la autonomía de la palabra y la definen como la mínima forma libre o como la secuencia de elementos fónicos dotada de significación que puede ir precedida y seguida de pausas virtuales. Otros, desde criterios gráficos, insisten en que es una unidad significativa que se escribe entre dos espacios en blanco; hay quienes, utilizando un punto de vista formal, funcional y significativo, la considera como un conjunto de sonidos con un significado asociado y susceptible de determinado empleo gramatical; y quienes, desde un criterio exclusivamente formal, piensa que es un conjunto homogéneo de monemas inseparables y colocados en un orden inalterable.

of 0

C.P.S.I.H




LAURA RAMIREZ




JAIRO BAEZ




LA TECNOLOGIA ADECUADA




804




2017

LA TECNOLOGIA

Las tecnologías apropiadas son adecuadas a la        realidad de los países en vías de desarrollo en tanto requieren de menor        inversión de capital y mayor dedicación de mano de obra. No buscan ser de        última generación porque apuestan a que nuestra generación no sea la        última. Por eso dialogan y trabajan junto con los conocimientos        tradicionales, los saberes populares y tienen horizontes de amortización        de largo plazo. Por eso problematizan y dialogan con el uso socialmente        apropiado de las nuevas tecnologías poniéndolas a prueba en su capacidad        de ser adaptables y accesibles para el uso de las mayorías.

Las tecnologías de las que hablamos son        apropiadas al ambiente, apropiadas para la tarea y apropiadas por la        gente. Para ser apropiadas al ambiente tienen que utilizar recursos        renovables y no sobrepasar la capacidad de carga de los ecosistemas en los        que se insertan. Para ser apropiadas para la tarea tienen que dar        respuesta al problema –productivo o doméstico– de que se trate de manera        eficaz, eficiente y generando riqueza. Finalmente, para ser apropiadas por        la gente, tienen que ser de bajo costo, de fácil manejo y manutención, de sencilla comprensión y reproducibles a escala local.

El campo de aplicación de los mismos se extiende mucho más allá de innovaciones que permiten mejorar los materiales, herramientas y modos de construir tradicionales.Tecnología apropiada no quiere decir, bajo nivel de tecnicidad.Se admite que no hay situación de continuidad entre tecnologías apropiadas y tecnologías avanzadas y se subraya el interés de las tecnologías llamadas intermedias.

El concepto general de tecnología apropiada es uno de los pilares fundamentales de debate. Conviene, por tanto matizarlo especialmente en el contexto de su aplicación al caso de la vivienda de interés social. Una tecnología dada puede ser considerada virtualmente apropiada si su aplicación logra un efecto positivo sobre el desarrollo industrial, o sobre una economía comunitaria de subsistencia virtualmente apropiada, porque lo es efectivamente solo por referirse a una situación concreta bien definida.

Esta se adapta a las condiciones específicas de un lugar determinado. La tecnología adecuada es un término que implica una visión particular de la sociedad y de la tecnología. Sugiere que esta ultima no es tan vital , ni evoluciona en una dirección única. Reconoce que los distintos grupos culturales y geográficos tienen tecnologías diversas que son apropiadas a sus circunstancias y que la autodeterminación tecnológica es esencial para la identidad cultural y la independencia política.

Estos problemas se han dado particularmente en el caso de la transferencia de tecnología sofisticada e intensiva en capital desde los países del Norte a los del Sur, que ha sido la principal forma de cooperación tecnológica practicada desde los años 50 por gobiernos y agencias internacionales. Dicha transferencia ha estado vinculada a una determinada concepción del desarrollo, imperante durante décadas, que identifica éste con el crecimiento económico y con la “modernización”, o proceso de adopción de la tecnología de los países desarrollados.

En la búsqueda de tecnologías apropiadas, el acercamiento suele ser normativo; es decir, se refiere a los objetivos oficiales y declarados o también a las necesidades vinculadas a valores ideológicos. Este acercamiento no hace ningún caso de las prácticas de los operadores efectivos. Entre ellos, unos son los utilizadores de materiales de construcción, otros ejercen una influencia determinante sobre la evolución del apartado de producción. Las tecnologías apropiadas pueden describirse como las que presentan un mesurado equilibrio entre si: cualidades técnicas, viabilidad económica y capacidad de adaptarse al medio en el que han de emplearse.

Tecnología adecuada a las condiciones locales, caracterizada por su bajo costo, la no importación de insumos, su pequeña escala, su fácil utilización por la población y su sostenibilidad.

Dado que la tecnología es un factor esencial de la producción, la introducción de nuevas tecnologías o el desarrollo de las existentes en una sociedad constituye uno de los medios para contribuir a su desarrollo. De ahí la importancia de la cooperación técnica, en sus múltiples variantes, como parte de la cooperación al desarrollo, incluyendo la realizada por las ONG en proyectos de tipo productivo.

El enfoque de la tecnología apropiada, también denominada tecnología intermedia, __surgió en los años 70 en respuesta tanto a las limitaciones de las tecnologías tradicionales como a los problemas derivados de la transferencia a los países pobres de una tecnología moderna, sofisticada e intensiva en capital.

Las tecnologías tradicionales__ suelen estar muy adaptadas a las condiciones medioambientales, económicas y sociales del lugar, gracias a que se han desarrollado y utilizado durante largos períodos de tiempo. Además, suelen emplear materiales locales, lo que facilita el mantenimiento y reparación del equipamiento. Sin embargo, con frecuencia se trata de tecnologías que, en un contexto de cambios económicos en el mercado nacional o internacional, ofrecen una producción y unos ingresos insuficientes.

Por eso, la cooperación en materia tecnológica puede aportar beneficios a los pequeños campesinos y a otros sectores pobres, como el incremento de sus ingresos o el ahorro de tiempo. Sin embargo, esta área de la ayuda internacional ha sido habitualmente una de las que presenta más problemas, errores y perjuicios. Entre ellos figuran la dependencia creada respecto a insumos y repuestos caros que deben importarse, la consiguiente incapacidad de la población para utilizar y mantener el equipamiento por falta de dinero o conocimientos, los daños medioambientales, o el incremento de las diferencias sociales y de género. Estos problemas se deben muchas veces a que la tecnología se considera por error como un factor “neutral”, que simplemente ayuda a resolver problemas, por lo que no se lleva a cabo el necesario análisis sobre el impacto que su introducción tendrá en el plano económico, cultural o social. Así, muchas veces se pasa por alto que las nuevas tecnologías, en función de quién las controle y de los ingresos que proporcionen, darán lugar a cambios en las relaciones de género (frecuentemente las mujeres no ejercen tal control), las relaciones sociales, la división del trabajo, el acceso a los recursos naturales, etc. En definitiva, una tecnología útil en un contexto puede no serlo en otro.

Con el tiempo, como reflejo de los cambios habidos en el pensamiento sobre el desarrollo, el significado de la tecnología apropiada ha ido evolucionando e incorporando sobre todo tres principios:

El enfoque de la tecnología apropiada surge en los 70 como una alternativa a esa concepción de la transferencia de tecnología moderna y a sus problemas, y es el tipo de tecnología más habitualmente utilizada por las ong[ONG, Redes de, ONG (Organización NoGubernamental)] en sus proyectos de desarrollo y lucha contra la pobreza. El concepto fue formulado por E. F. Schumacher en su libro Lo pequeño es hermoso, de 1973, tomando como base las ideas de Ghandi sobre el uso de tecnologías a pequeña escala que permitieran mejorar el nivel de vida de la población rural en la India. Schumacher, pensando en un desarrollo orientado más a las personas que a la obtención de beneficios, propuso y definió la tecnología apropiada como una tecnología simple, de pequeña escala, bajo coste y no violenta.

a) La importancia de los conocimientos de la población rural. Inicialmente, estas tecnologías se diseñaban sobre todo en laboratorios de los países occidentales, por lo que a veces no eran realmente adecuadas a los contextos en los que se introducían. Sin embargo, con el tiempo los programas se han centrado crecientemente en la mejora de técnicas y tecnologías ya empleadas por la población local.

b) La participación de la población, que se ha asumido como imprescindible para poder desarrollar una tecnología realmente apropiada a sus necesidades, gracias a la influencia ejercida por las metodologías y enfoques participativos, gestados en el campo del desarrollo también desde los 70. Todos los usuarios y beneficiarios de nuevas tecnologías deben ser consultados, a fin de analizar cuáles son sus necesidades, si la nueva tecnología es realmente adecuada, quién se beneficiará, quién la controlará y velará por su mantenimiento, y qué impacto socioeconómico tendrá. Especial atención debe prestarse a las mujeres, evitando que su voz quede silenciada a pesar de ser frecuentemente el colectivo más afectado. De este modo, el enfoque de la tecnología apropiada se orienta a apoyar a los pobres para que tomen sus propias decisiones en cuanto a la adopción de tecnologías, ofreciéndoles el acceso a la información que precisen.

c) La sostenibilidad medioambiental es una tercera condición a la que se presta creciente atención en el diseño de las tecnologías apropiadas. Por consiguiente, éstas deben reducir los residuos, incrementar la eficiencia en el uso de los recursos, y sustituir los productos y procesos dañinos para el medio.

En definitiva, como resumen Eade y Williams (1995:501), las tecnologías apropiadas presentan las siguientes características generales: a) Requieren poca inversión de dinero, menos que las tecnologías intensivas de capital. b) Priorizan el uso de materiales disponibles en el lugar, para abaratar costes y reducir los problemas de suministro. c) Son relativamente intensivas en mano de obra, pero más productivas que muchas tecnologías tradicionales. d) Tienen una escala suficientemente reducida como para ser sufragables por familias individuales o grupos pequeños de familias. e) Pueden ser comprendidas, controladas y mantenidas por la población sin un alto nivel de cualificación específica. f) Pueden ser producidas en las aldeas o en pequeños talleres. g) Suponen que las personas pueden trabajar y trabajarán juntas para aportar mejoras a la comunidad. h) Son flexibles, pueden adaptarse a diferentes contextos socioculturales, lugares y circunstancias cambiantes. i) Pueden utilizarse sin dañar el medio ambiente.

Los proyectos de tecnologías apropiadas pueden requerir la realización de proyectos complementarios para la capacitación técnica de sus usuarios, la concesión de microcréditos con los que financiar su utilización, y la mejora del transporte y el almacenamiento. También pueden requerir un análisis de la capacidad del mercado para absorber un incremento de la producción, si es el caso. Por otro lado, y como principal limitación, estas tecnologías pueden afrontar dificultades para competir con las tecnologías intensivas en capital que producen a gran escala. K. P. y N. Z.

La tecnología     tiene determinantes económicos, sociales e históricos, bajo     los cuales resulta ser adecuada para la práctica óptima productiva.     Estos determinantes le imponen ciertos atributos o características     distintivas a las tecnologías; características que hacen referencia     a la naturaleza del producto, a los insumos materiales y energéticos     de la tecnología, a la escala de producción, a los productos     y servicios complementarios, y al uso y combinación específica     de los recursos de producción, capital y trabajo. Podemos decir que     las características de una tecnología son como sus huellas dactilares,     que no sólo sirven para su identificación, sino que también     informan sobre las características económicas, sociales y tecnológicas     delpaís donde se desarrolló y de sus condicionantes para un     uso eficiente de ella.   


Un país     incorpora a su aparato productivo una tecnología sin consultar esos     atributos o caraterísticas, podrá estar introduciendo unos métodos     de producción ineficíentes, que distorsionarán el patrón     de desarrollo y crearán problemas en el uso de sus recursos de producción.

Como los     países subdesarrollados utilizan en una gran proporción tecnologías     que no han sido desarrolladas a través de un proceso endógeno     de fusión gradual de técnicas productivas autóctonas     con los resultados de las actividades científicas y tecnológicas     propias, es necesario que estos países hagan una elección adecuada     de las tecnologías que incorporan a sus aparatos productivos, para     llevar a cabo sus cambios tecnológicos en plena coherencia con sus     necesidades de desarrollo económico y social.