Trabajo final del Seminario de Educación Permanente de Jóvenes y Adultos

1 de julio de 2015
[EL SEMINARIO]
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ROMPIENDO BARRERAS PARA LA INCLUSIÓN
Por Aldana Agüero, Gisel Mascareño y Mercedes Vargas
(Para El Seminario)
adie en ese tiempo puede discutir la idea de que la
educación es un derecho del cual podemos gozar
todos y todas. ¿Quién garantiza la educación de
las personas adultas que no han tenido la posibilidad de
educarse por diferentes motivos? Las personas jóvenes y
adultas tienen el derecho a ser alfabetizadas y capacitadas en
una formación laboral, lo cual es responsabilidad del Estado
garantizarlo, según la Ley de Educación Nacional 26.206.
Sin embargo, ¿Las personas con discapacidades tienen los
mismos derechos? Claramente sí, la misma ley expone que la
modalidad educativa que debe encargarse de garantizar la
educación de estas personas es la Modalidad de Educación
Permanente para Jóvenes y Adultos, la cual para su ejercicio
trabaja con el resto de las modalidades del Sistema Educativo y
una de ellas es la Modalidad de Educación Especial.
Estamos viviendo una sociedad donde se prioriza, o al menos
se busca, la inclusión. Lo importante en este caso sería saber o
rescatar qué es lo que las instituciones educativas hacen al
respecto. Tenemos por un lado, una ley que expresa las
obligaciones del Estado, por ende las escuelas, para garantizar
la educación de las personas con discapacidad para que estas
puedan incluirse plenamente en la sociedad y por otro, lo que
realmente pasa en las escuelas. Un claro ejemplo, de
articulación de la práctica escolar y lo que la Ley de Educación
Nacional expresa se vive en la Escuela de Formación Integral
para Jóvenes con Discapacidad 383. En esta institución
asisten cerca de un centenar de jóvenes con discapacidades que
N
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van desde los débiles mentales leves, a ciegos, sordos y
discapacitados motrices. Es probable que muchos se pregunten,
cómo puede ser posible la alfabetización y formación laboral de
estos jóvenes. Para su suerte, es posible. Desde Nación se
propone el empleo de programas de alfabetización y
terminalidad de la escuela primaria como lo son los programas
“Yo, puedo”, “Encuentro” y “Plan FINES”. La escuela
trabaja con todos estos programas para garantizar la educación
de sus alumnos. “Yo, puedo” (su nombre, muy prometedor
da mucho qué pensar) es un método cubano que intenta
erradicar el analfabetismo en los jóvenes y adultos. Con este
método, los jóvenes aprenden a leer y a escribir en 7 meses con
la ayuda de clases televisadas y un facilitador. El programa
enfatiza en partir de lo conocido, los números, hacia lo
desconocido, las letras. Un claro ejemplo en cual se toman en
cuenta los saberes previos de los alumnos, lo cotidiano, lo
vivido, lo cual se torna muy importante para lograr la
alfabetización. Una vez que los jóvenes hayan finalizado este
programa, se sigue, como forma de dar continuidad a los
saberes y reforzarlos, con el programa “Encuentro” está
dirigido a jóvenes y adultos mayores de 15 años que no saben
leer y escribir, y tiene como propósito fomentar la
lectoescritura, fortalecer la continuidad de la escolaridad y
acompañar la inclusión de estos. Finalmente, se realiza un
relevamiento de los jóvenes que han alcanzado las
competencias necesarias para poder terminar sus estudios
primarios y se los incluye en el “Plan FINES”, el cual se
incorpora por la necesidad de un espacio para seguir
estudiando y para ofrecerles a los alumnos una acreditación, lo
cual motivaría el desempeño y les abrirá muchas puertas de la
sociedad.
Directivos y estudiantes de la Esc. Nº 383
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Lo que más sorprende, es cómo se integran estos jóvenes
alfabetizados en la sociedad. Esto es gracias a la escuela, quien
es la que les brinda las herramientas formándolos en oficios.
La formación juega un papel muy importante en la posibilidad
de encontrar empleo. Pero la inserción laboral de los jóvenes,
no depende sólo de su nivel de formación sino también de su
nivel de competencia profesional. La escuela N°383 ofrece a los
alumnos capacitación en ocho tipos de talleres (textil,
repostería, cocina, panadería, herrería, agricultura, vivero y
carpintería). La formación es de 3 a 5 años y se busca que los
jóvenes logren adquirir competencias necesarias que el diseño
curricular exige. La institución educativa tiene como objetivo
orientar para la formación de un oficio o puesto de trabajo y
capacitar en aprendizajes laborales correspondientes a un
puesto de trabajo o módulos del campo laboral.
Resulta importante destacar que el aprender “haciendo”, sin
que este aprendizaje sea significativo y transferible, pierde
sentido, por ello surge, a nuestro parecer, la necesidad de
considerar las posibilidades, intereses y preferencias
vocacionales en relación con las demandas laborales de la
comunidad. Esta concepción impacta en la escuela de
formación laboral, que posibilitan la rotación de los alumnos
por los diferentes talleres y la posterior opción. Del mismo
modo, se intensifican las posibilidades de integración laboral a
través de pasantías y el consecuente desempeño fuera de los
contextos escolares. En esta institución los jóvenes, el primer
año rotan en todos los talleres para definir su vocación y el
segundo año eligen en qué taller quieren formarse. Por último,
en el tercer año de formación los jóvenes realizan las pasantías
laborales.
Exposición de los alumnos que asisten al taller cocina.
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Más allá de todo lo analizado, lo realmente trascendental es
saber cuáles son las posibilidades que poseen estos jóvenes
discapacitados para insertarse en el mundo laboral al egresar
de la institución educativa, ya que una cosa es brindar todas las
herramientas necesarias a los jóvenes desde una tarea que
corresponde a Sistema Educativo, y otra es ofrecerse un lugar
donde puedan desenvolverse aplicando sus saberes, lo cual
corresponde a la sociedad garantizarlo. Por la institución
educativa han transitado muchos estudiantes que han recibido
formación en un oficio que les ha posibilitado ubicarse
laboralmente en diversos puestos de trabajo tanto a nivel
estatal como privado (fábricas textiles, supermercados,
construcción, parquización y espacios verdes, panaderías,
restaurantes). Actualmente en una estadística realizada
recientemente se encuentran 65 alumnos insertos en el campo
del trabajo desempeñando diferentes actividades en ámbitos
laborales como panaderías, talleres textiles, bomberos
voluntarios. Existe un gran número de jóvenes insertos en la
planta PIL, desarrollando tareas de limpieza en instituciones
escolares.
El Estado tiene la responsabilidad principal e indelegable de
proveer una educación integral permanente y promover la
capacidad de las personas de definir su proyecto de vida. La
escuela acompaña a los jóvenes en esta etapa crucial de su vida
para que logren una inserción laboral y busca dar respuesta a
la necesidad de formación a jóvenes discapacitados
brindándoles una educación de Nivel Primario que les
permitirá desempeñarse activamente en los distintos ámbitos
de la sociedad. Pero no nos olvidemos que como sociedad,
también somos partícipes de la inclusión de los jóvenes con
discapacidades.