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Conmemoración Día del Libro 2018

Taller Horizontal de Narrativa:

"En busca del tiempo vivido"

Libros



Este número especial que publicamos, con motivo de la celebración del Día del Libro de 2018, está dedicado al Taller Horizontal de Narrativa “En busca del tiempo vivido”, que Encuentro de Creadores de Galapagar organiza en colaboración con la Biblioteca Municipal  y en el que sus partícipes narran vivencias propias o ajenas y posteriormente escriben sobre ellas, a veces, narrándolas como tales, otras, añadiendo imaginación, transformándolas en relatos.

Una de esas vivencias fue narrada por Ana Miño que contó su espléndida relación con los libros y que posteriormente ella misma escribió. Otros, tomando esa vivencia como punto de partida escribieron textos derivados. Esos textos han sidos agrupados bajo la denominación de “Libros”.

Deseamos que disfrutéis tanto como nosotros lo hicimos escuchándonos y escribiéndonos.

Los libros y yo!

 Hoy es mi cumpleaños, toca abrir regalos, el primero es un paquete algo pequeño, ligero como un libro, lo abro con emoción y me quedo mirándolo fijamente, me emociono y se me disparan los recuerdos de cuando era niña, no sé cuántos años tendría unos siete u ocho años, no lo recuerdo bien. Lo hice por imitación como todo lo que aprendemos de pequeños, veía a mi padre absorto en sus páginas, como si el mundo desapareciera a su alrededor, a veces se le veía feliz, otras veces con el ceño fruncido como si sufriera, más de una vez reía a carcajadas. Pues muy pronto me uní a él y así nació la relación tan intensa que llevo con la lectura, no solo disfruto la lectura sino del libro físico  en sí mismo, adoro el olor a tinta y a pegamento que desprenden los libros nuevos, el tacto de las hojas al pasarlo, y ni que decir de los libros viejos, ese olor tan especial que desprenden; hace un tiempo leí un artículo que  decía que ese olor se debe a la lignina, una sustancia natural de las cortezas de los árboles, que nos recuerda a la vainilla y lo hace tan entrañable.

Empecé con los bolsilibros de cowboy, descubriendo el viejo Oeste a lomos de un fuerte corcel o una hermosa yegua, fui pistolera, vaquera, chica de salón, buscadora de oro según las circunstancias. Me enamoré por primera vez con Julien Sorel en Rojo y negro de Sthendal, huí de los asesinos en Crónicas de una muerte anunciada, ayudé al Principito a encontrar su amada rosa, sufrí las penurias de un gaucho en la pampa argentina de la mano de Martín Fierro. Poetisa con Neruda, opositora, rebelde con Isabel Allende, guerrillera con el Che Guevara, he cruzado el helado Neva para derrocar a los zares de la mano de Kent Follet.

Me despedí de mi familia, de mi tierra roja, de mi gente sencilla y crucé el charco en compañía de "Mis putas tristes”, García Márquez ha sido mi fiel compañero en muchas ocasiones; ya en Madrid, descubrí la grandeza y las mezquindades del alma humana a través de Almudena Grandes, fui aspirante a actriz desde mi escondite tras las bambalinas del teatro de la Zarzuela en Memorias de una niña de Guadalupe… ; fueron  tantos que ya no llego a recordarlos.  Disfruté  tantas aventuras, tantas vidas a través de sus páginas y lo sigo haciendo, por eso me resulta difícil aceptar este regalo, un e-book, siento como si los traicionara, lo enciendo como con miedo o con culpa y me encuentro con Juego de tronos, empiezo a leerlo tímidamente, aún no puedo saber  que ese frío aparato se convertiría en mi fiel compañero en el bus, en los trenes, las esperas y hasta en mi mesita de noche.

Ana Miño

Jugando a leer

Esta noche me cuesta conciliar el sueño, estoy inquieta, alegre, nerviosa, creo que... ¡estoy emocionada! 

¡Cuánto tiempo hacía que no sentía esa agradable sensación!.. Me ha costado mucho reconocerla, identificarla, pero lo importante es que estoy disfrutándola.

Todo ha surgido de una forma mágica, sin preparar, como ocurren casi todas las cosas buenas e intensas, las que de verdad merecen la pena.

A primera hora de la tarde me ha llamado mi hija angustiada porque le habían convocado para asistir a una reunión en el trabajo, urgente e ineludible. Las cosas están difíciles y la situación de la empresa no augura nada bueno. Necesitaba que me ocupara de los niños, y no sabía a qué hora terminaría.

Después de tranquilizarla, y sin saber muy bien cómo lo iba a arreglar, ya que tenía entradas para ir al cine con unas amigas, le propuse que les recogiera en el colegio y me los acercara a casa, que yo me ocupaba. Estarían en casa en una hora y media.

Preparé un bizcocho de limón, que tanto les gusta, y subí a la buhardilla para seleccionar entre los libros que en ella reinan, varios: infantiles, juveniles, los que me parecieron más divertidos, y pensé...¿Cómo podría conseguir que se interesaran por su lectura? 

Actualmente con las nuevas tecnologías, no es fácil que les guste, tocar, sentir, palpar, y oler los libros, y yo sufro por ello, porque para mí es un placer único. Les siento como fieles amigos, que nunca te abandonan, que te abren sus brazos y sea cual sea tu estado de ánimo, te envuelven, te motivan, te hacen reaccionar.

En ésas andaba cuando el timbre de la puerta, me sacó de mi ensoñación, tendría que improvisar. Merendamos juntos, me contaron algunas de sus travesuras en el cole y después de hacer los deberes que tenían para ese día, les propuse sentarnos en el suelo de la buhardilla y leer juntos los libros y cuentos que había seleccionado.

Para mi sorpresa les gustó la idea, y nos pusimos a ello. Para que se implicaran más en ello, les ofrecí que cada uno leyéramos y de alguna forma teatralizáramos, un personaje, aceptaron, y poco a poco, nos fuimos soltando e incluso añadiendo, expresiones, risas y palabras a los diálogos de los libros.

¡No me lo podía creer! Estaban disfrutando tanto o más que yo misma.

Miraba sus ojos, y el brillo que veía en ellos, me dirigió a mi niñez, a las tardes de los domingos de invierno, en casa de los abuelos, en que me reunía con mis primos y, hacíamos lo mismo y nuestros padres se enfadaban porque era la hora de volver a casa y a nosotros nos faltaba tiempo, ¡se nos había pasado la tarde en un soplo!

No me di cuenta de que mis ojos estaba humedecidos, hasta que la pequeña, me abrazó y me dijo: abuela, no llores, te vamos a leer este libro, verás cómo te alegras.

Cuando su madre vino a buscarles, no querían irse, tuve que darles los libros que eligieron y prometerles que el próximo día seguiríamos “jugando a leer”.

Guadalupe Izquierdo 

Xosé dos libros

José fue al colegio los 3 años estipulados en una aldea gallega en los años 30.

No todos los niños tenían entonces, ni siquiera la suerte de recibir esa mínima educación… Había que tener permiso de los padres que siempre necesitaban la ayuda de los hijos para las labores agrícolas. Los tiempos eran duros y la ignorancia de los mayores, mucha.

¿Qué se puede aprender en unas poquísimas horas para una mente ávida de conocimientos?

Para José solo sirvió para despertar un apetito voraz y determinado por más y mejor.

Quedaba en aquellos tiempos una especie de “Inquisición” en las aldeas gallegas: no se podía leer libros que abriesen las mentes y los inquisidores eran los párrocos; abundantes zánganos, siempre siervos de los poderosos que vigilaban de cerca las actividades de sus feligreses; y la creencia general de los aldeanos era que quien intentaba leer más allá del catecismo oficial, ese sí era obligatorio, y lo que impartían los maestros era pecado y vicio… “una pérdida de tiempo,”cosa de perezosos que no querían trabajar” Era así, la ignorancia y el trabajo bruto, la única propiedad de aquellas gentes.

El miedo a que te pillaran con un libro en las manos, los obligaba a esconderse.

Los padres se aseguraban que los niños estuviesen siempre ocupados con labores y los curas que nadie supiese más allá de lo que ellos adoctrinaban. Así se mantenía a todos bajo control.

Pero José no era una “oveja dócil” más bien era una “abeja laboriosa e inteligente” y su pasión por el saber no admitía más restricciones que las inevitables. Tampoco tenía dinero para comprar libros ni una fuente cercana donde conseguirlos… y por no tener…no tenía tiempo libre de sus obligaciones… Era necesario una solución alternativa… y la encontró: formó con otros vecinos de las aldeas cercanas, una logia de lectores  para el intercambio de los pocos libros que cayeran en manos de cualquiera de ellos. No era fácil pero funcionaba mejor que nada. Claro que no siempre lograban ocultarse y alguien los delataba exponiéndolos a la maledicencia: “Fulano o Mengano es un vago, en vez de trabajar lee” . Esto acarreaba distintas consecuencias que iban desde el respeto de alguno al desprecio de muchos y por supuesto al castigo y la vergüenza .

José leía en su tiempo de descanso escondido en el pajar simulando dormir y otras mientras con una mano cogía el arado y con la otra el libro guiando la vaca en una línea recta intuida.

Así se ganó el mote de XOSÉ DOS LIBROS…

Su interés no se limitaba a lectura fácil, abarcaba matemáticas, lengua y otras ciencias. Para cuando fue mayor había avanzado más que el resto y decidió ayudar a los niños vecinos a mejorar sus conocimientos dándoles clases nocturnas en su casa. Pero se enteró el maestro y lo denunció a la guardia civil. Así acabaron sus buenas intenciones.

La desesperanza de progresar en su tierra, lo llevó a Argentina, para intentarlo en un lugar que decían, permitía crecer y hacer y… aunque de mayor, poder estudiar un bachillerato. 

Llevó en su única maleta, hecha por él, una enciclopedia, un diccionario, las obras completas de Cervantes en papel biblia, dos libros de poesía, cuatro tomos de medicina natural del Dr. Vandery, dos mudas de ropa.

Muchas horas le robó al sueño para seguir leyendo luego de acabar de madrugada su larga jornada…pero fue trabajo lo único que le esperó allí, hasta que con 35 años, un tren sin barreras apagó su aliento. 

Sin embargo, la semilla fructificó en su mujer y su hija que además de estudiar, forman una biblioteca con su nombre, en aquel pajar de su tierra gallega, donde se escondía para leer siendo un adolescente. 

Hoy ya no quedan niños en la aldea, solo libros dormidos, esperando a que lleguen ojos ávidos de leer.

Melba Alicia Campo

Amados libros

Esta Navidad le compré a mi nieto de ocho años, LA HISTORIA INTERMINABLE de Michel Ende. 

Ya a los seis años me pedía un libro con muchas palabras y pocos dibujos…

Me pareció una buena opción para un niño que lee un libro en inglés por semana,  porque vive en Estados Unidos y no tiene ocasión de leer en español, aunque sí conversar en ambos idiomas con fluidez.

La Historia Interminable, es un libro lleno de aventura, sorprendente en cada renglón y una lección de vida al final de cada capítulo. Tal vez él es algo joven para aprovechar esto último, pero un buen comienzo para absorber de forma amena los valores y principios sin que sean consejos de padres y abuelos.

Cuando se lo di, lo recibió con alegría, pero me dijo que siendo en español le llevaría tres años leerlo…de todos modos intentó leer por sí mismo usando la fonética, yendo sílaba por sílaba hilando las palabras y repitiendolas al final de cada una… pero claro… así se le escapaba el sentido del párrafo y el sabor de la historia… Por lo cual se me ocurrió sentarme a leer con él, señalando con el dedo las palabras que le iba leyendo mientras él lo seguía con la vista.

Le pareció fascinante desde el principio y leerlo juntos, regocijándonos con los nombres y ocurrencias de los personajes, fue fantástico… y digo fue, porque pasadas las fiestas, tuvo que volver a su país y escuela americana, sin que pudiéramos continuar la divertida aventura propia de compartir la lectura.

Nunca olvidaré como mientras leíamos acariciaba las páginas y enderezaba cualquier arruga del papel. El amor que mostraba al libro en esos pequeños gestos, me sorprendieron, emocionaron y conmovieron.

Desde que partió, me quedé con ganas de terminar de releer La Historia Interminable y me hice con el ejemplar que años atrás, le regalé a mi hijo… pero ya no fue igual leerlo sola…

Sin embargo, leyendo otro precioso libro éstos días, me descubrí acariciando con la mano desocupada, el canto de las hojas que suaves se delizaban y bailaban entre mis dedos. Lo hice inconscientemente y al darme cuenta me pregunté ¿es que me salió del corazón? O ¿acaso fue algo que aprendí de un niño de ocho años?

Melba Alicia Campo




Gabo

Celia tomó el libro que escondía debajo de la almohada y se lo guardó entre la ropa. Con sigilo, procurando no ser escuchada, comenzó a rebuscar en los cajones de la casa. Miraba nerviosa a todas partes temiendo que alguien la descubriera. Finalmente pareció encontrar lo que buscaba. Tomó una linterna e inmediatamente, procurando no hacer ruido, se dirigió hacia el cuarto de baño. Entró, cerró la puerta y echó el cerrojo. No encendió la luz, se sentó en el retrete, se sacó el libro de debajo de la ropa, encendió la linterna, abrió el libro por la señal y comenzó a leer desde donde lo dejó el día anterior.

“Tampoco se supo nunca con qué cartas jugó Santiago Nasar. Yo estuve con él todo el tiempo, en la iglesia y en la fiesta, junto con Cristo Bedoya y mi hermano Luis Enrique, y ninguno de nosotros vislumbró el menor cambio en su modo de ser.”.

 Dejemos que Celia siga con su lectura. No era la primera vez que se encerraba en el cuarto de baño, a oscuras, leyendo bajo el limitado halo de luz de una linterna. Sí, así lo hacía desde que su madre la prohibió leer los libros de la casa. Este libro en concreto que ahora está leyendo se lo ha prestado una amiga. Tiene prohibido tocar los de sus padres. Sólo puede usar los del colegio. No, no penséis mal, no juzguéis precipitadamente a sus padres. Lo han hecho para protegerla. Celia había cogido tanto gusto a la lectura, se sentía tan feliz inmersa en las aventuras que encerraban aquellos libros, disfrutaba tanto viviendo las vidas de aquellos personajes que lo abandonó todo, estudios, juegos, amigas, relación con su familia, etc., llegó incluso a tener trastornos del sueño.

Celia aparentó seguir las normas, simuló aceptar la protección o el castigo según el punto de vista. Vio en peligro aquello que más le gustaba. Hizo el esfuerzo de retomar el interés por el colegio, los juegos con sus hermanos, pero en cuanto podía se metía a leer debajo de la cama o en el cuarto de baño.

Los días pasaban y aparentemente todo se iba serenando. Celia progresaba en el colegio. Era consciente de ello. Comenzó a pasar por la biblioteca e incluso pidió permiso para ello. Sus padres, al observar que todo había vuelto a la normalidad, accedieron. Poco después, como todo seguía su curso pidió permiso para llevar todos los días un libro a casa. Tanto parecían ir las cosas bien que sus padres llegaron a sentir un cierto remordimiento y accedieron.

Todos los días, volvía con su libro bajo el brazo y tras la cena lo leía en el patio delante de una hoguera, alrededor de la cual se sentaban todos. Todo parecía seguir funcionando bien. Así un día que Celia llevó un libro de García Márquez, decidieron desagraviar a su hija y hacerla un regalo valioso. Como dinero no sobraba en la familia, se les ocurrió escribir una carta a García Márquez, contándole la insólita relación de su hija con los libros y para que accediera a enviarla un libro suyo dedicado.

Todo siguió transcurriendo con normalidad, los encierros de Celia en el cuarto de baño (que sus padres achacaron a la difícil adolescencia de su hija), las lecturas nocturnas alrededor de la hoguera, etc. Pero Celia, cierto día, al llegar a su casa intentó abrir la puerta, mas no pudo ¡qué extraño! ¡Si siempre estaba abierta!. Golpeó con los nudillos en la madera mientras gritaba que alguien le abriese la puerta.

Al cabo de un rato escuchó unos pasos que la inquietaron algo pues no sonaban familiarmente. La puerta se abrió y el corazón le dio un vuelco, sus ojos se hicieron extremadamente grandes, su ritmo cardiaco se aceleró atropelladamente. No podía articular palabra. Delante de su familia, que reía con complicidad, se hallaba el mismísimo Gabo sonriente ofreciéndole un ejemplar de su novela “Cien años de soledad”. 

JARomán

Textos :        

Ana Miño

Guadalupe Izquierdo

Melba Alicia Campo

JARomán

pone voz a los textos Narciso Peña

música de Dazie Mae  (Songs Matured in Oak) (CC)

puedes verla y escucharla en nuestro blog:

http://encuentrodecreadoresdegalapagar.blogspot.com.es/